La Noche Está En Pañales: Significado, Proceso y Consideraciones

20.11.2025

Los pañales son un elemento básico en la vida de muchos padres. Hay muchas razones para quitarle el pañal a un niño, la más común es cuando es el momento de enseñarle a ir al baño. La decisión de quitar el pañal a un niño no es fácil y debe hacerse de diferentes maneras según la situación. En este artículo hablaremos de cuándo, cómo y por qué se debe quitar el pañal a un niño. Muchos padres se preguntan: “¿Cuándo le quito el pañal a mi hijo?” Respondemos a todas esas preguntas.

¿Cuándo Quitar el Pañal a un Niño?

La gran pregunta es cuándo quitar el pañal a un niño. El control de esfínteres (pipi y caca) se suele producir entre los 2 y 3 años de edad, aunque algunos niños pueden hacerlo más tarde (hasta los 5 años). Ya es capaz de seguir instrucciones (p. Ej. Con los requisitos previos llevados a cabo, ahora toca la parte más constante y firme del proceso.

Pasos a Seguir para Quitar el Pañal

¿Cuáles son los pasos a seguir para quitar el pañal? Se le pide que nos avise si nota ganas. CONSEJO: es mejor no preguntarle si tiene pis, porque seguro que dirá que no. Si se le escapa el pipí porque se despista jugando, no se lo tenemos en cuenta; pero si aguanta hasta el wc, se le felicita. En 10 días, podrá controlar el 75% de sus micciones, y solo habrá fallos ocasionales.

Consideraciones para Quitar el Pañal de Noche

Te explicamos los requisitos previos para saber cómo quitar el pañal de noche a un niño. En teoría dicen que se puede quitar el pañal nocturno aproximadamente 1 mes después de la retirada del diurno, pero han de darse todos estos requisitos previos. Controlar su dieta y su ingesta de bebida durante el proceso de aprendizaje (unos 15 días). Que no beba en exceso. “Ahora tú mandas y el pipí obedece. Tú eres el capitán o capitana del pipí”.

¿Qué Hacer si el Niño se Resiste a Hacer Caca en el Orinal?

Algunos niños se resisten a hacer caca en el orinal y debido a ello, esta función se altera y los peques se vuelven estreñidos. La encopresis es el ensuciamiento accidental de la ropa interior. Si esto es así, una sugerencia es ponerle el pañal cuando el niño nos lo pida, o más o menos a la hora que el niño acostumbre hacer una deposición. Hay niños o niñas que empiezan a esconderse para hacer sus deposiciones, otros hacen retenciones de orina de más de 6 horas…, los hay que se asustan y solo quieren hacer sus cosas en el pañal. Esto son indicadores de que el niño no está preparado.

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¿Qué Hacer Si el Niño No Está Preparado?

Se le dice al niño si quiere una temporadita más el pañal (seguramente contestaría que SÍ), se lo ponemos y a esperar. Muchos os preguntáis por qué algunos niños se asustan al no llevar el pañal. Esto sucede porque hasta el momento no se han enterado de lo que realmente pasa y eso les provoca una sensación extraña. No hay ningún problema importante hasta los 5 años en el caso del pis diurno, y 6 en el nocturno y 4 en el caso de la caca.

Hemos de tener presente, que en principio, todo niño sano, sin alteraciones neurológicas o de otro tipo, va a controlar esfínteres algún día. El tema del control de esfínteres y retirada del pañal puede ser complejo por ello llevamos a cabo talleres o asesorías individuales para poder ayudaros a que sepáis la forma más correcta y os sintáis seguros en el proceso, a la par que también podáis ver los signos de alarma para ponerles solución. ¡No te pierdas el taller sobre cuándo quitar el pañal a tu hijo! ¿Tienes alguna duda?

El Proceso Nocturno: Paciencia y Acompañamiento

No hay que agobiarse por el hecho de que hayan pasado muchos meses, incluso un par de años o más, desde que tu hijo controlara sus esfínteres por el día y sin embargo no es capaz de hacerlo por la noche, ya que este es un proceso cerebral inconsciente que puede llevar su tiempo. Hay papás que sienten desconcierto, incluso agobio cuando la situación se alarga sin progreso alguno, al ver que su hijo pequeño tarda “mucho” -siempre según su percepción personal- en quitarse el pañal de la noche. O lo que es lo mismo, el pequeño no termina de controlar sus esfínteres totalmente, no solo por el día.

Si pasa tiempo desde que se despegó de los pañales cuando está despierto, llegan las dudas en los adultos: ¿tenemos que forzar la situación?, ¿es normal que pase tanto tiempo?, ¿se puede hacer algo para acelerar el proceso?. Estas y otras muchas dudas similares rondan la cabeza de los papás, de ahí que vayamos a intentar quitarlas de un plumazo en las siguientes líneas.

Cada niño tiene su propio ritmo vital y hay que respetarlo. Esta es la máxima aplicable a prácticamente cualquier desarrollo en la evolución de un crío. Solo hay que actuar cuando hay señales de que algo no marcha dentro de lo normal, pero en el caso del pañal de noche, como te explicaremos a continuación, es una de las cosas en las que menos se puede hacer porque depende exclusivamente de la madurez del sistema nervioso del niño en estado inconsciente. Esto es, no hay un proceso de aprendizaje consciente o hábito que se pueda enseñar; el cerebro está solo ante el peligro, y es él el que debe despertar al niño si las ganas de orinar apremian por la noche. Esto explica que la paciencia, la calma y el acompañamiento sean los mejores consejos que se les puede dar a los papás al respecto.

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¿Qué No Hacer?

Hay quien fuerza la situación obligando a su hijo a hacerse sus necesidades encima sin llevar pañal durante varias noches, algo que nosotros desaconsejamos de forma tajante hacerlo y así lo hacen también los expertos. Respeta el ritmo del niño No pasa nada si el niño tiene cuatro años y sigue sin conseguir controlar sus esfínteres por la noche, ni siquiera porque ya hayan pasado más de dos años desde que lo consiguió hacer por el día.

Los plazos no tienen nada que ver, ni tampoco son indicativo de nada. Directamente hay que descartar que esto influya y quedarse únicamente con lo explicado anteriormente: es una cuestión independiente porque una se desarrolla en estado consciente y la otra en estado inconsciente. Una se puede aprender y la otra no, solo depende del cerebro.

Cuándo Considerar una Consulta Pediátrica

Solo en el caso de que el niño tenga ya cinco largos o incluso seis años -son frecuentes los escapes entre los seis y diez años pero ya de forma ocasional- y siga sin controlar el pis cuando duerme, se puede hacer una consulta con el pediatra por si considera oportuno tener en cuenta otros factores que no tienen que ver con la madurez de su sistema nervioso sino con algún tipo de cuestión psicológica, por ejemplo, que esté impactando en el niño y este lo refleje en detalles como el de no controlar sus esfínteres por la noche. Pudiera ser aún así que no hubiera motivo ajeno al original que estuviera retrasando dicho desarrollo. Pero hasta esa edad coincide la comunidad médica especializada en que no es necesario preocuparse. Como en tantos otros desarrollos, su cerebro hará “clic” y el momento llegará.

El Rol de los Padres en el Proceso

Hasta entonces, lo único que pueden hacer los padres de la criatura, que no es poco, es acompañarle en el proceso estimulándole. Pero no significa esto forzarle a nada, sino acompañarle a nivel psicológico y narrativo. Explicarle sus avances si los hay, lo cómodo que es no tener que llevar pañal por la noche e incluso celebrar cada día que se levante seco por la mañana. Podéis llevar la cuenta si consideráis que puede ayudarle o incluso retarle y fijar en cinco noches seguidas de pañal seco la marca a alcanzar para poder retirarlo. Esto no es un método científico, pero sí es una cifra -cinco noches- muy indicativa de que el cerebro puede haber logrado alcanzar el punto de madurez necesaria para desprenderse del pañal nocturno.

Tampoco conviene agobiarse por el hecho de que haya pasado el verano y no se lo haya quitado. Es verdad que muchos especialistas infantiles recomiendan aprovechar esta época del año para hacerlo por diversos motivos, pero no es imperativo, ya que siempre está por encima en la lista de prioridades el ritmo personal del niño. Es este el que marca el momento para ejecutar este paso tan importante en su desarrollo, y solo si las señales indican que efectivamente está preparado, se puede poner a prueba si estas son ciertas.

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Enuresis Nocturna: Un Problema Común

Desde que en verano mi hija pequeña siguió la conversación que mantuve con los padres de una amiguita de su clase, de tanto en tanto me comenta que quiere que le quite el pañal nocturno. La conversación versaba justamente sobre la idea que tenían los padres de su compañera de quitarle el pañal por la noche, aprovechando que era verano. Para ello, habían optado por levantarla durante la noche al lavabo a intervalos regulares, para evitar que se lo hiciera encima.

Irene se ha puesto como meta pasar 3 noches seca, para después «atrevernos» a quitárselo. Para ello, me ha pedido que la levante por la noche al lavabo, tal como oyó que los otros adultos hacían. Para complacerla y no quedar siempre como «mala madre», algún día, antes de acostarme la he levantado al lavabo. Una inutilidad. Va zombie perdida, y si realiza diuresis es casual. Al final, lo que hacemos otros padres y yo misma cuando los levantamos al lavabo es «hacer función de pañal» sin que ello conlleve la maduración que estamos esperando de control vesical nocturno.

Sobre los motivos fisiológicos o parafisiológicos que originan una enuresis nocturna ya hablé hace un par de años aquí. La enuresis se considera monosintomática cuando durante el día el niño no presenta otros síntomas neurológicos o urinarios. Y ojo al dato, porque afecta entre un 15 y un 20% de los niños de 5-6 años, considerándose esa edad como la «normal» para tener control esfinteriano nocturno. Eso significa que en la clase de mi hija, de 25 niños, estadísticamente todavía habrá dentro de dos años (momento en el que todos hayan cumplido 6 años) 4 ó 5 niños o niñas que necesitarán pañal o que mojarán la cama frecuentemente (seguro que la cifra a día de hoy es bastante superior). Así que es bastante usual, para tranquilidad de los padres recientes y para tenerlo en cuenta en los proyectos educativos en los que se incluyen noches fuera de casa (colonias, convivencias, etc).

Tratamientos y Recomendaciones

Sobre los tratamientos, hay dos líneas a seguir: una es el tratamiento conductual (alarmas) y otra se basa en fármacos (hormona antidiurética). Sin embargo, la recomendación que os haría es planteárselo cuando al niño le origina un perjuicio importante social o psicológicamente. Pues es sabido que entre los 6 años y la adolescencia, más tarde o más temprano, el control de esfínteres se producirá espontáneamente. Así que la pregunta sería: ¿vale la pena tratar algo que se «cura» solo? En algunos casos sí, pero creo que es importante que sea a petición del niño incómodo con el problema y no por decisión exclusiva de los adultos.

Un aspecto que me gustaría remarcar como niña enurética que fui, es que los niños no son culpables de su problema y que por muchos calendarios de días secos que se hagan, difícilmente hay forma de controlar los escapes hasta que un día ¡por fin! desaparecen. Así que habría que evitar ridiculizar al niño (antiguamente era maquiavélico, con sábanas mojadas colgadas a la vista de todo el mundo, etc) pero también evitar darle más importancia de la que realmente tiene un problema más común de lo que creemos (e infradiagnosticado, pues no todas las familias consultan por ello). Más información sobre el tema por aquí.

El Significado Detrás de las Expresiones

Ya hemos visto la riqueza de la lengua española en frases hechas, máximas y refranes. No escapa ni un solo campo de la vida. Aunque todos preferimos no ponernos en riesgo, ya que “más vale prevenir que curar”, no nos importa salvarnos por la campana si se da el caso. El origen de esta expresión es bastante curioso y, si uno lo piensa despacio, también algo macabro: para encontrarlo tenemos que remontarnos a no hace demasiado tiempo, cuando la medicina estaba todavía en pañales y era muy fácil equivocarse a la hora de determinar la muerte de un paciente. Por esta razón, a los ataúdes se les enganchaba una pequeña campanita que el “no muerto” hacía sonar si despertaba, por lo que podía ser salvado del enterramiento.

De origen incierto, existen varias teorías que tratan de explicar de dónde nace esta expresión. Las más comunes son, por un lado, la que hace referencia a la costumbre de tapar por los alimentos y la bebida para evitar que los desagradables insectos los infectaran con enfermedades y podredumbre. Por otro lado, hay quien sostiene que el origen de la expresión se remonta a 1285, cuando las tropas francesas, lideradas por Felipe III el Atrevido, sitian Gerona en el transcurso de la guerra, y se ven forzadas a huir despavoridas cuando las moscas de la tumba de San Narciso comenzaron a atacarlas sin descanso ni piedad.

Todos estamos al loro de lo que ocurre en el mundo, aunque no todos sepamos interpretarlo. Lo que sí parece mucho más creíble es que “loro” es la palabra cheli, que en los años ochenta vivió su época dorada con la conocida como movida madrileña, para referirse al aparato de radio (“parrot” en inglés), y que de ahí el hecho de que su significado sea el de estar informado de cuanto acontece. Si hay una expresión que ha dejado de usarse casi por completo, es esta. Y es que el origen de esta expresión reside en la costumbre de los barcos de acercarse a puerto para abastecerse de leña y de madera para las futuras reparaciones del navío.

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