Fertilidad Femenina: Definición, Etapas y Factores Influyentes
La fertilidad es la capacidad biológica de una persona para concebir y llevar un embarazo a término. Este proceso implica el correcto funcionamiento del sistema reproductor femenino y masculino. En la mujer, depende de la calidad de los óvulos, la ovulación, la salud del útero y las trompas de Falopio.
Además de saber qué es fertilidad, es relevante entender que la fertilidad es un tema que puede impactar a todas las personas en edad reproductiva, independientemente de su orientación sexual o situación de pareja. El concepto «fertilidad» se asigna a la capacidad que tienen tanto la mujer como el hombre de tener descendencia.
Ahora bien, existen diferentes condiciones que diferencian la fertilidad masculina de la fertilidad femenina. Es importante saber que una mujer nace con todos los ovocitos que utilizará a lo largo de su vida, lo que significa que esa cantidad de óvulos está limitada genéticamente. Durante cada ciclo menstrual se desarrollan múltiples folículos pero sólo uno de ellos madurará y se romperá dando lugar a la ovulación y liberación del ovocito dentro de la trompa de Falopio.
Las posibilidades de gestación en cada ovulación dependerán, fundamentalmente, de la calidad del ovocito la cual disminuye con el paso del tiempo. A medida que se acerca el final de la función ovárica, la menopausia (1 año sin mestruaciones), los ciclos menstruales se vuelven irregulares o desaparecen, por lo que las posibilidades de gestación son escasas. Generalmente alrededor de los 50 años, se marca el cese de la capacidad reproductiva femenina.
¿Cuáles son las Edades Fértiles de la Mujer?
La fertilidad cambia con la edad. Los hombres y las mujeres se vuelven fértiles en la adolescencia, después de la pubertad. Si hablamos de ellas, el inicio de su vida reproductiva está marcado por el inicio de la ovulación y la menstruación. Por lo general, después de la menopausia, las mujeres ya no pueden quedar embarazadas.
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La mujer, a lo largo de su vida, atravesará cinco etapas en su vida fértil, desde la pubertad hasta la menopausia, en las que su cuerpo experimentará cambios muy importantes que afectan a su capacidad para concebir hijos.
- De la pubertad a los 19 años: Es la etapa en la que el cuerpo se prepara para la fertilidad. La mayoría de las mujeres no son fértiles cuando tienen la primera regla, a pesar de que se considera que esta marca el inicio de la capacidad reproductora. El embarazo en esta etapa normalmente se produce cuando ni el cuerpo ni la mente están preparados y suelen ser embarazos no planificados y se asocian a un mayor riesgo de aborto y de complicaciones tanto para el niño como para la madre.
- De los 20 a los 29 años: Sí, el cuerpo no va con los tiempos. La mayor probabilidad de quedar embarazada coincide con el periodo en que la mujer tiene entre 20 y 29 años. En esa etapa, los ciclos menstruales son más regulares, la reserva ovárica suele ser buena y la calidad de los óvulos es alta, con lo que el riesgo de alteraciones en los cromosomas se reduce.
- De los 30 a los 36 años: A medida que la mujer cumple años, la fertilidad empieza a disminuir de forma gradual. La reserva ovárica disminuye y también lo hace la calidad de los óvulos que van quedando. Aunque muchas mujeres pueden concebir sin problema alguno, empezamos a ver una mayor probabilidad de problemas de fertilidad.
- De los 36 a los 45 años: Superar la barrera de los 35 años supone un acusado declive en la fertilidad femenina, de la reserva ovárica, que sigue disminuyendo, y de la calidad de los óvulos. La mujer puede empezar a tener ciclos irregulares, o muy abundantes o muy escasos. Y se produce también un aumento en el número de abortos espontáneos. El deseo de concebir en esta etapa puede convertirse en todo un desafío para la pareja, y es más frecuente la necesidad de buscar ayuda y asesoramiento médico.
- Perimenopausia y menopausia: La menopausia marca el final de la vida reproductiva de la mujer y suele ocurrir entre los 45 y los 50 años. En este punto de la vida, la fertilidad es muy baja y las posibilidades de concebir de forma natural son mínimas. Es por eso que las mujeres que deseen tener hijos en esta etapa pueden considerar la donación de óvulos como solución.
¿Qué factores influyen en la fertilidad?
En los humanos hay muchos factores que determinan la capacidad de procrear, tanto en el hombre como en la mujer. Entre los factores más destacados que influyen en la fertilidad encontramos:
- Edad reproductiva.
- Capacidad para mantener relaciones sexuales.
- Salud de ambos progenitores.
- Calidad del semen.
- Calidad de los óvulos.
- Capacidad de la mujer para gestar.
Las alteraciones en cualquiera de estos puntos pueden llevar a problemas de infertilidad en la pareja y a dificultades para conseguir una gestación evolutiva.
Causas de Infertilidad Femenina
La infertilidad femenina se refiere a la incapacidad de una mujer para conseguir el embarazo de manera natural después de mantener relaciones sexuales sin protección durante un año.
- Edad avanzada: La edad avanzada es una de las principales causas de infertilidad femenina en nuestro medio.
- Factor ovárico y otros trastornos ovulatorios y hormonales: Una de las primeras preguntas que te hará un ginecólogo al conocerte es cómo y cada cuánto son tus menstruaciones.
- Fallo ovárico oculto (FOO): Es frecuente en la consulta: la paciente presenta reglas sin alteraciones, pero se observa una reserva ovárica muy disminuida, tanto en la ecografía como en el estudio hormonal (hormona antimulleriana y hormonas en primera fase de ciclo (FSH y Estradiol)).
- Fallo ovárico precoz (FOP) o Insuficiencia Ovárica Precoz (IOP): Significa el fallo completo de la función ovárica por debajo de los 40 años, tanto para la producción de óvulos (función reproductiva) como en la síntesis de hormonas sexuales (función endocrinológica). La paciente deja de tener reglas, y suele consultar por ello.
- Endometriosis: Es la presencia de tejido endometrial (el del interior del útero) fuera de su ubicación natural. Ocasionalmente se ubica en los ovarios (endometriomas o quistes de chocolate), trompas de Falopio (las obstruye), peritoneo (tejido de protección de los órganos pélvicos), intestino, vejiga…. Se caracteriza por el dolor pélvico durante las menstruaciones (dismenorrea) o en cualquier otra fase del ciclo, con relaciones (dispareunia)…y es una causa fundamental de esterilidad, debido a la disminución de reserva ovárica, alteraciones anatómicas o disminución de la calidad ovocitaria.
- Obstrucción tubárica: Si las trompas de Falopio están obstruidas en cualquiera de sus zonas, la fecundación natural es imposible, puesto que ésta se produce en la porción ampular de las trompas sanas.
- Hidrosálpinx: Dilatación uni o bilateral de las trompas por relleno de líquido, secundario a una obstrucción previa. El líquido alojado en el hidrosalpinx puede ser tóxico para los óvulos y los espermatozoides, lo que reduce aún más la probabilidad de embarazo.
- Malformaciones en la estructura del útero: Malformaciones en la estructura del útero que pueden dificultar la implantación y el desarrollo del embrión. Algunas de ellas son solucionables con cirugía y en otras ocasiones no lo son.
- Miomas: Son tumores benignos que se desarrollan en la pared del útero.
- Pólipos: Lesiones digitiformes que se forman dentro de la cavidad uterina como resultado de la multiplicación excesiva de las células en el endometrio.
- Crecimiento endometrial insuficiente: Hay mujeres cuyo desarrollo endometrial es deficiente por motivos quirúrgicos, infecciosos o desconocidos.
Estudio de la fertilidad Femenina
El aparato reproductor de la mujer está regulado por hormonas. Una correcta liberación hormonal es lo que marca la maduración y ovulación ovárica en el momento determinado así como el crecimiento del útero para que éste se pueda comunicar con el embrión y ocurra la implantación.
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Por tanto, la forma que tenemos de medir el funcionamiento del sistema reproductivo y la fertilidad de la mujer es a través del estudio de sus hormonas. También, es fundamental analizar el estado de las trompas de Falopio y del útero.
Las principales pruebas que existen para estudiar la fertilidad femenina son:
- Análisis hormonal: En torno al tercer día del ciclo, considerando que el día 1 es el día en que baja la regla, se hace una extracción de sangre para medir las hormonas FSH, LH, estradiol y prolactina. También se analizan otras hormonas relacionadas con la fertilidad como la progesterona, en día 21 del ciclo, o la hormona antimulleriana.
- Permeabilidad de las trompas de Falopio: Para confirmar que las trompas están libres y permiten la fecundación en su interior, se realiza una prueba conocida como Histerosalpingografia.
- Ecografía vaginal: Otra prueba necesaria para estudiar si una mujer puede lograr el embarazo natural es hacer una ecografía vaginal en la que podamos analizar el estadio del ovario y la reserva ovárica así como estudiar el útero y la posible aparición de pólipos, miomas o quistes que puedan interferir.
Tratamientos para la Infertilidad
Se puede recurrir a tratamientos como IA o FIV si existe infertilidad femenina, masculina o combinada.
- Inseminación artificial con semen de donante: Es el tratamiento más sencillo y económico.
- Fecundación in vitro con semen de donante.
- Método ROPA (Recepción de Óvulos de la Pareja): Técnica que permite que ambas mujeres participen activamente en la maternidad: una aporta los óvulos y la otra gesta el embarazo. Es muy popular por su componente emocional y biológico compartido.
Tabla: Nuliparidad Definitiva en Chile
Nuestro grupo analizó los datos de nuliparidad definitiva en las últimas dos décadas para la revista Latinoamericana de Reproducción Humana (10). Se comparó la proporción de mujeres que llegan al final de su vida reproductiva sin haber tenido hijos, según su declaración en el censo del año 1982, versus el censo del año 2002.
| Año del Censo | Mujeres Nulíparas (45-49 años) | Proporción del Total de Mujeres en esa Edad |
|---|---|---|
| 1982 | 8.479 | 4,1% |
| 2002 | - | 2,6% |
Los resultados indican que en 1982 había 8.479 mujeres nulíparas de 45-49 años de edad, lo que representaba el 4,1 % del total de mujeres de esa edad. En cambio, en el año 2002 esta proporción correspondía al 2,6%, siendo la diferencia estadísticamente significativa: 0R:0,62 (IC 95% 0,60-0,64), como se indica en Tabla 1.
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