Radiografía para Embarazadas: Riesgos y Alternativas
La radiografía, también conocida como radiología convencional o radiografía de rayos X, es una técnica médica que utiliza radiación ionizante para obtener imágenes de las estructuras internas del cuerpo humano. Desde su descubrimiento por Wilhelm Conrad Roentgen en 1895, la radiografía ha sido una herramienta invaluable en el diagnóstico y tratamiento de una amplia gama de condiciones médicas.
¿Qué es una Radiografía?
En el proceso, el paciente se coloca frente a una placa o detector de imagen, mientras un dispositivo emite radiación a través de la zona que se examina. Los diferentes tejidos del cuerpo absorben distintas cantidades de radiación, lo que genera imágenes donde los huesos, al ser más densos, aparecen blancos, mientras que los tejidos blandos se ven en tonos grises y las áreas llenas de aire, como los pulmones, se ven negras.
¿Para qué Sirven las Radiografías?
Las radiografías se utilizan para diagnosticar una amplia variedad de afecciones, tanto óseas como de tejidos blandos. Algunas de las principales aplicaciones incluyen:
- Diagnóstico de fracturas y lesiones óseas.
- Evaluación de problemas pulmonares como neumonía, cáncer de pulmón o tuberculosis.
- Exámenes dentales, como la detección de caries, abscesos o problemas en las raíces dentales.
- Detección de cálculos renales y vesiculares.
- Guía para procedimientos médicos, como la colocación de catéteres o la visualización de objetos extraños en el cuerpo.
Riesgos de las Radiografías
Aunque las radiografías son un procedimiento seguro, la exposición a la radiación ionizante implica ciertos riesgos. La dosis de radiación es baja en la mayoría de los estudios, pero se deben tomar precauciones en situaciones especiales, como en mujeres embarazadas, debido al riesgo potencial para el feto, y en niños, quienes son más sensibles a la radiación. Los profesionales médicos siempre deben evaluar si los beneficios de realizar la radiografía superan estos riesgos, y en muchos casos se pueden utilizar alternativas de menor radiación o sin radiación, como la ecografía o la resonancia magnética.
Radiografías y el Embarazo
Hacerse una radiografía en el embarazo no es infrecuente. En todos los ámbitos sanitarios, el personal está formado a este respecto y están obligados a preguntarnos siempre por la posibilidad de gestación. En la semana 4, la madre ignora que está embarazada, pero el embrión crece dentro de su útero. El desconocimiento y la desinformación pueden llevar a periodos de ansiedad e incluso a interrupciones del embarazo por miedo a los efectos que las radiaciones hubieran podido tener. Debemos conocer que el efecto perjudicial que presentan estas exploraciones se deben al empleo de lo que se llaman radiaciones ionizantes.
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- Si la mujer gestante es expuesta a radiación antes de que el embrión se haya implantado en el útero, va a tener un efecto de "todo o nada".
- Si la exposición se ha producido entre la tercera a octava semana de embarazo es el periodo de "mayor riesgo" en el que se pueden producir malformaciones fetales.
A partir de la octava semana de desarrollo y hasta el nacimiento, el efecto de la radiación se limita principalmente al sistema nervioso central. Una dosis de radiación por encima de 100 mGy pueden alterar el cociente intelectual del bebé, y el riesgo es mayor cuanto más precoz es la gestación.
Dosis de Radiación y Riesgos Fetales
Pero ¿qué consideramos dosis elevada? Y ¿qué dosis aporta una radiografía o un escáner? La dosis que se considera que puede tener perjuicio fetal es a partir de 100 milligrays (mGy).
Pruebas de Imagen y Embarazo: ¿Cuáles son Seguras?
Hay algunas pruebas de imagen que son habituales en el embarazo, como la ecografía. Sin embargo, en ocasiones se deben utilizar otras porque el estado de salud de la madre lo requiera. Resonancia magnética, TAC (tomografía axial computarizada), radiografía... ¿cuáles son seguras en estos nueve meses? Así, se suele optar por pruebas sin radiación, como la ecografía o la resonancia magnética. No obstante si fuese totalmente necesario llevar a cabo una radiografía o realizar un TAC durante esos nueve meses, los beneficios deben superar a los riesgos y se toman una serie de medidas, como explica la Dra. Sara Lojo.
"En la mayoría de los casos, una prueba aislada con baja dosis de radiación no supone un riesgo importante para el feto", tranquiliza.
Los riesgos derivados del efecto de la radiación tienen mucho que ver con el momento de la gestación. "En las primeras dos semanas, si el embrión se ve afectado, lo más habitual es que no llegue a desarrollarse. Entre la semana 3 y la 8 (cuando se forman los órganos), es el periodo más sensible. A partir de la semana 9, los riesgos disminuyen", detalla.
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¿Qué se Hace en Caso de Duda?
"El médico puede solicitar un cálculo de la dosis de radiación recibida por el feto y valorar la situación con un equipo especializado. Es importante destacar que las dosis que potencialmente pueden afectar al normal desarrollo de la gestación, están por encima de 100 mGy (miligrays) y la mayoría de los procedimientos médicos diagnósticos (radiografías, TC, etc.) no alcanzan estas dosis en el útero fetal".
No se recomienda realizar ecografías con fines recreativos o “emocionales”, ya que deben ser utilizadas bajo criterio profesional y con un propósito clínico claro.
Zonas del Cuerpo y Riesgo en Pruebas de Imagen
Las zonas del cuerpo a estudio mediante una prueba de imagen también son importantes a la hora de calcular los riesgos: "Las pruebas que afectan directamente el abdomen o la pelvis presentan más riesgo, ya que el útero está en la zona de exposición", destaca la Dra. Lojo. Esto no es aplicable a la ecografía, que es una herramienta básica fundamental para el control del embarazo y que no utiliza radiación ionizante. Se puede repetir con mucha frecuencia, dependiendo de las necesidades médicas de la gestante, a lo largo de esos nueve meses, sin causar ningún daño en el feto. También se aplican precauciones especiales en el caso de personal sanitario gestante que trabaje en estas áreas.
La posibilidad de que una radiografía dañe al feto es muy pequeña, pero hay que tenerla en cuenta. La etapa embrionaria es el periodo de mayor sensibilidad, ya que los órganos y sistemas del bebé se están formando rápidamente. Una exposición a dosis elevadas de radiación en esta etapa podría aumentar el riesgo de malformaciones congénitas, retraso del crecimiento o efectos en el desarrollo neurológico. En cuanto a los TAC (tomografía computarizada), emiten el doble de radiación que los rayos X, por lo que su uso debe ser mucho más restringido. De todas formas y para tu tranquilidad, siempre es mejor evitar hacer una radiografía buscando embarazo o estando embarazada.
Tipos de Radiografías y Riesgos
Las radiografías dentales son seguras para el feto. Como hemos indicado, las radiografías abdominales son las que entrañan un mayor riesgo. Estas incluyen el estómago, el bazo, el hígado, el intestino delgado, el intestino grueso y el diafragma. El médico puede valorar otros exámenes por imagen como la ecografía o la resonancia magnética, si estas pruebas proporcionan la información necesaria.
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Preparación para la Radiografía
En la mayoría de los casos, no se requiere una preparación especial antes de una radiografía. Sin embargo, algunas indicaciones comunes incluyen:
- Retirar cualquier joya o accesorio de metal, ya que puede interferir con la imagen.
- En ciertos estudios, como las radiografías del abdomen, es posible que se solicite al paciente que evite comer o beber por unas horas antes del procedimiento.
- Si estás embarazada o sospechas que podrías estarlo, es importante informar al técnico antes del examen, ya que podrían optar por usar una técnica diferente o ajustar la dosis de radiación.
¿Qué se Siente Durante el Examen?
El procedimiento de una radiografía es completamente indoloro y generalmente rápido. En algunos casos, puede ser necesario que el paciente mantenga una posición específica durante unos segundos para asegurar una imagen clara, lo que puede generar una ligera incomodidad si la zona está lesionada. El paciente debe permanecer quieto durante la toma de imágenes, ya que el movimiento puede afectar la calidad de la radiografía.
Radiación y Diagnóstico por Imagen: Una Perspectiva General
Las diversas técnicas de diagnóstico por imagen disponibles para la población permiten a los profesionales en salud observar el interior del cuerpo con el fin de detectar signos de afección médica. La importancia del diagnóstico por imagen en la calidad y esperanza de vida es innegable. Por ejemplo, solo en EE. UU., más de 10 000 vidas han sido salvadas gracias a la detección temprana del cáncer de pulmón mediante tomografías de baja dosis implementadas a partir de 2013.
Más allá de todas sus bondades y beneficios, ciertas pruebas imagenológicas pueden reportar efectos secundarios y riesgos a tener en cuenta. Aunque en prácticamente todos los escenarios el potencial hallazgo diagnóstico supere con creces cualquier inconveniente, el profesional médico debe tener estos factores en cuenta antes de prescribir cualquier tipo de estudio por imagen.
Entendiendo la Radiación
Desde un punto de vista científico, la radiación es la propagación de energía en forma de ondas electromagnéticas o partículas subatómicas a través del vacío o de un medio material. Aunque el término pueda resultar alarmante en primera instancia, es necesario destacar que los humanos estamos constantemente expuestos a la radiación de diversas fuentes, incluidos los materiales radiactivos presentes en el entorno, el gas radón liberado por rocas, tierra y agua, y los rayos cósmicos del espacio exterior (Sol y estrellas). Esto se conoce como radiación de fondo y varía según la región, el ambiente y otros parámetros.
Ciertas técnicas de diagnóstico por imagen, como la radiografía o la tomografía axial computarizada (TAC), utilizan rayos x (un tipo de radiación electromagnética) para la observación del cuerpo humano. Los distintos tejidos del organismo absorben esta radiación emitida en diversos espectros según su densidad, lo que hace que se puedan obtener imágenes con cierto grado de contraste. Por ejemplo, los huesos contienen mucho calcio y realizan una absorción notable de rayos X, por lo que en una radiografía se muestran blancos. Los tejidos blandos se ven grises y el aire negro.
Radiografía vs. TAC
Mientras que la radiografía es una sola imagen bidimensional de una región anatómica concreta, la tomografía axial computarizada (TAC) genera múltiples imágenes de rayos X tomadas desde diferentes ángulos para crear una imagen tridimensional detallada del interior del cuerpo, lo cual permite una visualización más precisa de estructuras complejas, como órganos y tejidos blandos.
Tipos de Pruebas y Radiación
Como se ha mencionado en líneas previas, la radiografía, la mamografía y el TAC son las principales pruebas que requieren de radiación ionizante para su realización. La ecografía utiliza ultrasonido y la resonancia magnética (RM) campos magnéticos y ondas de radio.
Riesgos Asociados a la Radiación Ionizante
Tal y como indica el National Cancer Institute (NCI), la radiación ionizante tiene suficiente energía para dañar el ADN y causar cáncer. Este tipo de radiación puede ionizar las moléculas presentes en el cuerpo, es decir, es capaz de “arrancar” electrones de los átomos, lo que puede producir mutaciones en el ADN. Si las células no reparan adecuadamente estos daños en su estructura genética, las mutaciones pueden llevar a una división celular descontrolada, una de las señales principales del desarrollo de cáncer.
El riesgo de cáncer asociado a los procedimientos de imágenes médicas se refiere a posibles efectos secundarios a corto o largo plazo, aunque se considera que la mayoría de ellos reportan un riesgo de cáncer bajo o muy bajo.
- Mujeres embarazadas: la radiación emitida puede ser más dañina para el bebé en mujeres embarazadas en comparación con la población general. Por ello, no se suele recomendar la realización de radiografías o TACs a menos que sea necesario.
- Niños: el público infantil es más sensible a la radiación que los adultos debido a que sus cuerpos aún se encuentran en crecimiento.
El Principio ALARA
Tal y como indican fuentes de investigación, el principio rector de los procedimientos de diagnóstico e intervención que utilizan radiación debe ser en todos los casos el ALARA (As Low Radiation as Possible).
Estrategias para minimizar la exposición a la radiación:
- Reducir el tiempo: la duración del procedimiento y el momento del contacto con los pacientes son factores importantes que determinan la exposición a la radiación de los trabajadores sanitarios.
- Incrementar distancias: la exposición a la radiación es inversamente proporcional a la distancia entre el operador y la fuente de radiación.
- Protección del paciente y el profesional: usar delantales de plomo y otros dispositivos de protección para minimizar la exposición a áreas no involucradas en la prueba puede ser una opción adecuada en situaciones concretas.
En resumen, la exposición a radiación es un factor a tener en cuenta siempre que se realiza una de las pruebas de diagnóstico por imagen citadas, pero casi siempre el beneficio diagnóstico supera cualquier perjuicio.
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