¿Qué es normal después de un aborto? El sangrado y cuándo preocuparse
El sangrado durante o después de un aborto espontáneo es normal, ya que el cuerpo expulsa los distintos tejidos que se han producido desde el comienzo de la gestación, hasta el momento que se detiene.
Un aborto espontáneo consiste en la pérdida del embarazo antes de las 20 semanas de gestación, la cual se caracteriza por ser espontánea. Se estima que entre un 8 a un 20 por ciento de los embarazos acaban en un aborto espontáneo, y se calcula que la gran mayoría ocurren antes de las 12 semanas de gestación.
Es más, se sabe que muchos de los embarazos que acaban en aborto espontáneo finalizan incluso antes de que la mujer descubra que originalmente ha estado embarazada, por lo que en caso de surgir algún tipo de sangrado (el cual, es cierto, se caracteriza por ser más abundante que con un período), piensa que se debe a una menstruación irregular, sobre todo cuando se retrasa.
De hecho, los síntomas que pueden surgir con un aborto espontáneo varía de persona a persona. Y también son ligeramente diferentes dependiendo de lo avanzado que haya podido estar.
En cualquier caso, la mayoría de los síntomas de un aborto espontáneo pueden incluir la aparición de un sangrado o manchado procedente de la vagina, más abundante de lo normal, dolor que se sitúa en la espalda baja y / o calambres abdominales, y presencia de tejidos o líquidos extraños expulsados a través de la vagina.
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Sin embargo, un sangrado más abundante o excesivo podría alertar acerca de la posible existencia de una hemorragia. Aunque es cierto que una hemorragia durante un aborto espontáneo, o incluso después de haberse producido, suele ser poco común, pero es considerado como una de las principales causas de mortalidad relacionadas con la pérdida del embarazo de forma espontánea, sobre todo cuando el aborto ocurre en el segundo trimestre.
¿Cómo es un sangrado normal después de un aborto espontáneo?
Después de un aborto espontáneo, el sangrado es absolutamente normal, debido principalmente a la existencia de vasos sanguíneos en el útero que han proliferado en el comienzo de la gestación, así como la acumulación de tejido para apoyar el desarrollo normal del embarazo. Sin embargo, cuando ocurre un aborto espontáneo todo ese tejido empieza a perderse, y el cuerpo tiende a expulsarlo por sí solo, originando sangrado en mayor o menor cuantía. Esto es el principal motivo de consulta.
Independientemente de cuál sea la causa (en la mayoría de las ocasiones los abortos espontáneos son causados por la existencia de determinados problemas cromosómicos que impiden el desarrollo normal del feto, o por la presencia de un óvulo fecundado implantado en el útero, pero que no se desarrolla en embrión), durante un aborto espontáneo “normal”, el sangrado vaginal suele ser mayor que el que surge con un período menstrual común.
Teniendo esto en cuenta, es cierto que es complicado saber cuánta cantidad sería considerada demasiada, y cuándo podría ser calificado como un “sangrado normal” (dentro de la normalidad), o como una “hemorragia”.
Los especialistas señalan que es imprescindible buscar ayuda médica inmediata si el sangrado es lo suficientemente abundante como para empapar una compresa en menos de una hora (de tamaño normal).
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Síntomas de una hemorragia después del aborto espontáneo
Igualmente, también es fundamental acudir a urgencias en caso de que aparezcan otros síntomas que podrían sugerir la existencia de un embarazo ectópico, independientemente de la cantidad de sangrado. ¿Y cuáles son los síntomas? Los más comunes pueden incluir la aparición repentina de dolor en la espalda baja o en el abdomen, sensación de tener el pulso muy rápido, mareos, náuseas y / o pérdida del conocimiento.
El sangrado excesivo debido a un aborto espontáneo
Es posible experimentar un sangrado más abundante de lo normal después de un aborto espontáneo. Lo que puede hacer complicado saber si ese sangrado es o no excesivo, o si se encuentra dentro de lo considerado como “normal” (atendiendo a que nos encontramos ante un aborto).
La hemorragia después de un aborto ocurre cuando el útero no se contrae de forma adecuada, y cursa con una pérdida abundante de sangre, más de lo considerado como normal para un aborto. A la hora de estimar la pérdida de sangre, podría ser útil comprender la existencia o no de sangrado excesivo en término de compresas usadas.
Por ejemplo, si se empapa completamente una compresa en menos de 2 horas hasta el punto de tener que cambiarla, el sangrado puede ser excesivo. Pero si se empapa de sangre una compresa grande, completamente, en menos de una hora, es necesario buscar ayuda médica de inmediato, ya que podría ser una señal de la existencia de una posible hemorragia.
También es fundamental acudir a urgencias si se eliminan coágulos grandes, o si la mujer comienza a sentirse mareada, presenta fiebre o un mal olor como consecuencia de secreciones vaginales, lo que podría advertir de la presencia de una infección.
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Complicaciones tras un aborto espontáneo
Las complicaciones tras un aborto son varias, la mayoría muy poco frecuentes.
- Hemorragia: El riesgo de hemorragia es baja (aproximadamente 1 cada 1.000 abortos) y es menor en gestaciones más precoces.
- Hematometra: Consiste en la acumulación de coágulos dentro del útero y puede ocurrir tras el tratamiento quirúrgico. Los síntomas pueden ser inmediatos o tardíos dependiendo de la velocidad de acumulación y del volumen.
- Infección genital: La infección del tracto genital ocurre hasta en un 10% de los casos. Se debe considerar cuando aparece fiebre >39ºC en las primeras 72 horas tras el aborto.
- Síndrome de Asherman: consiste en la formación de adherencias uterinas.
Se presenta sangrado muy abundante con muchos coágulos, así como mal olor de las secreciones de la vagina.
Cuidados posteriores a un aborto
Independientemente del método que use para interrumpir un embarazo, ya sea un aborto quirúrgico o farmacológico, es importante que se cuide después del procedimiento.
Los abortos que se realizan bajo el cuidado de un profesional médico con licencia dentro de una clínica generalmente son procedimientos seguros con pocas complicaciones. Muchas mujeres experimentarán sangrado después de un aborto. Durante este período, puede experimentar días con sangrado ligero o fuerte. El sangrado abundante constante se define como usar dos o más compresas grandes en una hora, o sangrar mucho durante 12 horas o más.
Después de ambos tipos de procedimientos de aborto, generalmente se recomienda esperar unas dos semanas antes de tener relaciones sexuales o de insertar algo por vía vaginal. Si de repente siente un dolor agudo durante las relaciones sexuales después de un aborto, llame a su clínica para que le aconseje.
Si bien los abortos médicos y quirúrgicos generalmente se consideran seguros, a veces pueden provocar complicaciones. Una de las complicaciones más comunes es la infección. Esto puede ser causado por un aborto incompleto o la exposición vaginal a bacterias, como tener relaciones sexuales demasiado pronto. Los síntomas de las infecciones incluyen flujo vaginal con olor fuerte, fiebre y dolor pélvico intenso.
Después de su aborto, su médico o clínica le proporcionarán instrucciones específicas para el cuidado posterior. Un aborto es siempre un momento duro en todas aquellas mujeres que desean cumplir su sueño de ser madres. Este difícil trago, sea involuntario o no, es además muy confuso ya que existe mucha información y muchas pautas sobre temas de gestación y, sin embargo, muy poca y poco clara cuando se trata de hablar de la interrupción de ésta.
Sin embargo, también son muchas las voces expertas que afirman que es más que recomendable acudir a una cita aproximadamente unos 15 días después del procedimiento para una revisión ginecológica después de un aborto.
Un aborto es un proceso doloroso, tanto físico como personal. Es de vital importancia que tras la interrupción de un embarazo (sobre todo si es muy deseado), la paciente se tome un tiempo de descanso para recuperarse física y anímicamente. Lo más importante tras la interrupción de un embarazo es estar atentos a la respuesta del cuerpo a este proceso.
El plazo del nuevo ciclo menstrual tras el aborto es diferente en cada mujer, puede variar de 4 a 6 semanas, incluso más.
- Estar atenta a su temperatura durante la primera semana después del aborto.
- Evita el uso de tampones o cualquier objeto dentro de la vagina.
- Hay que descansar, hacer al menos un día de reposo.
- No realizarse duchas vaginas ni nadar.
Legrado uterino
El legrado uterino, también llamado curetaje, es una técnica ginecológica que consiste en raspar el tejido de las paredes internas del útero, con el fin de eliminar la capa mucosa del mismo: el endometrio. Se trata de una intervención realizada por parte de un ginecólogo, bajo anestesia, y tiene una duración aproximada de 15 minutos. Aunque la principal indicación del legrado es en caso de aborto, este procedimiento también puede realizarse ante otras situaciones.
¿Cuándo se realiza un legrado?
La mayoría de mujeres asocia el legrado con el aborto, pero realmente esta técnica tiene varias indicaciones que comentamos a continuación:
- Aborto espontáneo: se realizaría el legrado para vaciar el contenido del útero en caso de aborto incompleto o aborto retenido, es decir, cuando se produce un aborto, pero el embrión no es expulsado de forma natural mediante un sangrado.
- Interrupción voluntaria del embarazo o terapéutica: el legrado es una opción para interrumpir un embarazo durante el primer trimestre, ya sea por decisión personal de la mujer, porque su salud corra peligro o porque haya alguna malformación o alteración genética en el embrión.
- Diagnóstico: en caso de sospecha de cáncer de útero, un legrado uterino con biopsia permite recoger una muestra de tejido endometrial para analizar.
- Tratamiento de una menstruación irregular: el legrado también es utilizado para intentar solucionar sangrados fuera del periodo menstrual, menstruaciones muy abundantes, etc.
- Eliminación de pólipos: se trata de crecimientos de tejido endometrial hacia la cavidad del útero y pueden dar lugar a complicaciones como menstruaciones abundantes, abortos espontáneos repetidos, fallos de implantación, etc. No obstante, actualmente es muy habitual que se realice la extirpación de estos pólipos mediante histeroscopia quirúrgica.
Por otro lado, los dispositivos intrauterinos (DIU) utilizados como anticonceptivos de larga duración pueden quedarse incrustados en el endometrio. Por tanto, el legrado en este caso sirve para eliminar parte del endometrio que retiene al DIU para poder retirarlo.
¿Cómo se hace un legrado?
Como ya hemos comentado, el legrado uterino es una intervención muy sencilla que dura unos 15 minutos, aproximadamente. Aún así, para su realización es necesario administrar anestesia local o general a la paciente para que no sufra ningún dolor. En general, el legrado uterino consta de los siguientes pasos:
- Dilatación: consiste en la apertura del cérvix para facilitar la introducción hacia el útero del instrumental necesario para el curetaje. Para ello, el ginecólogo introduce unos cilindros pequeños a través del cuello uterino, los cuales van ensanchándose y agrandando el cérvix poco a poco hasta conseguir un tamaño adecuado.
- Curetaje: es la introducción de una varilla, denominada legra o cureta, que tiene en su extremo una pequeña y fina asa para poder hacer el raspado de la cavidad uterina. De este modo, el ginecólogo irá extrayendo poco a poco el endometrio por el cuello del útero. Por otro lado, también es posible realizar un legrado mediante aspiración del tejido endometrial.
Actualmente, existen varillas con una cámara incorporada que permiten dirigir mejor el raspado y, por tanto, aumentar la eficacia y reducir las complicaciones del legrado uterino. Además, el asa de estas nuevas varillas puede calentarse de tal manera que se produce la coagulación de las heridas a la vez que el raspado, reduciendo así el sangrado.
Cuidados tras el legrado uterino
Después de haberse sometido a un legrado, es posible que la mujer tenga sangrado vaginal durante varios días debido a la intervención. Por otro lado, la paciente también puede sufrir algunas molestias como dolor abdominal o pélvico. En este caso, se debe consultar con el especialista qué analgésicos se pueden tomar para aliviarlo.
No obstante, en caso de sangrado abundante o que no cesa, fiebre, flujo con mal olor, dolor intenso o cualquier otro síntoma que se salga de lo habitual, es recomendable acudir al especialista a la mayor brevedad para que pueda valorar la situación. A pesar de ello, el tiempo de recuperación tras un legrado uterino es muy rápido. Normalmente, la mujer debe hacer reposo durante el primer día, pero puede seguir con su estilo de vida y actividades habituales al día siguiente, aunque deberá tener en cuenta algunas recomendaciones:
- Abstinencia sexual, al menos, durante dos semanas después del legrado.
- No utilizar tampones.
- No realizar duchas vaginales ni bañarse (no hay problema en ducharse).
- Evitar realizar ejercicio físico intenso.
En cuanto al estado de ánimo, es normal que la mujer sienta tristeza y decaimiento en caso de haber sufrido un aborto espontáneo. Esta bajará de nuevo unos 30-40 días después de la realización del legrado, aunque puede variar según la situación de cada mujer.
A partir de este momento, se reanudarán los ciclos menstruales habituales y tendrá lugar una ovulación unos 15 días después. La mayoría de especialistas recomiendan esperar unos 2 o 3 meses después de un legrado para intentar un nuevo embarazo. De esta manera, tanto el estado físico como anímico de la mujer se habrán recuperado.
Riesgos y complicaciones
Aunque se trata de una intervención sencilla que no suele implicar riesgos, el legrado uterino puede dar lugar a algunas complicaciones como las siguientes:
- Daños en el útero: perforación del útero con la varilla, desgarro del cérvix, etc.
- Síndrome de Asherman: se trata de una mala cicatrización de las paredes uterinas, las cuales quedan adheridas entre sí. Esto lleva a una situación de infertilidad porque el útero se deforma y no puede albergar una gestación.
- Infecciones del útero o zona pélvica: esto puede ocurrir debido al traspaso de microorganismos de la vagina al útero al introducir los instrumentos quirúrgicos, o por el abandono de tejido endometrial o restos abortivos en el interior uterino tras el raspado. Los síntomas de una posible infección son la fiebre, el flujo vaginal con mal olor y el dolor intenso.
- Hemorragias: es normal que haya sangrado por la herida provocada en el útero, pero será necesario controlar que no sea muy intenso, ya que esto podría deberse a una complicación mayor.
Además de todo esto, también hay que tener en cuenta el impacto psicológico que puede ocasionar el legrado debido a un aborto involuntario en la mujer.
Fertilidad tras legrado uterino
La técnica del legrado en sí no afecta a la fertilidad de la mujer, por lo que, tras su realización y la espera oportuna, la paciente puede quedarse embarazada.
De hecho, en algunos casos el legrado uterino puede mejorar el problema de esterilidad como, por ejemplo, cuando se eliminan pólipos endometriales que causan fallos de implantación. Sin embargo, también es verdad que el legrado puede tener algún efecto negativo sobre la fertilidad debido a las posibles complicaciones asociadas, como es el caso del síndrome de Asherman.
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