¿Qué hacían los espartanos con los recién nacidos? Un análisis de la sociedad y las prácticas espartanas
La vida del espartano estaba en peligro desde su mismo nacimiento. La leyenda negra comenzó con Plutarco, alrededor del año 100 de nuestra era. Plutarco escribía sobre eventos que habrían sucedido 700 años antes de su época, en el siglo VI antes de Cristo. Pero la idea hizo fortuna. Y el concepto de “infanticidio en la Antigua Grecia” se ha utilizado desde entonces para fines bastante nefastos.
Los ancianos sumergían a los bebés en un baño de vino sin diluir para ver su reacción. Si no era la adecuada o tenían alguna deformidad, eran descartados sin más miramientos. Infanticidio de Estado puro y duro.
Un estudio reciente, publicado en la revista Hesperia, desmiente que esta fuera una práctica común y que, aunque el infanticidio o el abandono sucedieran de forma ocasional, no era algo aceptado ni normalizado por la sociedad. Sneed sostiene que el abandono de bebés discapacitados no era una práctica aceptada en la cultura griega antigua, incluso aunque sucediera ocasionalmente.
"Cuando se sitúan en sus contextos apropiados, los pasajes de Plutarco, Aristóteles y Platón que se citan a menudo contribuyen poco a nuestra comprensión de la realidad de la Grecia antigua sobre esta cuestión. "No era un mandato legal ni era típico en la antigua Grecia matar o exponer a los bebés con necesidades especiales, y las declaraciones acríticas (e infundadas) en sentido contrario son peligrosas y dañinas", dice Debby Sneed.
En tumbas de toda Grecia, los arqueólogos han encontrado esqueletos infantiles con signos visibles de deformidades que pertenecen a infantes de varios meses de edad, algo imposible si fueran abandonados nada más nacer puesto que morirían en cuestión de horas. En estas tumbas también se han hallado frecuentemente utensilios semejantes a biberones, que podrían haber servido para alimentar a bebés con dificultades para mamar, una prueba de que habían sido cuidados como cualquier otro recién nacido. Eso no significa, no obstante, que no se produjeran abandonos de bebés si sus padres consideraban que podían suponer un lastre; pero según los autores se habría tratado de una práctica no aceptada socialmente, al contrario de lo que parece sugerir Plutarco.
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En su mayoría, esos neonatos tenían unos pocos días de vida y coincidían con los patrones de mortalidad infantil que se encuentran en el mundo antiguo, en lugar del infanticidio selectivo. Entre los cuerpos había, por ejemplo, un esqueleto que pertenecía a un niño de 6 a 8 meses con hidrocefalia grave, una afección que provoca deformaciones en el cráneo y que es mortal, incluso hoy en día. Otras excavaciones en Grecia también han revelado pequeñas botellas de cerámica globulares con boquillas, algunas con marcas de dientes de leche, que pudieron usarse para alimentar a bebés con discapacidades. Estos objetos se encontraron en tumbas de bebés y niños menores de un año, en lugar de en entierros de niños mayores de edades más cercanas al momento en que habrían sido destetados.
"Tenemos muchas pruebas de que los antiguos griegos no mataban activamente a los bebés y ninguna evidencia de lo que hicieran", añade la experta.
Además de las evidencias arqueológicas del cuidado de estos niños, se tiene constancia de personajes que habían llegado a posiciones de poder a pesar de tener algún problema físico, entre ellos Agesilao II, rey espartano del cual el propio Plutarco menciona que tenía una pierna más corta que la otra. Por ello, según los autores, no hay razón para pensar que los espartanos fueran más discriminatorios que los demás griegos en su tratamiento de las personas con defectos físicos, ya fueran bebés o adultos.
La educación espartana: Agogé
Pasado este duro trance, sus primeros siete años no diferían de los del resto de niños griegos, que eran educados en casa. Llegados a esa edad, se les separaba radicalmente de sus familias y comenzaba su educación para su único fin en la vida: la guerra. Hasta los 18 años no harían otra cosa que instruirse para ser los mejores soldados de Grecia.
Agogé se llamaba esta educación estatal instaurada por un legislador mítico, Licurgo. Entre las enseñanzas que recibían, debían aprender de memoria estos versos: Resiste mientras miras el rostro a la muerte cruenta / y alarga tu brazo hacia el enemigo mientras lo tienes cerca.
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Esto es lo que recitaban en el campo de batalla, cuando además de todo su equipo de 32 kilos llevaban su famosa capa escarlata y sus no menos célebres melenas (como curiosidad, llevaban barba, pero no bigote). Esto último los separaba, como casi todo, del resto de los hombres griegos, que solían llevar el pelo corto.
Una característica llamativa de la Agogé es que hacia los 12 años se esperaba que los aprendices aceptasen a un guerrero adulto joven como amante. Inspirador, se le llamaba. Un ejemplo de pederastia institucionalizada. De hecho, los espartanos tenían fama entre los griegos de una exagerada afición a la sodomía.
Cuando terminaba este período, los mejores pasarían a la Cripteia, una especie de policía secreta, y posteriormente a los puestos superiores, como la guardia personal de los reyes. Los famosos 300 que acompañaron a Leónidas.
Otros aspectos de la vida espartana
La forma de vida y las costumbres de los espartanos extrañaban a los propios griegos. Xenófobos recalcitrantes, conseguir la ciudadanía era casi un imposible para cualquiera que no fuera espartano. Heródoto cuenta que sólo dos lo consiguieron: un adivino y su hermano. Esto lleva a otro de sus rasgos más definitorios: si los griegos eran muy supersticiosos, ellos lo eran todavía más. Hasta el punto de que dejaron de ir a la batalla de Maratón en apoyo de los atenienses por la fiesta de las Carneias en honor de Apolo. Lo mismo que sucedería en las Termópilas.
Su acento también era motivo de burla. Tanto como su poca afición a las letras o a la retórica. Lo de adornar el lenguaje no iba con ellos. El estilo lacónico (de Laconia, una región del Peloponeso, donde vivían) viene precisamente de su afición a las frases secas y cortantes. Uno de los mejores ejemplos de ello se atribuye a Gorgo, la mujer -y a la vez sobrina- de Leónidas. ¿Cómo es que las espartanas sois las únicas mujeres que domináis a los hombres?, le preguntó una ateniense sin saber lo que le esperaba.
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Entre sus gustos culinarios destacaba una sopa de carne de cerdo bañada en la sangre de este animal más vinagre y sal. También eran muy austeros en su vida y apenas bebían vino -en la Grecia clásica éste se bebía muy diluido en agua, nada que ver con la actualidad-.
Las mujeres espartanas
La situación de la mujer también era diferente. De hecho, era bastante mejor que la que padecían en el resto de Grecia. Recibían una educación también muy estricta, incluida una excelente preparación física. Y no realizaban las tareas domésticas, asunto de los esclavos. Tampoco amamantaban a los bebés, una tarea que les granjeó buena fama a las nodrizas ilotas.
La mejor alimentación que recibían las hacía ser más altas que sus compatriotas y tenían fama por su belleza. Herederas de Elena de Troya, según decían. Su papel de madres era clave en aquella sociedad tan cerrada sobre sí misma y que necesitaba de nuevos espartiatas constantemente. Ellas se encargaban incluso de insultar en público a los hombres que retrasaran demasiado su acceso al matrimonio. Incluso Aristóteles vio en su excesivo protagonismo una de las claves del declive de Esparta.
Ilotas: Los esclavos griegos
Los espartanos podían dedicarse exclusivamente a la guerra por una sola razón: los esclavos. Algo perfectamente aceptado en Grecia -Aristóteles afirmó que en un Estado bien constituido, los ciudadanos no deben ocuparse de las primeras necesidades de la vida-. Lo extraño es que esos esclavos fueran también griegos. Ilotas se llamaban y eran los pobladores que fueron sometidos a la llegada de los espartanos a la Península del Peloponeso. Se calcula su número en unos 250.000 frente a los 8.000-10.000 de los espartiatas.
Tan precaria era su situación que todos los años, cuando los éforos accedían a su cargo, les declaraban la guerra. Esto permitía que pudieran ser asesinados en cualquier momento. De hecho, lo eran. Los jóvenes espartiatas que entraban en la Cripteia -una especie de policía secreta- se encargaban de vigilarlos y, en el caso de los más revoltosos, de matarlos. No hace falta decir que el peligro de rebelión fue una constante.
Actividades como el comercio o la fabricación de armas quedaban en manos de los pericos, unos 60.000, una especie de espartanos de segunda fila con muchos menos derechos que la elite y utilizados como primera fuerza de choque frente a los más que previsibles levantamientos de los ilotas.
Finalmente, los espartiatas, cuyo número descendía constantemente, debieron aceptar en el ejército la presencia tanto de periecos como de los ilotas. Simplemente no eran suficientes.
Afrontar la muerte
Vencer o morir era la ley suprema de los espartanos en combate. Es lo que sucedió en las Termópilas y lo que sus compatriotas esperaban de ellos. En esta batalla, de hecho, no combatieron 300 espartiatas, sino 298. Uno no pudo hacerlo por una infección ocular; el otro, por estar en una misión diplomática.
Su forma de afrontar la muerte también les hacía especiales. No enterraban a sus muertos fuera de las ciudades, sino dentro, con la idea de compartir así su espíritu y su valor. Y nada mejor que morir en el campo de batalla.
El mejor ejemplo, tras la que quizás fuese la derrota decisiva de su historia, en Leuctra, en el 371 a.C. Por entonces solo debían quedar unos 1.000 espartiatas, 400 de los cuales perecieron en ella. La reacción en la ciudad no pudo ser más espartana: los familiares de los que murieron se mostraban contentos, orgullosos, todo lo contrario que los de los supervivientes, que no querían dejarse ver.
Tabla resumen de la sociedad espartana
| Aspecto | Descripción |
|---|---|
| Infanticidio | Posible práctica de eliminación de bebés con deformidades o considerados débiles. |
| Agogé | Sistema educativo militarizado desde los 7 años. |
| Mujeres | Mayor libertad y educación física en comparación con otras polis griegas. |
| Ilotas | Esclavos de origen griego que sustentaban la economía espartana. |
| Muerte en combate | Considerada un honor y un deber para los espartanos. |
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