La Iglesia y el Aborto: Un Análisis Detallado
Muchas sociedades contemporáneas han tenido que hacer frente al conflicto sobre la moralidad o inmoralidad del aborto. Este conflicto también ha afectado a muchos cristianos que desean asumir la responsabilidad de proteger la vida humana no nacida manteniendo al mismo tiempo la libertad individual de toda mujer.
Los adventistas queremos acercarnos a la problemática del aborto de forma que revele fe en Dios como Creador y Sustentador de toda vida, y que asimismo refleje la responsabilidad y la libertad cristianas.
Principios Fundamentales
- La vida humana no nacida es un maravilloso don de Dios. El ideal divino para los seres humanos afirma la santidad de la vida humana, creada a imagen de Dios, y exige respeto por la vida prenatal. A pesar de ello, las decisiones que tienen que ver con la vida han de tomarse dentro del contexto de un mundo caído. El aborto jamás dejará de tener implicaciones morales, por eso no se debe destruir la vida embrionaria ni fetal de manera irreflexiva.
- El aborto es uno de esos trágicos dilemas de la condición humana caída. La iglesia debería ofrecer apoyo compasivo a quienes se vean obligados a enfrentar personalmente la decisión de tener que provocar un aborto. Las expresiones de condenación no resultan adecuadas por parte de quienes han aceptado el evangelio.
- La Iglesia no debe erigirse en conciencia de nadie; no obstante, ha de brindar orientación moral. La Iglesia Adventista no aprueba la práctica del aborto por razones de control de la natalidad, selección de sexo o conveniencia. A pesar de ello, en ocasiones las mujeres pueden verse ante circunstancias excepcionales que conllevan grandes dilemas morales y médicos, como la existencia de un grave riesgo para la vida de la embarazada, de serios peligros para su salud, de malformaciones congénitas del feto diagnosticadas adecuadamente, o de embarazos como resultado de violación o incesto.
- La mujer embarazada debe tomar la decisión final respecto a la posibilidad de interrumpir el embarazo tras haber llevado a cabo las consultas pertinentes. Para tomar una decisión de este tipo debe recibir la información lo más completa posible, la presentación de los principios bíblicos y la conducción del Espíritu Santo.
- Los cristianos reconocen que su primera y principal responsabilidad es frente a Dios. Por eso buscan el equilibrio entre el ejercicio de la libertad individual y su responsabilidad hacia la comunidad de la fe y hacia la sociedad en general y sus leyes. Toman sus decisiones de acuerdo con las Escrituras y las leyes de Dios y no basándose en los patrones sociales.
- Las instituciones de la Iglesia deberían recibir orientaciones para desarrollar sus propias políticas institucionales, en armonía con las directrices que se presentan en este documento.
Perspectiva Bíblica sobre la Vida
En Cristo se halla la promesa de la vida eterna pero, puesto que la vida humana es mortal, los seres humanos hemos de enfrentar diversas dificultades repecto a la vida y la muerte. Los principios que siguen se aplican a la persona (cuerpo, alma y espíritu) como un todo indivisible (Gén. 2: 7; 1 Tes.
- Dios es la Fuente, el Dador y el Sustentador de toda vida (Hech. 17: 25, 28; Job 33: 4; Gén. 1: 30, 2: 7; Sal.
- La vida humana posee un valor único puesto que, a pesar de su condición caída, los seres humanos siguen siendo creados a la imagen de Dios (Gén. 1: 27; Rom. 3: 23; 1 Juan 2: 2; 1 Juan 3: 2; Juan 1: 29; 1 Ped.
- Dios valora la vida humana no sobre la base de nuestros logros, sino porque somos creación de Dios y el objeto de su amor redentor (Rom. 5: 6, 8; Efe. 2: 2-6; 1 Tim. 1: 15; Tito 3: 4, 5; Mat. 5: 43-48; Efe.
- A pesar de ser tan valiosa, la vida humana no ha de ser nuestra única preocupación. El sacrificio propio como resultado de la fidelidad a Dios y a sus principios puede ocupar un lugar de prioridad sobre la vida misma (Apoc. 12: 11; 1 Cor.
- Dios reivindica la protección de la vida humana y considera a los seres humanos responsables de su destrucción (Éxo. 20: 13; Apoc. 21: 8; Éxo. 23: 7; Deut. 24: 16; Prov. 6: 16, 17; Jer. 7: 3-34; Miq. 6: 7; Gén.
- Dios se interesa de manera especial en la protección de los débiles, los indefensos y los oprimidos (Sal. 82: 3, 4; Sant. 1: 27; Miq. 6: 8; Hech. 20: 35; Prov. 24: 11, 12; Luc.
- El amor cristiano (agape) incluye la dedicación de nuestra existencia a mejorar la vida de quienes nos rodean. El amor respeta asimismo la dignidad personal y no tolera ni aprueba la opresión de una persona bajo el comportamiento abusivo de otra (Mat. 16: 21; Fil. 2: 1-11; 1 Juan 3: 16; 1 Juan 4: 8-11; Mat.
- La comunidad de creyentes ha sido llamada a demostrar el amor cristiano de manera tangible, práctica y abundante. Dios nos llama a restaurar con bondad al quebrantado (Gál. 6: 1, 2; 1 Juan 3: 17, 18; Mat. 1: 23; Fil. 2: 1-11; Juan 8: 2-11; Rom. 8: 1-14; Mat. 7: 1, 2, 12: 20; Isa.
- Dios otorga a los seres humanos libertad de elección, aun cuando esta libertad pueda implicar consecuencias trágicas como el abuso de ella. Su renuencia a coaccionar al ser humano a obedecer requirió el sacrificio de su Hijo. Dios quiere que usemos sus dones de acuerdo con su voluntad y finalmente juzgará el mal uso que hayamos hecho de ellos (Deut. 30: 19, 20; Gén. 3; 1 Ped. 2: 24; Rom. 3: 5, 6, 6: 1, 2; Gál.
- Dios llama a cada ser humano de manera individual a tomar decisiones morales y a buscar en las Escrituras los principios bíblicos que las sustentan (Juan 5: 39; Hech. 17: 11; 1 Ped. 2: 9; Rom.
- Las decisiones sobre la vida humana desde sus comienzos hasta su fin se toman mejor en el contexto de una relación familiar saludable y con el apoyo de la comunidad de la fe (Éxo. 20: 12; Efe.
- Las decisiones humanas siempre deberían estar enfocadas en la búsqueda de la voluntad de Dios (Rom. 12: 2; Efe. 6: 6; Luc.
* El aborto, tal como se entiende en este documento, es todo acto cuya finalidad sea la interrupción de un embarazo ya establecido.
** La perspectiva fundamental de esta orientación se basa en un amplio estudio de las Escrituras titulado «Principios para una perspectiva cristiana de la vida», que figura al final de este documento (p.
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Oposición Histórica de la Iglesia Católica
El aborto siempre ha sido un tema muy polémico a ojos de la religión, aunque con diferencias. La religión católica es una de las ramas del cristianismo, una religión surgida hace 2.000 años.
En 1869, durante el papado de Pío IX (1846-1878), se decretó que los embriones poseían alma desde el momento de su creación. A partir de entonces, los sucesivos jefes de la Iglesia católica han adoptado y defendido la misma posición.
La Figura de la Mujer Dentro de la Iglesia Católica
A lo largo de la historia, la Iglesia católica ha relegado la mujer a un segundo plano. La Iglesia aprovechó su influencia en la educación durante los siglos XIX y XX para difundir estos valores y principios sobre la mujer entre la sociedad.
Aun así, dentro del catolicismo existen movimientos que difieren de la postura oficial.
Declaraciones Recientes de la Iglesia
El secretario general de los obispos, "toda mujer" que tiene "esa experiencia de ser madre, de un embarazo, tiene una conciencia de que allí hay un alguien. No hay algo, hay un alguien. El "gran debate" sobre el aborto, según ha añadido, es si se acepta que hay "vida humana o no es vida humana" en las primeras semanas del embarazo y "si la eliminación de una vida humana puede considerarse un derecho".
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"Hay que ayudar a esas mujeres que se ven en una situación, pues a veces, delicada, difícil, en soledad y sin apoyo. Y la única salida que se le dé sea esa, pues no es lógico ni adecuado para que se pueda hacer una opción en toda libertad.
El Papa Francisco y el Perdón del Aborto
El Papa Francisco aprobó que los sacerdotes puedan perdonar libremente el pecado del aborto, sin que tengan que disponer antes de autorización de un obispo o del propio pontífice, como ocurría hasta ahora.
En dicho documento, de 21 páginas, Francisco da indicaciones detalladas sobre el camino a seguir para que los católicos se mantengan en la senda de la misericordia, la reconciliación y el perdón.
"Para que ningún obstáculo se interponga entra la petición de reconciliación y el perdón de Dios, de ahora en adelante concedo a todos los sacerdotes, en razón de su ministerio, la facultad de absolver a quienes hayan procurado el pecado del aborto. Cuanto había concedido de modo limitado para el período jubilar, lo extiendo ahora en el tiempo, no obstante cualquier cosa en contrario", dice literalmente el Papa en su carta apostólica.
Aun así Jorge Mario Bergoglio recuerda también en su escrito que "el aborto es un pecado grave, porque pone fin a una vida humana inocente". Aunque se muestra condescendiente con aquellas mujeres que recurrieron a esta práctica: "Puedo y debo afirmar que no existe ningún pecado que la misericordia de Dios no pueda alcanzar y destruir, allí donde encuentra un corazón arrepentido que pide reconciliarse con el Padre", admite, y anima a los curas a ayudar a dichas mujeres: "Por tanto, que cada sacerdote sea guía, apoyo y alivio a la hora de acompañar a los penitentes en este camino de reconciliación especial", añade.
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Posturas Diversas sobre el Aborto
Sabemos que el aborto es una interrupción del embarazo antes de que el feto pueda desarrollar vida independiente. Sobre esto existen distintas posturas que desarrollamos a continuación.
La Iglesia católica es el grupo social que más se opone al aborto, de forma que su postura es clara y firme "La vida humana debe ser respetada y protegida de manera absoluta desde el momento de su concepción”. Según la iglesia, desde el primer momento de su existencia, el ser humano debe ver reconocidos sus derechos de persona, entre ellos, el derecho inviolable de todo ser inocente a la vida. Es por ello por lo que la iglesia según el nuevo Código de Derecho Canónico mantiene la excomunión automática para aquellos que provoquen un aborto voluntario.
Todo lo promulgado por la iglesia y grupos antiabortistas se rebate por los grupos que apoyan la libertad de elección y el aborto en el que la vida humana no comienza en la concepción, sino que es una cadena interrumpida que se remonta a los orígenes de nuestra especie, hace cientos de miles de años. Más allá de toda duda, cada espermatozoide y cada óvulo humano están vivos. Es obvio que no son seres humanos, por lo que lo mismo podría decirse de un óvulo fecundado.
La Iglesia y los Anticonceptivos
Por otro lado, y ante la postura antiabortista de la iglesia católica, la rama mas conservadora tampoco admite la anticoncepción, por lo que según esta rama, los anticonceptivos al igual que el aborto son siempre nocivos.
El tema de la anticoncepción provoca bastantes críticas a la Iglesia católica ya que una gran mayoría creen que la oposición del Papa y de los obispos al uso de los anticonceptivos es algo anticuado, o que va contra los derechos de la mujer.
Nota de la Comisión Ejecutiva de la CEE: El Derecho a la Vida
Recientemente hemos afirmado en el documento El Dios fiel mantiene su alianza que “desde la aprobación del aborto en 1985, los conocimientos sobre el ADN, las ecografías 3D, 4D y 5D permiten afirmar aún con más contundencia que negar que existe una nueva vida en el seno de una mujer embarazada desde la concepción es irracional, y afirmar que un supuesto «derecho a decidir sobre el propio cuerpo», una falacia.
Como Iglesia, solo podemos ser voz de los sin voz, haciendo resonar el grito silencioso de tantas vidas humanas que claman desde el seno de sus madres, pidiendo justicia para que se respete su derecho a vivir.
Objeción de Conciencia y la Desprotección de la Vida Humana
Desde hace unas décadas estamos asistiendo a un proceso de aprobación de leyes en las que la vida humana queda gravemente desprotegida. Es un proceso que no ha terminado. Se trata de una nota doctrinal porque parte de principios de moral fundamental, como la dignidad de la conciencia, y de Doctrina Social de la Iglesia, como la libertad religiosa y de conciencia, la misión del Estado, la naturaleza de los derechos humanos, etc.
La dignidad de la conciencia humana exige que sus decisiones se inspiren siempre en unos principios básicos de moralidad que tienen un valor universal.
También la objeción de conciencia tiene sus limitaciones: no se puede objetar a cualquier ley, sino a aquellas que atentan contra elementos esenciales de la propia religión o las que minan los fundamentos de la dignidad humana y de la convivencia basada en la justicia.
La Libertad y la Dignidad Humana
El ser humano se caracteriza por tener conciencia de su propia dignidad y de que la salvaguarda de la misma está unida al respeto de su libertad. La convicción de que ambas son inseparables y de que todos los seres humanos, sea cual sea su situación económica o social, tienen la misma dignidad y, por ello, derecho a vivir en libertad, constituye uno de los avances más importantes en la historia de la humanidad.
La libertad no se puede separar de los otros derechos humanos, que son universales e inviolables.
En los documentos del Magisterio de la Iglesia encontramos enumeraciones de estos derechos. El primero de todos es el derecho a la vida desde su concepción hasta su conclusión natural, que «condiciona el ejercicio de cualquier otro derecho y comporta, en particular, la ilicitud de toda forma de aborto provocado y de eutanasia».
Vivimos en un ambiente cultural caracterizado por un individualismo que no quiere aceptar ningún límite ético. Esto ha conducido a que se reconozcan por parte de los poderes públicos unos nuevos “derechos” que, en realidad, son la manifestación de deseos subjetivos.
La libertad, que consiste en «el poder, radicado en la razón y en la voluntad, de obrar o de no obrar, de hacer esto o aquello, de ejecutar así por sí mismo acciones deliberadas», es una característica esencial del ser humano dada por Dios en el momento de su creación. Es el «signo eminente de su imagen divina» y, por ello, la expresión máxima de la dignidad que le es propia.
El respeto a la libertad de todas las personas, que constituye una obligación de los poderes públicos, se manifiesta, sobre todo, en la defensa de la libertad religiosa y de conciencia.
El Aborto: Un Documento del Comité Episcopal
El documento sobre el aborto titulado "Cien cuestiones y respuestas sobre la defensa de la vida humana y la actitud de los católicos" aborda en cien preguntas cuestiones sobre aborto y el origen de la vida, cómo se practica el aborto, las leyes sobre el aborto, exigencias éticas del Estado y los católicos ante el aborto. Es un documento con fecha de 25 de marzo de 1991, elaborado por el Comité Episcopal para la Defensa de la Vida.
El Comité Episcopal para la Defensa de la Vida, consciente de que todavía es tiempo de rectificar los errores y enderezar el peligroso rumbo que han emprendido algunos sectores, incluidos sectores dirigentes de nuestra sociedad, quiere iniciar con esta publicación una serie de textos asequibles, didácticos y claros acerca del valor de la vida humana (aborto, fecundación asistida, eutanasia, ecología, etc.), que puedan ser de utilidad no sólo a los fieles cristianos y a sus formadores, sino también al conjunto de los ciudadanos, a los legisladores y a los gobernantes, sean cuales fueren sus creencias o sus convicciones.
Definición Médica del Aborto
La Medicina entiende por aborto toda expulsión del feto, natural o provocada, en el período no viable de su vida intrauterino, es decir, cuando no tiene ninguna posibilidad de sobrevivir.
El aborto puede ser espontáneo o provocado. El espontáneo se produce o bien porque surge la muerte intrauterinamente, o bien porque causas diversas motivan la expulsión del nuevo ser al exterior, donde fallece dada su falta de capacidad para vivir fuera del vientre de su madre.
En ese momento se inicia un proceso vital esencialmente nuevo y diferente a los del espermatozoide y del óvulo, que tiene ya esperanza de vida en plenitud. Desde ese primer instante, la vida del nuevo ser merece respeto y protección, porque el desarrollo humano es un continuo en el que no hay saltos cualitativos, sino la progresiva realización de ese destino personal.
Desde que se forma el nuevo patrimonio genético con la fecundación existe un ser humano al que sólo le hace falta desarrollarse y crecer para convertirse en adulto. A partir de la fecundación se produce un desarrollo continuo en el nuevo individuo de la especie humana, pero en este desarrollo nunca se da un cambio cualitativo que permita afirmar que primero no existía un ser humano y después, sí.
Con los actuales conocimientos genéticos, es indudable que cada ser es lo que es desde el momento de la fecundación.
Individualidad vs. Indivisibilidad
En la realidad no existen más que seres humanos individuales. El concepto de vida humana es una abstracción que no existe más que encarnada en seres individuales de la especie humana.
Hay que tener en cuenta que no es lo mismo individualidad que indivisibilidad. Un ser vivo puede ser individual, pero divisible; es el caso de las bacterias y otros microorganismos. El que en una determinada época de su evolución biológica un ser vivo pueda ser divisible no invalida su carácter de individuo único en los momentos anteriores.
El hecho de que en una determinada fase de su vida el hijo necesite el ambiente del vientre materno para subsistir no implica que sea una parte de la madre.
En el supuesto de que alguien tenga dudas acerca de si en un instante concreto ya comienza a existir un nuevo ser humano o todavía no existe, debe abstenerse de interrumpir su normal desarrollo o de darle tratos indignos del hombre, pues ante esta duda debe prevalecer la posibilidad de que sí estemos ante un ser humano; al igual que, en caso de duda sobre si un hombre está ya muerto o todavía no, se exige que se le respete como ser humano vivo hasta que haya certeza de su muerte.
Métodos de Aborto Provocado
El aborto provocado tiene por objeto la destrucción del hijo en desarrollo en el seno materno o su expulsión prematura para que muera. Para conseguir este resultado se suelen usar diversos métodos que en otras circunstancias se emplean normalmente también en ginecología y obstetricia, y que se eligen atendiendo a los medios de que se disponga y a la edad del feto que hay que suprimir.
Aunque se ha intentado muchas veces el uso de medios con apariencia de medicamentos para producir abortos, hasta ahora sólo lo ha conseguido con alguna efectividad la llamada “píldora abortiva” (RU-486). Mediante su administración en época muy temprana del embarazo, antes de la sexta semana de vida del hijo, es decir, antes de que se produzca la segunda falta de la regia en la madre, se intenta que este preparado hormonal anule la función de la placenta en formación, con lo que se produce la muerte del hijo, que es en ese momento un embrión necesitado absolutamente de la función nutritiva de la placenta, y entonces ocurre su consiguiente expulsión con todas sus envolturas.
Se dilata primero el cuello uterino con un instrumental adecuado a esta función, para que por él pueda caber un tubo que va conectado a un potente aspirador. La fuerza de la succión arrastra al embrión y al resto del contenido uterino, todo deshecho en pequeños trozos. Una vez terminada la operación de succión se suele realizar un legrado para obtener la certeza de que el útero ha quedado bien vacío.
El legrado o raspado, también llamado “curetaje”, es el método que se usa más frecuentemente. Se comienza por dilatar convenientemente el cuello del útero, lo que sólo se puede hacer bajo anestesia. Luego se introduce en el útero una especie de cucharilla de bordes cortantes llamada legra o “cureta”, que trocea bien a la placenta y al hijo al ser paseada de arriba abajo por toda la cavidad del útero. Este método suele practicarse sobre todo en los tres o cuatro primeros meses de la vida del hijo. Si el embarazo ha superado las doce semanas, las dificultades aumentan y hay que triturar muy bien el cuerpo del feto para sacarlo al exterior.
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