Nino Bravo: Legado Musical y la Historia de su Hija, Eva Ferri

27.10.2025
Nino Bravo, cuyo nombre real era Luis Manuel Ferri Llopis, fue uno de los cantantes más valorados de la música en España durante el siglo pasado. El valenciano se convirtió en un icono a mediados de los 60 y principios de los 70, creando temas tan famosos como "Libre". El 16 de abril de 1973, el cantante valenciano perdía la vida en un accidente en la carretera, justo cuando estaba en el punto álgido de su carrera.

Esta semana, el programa Y ahora Sonsoles ha recordado al artista en el 51 aniversario de su pérdida. Durante la emisión de este miércoles, le ha tocado el turno a intervenir a su fotógrafo Martín Frías, quien ha contado además con una invitada especial al teléfono: la propia hija de Nino Bravo, Eva Ferri.

Primeros Años y Ascenso a la Fama

Luis Manuel Ferri Llopis nace en 1944 en Ayelo de Malferit, en Valencia, y desde muy joven tuvo claro que lo suyo era la música. Tras formar parte de varios grupos, debuta en solitario en 1969 en el teatro principal de Valencia con motivo de las Fallas y, solo un año después, se presenta al II Festival de la Canción Española.

Nino Bravo alcanza su primer número uno con "Te quiero, te quiero", tema con el que le llega hasta el IV Festival de Río de Janeiro y al XII Festival de la canción Viña del Mar. Latinoamérica le abre las puertas de par en par y la vida le sonríe.

Matrimonio con María Amparo Martínez Gil

Su padre también era un hombre discreto y quiso que su boda con Mari, a quien había conocido en una discoteca de la mano del periodista Guillermo Ortigueira, se mantuviera alejada de la prensa. Algo que no consiguió a pesar de sus esfuerzos. Para Marie, que se había criado hasta los 19 años en Tánger, volver a Valencia le trajo su gran amor. Un día se la presentó y ambos quedaron atrapados por las flechas de Cupido a finales de 1969.

El 20 de abril de 1971 contrae matrimonio con María Amparo, una joven a la que había conocido meses atrás en una discoteca valenciana. En junio de 1970 salió al mercado Te quiero, te quiero, que se convirtió en una bonita anécdota, tal y como explica Darío Ledesma: “Nada más tener el sencillo en sus manos se lo dedicó a aquella joven con un ‘Para Marie, mi único y verdadero amor con propuesta de matrimonio, ¿sí o no?’”.

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En vida, Nino siempre fue un hombre tremendamente discreto. Sólo quería que la prensa hablar de su profesión y dejara de lado su faceta íntima. Por eso el enlace no pudo ser secreto porque en cuanto se enteró el periodista Guillermo Ortigueira cogió tal cabreo que se lo comentó al director de una de las revistas más populares de la época, Mundo Joven, para que enviara a dos corresponsales.

Tal fue el desmadre, que cuando el cantante regresaba de su despedida de solteros intentó despistar a la prensa, llegando incluso a salir de su piso por los balcones del patio trasero de su edificio. A este respecto, su biógrafo apunta que “como estaba en desacuerdo para que una revista tuviera la exclusiva de su boda le dijo a su fotógrafo personal que se enviaran las imágenes al resto de semanarios del corazón”. A partir de ese momento, Nino cedió un poquitín más, pero lo justo.

En la funda del single de "Te quiero, te quiero", él le pidió a su novia que se casara con él. "Para Mari, mi único y verdadero amor con propuesta de matrimonio, ¿sí o no?", escribió el artista, como se puede ver en el documental 'Nino Bravo: Vivir. María Amparo le escribió inmediatamente la respuesta: "Sí".

El Trágico Accidente y sus Hijas

El cantante valenciano fallecía en un accidente de tráfico a los 28 años, dejando a su mujer, María Amparo Martínez Gil, viuda con dos hijas. Aquel fatídico 16 de abril de 1973 Nino Bravo se dirigía desde Valencia a Madrid con unos compañeros, cuando su coche derrapó y volcó en la carretera, en el kilómetro 95 de la Nacional III, a la altura de Villarrubio (Cuenca). Aunque lo trasladaron todavía con vida al hospital más cercano, el desenlace fue fatal.

Una, la mayor, Amparo, con apenas un año y la menor, en la tripa de su madre, Eva, que nació siete meses después del fallecimiento de su progenitor, el 16 de abril de 1973. Cuando Nino murió, tenía una hija, Amparo, de un año, y su esposa estaba embarazada de dos meses de la que luego sería Eva, que nació póstuma. Al fallecer, Nino Bravo tenía una hija, María Amparo, de solo un año, a la que siguió Eva, nacida pocos meses después de la muerte del cantante.

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Medio siglo después le gustaría saber que ha sido abuelo de tres nietos: Sergio, Marta y Luis Manuel, y que sus discretas hijas están unidas y le recuerdan constantemente en los numerosos homenajes que están teniendo lugar debido a este aniversario. Poco se sabe de su vida personal más allá de que han hecho abuelo a Nino Bravo.

La vida de sus herederas ha trascurrido dedicada a promover y cuidar el legado musical de su padre, que a día de hoy siguen homenajeando con exposiciones, musicales y premios. Este martes por la noche se hace un homenaje a Nino Bravo en Televisión Española debido a que se han cumplido 50 años de su fallecimiento este 2023. ‘Lazos de sangre’ recupera en La 1 ‘Nino Bravo.

Amparo y Eva: Guardianes del Legado

Amparo, al igual que su hermana, mantiene vivo el legado de su padre a través de los clubs de fans, el museo en la localidad natal del cantante y prestando apoyo a distintas iniciativas, como un reciente documental y un podcast que quiere rendir homenaje al artista valenciano. Eva ha cantado en varios conciertos el repertorio de su padre.

Las dos hermanas están muy implicadas en la tarea de participar en homenajes y actos dedicados a recordar la herencia musical que este dejó; y la pequeña hasta ha hecho sus pinitos en el mundo de la canción, haciendo sus propias versiones de algunos de los temas que popularizó su padre. Ambas hermanas están detrás del documental 'Vivir', realizado por TVE con ocasión de los 50 años de la muerte del cantante, y acaban de presentar el podcast 'Querido Nino', una serie de diez capítulos que podrán en escucharse en Radiovalencia.es. Amparo también es madre de un hijo que hoy cuenta con 17 años que "tiene los ojos Ferri", como ha declarado en alguna entrevista. El joven ha crecido escuchando la música de su abuelo.

Sus hijas, que se presentan en público en ocasiones para recoger algunos premios o hablar de su padre, no son muy diferentes de su progenitor, al que se consideraba reservado con su vida privada. La más mediática quizá sea Eva, la pequeña, quien ha participado en política de la mano de Ciudadanos en el Ayuntamiento de Valencia esta pasada primavera, ciudad natal del cantante y de sus hijas.

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Respecto a los royalties, los dividendos corresponden a los compositores y letristas que sí se hicieron millonarios porque los temas de Nino son imperecederos, pero lo que sí posee la familia es el copyright de su nombre y su imagen. Amparo destaca que “esa es otra de las actividades extras, la de preocuparnos por los intereses de papá porque hay mucha gente que quiere aprovecharse y ganar dinero a su costa.

Tabla Resumen de Personajes Clave

Nombre Información
Nino Bravo (Luis Manuel Ferri Llopis) Cantante valenciano, fallecido en 1973 a los 28 años.
María Amparo Martínez Gil Esposa de Nino Bravo, viuda desde 1973.
Amparo Ferri Martínez Hija mayor de Nino Bravo, nacida en 1972.
Eva Ferri Martínez Hija menor de Nino Bravo, nacida póstumamente en 1973.

Eva ha cantado en varios conciertos el repertorio de su padre. Amparo, al igual que su hermana, mantiene vivo el legado de su padre a través de los clubs de fans, el museo en la localidad natal del cantante y prestando apoyo a distintas iniciativas, como un reciente documental y un podcast que quiere rendir homenaje al artista valenciano. En abril de 1973 España perdió a una de sus grandes voces. José Manuel Ferri Llopis, nombre real de Nino Bravo, fallecía en un accidente de coche en la carretera de Valencia a Madrid. El cantante viajaba junto a otros tres pasajeros, José Juesas y los integrantes del dúo Humo. Fue la única víctima mortal del siniestro.

Nino Bravo conoció a María Amparo Martínez Gil en una discoteca, donde se la presentó el periodista Guillermo Ortigueira. El flechazo fue instantáneo. La música romántica de Nino fue la clave del romance, en el que muy pronto hubo una proposición de matrimonio. En la funda del single de 'Te quiero, te quiero', él le pidió a su novia que se casara con él. "Para Mari, mi único y verdadero amor con propuesta de matrimonio, ¿sí o no?", escribió el artista, como se puede ver en el documental 'Nino Bravo': Vivir. María Amparo le escribió inmediatamente la respuesta: "Sí".

La pareja quiso casarse en la intimidad, aunque la prensa, finalmente, conoció los detalles del enlace. El nuevo matrimonio se instaló en Valencia y al poco tiempo nació Amparo, su primera hija. Eva, la segunda, nació al poco del accidente. No conoció a su padre físicamente, pero eso no ha impedido que tuviera una relación muy especial con él.

Se cumplen 50 años de la muerte de Nino Bravo, el artista convertido en mito gracias a sus canciones. Tras la muerte de Nino Bravo, los homenajes se sucedieron y su discografía se reeditó varias veces. Los fans siguieron recordando sus canciones. El mito nació. Su viuda, a la que muchos recuerdan desconsolada, agarrada al féretro del cantante, sigue manteniendo viva su memoria. Las hijas también son el estandarte del artista, pero de diferentes maneras.

Eva, la hija póstuma, ha heredado el talento musical de su padre. Ha actuado en varios conciertos interpretando el repertorio musical paterno. Y volverá a hacerlo el próximo 27 de abril en el Palau de les Arts de Valencia, acompañada de la Banda Municipal.

Amparo, la primogénita, no canta, pero en estos años ha seguido manteniendo vivo el legado de su padre a través de distintas iniciativas. Tanto Amparo como Eva se mantienen en contacto con los clubs de fans del cantante, están al tanto de todas las actividades realizadas en Aielo de Malferitel, pueblo natal del cantante, donde hay un museo y una ruta turística llamada 'Destino Nino', y son parte necesaria e imprescindible en todos los homenajes dedicados al artista.

Ambas hermanas están detrás del documental 'Vivir', realizado por TVE con ocasión de los 50 años de la muerte del cantante, y acaban de presentar el podcast 'Querido Nino', una serie de diez capítulos que podrán en escucharse en Radiovalencia.es. Amparo también es madre de un hijo que hoy cuenta con 17 años que "tiene los ojos Ferri", como ha declarado en alguna entrevista. El joven ha crecido escuchando la música de su abuelo. No es raro y la propia Amparo lo explica en una entrevista en Las Provincias: "Ha escuchado a su abuelo desde pequeño, como muchos otros niños, y ese es el motivo de que guste a tanta gente; primero, por su voz, era magnífica, y segundo por su personalidad, por la luz que desprendía.

El 16 de abril de 1973 España perdió a una de las grandes voces de nuestro país. José Manuel Ferri Llopis, más conocido como Nino Bravo, fallecía en un accidente de coche en la carretera de Valencia a Madrid, a la altura de Villarrubio, en la provincia de Cuenca. El cantante viajaba junto a otros tres pasajeros, José Juesas y los integrantes del dúo Humo. Él fue la única víctima mortal del siniestro.

La noticia conmocionó a todos los españoles, que vieron cómo la carretera arrebataba aquel día la vida a un hombre de 28 años con una exitosa carrera en la música a sus espaldas y un brillante futuro por delante, truncado por la tragedia. Un hombre familiar, casado con la mujer de su vida, con una hija de un año y otra en camino.

La romántica pedida de mano de Nino Bravo

Nino Bravo conoció a María Amparo Martínez Gil, Mari, en una discoteca, donde se la presentó el periodista Guillermo Ortigueira. Allí empezó todo. Su música era todo un canto al amor y al romanticismo y su pedida de mano no podía ser menos. En la funda del single de "Te quiero, te quiero", un enamorado Nino Bravo le pidió a su novia que se casara con él. "Para Marie, mi único y verdadero amor con propuesta de matrimonio, ¿sí o no?", escribió el artista, como se puede ver en el documental Nino Bravo: Vivir. Detrás, María Amparo le respondió que sí.

Reservado con su vida privada, el cantante trató por todos los medios de mantener el enlace a salvo de las cámaras, orquestando un plan para escapar de la prensa. "Lo de la boda fue una odisea tremenda porque nos tocó a nosotros ir haciendo de cebo para llevárselo a los periodistas de un sitio a otro", recuerda Pepe Juesas. Llegó a contactar con dos iglesias, pero el periodista Guillermo Ortigueira le pilló. "Un amigo común me enseño un papel diciendo qué día, dónde y a qué hora se casaban. Cuando yo voy a su casa el día en que se iba a casar, me ven. Pasaron por la terraza de un piso a otro, se cambiaron de iglesia a una próxima que había", cuenta en el documental. Al final, Nino Bravo y Mari se dieron por vencidos y se dejaron fotografiar.

Su mujer estaba embarazada cuando ocurrió el accidente

Nino Bravo era, ante todo, una persona muy familiar. La llegada al mundo de su primera hija, Amparo, le hizo una enorme ilusión, como se puede ver en imágenes de la época. "Esta actuación", decía, con el bebé en brazos, sobre la experiencia de ser padre, "es la primera vez que la hago y siempre que se actúa por primera vez, se sienten unos nervios extraños. Luego, en el segundo o el tercero… Este es el primero de la docena. En el último ya estaré tranquilo".

"Sinceramente yo a mi hija no la encuentro todavía. A mí me han dicho que esta es mi hija y estoy tratando de creerme que es así, pero yo la veo de todo, menos de mí", bromeaba, antes de decir que le dedicaría la canción "Como todos". Miraba a la niña con verdadera adoración, un gesto ante el que su hija ahora, más de 50 años después, no puede contener la emoción. "Le veo cómo habla y cómo mira y me reconozco yo también… y a mi hijo, porque mi hijo ha sacado los ojos muy parecidos a él, los ojos Ferri", asegura Amparo.

El artista no pudo conocer a su segunda hija. Su mujer estaba embarazada en el momento del accidente en el que Nino Bravo perdió la vida y, siete meses después de la tragedia, nació la pequeña Eva. De alguna forma, Nino Bravo siempre ha estado a su lado. "Vivimos con él. Siempre está presente. Es un padre que no lo hemos tenido físicamente, pero siempre nos acompaña. El día a día nuestro siempre ha sido con él", dice Eva Ferri en la actualidad.

Como asegura Amparo, "tenemos la fortuna de que él sigue vivo, de que Nino Bravo sigue vivo". Tanto Amparo como Eva han crecido escuchando la música de su padre, igual que sus hijos. En el caso de Eva, además, pudo homenajearle en 1997, cuando grabó la canción "Vuelve" junto a la voz de su padre. "Yo he tenido la oportunidad de poder cantar con él también. Fue una experiencia… lo más cerca que he estado de él", recuerda.

Como decía en una de sus temas más famosos, Nino Bravo no podía separarse del hogar en el que el cielo se unía con el mar. Rompiendo la norma de la mayoría de artistas que se trasladaron a la capital de Madrid para desarrollar su carrera musical, optó por quedarse en su Valencia natal. Una decisión que le mantuvo cerca de los suyos, pero que le obligó a pasar media vida en la carretera. En un año, el cantante podía recorrerse cerca de 115.000 kilómetros. Siempre a borde de aquel BMW 2800 de segunda mano, el mismo coche en el que perdería la vida y en el que, sin saberlo, encendería la chispa de una melodía arrolladora que jamás se pudo escuchar y de su gran canción póstuma.

Ocurrió aquel 17 de abril de 1973 en el que Nino Bravo perdió la vida. Junto a él, en su último trayecto Valencia-Madrid, viajaban los músicos Fernando Romero y Miguel Ciaurriz, del dúo Humo, y su camarada musical Pepe Juesas. La idea era grabar algunos coros para el que iba a ser el quinto disco de estudio del valenciano. Un elepé del que ya se habían comenzado a grabar varios temas en Londres y en el que se incluían canciones como América, América o Vivir, la única canción conocida en cuya composición participó el cantante y que quiso dedicar a su esposa, Mary.

The Beatles y Serrat sonaron en su último viaje

La historia la cuentan el propio Juesas y Romero en Nino Bravo, Vivir (2023), el nuevo documental producido por el programa Imprescindibles con el que se rinde tributo a uno de los artistas más importantes de la historia musical española, que se estrena coincidiendo con el 50 aniversario de su fallecimiento. En él, los dos músicos relatan aquel las horas previas al fatídico accidente de tráfico en el que Nino Bravo perdió la vida. Un viaje, entre Valencia y Madrid, muy diferente al que puede hacerse hoy día, mucho más largo y cuyo trayecto se hacía por viejas carreteras secundarias.

Habían salido muy temprano, a las 7 de la mañana ya estaban en marcha. Con Nino al volante, los cuatro dejaron pasar las horas con lo que más les apasionaba: la música. Los Beatles, Serrat… sonaban a todo volumen en el reproductor de casettes del coche. También hablaron de la producción del disco que tenían entre manos. Poco antes del accidente, me llamó a casa y me dijo que había compuesto unas notas”, cuenta Juesas. Nino se refería a la canción Vivir, que tuvo que terminar de arreglarse en estudio, de forma póstuma. Inicialmente, la letra de aquel tema decía “Mary”, en vez de “vivir”, en referencia a su mujer, a quién quiso dedicar la canción.

Hablar sobre aquel “tremendo himno a la vida”, como lo define Juesas, poco antes del momento de su muerte es algo que marcó para siempre al Juesas, que, junto a Romero y Ciaurriz, sí salieron del accidente con vida. En el documental explican por qué fue tan importante sacar adelante aquel tema de forma póstuma, una canción de la que Nino solo había escrito el estribillo, pero acabaría tomando forma, tras su muerte, con los arreglos de uno de sus cómplices más cercanos, Juan Carlos Calderón. “Esta canción te inyecta tanta vitalidad que está claro que esto tiene que ser estimulo para muchísima gente. Eso algo muy grande”, cuenta Juesas.

La gran canción de Nino que jamás se escuchará

Hecho de retales y de canciones que lograron conservarse con mucho esmero, a finales de 1973, pocos meses después de su muerte se publicó … y volumen 5 (1973), el disco póstumo de Nino Bravo. Un trabajo en el que se incluyen éxitos como América, América y Laura y Mona Lisa, versiones de los temas de Frank Sinatra y Nat King Cole. Para ese mismo disco, Nino también había estado trabajando en una idea para versionar el Himno al amor de Edith Piaf. Algo de lo que también hablaron en aquel último viaje en coche.

En Nino Bravo, vivir (2023), Pepe Juesas cuenta que el músico se puso a tararear la melodía de aquella canción. Nadie sabrá jamás qué podía haber hecho con ella, porque no llegó a materializarse de ninguna manera, pero algunos de los miembros de su grupo que sí llegaron a escucharla, cuentan que su particular himno al amor era “arrollador”. Un adjetivo que persiste para recordar toda su obra. Nos queda, desde luego, su himno a la vida, Vivir.

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