¿Qué puede tomar una embarazada para la gripe? Remedios y recomendaciones

23.10.2025

El embarazo es una de las etapas más especiales en la vida de una mujer, pero también puede traer consigo diversos desafíos, como el resfriado y la gripe. En este artículo, explicaremos cómo aliviar los síntomas del resfriado durante el embarazo, los posibles riesgos, los remedios naturales seguros y cuándo es necesario acudir al médico.

Resfriado y embarazo: ¿qué debes saber?

Durante el embarazo, el sistema inmune se modula para tolerar al bebé sin rechazarlo. Los síntomas de un resfriado son generalmente los mismos que en una persona no embarazada, pero durante el embarazo, la intensidad o duración de estos puede verse modificada debido a los cambios hormonales y fisiológicos.

Síntomas comunes del resfriado en el embarazo

  • Congestión nasal y mocos: Durante el embarazo, la mujer puede experimentar una mayor producción de mucosidad, lo que puede contribuir a la congestión nasal.
  • Dolor de garganta: La irritación en la garganta es común durante un resfriado y puede resultar especialmente incómoda durante el embarazo.
  • Fiebre: La fiebre es uno de los síntomas más preocupantes de un resfriado, ya que puede indicar una infección más grave, como la gripe. En el embarazo, una fiebre elevada puede aumentar el riesgo de malformaciones congénitas en el bebé, especialmente durante el primer trimestre, cuando se están formando los órganos.
  • Deshidratación: La congestión nasal y la fiebre pueden dificultar la ingesta adecuada de líquidos, lo que puede llevar a la deshidratación.

Para la mayoría de las mujeres embarazadas, un resfriado no representa una amenaza grave para la salud del bebé. Sin embargo, es importante tratar los síntomas con precaución, siguiendo las recomendaciones médicas y utilizando remedios seguros para proteger la salud de la madre y el bebé.

Medicamentos seguros durante el embarazo

En general, siempre debemos tomar lo mínimo necesario, no solo en el embarazo. Al final, el resfriado se cura solo y se trata de poder acompañar un poco al cuerpo en este proceso. Acompañaremos al cuerpo mediante unos hábitos saludables. Uno de los pilares de estos hábitos es el descanso. Es importante controlar el dolor, la fiebre o la congestión nasal para que el cuerpo descanse y se recupere lo antes posible.

Durante el embarazo no podemos tomar todos los medicamentos que tomamos en condiciones normales en un resfriado. Esto ocurre porque el peso molecular de la gran mayoría de los fármacos es inferior a 600Da y prácticamente nunca superan los 800Da. Por ello, hay que asumir que todo tratamiento materno conlleva, inevitablemente, la exposición fetal.

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Además, en el tercer mes de gestación, el hígado fetal ya está capacitado para detoxificar sustancias químicas pero mucho más lentamente que nosotros. Este hecho, junto con la eliminación por vía renal de la mayoría de los medicamentos y la consiguiente reabsorción por deglución fetal de líquido amniótico, hace que con frecuencia se produzca la acumulación en el feto del medicamento. Es decir, niveles en sangre del medicamento más elevados en el feto que en la madre y a unas dosis que son dosis de adulto. Por este motivo, se ha de ser especialmente cuidadoso en mujeres embarazadas, utilizando siempre las menores dosis con las que se obtenga el beneficio terapéutico materno deseado.

Además, existe una clasificación de los medicamentos elaborada por la FDA que los clasifica de la A la D según el riesgo que suponen para el feto. A aquellos que suponen menos riesgo son los de clase A y los D y X aquellos que pueden causar malformaciones. A continuación, mencionaremos aquellos que se pueden usar para el resfriado:

  • Clase A: Los estudios en mujeres revelaron que no existe un riesgo para el feto durante el primer trimestre. Por tanto, estos medicamentos pueden considerarse seguros durante el embarazo. Entre ellos se encuentra el ácido ascórbico o vitamina C.
  • Clase B: Los estudios en animales revelaron que no existe un riesgo para el feto durante el primer trimestre. Se refiere a medicamentos que han sido usados frecuentemente durante el embarazo y no parecen causar defectos congénitos graves y otros daños en el feto. Destacan el paracetamol y el ibuprofeno aunque es mejor evitar este último después de la semana 32 de gestación.
  • Clase C: Los estudios en animales revelaron que existen efectos perjudiciales para el feto, y este tipo de fármacos sólo deben utilizarse cuando el beneficio puede justificar ese riesgo. Aquí también se incluyen aquellos medicamentos cuyos estudios de seguridad no han sido concluidos. Normalmente, estos fármacos vienen con una etiqueta que advierte de los riesgos, y algunos de ellos son la Cafeína y la Codeína. La codeína se usa para la tos y la cafeina es ampliamente usada en los antigripales, por eso, entre otras razones, hay que evitarlos.
  • Clase D: Los estudios en animales revelaron que puede haber riesgo para el feto. Ante una situación de riesgo grave para la madre, se acepta su administración si no se dispone de otro fármaco más seguro: la aspirina.

Tendremos que evitar aquellos medicamentos que llevan más de un componente en su composición como por ejemplo, los antigripales. Con lo que trataremos de aliviar síntoma por síntoma.

Fiebre y dolor de cabeza

El medicamento más seguro para la embarazada sin duda va a ser el paracetamol que lo puedes encontrar en marcas comerciales como el gelocatil. A pesar de ser muy seguro, vamos a tomar lo mínimo necesario para obtener un beneficio. Lo mínimo necesario hace referencia a la dosis y al período de tiempo que lo tomemos.

Empezaremos por la dosis mínima en el adulto que es el Gelocatil de 500 y si no hace el efecto deseado podemos continuar con el Gelocatil de 650 cada 6-8 horas durante el menor período de tiempo posible.

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El Gelocatil se puede tomar en ayunas, de hecho, si queremos que el efecto sea rápido debemos saber que los alimentos y sobre todo si son ricos en hidratos de carbono van a retrasar su absorción.

Congestión nasal

Los sprays nasales descongestionantes de acción rápida están contraindicados en el embarazo. La fenilefrina o la pseudoefedrina, que son descongestionantes orales que suelen contener los antigripales también lo están.

En general, podemos usar soluciones hipertónicas o conocidas como agua de mar que van a desinflamar la mucosa nasal y ayudar a eliminar mocos.

El spray nasal Aromaforce es una solución hipertónica asociada a aceites esenciales 100% biológicos que sí se puede usar en el embarazo. Los aceites esenciales de mandravasarotra, de abeto negro, de eucalipto radiata y de geranio son conocidos por sus propiedades curativas, refrescantes y balsámicas.

Este producto descongestiona y limpia la nariz al eliminar la mucosidad, fuente de contaminación bacteriana, al mismo tiempo que evita la deshidratación de la mucosa. Produce sensación de frescor gracias a la presencia de aceites esenciales.

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Después de sonarse, pulverizar de 1 a 4 veces en cada orificio nasal, no más de 5 veces al día.

Además, también se podría usar algún humidificador. No es necesario usar ningún aceite esencial de eucalipto ya que también estaría contraindicado.

Acortar síntomas y prevención

La vitamina C es totalmente segura en el embarazo, la podemos encontrar en complementos alimenticios. Es importante tener en cuenta que solo contenga vitamina C. Por ejemplo, la de Solgar o la Solaray. Va a reforzar el sistema inmune previniendo el resfriado y también puede ser útil en el momento agudo, acortando los días de resfriado y la gravedad de los síntomas.

Dolor de garganta

El gelocatil puede aliviar el dolor debido a su efecto analgésico y debemos guiarnos por la misma premisa de siempre, el mínimo necesario para obtener un beneficio. Es compatible y sería bastante interesante el uso de algún spray para la garganta que además de acción analgésica también tenga acción antiséptica. El spray de garganta aromaforce de pranarom se puede usar a partir del quinto mes de embarazo.

Tos

Para la tos tenemos muy pocas opciones que salgan de la homeopatía, las cuales en mi posición de farmacéutica no voy a recomendar.

A pesar de que no recomiendo nunca la miel ya que es un azúcar simple, en una tos a la que no podemos recurrir a nada más puede ser interesante debido a su efecto balsámico de la mucosa. Además, podemos hacer infusiones de jengibre y limón para estimular un poco mas el sistema inmune. Elevar la cabeza con una almohada a la hora de dormir también puede ser de ayuda.

Otros remedios y recomendaciones

  • Aumenta tu ingesta de líquidos: sobre todo de agua.
  • Practica ejercicio moderado: y siempre supervisado por un profesional que te pueda guiar. El ejercicio físico está relacionado con la salud nasal, mejorando la obstrucción. Además, en el caso de las mujeres embarazadas puede favorecer el control del peso y a mejorar el patrón del sueño.
  • Eleva la cabecera de la cama: Dormir con la cabeza elevada te ayudará a dormir mejor, ya que mejorará la congestión nasal por la noche.
  • La hidratación: Tomar más líquidos para asegurar una buena hidratación y diluir los mocos.
  • El jengibre: Esta raíz será un aliado para combatir la tos, tanto si es seca como con flemas, esto se debe a sus cualidades tanto antiinflamatorias como expectorantes. Se puede consumir como infusión.
  • La miel: Este alimento calma y suaviza la garganta, por lo que resultará un alivio especialmente en casos de tos seca.
  • El tomillo: En el caso de que una embarazada contraiga la gripe, su médico deberá ser quien determine si necesita o no una intervención mayor, que implique medicación.
  • Consumir alimentos ricos en vitamina A y C: dos reforzadores naturales del sistema inmune.
  • Controlar la humedad del ambiente.
  • Tomar infusiones: Además del beneficio de ingerir líquidos, los diferentes tipos pueden tener diferentes y positivos impactos en las embarazadas.
  • Descansar: Tu cuerpo está luchando contra un “enemigo” y necesita todas sus fuerzas.

¿Cuándo visitar al médico?

Las afecciones de tipo respiratorio pueden ser leves o pueden complicarse, lo que supondría un problema en el embarazo. ¿Debe acudir siempre la embarazada al médico si tiene un resfriado o cree que puede ser gripe?

“Cuando una embarazada tiene síntomas respiratorios de vía aérea superior leves, como tos o mocos, debe acudir a su médico si la sintomatología empeora y, sobre todo, si se acompaña de fiebre persistente, superior a 37,5ºC o dificultad respiratoria”, comenta la experta.

Cuando los síntomas son leves, puede ser explorada por su médico de Atención Primaria, pero “si la fiebre es alta, por encima de 38ºC o hay sensación de ahogo o falta de aire, la paciente debe acudir a Urgencias”, señala.

Riesgos de la fiebre en el embarazo

Que en la madre haya fiebre durante el embarazo tiene riesgos. De hecho, en el primer trimestre, es importante tratarla, ya que “temperaturas superiores a 39,5ºC aumentan el riesgo de aborto espontáneo y de alteraciones en el desarrollo del sistema nervioso central fetal”, advierte la ginecóloga.

Si la fiebre alta aparece en el segundo o tercer trimestre, asociada a cualquier proceso infeccioso, “hay mayor riesgo de parto prematuro y de aparición de contracciones uterinas”. Además, hay que tener en cuenta que la listerioris también cursa con fiebre alta (más de 38ºC). Esta enfermedad bacteriana no tiene los síntomas característicos de los cuadros catarrales, sino más bien de tipo digestivo, como molestias, vómitos y diarreas, dolores musculares y mal estado en general.

Fármacos que se pueden y que no se pueden tomar

En general, la embarazada, al igual que cualquier otra persona, no debería automedicarse nunca. Pero durante estos nueve meses los riesgos de esta práctica son aún mayores, ya que un fármaco inadecuado puede alterar un normal desarrollo del feto.

Si la mujer está resfriada o tiene síntomas catarrales, como dolor muscular, “no debe tomar antiinflamatorios no esteroideos, como el ibuprofeno o el metamizol, así como preparados con codeína durante el primer trimestre”, señala la especialista del Hospital Universitario Vithas Madrid La Milagrosa.

Sí está permitido que tome paracetamol, que se convierte en un medicamento ‘estrella’ durante los nueve meses, pues es el que más se utiliza, y también puede tomar, como destaca la Dra. Blanca Paredes, “mucolíticos como la acetilcisteína”.

¿Es peligroso para el feto que su madre tenga un catarro?

“Los catarros comunes por rinovirus o adenovirus no suponen un riesgo para el desarrollo fetal”, tranquiliza la ginecóloga. Sin embargo, otros virus como el citomegalovirus produce un cuadro catarral en la madre, pero “pueden atravesar la placenta, produciendo afectación fetal”. Para evitar el contagio, es esencial que la madre no esté en contacto con saliva y orina de niños pequeños.

En el caso de la gripe, especialmente en la variante A, “puede tener peor evolución en pacientes embarazadas durante el segundo o tercer trimestre”, señala. Es así, ya que hay más riesgo de insuficiencia respiratoria y de neumonía. No obstante, “no se ha demostrado que el virus de la gripe produzca malformaciones fetales ni alteraciones en el desarrollo fetal cuando la madre contrae la enfermedad durante la gestación”.

De cualquier forma, las gestantes son consideradas grupo de riesgo en relación a la gripe. Esto supone que en ellas está indicada la vacunación. La vacuna de la gripe es segura en cualquier trimestre de gestación, tanto para la madre como para el feto. Estudios clínicos evidencian la eficacia de la vacuna de la gripe en cuanto a reducción de hospitalización materna y el riesgo de prematuridad asociado a la infección por gripe materna”, detalla la Dra.

Prevención del resfriado durante el embarazo

Prevenir un resfriado durante el embarazo es posible mediante hábitos saludables y medidas de higiene adecuadas:

  • Mantener una correcta higiene de las manos, lavándolas de forma frecuente con agua y jabón aproximadamente durante un minuto.
  • Usar un desinfectante de manos cuando no sea posible utilizar un lavabo.
  • Evitar el contacto personal con personas acatarradas, ya que es la forma más habitual de contraer un resfriado durante el embarazo.
  • Utilizar mascarilla en zonas concurridas en épocas como el final del otoño o durante el invierno (estaciones del año con alta incidencia de este tipo de afección).
  • No exponerse a cambios bruscos de temperatura en ninguna época del año.

El resfriado es una afección común que puede ser molesta durante el embarazo, pero generalmente no representa un peligro grave para el bebé. Sin embargo, es importante tratar los síntomas con precaución, siguiendo las recomendaciones médicas y utilizando remedios seguros para proteger la salud de la madre y el bebé.

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