Retención de Líquidos en el Embarazo: Causas y Alivio
Durante el embarazo, es común que las mujeres experimenten retención de líquidos, un fenómeno que puede manifestarse desde las primeras semanas de gestación. A medida que el embarazo avanza, esta retención puede volverse más evidente, causando hinchazón y molestias.
¿Por qué se produce la retención de líquidos en el embarazo?
La retención de líquidos en el embarazo es un proceso fisiológico influenciado por varios factores:
- Aumento del volumen sanguíneo: Durante el embarazo, el cuerpo de la mujer alberga un nuevo lecho vascular para asegurar los requerimientos del bebé. El volumen de la sangre total aumenta desde el comienzo del embarazo. Este aumento de sangre es necesario por las necesidades de la placenta y el útero, que van creciendo a lo largo del embarazo.
- Cambios hormonales: El aumento de la hormona progesterona relaja las paredes musculares de los vasos sanguíneos, provocando que la sangre se acumule en los mismos.
- Presión abdominal: El útero es cada vez más grande ejerciendo presión en las venas pélvicas y en la vena cava (la vena más grande que está en el lado derecho del cuerpo y que transporta la sangre desde las extremidades inferiores hasta el corazón). La presión del útero hace que la sangre que vuelve de tus piernas hacia el corazón circule más despacio, y que el fluido de las venas se retenga en los tejidos de los pies y tobillos. La compresión del útero sobre las venas pelvianas y sobre la vena cava inferior (recibe sangre de los miembros inferiores y de la mayor parte de los órganos pélvicos y abdominales y la retorna al corazón).
Estos tres hechos provocan que el sistema vascular linfático, que es el encargado de llevar líquido tisular de los tejidos a las venas, se vea incapaz de eliminar todo el necesario. Así que ese líquido se queda entre los tejidos, dando lugar al edema.
Además de este efecto mecánico, los cambios hormonales producidos en el embarazo y el aumento del flujo sanguíneo durante la gestación favorecen también que se produzca.
Como resultado, la sangre queda más tiempo retenida en las piernas, lo que favorece que el líquido de la sangre salga de las venas hacia los tejidos de alrededor, provocando la hinchazón o edemas en las piernas.
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Es posible que antes de quedarte embarazada, en los días previos a la regla, notaras un inexplicable aumento de peso, que tus piernas y manos se hinchaban y una extraordinaria pesadez. Pero una vez tenías la menstruación, tu cuerpo volvía a la normalidad. Ahora con el embarazo, esta situación es permanente.
Síntomas de la retención de líquidos en el embarazo
Los síntomas más comunes de la retención de líquidos durante el embarazo incluyen:
- Hinchazón o edema en las piernas, tobillos, pies, manos y cara.
- Sensación de pesadez y cansancio en las extremidades inferiores.
- Dolor, ardor, prurito y calambres nocturnos en las piernas.
Los edemas normales afectan, básicamente, a las piernas y empeoran al final del día. Lo habitual es que la embarazada se levante sin apenas hinchazón, pero que según pasa el día empeoren poco a poco.
¿Cómo aliviar la retención de líquidos durante el embarazo?
Al ser la retención de líquidos un proceso fisiológico del embarazo, tiene una difícil solución. Además, durante el embarazo están contraindicados los medicamentos diuréticos. Sin embargo, existen medidas que pueden ayudar a aliviar las molestias:
- Descansar con las piernas elevadas: Debes tumbarte y elevar las piernas al menos 15 centímetros por encima del resto del cuerpo o tumbarte en el suelo o en la cama y colocar las piernas apoyadas sobre una pared unos 20 minutos. No debemos sentarnos y levantar las piernas sobre una mesilla ya que de esta forma comprimimos aún más los vasos sanguíneos.
- Ejercicio moderado: Practicar ejercicio moderado. Ejercicio específicos para las piernas, como flexión suave del pie para extender los músculos de las pantorrillas. "El ejercicio activa la bomba muscular y ayuda a mover esa mayor cantidad de líquido en nuestro cuerpo. La mujer debe buscar aquel tipo de ejercicio que mejor se adapte a ella. Todos pueden ayudar.
- Dieta baja en sal: Eliminar el exceso de la sal de la dieta. Preferiblemente tomar alimentos preparados en casa controlando el proceso de elaboración de cada plato. La sal de mesa es una sal que incluye sodio en su composición; aumentar el sodio consumido comporta un aumento de la retención de líquidos. Añadir menos sal a los alimentos cocinados en casa, no consumir productos efervescentes o gasificados en exceso (también aportan sodio) y controlar el consumo de alimentos precocinados muy ricos en sal pueden ayudar a controlar la retención de líquidos.
- Consumir alimentos ricos en potasio: Consumir frutas y verduras frescas que contienen altas dosis de potasio. Los alimentos más recomendados son las verduras, hortalizas, fruta, legumbres e hidratos de carbono complejos (pasta, arroz) y alimentos ricos en potasio en general. Entre las verduras y hortalizas más recomendadas se encuentran las patatas, calabaza, tomate, calabacín, berenjena, espárragos, setas y alcachofas.
- Beber abundante agua: Consumir mucha agua nos ayuda a depurar el organismo de toxinas. También podemos recurrir a zumos naturales, licuados de frutas y hortalizas, sopas o infusiones frías.
- Duchas frías: Al asearte conviene pasar la ducha con agua fría por las piernas dando un suave masaje. Además de refrescar, la ducha fría dando un suave masaje reduce la retención de líquidos y tonifica. El agua fresca favorece la contracción de los vasos sanguíneos, dificultando la salida de líquido en los tejidos.
- Masajes con cremas refrescantes: Es un buen remedio que lo haga la propia embarazada o que alguien la ayude. El masaje aporta el «empujón extra» que el líquido necesita para volver a circular normalmente. El drenaje linfático se realiza haciendo un suave masaje desde los pies hacia los muslos Elige un gel refrescante a base de eucalipto y romero (los hay en las herborísterias y los puedes guardar en nevera).
- Medias de compresión: Utilizar medias de compresión. Las medias de compresión se oponen a la fuerza que hacen los líquidos para salir de los vasos sanguíneos hacia los tejidos de la pierna. En el caso de las embarazadas se recomiendan medias que sujeten a la altura del muslo, no pantis, porque los pantis suelen ser más incómodos de manipular. Las medias pueden ejercer diferentes fuerzas (ligera, normal o fuerte) y en tu farmacia de confianza pueden ayudarte a elegir las que mejor se adapten a tus necesidades. Además de aportar comodidad, estos consejos también ayudan a disminuir la presión que soportan las venas de la pierna, evitando la aparición o empeoramiento de las muy molestas varices.
- Adaptar la ropa: Adaptar la ropa a esa nueva situación. Zapatos cómodos que se adapten al cambio de tamaño de los pies y ropa amplia que no apriete ni dificulte la circulación harán mucho por la comodidad de la futura madre. Evita pantalones muy ajustados o zapatos muy planos o de tacón muy alto.
- Controlar el aumento de peso: Intenta controlar el aumento de peso. Una ganancia excesiva empeora la situación.
Productos para mejorar la retención de líquidos durante el embarazo
Existen geles fríos, sprays y aceites de masaje que se pueden utilizar para masajear las piernas de las mujeres embarazadas. Suelen estar hechos a base de productos naturales que mejoran la circulación local, ayudando a la futura madre sin comprometer el bienestar del bebé. Entre ellos contamos con Venaliv Confort de Cinfa o el spray Circularôm de Pranarôm por mencionar algunos… ¡pero hay varios! Más cuidado es necesario tener con los productos por vía oral: muchos productos para piernas cansadas no son aptos para las mujeres embarazadas. Ante la duda, consulta con tu farmacéutico de confianza para saber si un producto es apto para una mujer embarazada.
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¿Cuándo se debe acudir al médico?
Por regla general, la mujer embarazada no tiene por qué preocuparse. Conviene eso sí, que se lo comente a su médico. La retención de líquidos es normal durante el embarazo, pero en ocasiones puede ser indicativo de un problema de salud. El médico se ocupará de vigilar la retención de líquidos durante las revisiones propias del embarazo, pero hay casos en los que es necesario buscar ayuda médica inmediata:
- Retención asimétrica: Hinchazón de una sola pierna, o una pierna más hinchada que la otra.
- Retención repentina en manos, brazos o cara.
- Dolor de cabeza fuerte.
- Presión arterial alta (mayor a 140/90).
- Problemas de visión.
- Vómitos.
Si se observa edema en manos o cara se debe acudir al médico. También es un motivo de consulta si la extremidad se empieza a poner muy caliente, roja o aparecen ampollas.
Estos casos pueden estar relacionados con problemas de salud como la preeclampsia o la trombosis venosa profunda. Afortunadamente son poco frecuentes, pero cuando aparecen necesitan atención médica rápida.
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