Reflujo Gastroesofágico en Recién Nacidos: Causas, Síntomas y Tratamiento

28.10.2025

El reflujo gastroesofágico (RGE) consiste en el paso sin esfuerzo del contenido del estómago hacia el esófago. Al nacimiento, los mecanismos que impiden el reflujo no están lo suficientemente maduros. Es un motivo de consulta frecuente en Atención Primaria, que genera ansiedad y preocupación en las familias.

¿Qué es el Reflujo Gastroesofágico?

El reflujo gastroesofágico (RGE) es un proceso fisiológico que consiste en el paso de contenido del estómago hacia el esófago, que puede producir o no regurgitaciones o vómitos, pero sin ocasionar complicaciones. El RGE es muy frecuente en los menores de un año de edad (hasta el 40% de ellos tendrán RGE). Suelen iniciarse antes de los 2 meses de edad e ir disminuyendo con la edad, y puede producir vómitos en casi todas las tomas.

En la mayoría de los casos el cuadro clínico es suficiente para el diagnóstico. El RGE es un motivo de consulta frecuente en Atención Primaria. Sin embargo, pocos casos son ERGE en la que el tratamiento médico es necesario.

Causas del Reflujo Gastroesofágico

La principal causa del reflujo silencioso es que el músculo del esfínter esofágico todavía es prematuro y no está totalmente desarrollado. Es por esto por lo que el hecho de que tanto la leche como la comida que llega al estómago acaba, con mayor facilidad, regresando al esófago o la boca.

Reflujo Silencioso

¿No te suena de nada el reflujo silencioso en un bebé? Se trata de un problema frecuente que conviene conocer. En ocasiones, sus síntomas no son del todo evidentes, por lo que hay que prestar atención a algunas formas en las que el bebé manifestará su malestar. El reflujo silencioso en bebés, también conocido como reflujo gastroesofágico, sucede cuando la comida que se encuentra en el estómago de los niños pequeños regresa a la boca, pero no acaba vomitándola. Si bien al no haber vómito es difícil identificar el reflujo silencioso en un bebé, hay algunos síntomas a los que sí se pueden prestar atención. Tal vez lo anterior sea todavía más complicado de observar en recién nacidos.

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Estos síntomas no hay que pasarlos por alto y es crucial ponerlos en conocimiento del pediatra lo antes posible.

Síntomas del Reflujo Gastroesofágico

Los síntomas son muy inespecíficos y dependientes de la edad del paciente. En la mayoría de las ocasiones una buena anamnesis y exploración física serán suficientes para el diagnóstico. En los niños mayores y adolescentes sí es posible encontrar en la historia clínica síntomas más claros de ERGE, como los que relatan los adultos (pirosis, ascenso de comida, regurgitaciones, epigastralgia, etc.).

La ERGE, por el contrario, se manifiesta generalmente como afectación de la curva ponderoestatural, atragantamientos o tos durante las tomas, o con dolor abdominal. Los niños más mayores son capaces de referir pirosis, sensación de ascenso de comida, dolor urente retroesternal, odinofagia, disfagia o epigastralgia. Hay que tener en cuenta que no hay síntomas específicos, que son edad-dependientes y que no se correlacionan con la gravedad.

Si bien al no haber vómito es difícil identificar el reflujo silencioso en un bebé, hay algunos síntomas a los que sí se pueden prestar atención.

  • Llanto intenso tras las tomas e irritabilidad (hay niños que rechazan la alimentación)
  • Vómito
  • Tos crónica
  • Sibilancias (asma)
  • Apneas
  • Pérdida de peso
  • Crecimiento lento

En la enfermedad por reflujo gastroesofágico el esófago del bebé está lesionado por los ácidos del estómago. La esofagitis produce un dolor muy importante, por lo que rechazan el alimento o lloran intensamente tras la toma; tienen dificultad para la alimentación porque les cuesta tragar. Todos estos problemas hacen que el niño no crezca adecuadamente y pierda peso.

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Como el estómago y la tráquea están próximos, el reflujo puede producir que parte del contenido del estómago pase al esófago y sea aspirado a la tráquea; esto puede ocasionar tos crónica, laringitis de repetición, apneas y afonía.

En algunos niños podemos ver alteraciones neuroconductuales como la rumiación (se vuelve a masticar el alimento regurgitado a la boca para volverlo a tragar) y el síndrome de Sandifer: es un espasmo intermitente de los músculos del cuello (como una tortícolis) durante la toma del alimento en los niños con reflujo gastroesofágico.

Diagnóstico del Reflujo Gastroesofágico

En la mayoría de las ocasiones una buena anamnesis y exploración física serán suficientes para el diagnóstico. El diagnóstico del reflujo silencioso en bebés se realiza haciéndoles una entrevista a los progenitores y detectando patrones, como el hecho de que los cólicos, arqueamientos de espalda, etc., se produzcan siempre después de dar el pecho o el biberón.

Monitorear el pH esofágico con la ayuda de un tubo delgado que se introduce por la nariz hasta el estómago. A pesar de estas pruebas tan molestas, en muchas ocasiones no son necesarias. Los profesionales de pediatría tienen la experiencia suficiente como para detectar un reflujo silencioso en un bebé con tan solo entrevistar a los padres.

En la ERGE, en ciertos pacientes, será necesaria la realización de pruebas complementarias entre las que destacan la pH-metría, la impedanciometría y la gastroduodenoscopia con biopsia. No es necesario realizarlas de forma sistemática en todos los pacientes.

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Pruebas Diagnósticas

  • Radiografía del esófago y estómago con contraste: Se le da al niño una papilla que contiene una sustancia que se ve con los rayos X. Se realizan una serie de radiografías en las que se observa el recorrido del alimento por el esófago y estómago.
  • PHmetría: Mediante una sonda que se ancla en el esófago se determina con qué frecuencia y durante cuánto tiempo los ácidos del estómago llegan al esófago.

Tratamiento del Reflujo Gastroesofágico

El tratamiento debe ser escalonado, basándose primero en la modificación del estilo de vida y medidas dietéticas. El tratamiento del reflujo fisiológico se basa en una serie de medidas higiénico-dietéticas encaminadas a disminuir el número de episodios de reflujo.

Como ya mencionamos, el reflujo gastroesofágico en bebés se suele resolver solo. No obstante, conviene anotar las indicaciones individualizadas que dé cada pediatra para que esta situación mejore con el tiempo. El reflujo silencioso en un bebé se cura solo, pero sí es verdad que si genera muchas molestias en el bebé hay formas de tratarlo.

Medidas Generales

  • Continuar con lactancia materna.
  • Espesar tomas.
  • Cambio del tipo de fórmula si toman lactancia artificial a fórmulas “antirregurgitación” (AR). Actúan como fórmulas espesadas, por lo que aunque no curan el reflujo sí que disminuyen los episodios visibles de regurgitación y pueden mejorar la calidad de vida.
  • Mantener al bebé en posición vertical, al menos, durante una media hora después de cada comida.
  • No olvidarse de hacer eructar al bebé después de cada toma.
  • Conviene no sobrealimentarlo para que su estómago no esté tan lleno.
  • La postura semisentada aumenta los episodios de reflujo por lo que se debe evitar.

Tratamiento Farmacológico

Si no existe mejoría de los síntomas tras el tratamiento conservador, se puede realizar una prueba terapéutica durante 4-8 semanas. Según la evidencia actual, no se recomienda realizar un tratamiento a demanda de los síntomas ni de menor duración, ni combinar fármacos acidosupresores.

El tratamiento ácido supresor puede aumentar el riesgo de neumonía adquirida en la comunidad, de gastroenteritis, de candidemia y de enterocolitis necrotizante en los prematuros. Son tratamientos que pueden conllevar un riesgo y hay que seleccionar qué pacientes se van a beneficiar de dichos fármacos, superando el balance riesgo-beneficio.

  • Inhibidores de la bomba de protones: Se recomiendan como primera línea de tratamiento. Su dosis debe ser mayor en lactantes y niños pequeños, ya que se metabolizan más rápidamente. No existe evidencia de la superioridad de un IBP sobre otros.
  • Antirreceptores de histamina tipo 2: Actúan inhibiendo la secreción ácida mediante la inhibición de los receptores H2 de las células parietales gástricas.
  • Antiácidos: No se recomienda su uso como tratamiento crónico.
  • Procinéticos: La evidencia actual desaconseja el uso de procinéticos para el tratamiento del RGE.

Tratamiento Quirúrgico

Se reserva para aquellos pacientes en los que el tratamiento conservador y médico no es efectivo. La técnica más utilizada para la ERGE es la funduplicatura de Nissen.

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