Rinitis Seca en Lactantes: Causas y Tratamiento

01.12.2025

La rinitis seca es una patología nasal que afecta a miles de personas y, aunque no se le suele prestar suficiente atención, puede tener un impacto negativo importante en la calidad de vida de quienes la padecen. En los lactantes, esta condición requiere un cuidado especial debido a las particularidades de su sistema respiratorio.

¿Qué son las fosas nasales y cuál es su función?

Las fosas nasales son las dos cavidades en las que el tabique nasal divide el interior de la nariz. En el momento de nacer, ya desde la primera inspiración, el aparato respiratorio se pone en marcha para llevar aire a los pulmones. Pero esta corriente aérea debe reunir unas determinadas características de forma, dirección, velocidad, volumen, temperatura y humidificación.

Todas estas funciones las lleva a cabo la nariz y, en concreto, las fosas nasales, que son las encargadas de:

  • Filtrar el aire de partículas nocivas para impedir que lleguen a los pulmones.
  • Acondicionar el aire inspirado a una temperatura aproximada de 31ºC, para que llegue a los pulmones a unos 37ºC.
  • Humidificar el aire inspirado para que alcance un 95% de humedad relativa.
  • Desempeñar la función olfatoria, que está a cargo de la mucosa que se encuentra en la parte superior de las fosas nasales, llamada mucosa olfatoria o pituitaria amarilla, responsable del sentido del olfato.
  • Proteger de las agresiones externas: la zona de entrada a las fosas nasales (llamada vestíbulo nasal) está recubierta por una piel que contiene gruesos pelos que atrapan las partículas más grandes suspendidas en el aire que inspiramos antes de que alcancen la mucosa nasal.

La parte restante de la fosa nasal está recubierta por la mucosa respiratoria nasal (también conocida como pituitaria roja), que contiene unas pequeñísimas proyecciones en forma de pelo denominados cilios y cuyas células producen una delgada capa de moco que atrapa las impurezas contenidas en el aire. Luego, este moco es transportado por los cilios hacia la garganta, desde donde pasa al tracto digestivo. Allí, los ácidos gástricos se encargarán de eliminar esas impurezas. Esta mucosa respiratoria tapiza todo el sistema respiratorio, desde las fosas nasales hasta los bronquios.

Las fosas nasales y los senos paranasales también actúan como una cámara de resonancia para la fonación. Además, en las primeras se producen determinados tipos de reflejos que repercuten en otras partes del organismo, como el aparato respiratorio y el cardiovascular.

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El sistema respiratorio de los niños

Hasta los seis meses de edad, los bebés no son capaces de respirar por la boca, dada la inmadurez de su sistema respiratorio, cuyo desarrollo no culminará hasta entre los 13 y los 16 años. Tanto a nivel anatómico (tamaño, forma y posición) como fisiológico, el sistema respiratorio del bebé es bastante diferente respecto al del adulto.

La nariz es en los niños, después de la glotis, el lugar con mayor resistencia al paso del aire, de ahí la importancia de mantenerla despejada, ya que cualquier obstrucción en la nariz puede impedir al bebé respirar correctamente, así como causarle dificultades para dormir o alimentarse.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que en los dos primeros años de edad la respiración es generalmente nasal, hecho que favorece la lactancia, pues la respiración se realiza de manera simultánea con la succión y deglución.

Además, entre otras diferencias, sus fosas nasales tienen un diámetro menor, la mucosa nasal tiene pocos vasos sanguíneos y los cilios están poco desarrollados, por lo que no son capaces de entibiar, humedecer o filtrar con eficacia el aire inspirado.

Congestión Nasal en Bebés

La congestión nasal se trata de una percepción de obstrucción o una reducción del flujo de aire que entra por las fosas nasales. Al contrario de lo que podemos llegar a pensar, esta obstrucción no es consecuencia únicamente de un exceso de moco o tapón, sino que se produce cuando los tejidos que recubren la nariz se inflaman. Ello origina una obstrucción que impide respirar con facilidad a través de las fosas nasales y dificulta la eliminación del moco.

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Causas de la Congestión Nasal

Las causas de la congestión nasal son diversas:

  • Infecciones de las vías respiratorias altas, como el catarro o la gripe.
  • Cambios bruscos de temperatura.
  • Ambientes demasiados secos. Por ejemplo, si la calefacción está encendida dentro de casa.
  • Por inhalación de sustancias irritantes.
  • La contaminación ambiental.

Síntomas de la Congestión Nasal en Bebés

En los bebés, la congestión nasal puede dar lugar a una serie de síntomas que no se suelen atribuir a la nariz, como por ejemplo:

  • Molestias de garganta.
  • Lagrimeo excesivo.
  • Infecciones que se repiten en las vías respiratorias superiores.
  • Dificultades para respirar.
  • Neumonías.
  • Mala tolerancia al esfuerzo.
  • Somnolencia y alteraciones del sueño.

Por otro lado, si la mucosidad en la nariz es excesiva, los recién nacidos y niños pequeños pueden sufrir problemas para alimentarse.

Además, la congestión nasal puede interferir con los oídos, dificultar la audición y el desarrollo del habla.

Por otra parte, el exceso de moco provoca que los cilios pierdan su función protectora. La acumulación de mucosidad provoca más inflamación y acaba creándose un círculo vicioso.

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Importancia de los Lavados Nasales en Bebés

Como hemos comentado, en los primeros meses de vida, una buena aireación nasal favorece no sólo una adecuada función respiratoria del bebé, sino que optimiza su sueño y alimentación y propicia una buena audición y desarrollo del habla.

Teniendo en cuenta, además, que hasta aproximadamente los cinco años, los niños no son capaces de sonarse la nariz, es crucial mantener sus fosas nasales limpias y libres de mucosidad. Para ello, cuando tienen abundantes mocos o les cuesta respirar, algunos especialistas y estudios recomiendan realizar regularmente lavados nasales con suero fisiológico para disolver y arrastrar los mocos y secreciones. También puede emplearse simplemente como hábito de higiene y humidificación en niños sanos.

Se trata de un tratamiento simple, seguro y relativamente bien tolerado por la mayoría de los niños, indicado concretamente para:

  • Retirar la mucosidad y liberar de obstrucciones las fosas nasales.
  • Humidificar las mucosas.
  • Reducir la inflamación de las mucosas que están más gruesas por el resfriado.
  • Limpiar de polen, polvo y otros residuos los conductos nasales.
  • Mejorar la función de los cilios -expulsar al exterior los residuos y gérmenes-, gracias al aumento de fluido o humedad de la nariz.
  • Ayudar a prevenir las infecciones de los senos paranasales (sinusitis).

¿En qué consisten los lavados nasales?

La anatomía de las cavidades nasales permite que un líquido que penetra por un orificio nasal circule por el interior de la nariz y salga al exterior por el orificio del otro lado, limpiando el interior de las fosas. Esta irrigación limpia el interior de las fosas nasales gracias a su efecto de arrastre, permitiendo eliminar las secreciones acumuladas y otros contaminantes que se depositan en la mucosa nasal durante la respiración.

Lo más aconsejable es emplear productos naturales como las soluciones salinas, ya sean de suero fisiológico o de agua de mar. El primero es una solución estéril de cloruro de sodio o sal común en agua al 0,9%, mientras que las aguas marinas son una solución con diferentes concentraciones de cloruro sódico, en la que el agua se obtiene directamente del mar y se somete a depuración y esterilización. De este modo, se conservan sus minerales y oligoelementos (potasio, calcio, magnesio, sulfatos, etc.), todos ellos considerados beneficiosos para la mucosa nasal.

¿Cuál es el mejor momento para llevar a cabo los lavados nasales?

Cuanto más tranquilo esté el niño, más fácil será realizarle el lavado de las fosas nasales. Puede llevarse a cabo varias veces al día; de hecho, todas las que se consideren necesarias para que el niño respire bien.

Un momento adecuado puede ser después del baño, pero cuando el niño ya esté seco y vestido para que se sienta más cómodo. También es importante hacerlo antes de la lactancia o de las comidas, puesto que comer le resultará más fácil si puede respirar bien, y también antes de acostarlo, para que pueda respirar mejor durante la noche.

Diez Consejos Prácticos para la Descongestión Nasal de tu Bebé

  1. Coloca al bebé de lado. Pon al bebé preferiblemente de lado sobre el cambiador y coloca una toalla bajo su cabeza y cuello. Si el bebé estuviera boca arriba, el líquido podría arrastrar la mucosidad hacia el oído y provocarle una otitis. Además, respiraría peor y estaría más nervioso e inquieto durante todo el procedimiento.
  2. Evita que se mueva. Si es posible, pide a otra persona que sujete al niño mientras realizas el lavado. Si no lo es, inmoviliza las manos del bebé con una mano y utiliza la otra para limpiarle las fosas. Otra posibilidad es envolver al bebé con una toalla para inmovilizarlo durante la maniobra.
  3. Introduce suavemente la solución salina. Con el niño tumbado de lado, empieza introduciendo el agua de mar por la fosa nasal que queda arriba. Para ello, debes introducir la boquilla en el orificio nasal y apretar suavemente el pulsador. De este modo, el líquido entrará por una fosa y saldrá por la otra sin que pase al oído ni a la faringe. Se puede presionar con el dedo ese mismo lado de la nariz y esperar a que el líquido salga por el otro orificio.
  4. Repite la operación del otro lado. Tras limpiar la mucosidad con una gasa o un pañuelo, repite el procedimiento en la otra fosa nasal con el niño tumbado del otro costado.
  5. Limpia la boquilla. Después de cada uso, debes lavarla con agua y jabón y secarla adecuadamente.
  6. Aspira la mucosidad, solo cuando sea necesario. Si el bebé tiene mucho moco, el lavado con suero o agua de mar puede no ser suficiente. En estos casos, se puede recurrir a un aspirador nasal, sorbiendo constante y suavemente desde el otro extremo. No obstante, tan solo hay que utilizarlo cuando haya mucosidad visible que no se pueda extraer sin él, puesto que abusar de esta práctica puede irritar la nariz y favorecer la congestión y el sangrado. En cualquier caso, el aspirador no debería usarse más de una o dos veces al día.
  7. Intenta que el ambiente esté bien ventilado. Evita la humedad excesiva, pero también que el aire esté demasiado seco. Puedes aumentar la humedad en el aire con un vaporizador o un humidificador, pero consulta antes al pediatra si puede ser beneficioso para tu bebé y cómo manejarlo.
  8. Anima a tu hijo a beber más líquidos. El moco será menos espeso y la humedad de las fosas nasales, mayor.
  9. Inclina ligeramente su cuna o cama. La congestión a menudo es peor cuando se está acostado, por lo que mantener la cabeza uno poco elevada mientras duerme puede ayudarle a respirar mejor. Puedes introducir una toalla bajo la parte superior del colchón, por ejemplo, para que este quede inclinado.
  10. Si tiene mucha congestión, dale baños de vapor. Lleva a tu hijo al baño, cierra la puerta y abre el agua caliente. Lugo permanece sentada o sentado con él durante unos quince minutos en ese ambiente lleno de vapor. Si se añaden compuestos aromáticos a un vaporizador o a un baño, se podría favorecer la descongestión. Pero consulta previamente con tu pediatra, ya que no todos son beneficiosos o aptos para bebés.

¿Qué es la sequedad nasal?

La nariz, además de servirnos para oler y respirar, está considerada como la primera línea de defensa contra enfermedades infecciosas, toda vez que su cometido es impedir la entrada de gérmenes que ataquen a nuestro organismo. Además, posee una mucosa, un revestimiento interior, muy vascularizada, cuya función es humidificar y calentar el aire que inspiramos hacia los pulmones.

Cuando la mucosa nasal está seca, tiene dificultades para llevar a cabo sus distintas funciones.

Es un síntoma muy común, típico del invierno, que se caracteriza por un nivel bajo de humedad en la mucosa nasal. Su sintomatología es similar a aquella producida por un cuadro de rinitis en general siendo la congestión nasal (y a veces ocular) con abundante mucosidad acompañado a menudo de estornudos y picor nasal su principal síntoma el cual impide al lactante dormir con la boca cerrada y al comer respirar por la nariz. El tratamiento de las “rinitis persistentes” se funda en que el lactante respire aire puro y húmedo (utilizar humidificadores para tal efecto). El pronóstico de las rinitis persistentes suele ser bueno aunque en ocasiones pueden prolongarse y complicarse (infecciones víricas o bacterianas).

El origen de la rinitis seca es multifactorial. Entre las principales causas se encuentran factores ambientales, como la exposición prolongada a ambientes secos, el uso excesivo de calefacción o aire acondicionado o la exposición a sustancias irritantes como el polvo, el humo o las sustancias químicas. También puede manifestarse en pacientes que utilizan descongestionantes nasales o que se han sometido a una intervención quirúrgica nasal.

Ante un paciente con sospecha de rinitis seca, lo primero que debe hacer el médico es realizar una historia clínica exhaustiva, indagando en detalle sobre los síntomas, y llevar a cabo una exploración física adecuada. “Explorar la nariz del paciente para confirmar el diagnóstico. Los síntomas que contará son principalmente congestión y taponamiento, añadido en mayor o menor medida a sequedad, costras, sangrado nasal y picor. Pero no se quejará de moco”, explica Christian Calvo, vocal de la comisión de Otorrinolaringología Pediátrica de la SEORL-CCC. En la exploración se descartarán otras causas que justifiquen los síntomas y se objetivará una mucosa nasal inflamada y seca, con moco seco o costras.

En casos leves, cuando se confirma que se trata de una rinitis seca, el primer tratamiento suele ir dirigido a la causa subyacente. Por ejemplo, el entorno de trabajo, consumo de tóxicos o el hábito de hurgarse la nariz (rinotilexomanía). En casos más graves, se puede recomendar el uso de productos para hidratar y regenerar la mucosa nasal. “El tratamiento suele incluir de base lavados nasales, a los que últimamente se procura añadir ácido hialurónico. Utilizamos humectantes con base oleosa. Es decir, una especie de crema hidratante para la nariz, que aplicamos para hidratar el interior de las fosas nasales”. Si la sequedad afecta principalmente al vestíbulo nasal, en la parte delantera, podemos usar cremas hidratantes comunes que puede aplicarse el propio paciente”, asegura Calvo.

El médico recuerda que no hay que fiarse de los “remedios milagrosos de Internet y de redes sociales” y que es importante “consultar siempre con un especialista”, no solo para tratar los síntomas sino para identificar las causas.

Antonio Torres, presidente de la Federación de Asociaciones de Farmacias de Cataluña (FEFAC), da algunos consejos para prevenir la sequedad, como beber mucha agua y consumir alimentos con alto porcentaje de agua como frutas y verduras. “También evitar contener los estornudos y sonarse la nariz suavemente para no irritarla”, añade.

Torres recuerda, por último, que es muy útil “usar humidificadores para reducir la sequedad ambiental y evitar la exposición a temperaturas extremas o contaminantes irritantes externos”.

Medidas Adicionales para Aliviar la Sequedad Nasal

La nariz es mucho más que una vía para respirar. La sequedad nasal puede causar molestias importantes, como picor, pequeñas heridas, dificultad para respirar bien o incluso sangrados. La mucosa nasal es una capa que recubre el interior de la nariz y que está constantemente produciendo una fina capa de moco. La sequedad nasal puede aparecer por varios motivos, muchos de ellos comunes en la infancia y especialmente en determinadas épocas del año.

  1. En verano, el uso prolongado de aires acondicionados en casa, en el coche o en espacios públicos puede resecar el ambiente y, con ello, las mucosas nasales del niño. Esto es especialmente evidente por la noche, cuando el niño pasa varias horas durmiendo en un entorno con baja humedad.
  2. Entrar y salir constantemente de espacios muy fríos a ambientes calurosos (o al revés) genera un desequilibrio en la mucosa nasal, que necesita adaptarse continuamente.
  3. Los niños con rinitis alérgica pueden tener una mucosa nasal más sensible e inflamada.
  4. Tras catarros, bronquiolitis o gripes, es común que la mucosa nasal quede temporalmente alterada.
  5. Los lavados con suero fisiológico son una herramienta útil para mantener la nariz limpia. Sin embargo, si se hacen con demasiada frecuencia o de forma demasiado intensa, pueden arrastrar también parte del moco protector natural.
  6. Medicamentos como los antihistamínicos (muy usados en alergias) o los descongestionantes nasales pueden producir sequedad si se usan sin control médico o durante periodos prolongados.

Tratamiento Farmacológico para la Rinitis

Uno de los efectos adversos de los tratamientos con medicamentos frente a la rinitis alérgica, rinitis vasomotora o al taponamiento nasal, es la sequedad de la mucosa nasal. El abuso de sprays nasales con corticoides podrían producir una atrofia de las glándulas que secretan moco.

¿Cómo saber si es rinitis seca?

Humedecer la mucosa del bebé aplicando 2-3 gotas de agua de mar isotónica - QUINTON NASAL HEALTH BABY en la nariz 1 vez al día (o cuando lo veamos necesario según los síntomas), y aspirar a los pocos segundos (solo cuando se vea mucosidad saliendo del orificio nasal).

En resumen, el cuidado de la nariz del lactante, especialmente en casos de rinitis seca, debe ser integral, abordando tanto las causas subyacentes como los síntomas, y siempre bajo la supervisión de un profesional de la salud.

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