¿Qué es un Feto Cruz? Definición y Aspectos Clave
La muerte fetal intrauterina, también llamada óbito fetal, es la muerte del feto antes de su expulsión o extracción en el nacimiento y, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), es independiente de la duración del embarazo. En general, se considera muerte fetal anteparto cuando ocurre después de la semana 20 de gestación. Además, también se habla de muerte fetal tardía si tiene lugar después de la semana 28. Después de haber nacido, el feto muerto pasa a llamarse mortinato o feto cruz.
Antes de empezar, es importante señalar que en este artículo se utiliza la terminología médica (muerte fetal, aborto) por motivos de claridad. Sin embargo, se reconocen otras formas de hablar de la pérdida o muerte perinatal, dado que a menudo la terminología médica puede ser delicada para algunas madres y padres, especialmente si se usan palabras como ‘feto’, ‘fetal’, ‘aborto’.
También es importante destacar que la muerte perinatal y el duelo perinatal son distintos. La muerte perinatal es una manera de definir, en términos biológicos (semanas de gestación, peso al nacer) este tipo de muerte. La muerte perinatal abarca la muerte fetal y la muerte neonatal. Dado que la muerte fetal (stillbirth) y la muerte neonatal tienen definiciones más o menos amplias, también el periodo perinatal tiene varias definiciones.
La muerte neonatal es la que se produce entre el momento del alumbramiento entero de un bebé vivo y un máximo de 28 días pos-parto. La muerte neonatal precoz es la que ocurre entre el alumbramiento (día 0) y 6 días posparto (7 días en total) y la muerte neonatal tardía es la que ocurre entre 7 días y un máximo de 28 días posparto.
Causas del Óbito Fetal
Existen multitud de causas que pueden explicar la muerte del feto en el útero, aunque son difíciles de determinar. Los orígenes de la muerte fetal pueden ser maternos, fetales o relacionados con la placenta. En algunos casos, será posible prevenirlos con anterioridad y actuar a tiempo para impedir la muerte del bebé. Es muy importante que la mujer lleve un estilo de vida sano durante todo el embarazo.
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Causas Fetales
Es posible que algunas alteraciones en el feto durante la gestación sean las responsables de la muerte del mismo:
- Crecimiento Intrauterino Retardado (CIR): el feto no crece al ritmo adecuado y son más pequeños.
- Alteraciones genéticas y cromosómicas.
- Malformaciones congénitas.
- Alteraciones en el líquido amniótico: oligoamnios y polihidramnios.
- Embarazo múltiple: desequilibrio circulatorio en beneficio de un bebé y perjuicio del otro.
- Rotura prematura de membranas.
Causas Placentarias
Entre las causas relacionadas con la placenta, podemos nombrar las siguientes:
- Patología de cordón umbilical: circulares, nudos, torsiones y roturas.
- Desprendimiento de placenta.
- Placenta previa.
- Envejecimiento grave de la placenta.
- Vasa previa: los vasos sanguíneos fetales no están protegidos por el cordón, pueden rasgarse y provocar una hemorragia en el bebé.
Muchas de estas patologías de la placenta provocan hemorragias importantes, lo cual impide que el feto reciba suficiente oxígeno y nutrientes, lo que finalmente causa la muerte.
Otros Factores Maternos
Además de las causas fetales y placentarias, existen factores maternos que pueden influir en el riesgo de muerte fetal:
- Diabetes mellitus
- Hipertensión arterial o preeclampsia
- Hemoglobinopatías
- Isoinmunización Rh
- Síndrome antifosfolípido
- Trombofilias hereditarias
- Edad materna mayor de 35-40 años o menor de 20 años
- Obesidad
- Rotura uterina
- Consumo de tabaco, alcohol y drogas
- Infecciones (TORCH, Listeria, parvovirus B19, Coxsackie, Leptospira, sífilis y varicela zóster)
- Traumatismos
Síntomas y Diagnóstico
Detectar la muerte fetal no es sencillo. No obstante, es importante que la madre esté atenta a cualquier tipo de señal que indique que algo no va bien en el embarazo. Los posibles síntomas de tener un bebé muerto en el útero son los siguientes:
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- Ausencia de movimientos del feto.
- Pérdidas de líquido amniótico de color marrón.
- El útero no crece.
- Desaparición de la elasticidad y firmeza de las partes fetales a la palpación.
- Dolor abdominal intenso.
- Sangrado vaginal.
En caso de experimentar estos síntomas, es muy importante acudir al ginecólogo cuanto antes y comprobar si el feto sigue con vida. A través de una ecografía abdominal, el ginecólogo confirmará si hay latido cardiaco. Además, si la muerte fetal se ha producido hace tiempo, se examinarán detenidamente todas las estructuras fetales y la placenta para encontrar una posible causa. Es importante comprobar la superposición de las suturas craneales, engrosamiento del cuero cabelludo (halo de santo), derrame pleural y peritoneal, edema fetal, etc.
El 86% de las muertes fetales ocurren antes del parto, mientras que el 14% tiene lugar durante el mismo.
¿Cómo Afrontar la Muerte Fetal?
La muerte fetal es uno de los problemas obstétricos con mayor implicación psicológica tanto para la pareja como para el personal sanitario. Tener que afrontar la pérdida de un bebé antes de su nacimiento es un momento especialmente duro y difícil de superar en los futuros padres, que esperan con ilusión la llegada de un hijo durante todo el embarazo. El apoyo entre ambos miembros de la pareja es fundamental para evitar los estados de ansiedad y depresión.
Por tanto, es importante que el médico informe de la muerte fetal en presencia de ambos padres o, si no es posible, que la madre se encuentre en compañía de algún familiar o amigo. A continuación, se informará de que el diagnóstico definitivo de la causa solo podrá establecerse por medio de una autopsia fetal, aunque no siempre es concluyente. Es importante valorar esta opción con el objetivo de evitar complicaciones similares en un futuro embarazo.
Por último, después de haber dado a luz a un mortinato, muchos especialistas en psicología recomiendan a los padres ver al bebé para aceptar la pérdida y superar este trance de manera más rápida. En ese caso, el personal sanitario se encarga de preparar al bebé, lo limpia y lo envuelve en una mantita, de manera que parece que solo está dormido. A pesar de todo, la última decisión de si quieren o no ver al bebé sin vida es de los padres únicamente.
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Expulsión Fetal Postmortem
Un evento extremadamente inusual en patología forense es la expulsión postmortem de un feto, también denominado parto postmortem. Se define como la expulsión de un feto muerto tras el fallecimiento de una mujer embarazada cuando el útero materno muestra claros signos de putrefacción. Se considera que los gases generados en la fase enfisematosa de la putrefacción dentro de la cavidad abdominal pueden prolapsar el útero y causar la expulsión total o parcial del feto.
Un caso presentado en la literatura médica describe una mujer embarazada de siete meses que desapareció y fue hallada muerta varios días más tarde en avanzado estado de putrefacción. Antes de practicar la autopsia se procedió a retirar la ropa interior y se encontró el feto fuera de la cavidad pélvica. La investigación médico-legal concluyó que se trataba de una muerte violenta de etiología homicida en una mujer embarazada de siete meses, siendo el mecanismo una sofocación por oclusión de orificios y vías respiratorias. Con posterioridad al fallecimiento, por el efecto de los gases de la putrefacción, se produjo la expulsión del feto que fue hallado fuera de la cavidad uterina (expulsión fetal postmortem).
Tabla Resumen de Factores de Riesgo
| Factor | Descripción |
|---|---|
| Maternos | Diabetes, hipertensión, infecciones, trombofilias, edad, obesidad, consumo de sustancias. |
| Fetales | Malformaciones, alteraciones genéticas, infecciones, crecimiento intrauterino retardado. |
| Placentarios | Desprendimiento, placenta previa, patología del cordón umbilical. |
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