¿Qué pasa si bebes cerveza caducada? Efectos y consideraciones
La cerveza es una de las bebidas más consumidas en todo el mundo, predilecta por muchos en diversas situaciones sociales y de ocio. Una pregunta común entre los amantes de esta bebida es si la cerveza caduca y qué implicaciones tiene consumirla después de la fecha indicada en el envase.
Fecha de consumo preferente vs. Fecha de caducidad
Es crucial distinguir entre la fecha de consumo preferente y la fecha de caducidad. Son dos conceptos distintos que se aplican a tipos de alimentos diferentes.
- Fecha de caducidad: Indica hasta qué fecha el alimento se puede consumir con seguridad. Se encuentra en alimentos altamente perecederos como el pescado fresco, la carne picada y el pollo crudo.
- Fecha de consumo preferente: Indica hasta qué fecha el alimento tiene la calidad esperada. Se encuentra en muchos congelados, alimentos secos como pasta y arroz, conservas, aceite y chocolate. Pasada esta fecha, los productos pueden perder cualidades organolépticas como sabor, color o textura, pero es poco probable que causen una intoxicación alimentaria.
¿La cerveza caduca?
Una inmensa mayoría de botellas cerveceras contiene una fecha de consumo preferente, pero esto no significa que la cerveza caduque. Al contrario: muchos tipos de cerveza ganan sabor y un carácter especial con el paso de los años.
La cerveza NO tiene caducidad. Considerando que la cerveza no caduca, sí es posible conocer su fecha de consumo preferente. Para leerla, debes fijarte en la fecha de embotellado que lleva indicada, la cual está situada en la parte lateral de la botella, en una esquina de la etiqueta localizada con el código de barras o, en el caso de las latas, en la parte de abajo o culo de la lata.
Mientras la cerveza se conserve bien acondicionada, protegida de la luz y el calor y la botella cerrada, evoluciona con el paso del tiempo sin perder calidad.
Lea también: ¿No expulso el saco gestacional? Riesgos y opciones en el embarazo anembrionario.
Fecha de consumo preferente en las cervezas europeas
Esta fecha de embotellado o fecha de elaboración suele acompañarse de un texto en el que se indican los meses en los que la cerveza se mantendrá en buen estado para ser consumida, normalmente son 12 meses. En cambio, algunos productores optan por indicar la conocida como fecha de consumo preferente, sustituyendo la fecha de embotellado o escribiéndola junto a ella.
Debido a la normativa europea del 2000, muchas cerveceras de Europa usan la fecha de consumo preferente. La identificarás en cada una de sus etiquetas, en el culo o en el cuello de las botellas y latas. Está precedida de las letras BB o por su significado literal, es decir, Best Before. Es la fecha indicada como límite máximo recomendado para consumirla.
Fecha de embotellado en las cervezas americanas
En el caso de las cervezas americanas, es más complicado leer la fecha de embotellado o de consumo preferente. En algunos envases, se encuentra señalada en el cuello de la botella, pero con una tinta amarilla muy complicada de leer. Además, suelen apostar por un formato de fecha juliana, es decir, una larga lista de números sin sentido aparente. Para leer correctamente la fecha juliana, debes saber que los dos primeros números señalan el año. Después, se indica el número del día considerando que hay años bisiestos (puede ir del 1 al 366). Incluso en algunos casos los últimos números indican la hora exacta de embotellado (17:12, por ejemplo).
¿Qué ocurre si bebes cerveza pasada su fecha de consumo preferente?
Partiendo de la base que la cerveza no caduca, se puede beber en cualquier momento. Incluso después de la fecha de consumo preferente podrás tomarla sin preocuparte por tu salud, ya que no es perjudicial. Esta fecha es el límite recomendado por el fabricante para beberla, disfrutando de toda su calidad y sabor.
Las cervezas transmiten unos matices en aromas y sabores que se sienten especialmente hasta la fecha de consumo preferente. Después, podrá perder calidad y tal vez te sea demasiado plana en cuanto a sabor, pero la puedes beber sin ningún problema.
Lea también: Leche materna para adultos: ¿es seguro?
El hecho de que puedas beber la cerveza pasada de la fecha de consumo preferente no significa que vaya a mejorar su calidad. En este sentido, no es como el vino. De todas formas, conservarla en buenas condiciones ayuda a que mantenga su calidad durante el máximo de tiempo posible. Almacenada en lugares frescos, se guarda mucho mejor.
¿Cómo conservar la cerveza correctamente?
Para mantener la calidad de la cerveza el mayor tiempo posible, es importante tener en cuenta los siguientes factores:
- Luz solar: Es uno de los grandes enemigos de la cerveza son los rayos ultravioletas.
- Temperatura: Las altas temperaturas tampoco son buenas para la cerveza, ya que puede afectar a su calidad. Cuánta mayor temperatura haya en el lugar en el que se encuentran almacenadas, menor calidad tendrá, tendrán una mayor oxidación y quedará más plana y con un sabor acartonado.
- Posición: Las cervezas deben ser almacenadas en una posición vertical y no en horizontal.
- Cantidad de lúpulo: La cantidad de lúpulo utilizado para su fabricación también influye en su conservación.
Consideraciones adicionales
En el caso de la cerveza, la fecha de consumo preferente queda a criterio del propio producto de la misma, que es el que conoce las características de su cerveza y las exigencias de conservación del mismo. Algunas cervezas están pensadas para ser consumidas de forma inmediata, como es el caso de las cervezas muy lupulizadas (Pale Ale, APA’s, IPA’s…), las cuales se deterioran bastante pronto organolépticamente.
En los casos de cervezas que tienen un predominio de la malta, con una mayor cantidad de alcohol y más cuerpo, si la cerveza está sin pasteurizar y conservada protegiéndola de la luz y el calor, puede incluso llegar a mejorar con el paso del tiempo.
El consumo de alcohol y sus efectos
Es muy probable que ya sepas que las bebidas alcohólicas no caducan, ya que estos productos por mucho que pase el tiempo se pueden seguir consumiendo cuando lo deseemos. Sin embargo, lo que muchos no sabemos es que, estos líquidos pueden perder distintas propiedades tales como el sabor, el color o la textura conforme pasa el tiempo, pero no suponen ningún problema para poder seguir ingiriéndolos.
Lea también: Entendiendo la Fecundación
En el caso de las bebidas alcohólicas con menos de un 10 % de volumen de alcohol, como por ejemplo el vino para cocinar, la sidra y las cervezas... Estos productos están sujetos a numerosas regulaciones europeas, que establecen que en los envases deben de aparecer de forma correcta en su etiquetado, una fecha de consumo preferente, en la que se indica al cliente, que estos líquidos pueden ser ingeridos, sin perder ninguna de sus propiedades ni características, pero consumirlos posteriormente a este plazo, no representa ningún problema para nuestra salud, dependiendo de la forma en la que los almacenemos y conservemos.
Por otro lado, las bebidas alcohólicas con más de un 10 % de volumen de alcohol, entre que podemos destacar el ron, la ginebra o el whisky. No necesita indicar en su envase o etiqueta, ninguna de estas fechas, ya que por mucho que pase el tiempo, estos productos no caducan ni pierden ninguna de sus propiedades iniciales.
Habrás escuchado alguna vez que cada vez que te emborrachas estás matando neuronas de tu cerebro, y las neuronas perdidas nunca se regeneran. Ambas cosas son un mito.
Esto son malas noticias para países como España. Según la encuesta European health interview Survey, el 13% de los españoles mayores de 15 años toman alcohol al diario, frente al 8,4% de la media europea.
Durante algún tiempo se ha pensado que el consumo moderado de alcohol, aunque fuera a diario, no solo no era dañino, sino que podía tener efectos protectores. Sin embargo, los últimos estudios están desmintiendo esta creencia.
En un artículo publicado por la prestigiosa revista The Lancet, los investigadores afirman que el nivel más seguro de consumo de alcohol es no consumir nada. Esto parece ser especialmente cierto para el cerebro.
El alcohol que consumimos como bebida (etanol) es una molécula con unas propiedades muy especiales: es soluble en agua y en grasa. La sangre es un medio acuoso, y la membrana de las células está compuesta de grasa. Esto quiere decir que cuando el alcohol entra en el organismo, puede llegar a cualquier sitio y atravesar fácilmente todas las barreras del cuerpo. Esto incluye la barrera hematoencefálica que protege el cerebro de posibles toxinas en la sangre.
El alcohol es tóxico para las células, por lo que nuestro cuerpo se pone a trabajar para descomponerlo mediante oxidación. Aquí empieza el problema, porque el acetaldehído es más tóxico aún que el alcohol, y puede causar daños en el ADN y bloquear su reparación. También altera la metilación, es decir, la programación que enciende o apaga los genes.
La clave está en la velocidad con la que se produce el metabolismo del alcohol, que varía en función de la cantidad de alcohol consumida, el nivel de hidratación, si hemos comido o no, y el estado del hígado de cada persona. Si la conversión del alcohol se retrasa por cualquier motivo, el acetaldehído está durante más tiempo causando daños en las células del cuerpo, incluyendo las neuronas.
Además, cuando la oxidación falla, el alcohol se descompone en moléculas llamadas esteres etílicos de ácidos grasos, que son las que provocan daños en el hígado y el corazón.
Casi todos conocemos bien los efectos de tomarse una copa de más. Estos efectos del alcohol tienen que ver con que el alcohol que llega desde la sangre desactiva los circuitos del cerebro de control inhibitorio que están en el lóbulo prefrontal, la parte que “piensa” y que evita que nos dejemos llevar por nuestros impulsos. De repente parece una buena idea subirse a la barra del bar a bailar, conducir, o saltar desde un balcón a la piscina.
Podríamos pensar que, cuando dejamos de beber, estos efectos se pasan. Pero lo más preocupante es que nuevos estudios sobre modelos animales han comprobado que para los niveles equivalentes a las personas que consumen alcohol habitualmente, estos efectos podrían ser permanentes.
La buena noticia es que estos cambios en nuestra personalidad también son reversibles hasta cierto punto. Un periodo de abstinencia del alcohol de entre dos y seis meses basta para que los circuitos vuelvan al estado anterior.
El estudio anterior también aclara qué hábitos de consumo son peligrosos, y por qué debemos contar las bebidas a la semana, no al día. Por ejemplo, beber siete cervezas el sábado y abstenerse el resto de la semana es igual de dañino para el cerebro que beber una cerveza al día.
tags: #que #pasa #si #bebes #cerveza #caducada