Rodolfo, Hijo de Sissi: Historia y Tragedia en Mayerling
El Imperio Austrohúngaro vivía en la fantasía que propagaba Isabel de Baviera, Sissi, considerada una de las mujeres más bellas de la realeza europea a mediados del siglo XIX. Casada con Francisco José I de Austria, emperador de Austria, rey de Hungría y rey de Bohemia, la pareja tuvo tres hijas y un hijo en una época en la que primaba la ley sálica.
La Familia Imperial
- Sofía Federica - archiduquesa de Austria fallecida con 2 años a causa del tifus
- Gisela de Austria, princesa de Baviera
- Rodolfo Francisco, archiduque de Austria y príncipe heredero de la corona
- María Valeria de Austria, archiduquesa de Austria-Toscana
De todos los vástagos, el único que estaba llamado a acceder al trono fue Rodolfo, quien desde niño recibió una exquisita educación con 50 profesores amparada en los ideales liberales y burgueses de su madre. Esto provocó serios enfrentamientos con su padre, mucho más conservador y autoritario.
Matrimonio y Desavenencias
Para que sentara cabeza había que buscarle una esposa que le proporcionara ciertas alianzas estratégicas, por lo que la elegida fue Estefanía de Bélgica, hija del rey Leopoldo II de Bélgica. Se casaron en 1880, pero desde el principio el matrimonio fue una farsa. A pesar de que tuvieron una hija tres años más tarde, Isabel María de Austria, el príncipe heredero no tardó en volver a las andadas y encamarse con tantas mujeres como le apetecían.
El matrimonio hacía varios años que no funcionaba, pero a principios de 1888, todo adquirió un tinte diferente. Tras picar de flor en flor se topó con el gran amor de su vida, la baronesa María Vetsera, hija del barón Albin von Vetsera y de Elena Baltazzi, heredera de una de las grandes fortunas de una familia de banqueros griegos vinculados al imperio turco. La celestina que obró el milagro fue María Larisch, sobrina de Sissi, que había presentado a los jóvenes durante una carrera de caballos. Atrás quedaba la fogosa pasión vivida con la actriz Marcela Caspar, a quien llamaban popularmente Mizzi.
La aristócrata se quedó tan prendada del joven que empezó a coleccionar fotografías y artículos sobre su figura. Y Rodolfo, viendo en ella a la persona ideal para alejarse de los enemigos de la corte por sus ideales políticos, vivió su romance como si no hubiera un mañana. Desde niño había sido un ser tremendamente cariñoso, bondadoso y sensible que tenía nulo interés por la política.
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Sin embargo, la salud psíquica del heredero al imperio austrohúngaro dejaba mucho que desear, ya que en más de una ocasión había tenido pensamientos suicidas debido a la distimia que padecía a raíz de las carencias afectivas arrastradas desde la infancia. Cuando Rodolfo manifestó la intención de anular su matrimonio, el emperador Francisco José I puso el grito en el cielo, ya que ni la nulidad ni el divorcio se contemplaban en la familia.
La Tragedia de Mayerling
Roberto y María decidieron vivir su amor en libertad, pero su relación fue breve. Entre rumores y leyendas, parece ser que el príncipe heredero quería suicidarse y convenció a su amada para que le acompañara en ese viaje. Cuando el 29 de enero de 1889 se encontraban en el pabellón de caza de Mayerling, Rodolfo disparó contra María y luego se disparó él mismo.
Aquel escándalo había que taparlo como fuera. El emperador ideó un plan para que se comunicara oficialmente que su heredero había muerto de un ataque de apoplejía. Poco después, los portavoces del Hofburg cambiaron la versión alegando que se había tratado de un ataque de locura de Rodolfo debido a la depresión tan profunda que padecía. Con respecto a la amante, se deshicieron del cuerpo.
Con el devenir de los años se dijo que el emperador y su hijo habían tenido un fuerte enfrentamiento antes del suceso y también que Francisco José I había orquestado el asesinato. Cierto no la respuesta está en esta dicotomía: ¿asesinato o suicidio?
Teorías y Controversias
La madrugada del 30 de enero de 1889, Rodolfo de Habsburgo, heredero del extenso Imperio austrohúngaro, aparecía muerto junto al cuerpo de su amante, María Vetsera. El "kronprinz" se había marchado al pequeño y sobrio pabellón de caza de Mayerling, situado a pocos kilómetros de Viena. Pocas horas antes había discutido con su padre, el emperador Francisco José.
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La muerte de Rodolfo y su amante se convirtió desde entonces en un misterio que aún hoy no está del todo resuelto. Suicidio, asesinato, conspiración, una relación turbulenta -incestuosa incluso-, son muchas las hipótesis que los historiadores han barajado sin llegar a una conclusión del todo convincente. La muerte que marcó la agenda mediática del siglo XIX fue la de Rodolfo de Habsburgo, archiduque heredero de Austria, Hungría y Bohemia.
Nacido el 21 de agosto de 1858, recibió una dura educación militar desde su infancia. El objetivo era convertir a Rodolfo en digno sucesor de su padre, el emperador Francisco José. Poco a poco, el hijo Francisco José y la emperatriz Sissi se fue alejando del trono austrohúngaro. A sus episodios depresivos se le añadió el rechazo a las políticas de su padre. En 1880, a los 22 años de edad, contrajo matrimonio con la princesa Estefanía de Lieja, hija del rey Leopoldo II de Bélgica.
No obstante, la lealtad y la fidelidad tampoco eran el punto a destacar del joven archiduque. El heredero del imperio le regaló a la baronesa todo tipo de joyas para demostrar su amor por ella. En primera instancia, el emperador tomó la palabra a todos los presentes para que no dijeran nada de lo hallado en el cuarto -encontraron grandes cantidades de coñac y una pistola-.
Pero el rumor corrió como la pólvora en Viena y finalmente se confirmó que los amantes, llevados por su romanticismo y la incapacidad de vivir juntos, se quitaron la vida. Rodolfo, poco antes de su muerte, le confesó a su esposa que su hija era lo único que quedaba de él. Por su parte, María Vetsera también se despidió de su familia.
Pese a que todo indique que se trata de un suicidio, hay otra tendencia histórica que señala que la muerte de Rodolfo pudo haber sido ocasionada por una operación de los servicios secretos austriacos ante el temor que suscitaba la ideología radical y liberal del hijo del emperador Francisco José. La misteriosa muerte de Rodolfo de Habsburgo obligó a Francisco José I a buscar un nuevo heredero.
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La sucesión recayó en Carlos I de Austría-Hungría, quien sería el último de los monarcas de un imperio anacrónico que se extinguió tras la Primera Guerra Mundial.
Un Príncipe Heredero Conflictivo
Rodolfo había nacido en Viena el 21 de agosto de 1858. Era el tercer hijo, y único varón, de Francisco José e Isabel de Baviera, Sissi. Inteligente, apasionado de la ciencia e inconformista, su talante liberal era muy diferente del que la conservadora corte vienesa esperaba de su kronprinz o príncipe heredero.
En 1881 contrajo matrimonio con Estefanía de Bélgica, una joven de dieciséis años, católica, conservadora y tradicional. No tardó en evidenciarse el abismo ideológico y temperamental que les separaba, y Rodolfo empezó a buscar nuevas emociones lejos del tálamo conyugal. Las consecuencias de su vida galante fueron terribles. Poco después del nacimiento de la única hija del matrimonio, Isabel María, en 1883, Estefanía quedó estéril a causa de una enfermedad venérea que le contagió su esposo.
Nunca le perdonó y, desde ese momento, el matrimonio de los herederos se convirtió en simple ficción. Tampoco le perdonó su padre. Tras su mal paso, el príncipe heredero, acosado por los conservadores, relegado a un segundo plano político y sumido en un matrimonio que no le satisfacía, acabó por sentirse un extraño en el mundo al que pertenecía.
María quedó prendada de Rodolfo, hasta el punto de que empezó a coleccionar fotos y noticias sobre él. A principios de noviembre de 1888 tuvo lugar el primer encuentro personal entre ambos, al que seguirían otros veinte en el plazo de unos tres meses. Hasta el día del drama, el 29 de enero de 1889, cuando, mientras los dos amantes se hallaban en la residencia real de Mayerling, muy cerca de Viena, Rodolfo de Habsburgo disparó contra la baronesa y luego volvió el arma contra sí mismo.
Indicios de Suicidio
Informado el emperador de la terrible noticia, olvidó su condición de padre y se aprestó a tomar decisiones de gobernante. Rápidamente se reunió con quienes habían descubierto los cadáveres y les hizo jurar que nunca contarían nada de lo que habían visto, mandó sepultar clandestinamente a María y, a fin de poder enterrar a su heredero en lugar sagrado, redactó un comunicado en el que se decía que el archiduque había muerto de un ataque de apoplejía, aunque al poco tiempo las autoridades cambiaron la versión: el príncipe heredero se había suicidado en un «ataque de locura».
Desde entonces, la tesis del doble suicidio ha sido la explicación dominante del drama de Mayerling. Y lo cierto es que se encuentran varios indicios que apoyan esta versión, en particular respecto a las tendencias suicidas de Rodolfo, que quizá se relacionaban con un tratamiento con morfina al que se sometió después de contraer la sífilis.
Por ejemplo, en una carta a su amiga Herminia Tobis, María Vetsera relató del siguiente modo su primer encuentro con Rodolfo: «Llegamos al Hofburg. Junto a una puerta de hierro nos esperaba un viejo criado que, después de habernos conducido por escaleras y habitaciones oscuras, nos hizo cruzar una puerta. Allí, un pájaro negro, parecido a un cuervo, me rozó la cabeza. María [Larisch] me presentó y comenzamos a conversar. Al fin, él me dijo: “Tengo que hablar a solas con la condesa”. Y pasó a una sala contigua con María. Me entretuve mirando la estancia. Sobre un escritorio había una pistola y un cráneo. Lo cogí en mis manos y lo examiné atentamente. Cuando él volvió, me lo arrebató con un gesto de pavor. Al decirle que yo no tenía miedo, sonrió».
María Vetsera añadía que, de hacerse pública su relación, «no habría más solución que darnos muerte en un lugar desconocido, después de unas últimas horas de felicidad».
Rumores de Asesinato
Sin embargo, en los días que siguieron a la tragedia surgieron otras versiones que contradecían la oficial. Es significativo que la Iglesia se negara a dar al heredero cristiana sepultura hasta que se hizo llegar al nuncio vaticano una documentación secreta que obligó a la jerarquía eclesiástica a dar su consentimiento. ¿Qué información poseía el emperador que había conseguido que el Vaticano admitiera en suelo sagrado el cadáver de un suicida?
Se empezó a hablar de un asesinato promovido por el mismo emperador, alarmado ante las alianzas políticas de su hijo o para evitar el escándalo de un divorcio. De hecho, un día antes de la tragedia ambos habían mantenido una fuerte discusión, al parecer porque el padre quiso prohibir a Rodolfo que volviera a ver a su amante. Por las cortes europeas corrió la noticia de que el embajador alemán en Viena había comunicado al káiser que el nuncio apostólico, Luigi Galimberti, negaba el suicidio y apuntaba la posibilidad de un magnicidio.
Se dijo que el cuerpo de Rodolfo mostraba claros signos de lucha, cortes en los brazos y golpes. Su versión coincidía con las informaciones de que disponían los servicios secretos británicos. Se sabía, además, que el informe de la autopsia había sido entregado por el emperador al presidente del Consejo, el conde Taaffe, hombre de su absoluta confianza, apartándolo así de los archivos oficiales.
Años después, el ayudante de campo de Rodolfo, el primero que entró en el escenario del drama, aseguró que en la estancia donde se hallaron los cadáveres había señales inequívocas de un fuerte enfrentamiento. Además, una ventana había sido abierta desde el exterior. En 1983, Zita de BorbónParma, última emperatriz de Austria, afirmó al periódico Krönen Zeitung de Viena que la tragedia de Mayerling fue un crimen de Estado.
En cualquier caso, suicidio o asesinato, el heredero del Imperio austrohúngaro fue un hombre demasiado frágil para afrontar su destino.
El Matrimonio de Francisco José y Sissi
El matrimonio entre Sissi y Francisco José, pese al enamoramiento del segundo, no fue fácil. Sissi no se adaptó bien a la corte en Viena, sumamente estricta, sobre todo en comparación con su infancia más distendida en Baviera. El día de la boda sufrió un ataque de ansiedad, y no pudieron consumar el matrimonio hasta tres días después. Su carácter, reflejado en películas y libros, tampoco era sencillo y tenía multitud de manías: todos los días caminaba ocho horas diarias, mandó colocar anillas y escaleras en sus propios aposentos para poder ejercitarse (era bulímica y estuvo obsesionada con su peso toda su vida), sufría de periodos de depresión y tardaba tres horas en lavar y arreglar su largo pelo con una mezcla de huevo y coñac. A partir de los 35 años, no permitía que la fotografiasen.
Esos periodos depresivos se vieron acrecentados por el fallecimiento de su primera hija, la archiduquesa Sofía (1855), que perecería con tan solo dos años de edad debido al tifus. Entonces, fue su suegra la que comenzó a dedicarse a la crianza del resto de sus hijos al no considerar a Sissi capacitada.
Además de Sofía, la pareja tuvo otros hijos: Gisela (1856), a la que el pueblo recordaría con cariño por su solidaridad durante la Primera Guerra Mundial, más tarde el príncipe Rodolfo (1858), protagonista de esta historia, y, por último y con bastantes años de diferencia, María Valeria (1868), la única a la que Sissi cuidó y a la que consideraba 'su hija húngara'. Fue la propia Sissi la que alentó las relaciones de su marido con la actriz Katharina Schratt, a la que comenzaron a llamar la "Emperatriz de Austria sin corona".
La relación entre Sissi y Francisco José, aunque basada en la ternura y el amor en un principio, comenzó a enfriarse, y la emperatriz aprovechaba para viajar y no pasar tiempo en la corte, aquejada de enfermedades tanto reales como psicosomáticas. De hecho, fue la propia Sissi la que alentó las relaciones de su marido con la actriz Katharina Schratt, a la que comenzaron a llamar la "Emperatriz de Austria sin corona".
Rodolfo: Entre el Liberalismo y la Corte
Rodolfo, el único hijo varón de la pareja, fue criado desde un primer momento para convertirse en el digno sucesor de su padre. Era inteligente y curioso, y también marcadamente ateo y anticlerical, pero en lugar de la estricta educación que su padre pretendió darle, se vio más influido por el temperamento artístico y libre de su madre. Simpatizaba con los movimientos nacionalistas húngaros, igual que Sissi, y en los círculos conservadores del gobierno se sentía completamente aislado. Aunque respetaba al emperador, veneraba a su madre, ausente debido a sus viajes y a sus demonios internos.
Tras la victoria de Prusia sobre Austria en la batalla de Sadowa (julio de 1866), e influido por su madre, comenzó a sentir una fuerte atracción por Hungría y estaba convencido de la necesidad de extender el imperio hacia el este (lo que, tarde o temprano, tendría que provocar una guerra con Rusia). Terminó sus estudios en 1877, fue nombrado coronel y después comandante del 36 Regimiento de Infantería, visitó Inglaterra y Alemania.
En 1880 contrajo matrimonio en Bruselas con la princesa Estefanía (hija del rey Leopoldo II de Bélgica), y la luna de miel transcurrió en el Palacio de Laxenburg. Las relaciones con su mujer se rompieron definitivamente cuando ella contrajo una enfermedad venérea por su culpa, que la dejó estéril y sin posibilidad de concebir un heredero al trono.
Sin embargo, en la práctica, las cosas eran bien diferentes. En la corte no veían con buenos ojos sus relaciones con medios burgueses y liberales y sus ideas anticlericales, aunque su padre las desconocía. El mismo año de 1880, conoció al periodista y editor de prensa austríaco Moritz Szeps, y de forma anónima criticó en su periódico la política de su padre, lo que se consideró un verdadero escándalo.
Aunque en 1883 nació su única hija, Isabel María de Austria, su matrimonio era una farsa. Rodolfo era extremadamente mujeriego y jamás quiso renunciar a sus aventuras amorosas, y las relaciones con Estefanía se rompieron definitivamente cuando ella contrajo una enfermedad venérea por culpa del archiduque, que la dejó estéril. Se negó a tener relaciones con Rodolfo, con los problemas que acarreaba para la estabilidad del trono el no haber engendrado ningún hijo varón. En 1888 conocería a la mujer que cambiaría su vida: María Vetsera, aristócrata de origen húngaro que se convirtió en su amante hasta el día de su muerte.
Los Eventos de Mayerling
El 30 de enero de 1889, el conde Hoyos, Felipe de Sajonia (amigos personales de Rodolfo) y su ayuda de cámara consiguieron derribar la puerta de su dormitorio en el pabellón de caza de Mayerling, a pocos kilómetros de Viena. Lo que descubrieron, cambiaría el devenir del imperio austrohúngaro: el cadáver de Rodolfo, al borde de la cama, aún estaba caliente. A su lado se encontraba el de su amante María Vetsera, frío, lo que indicaba que debía haber muerto unas horas antes que su amado.
El conde Hoyos y Rodolfo habían cenado aquella misma noche, pero el heredero se retiró a dormir antes, aquejado de un leve resfriado. Llevaban dos días en aquel pabellón de caza, lugar de retiro del archiduque, a petición suya: "Si el tiempo lo permite, el final de la próxima semana quisiera que viniese conmigo a Mayerling".
Según el primer testimonio oficial, Rodolfo se levantó a las siete y media de la mañana y le dijo a Johann Loschek, su ayuda de cámara, que le despertase un poco más tarde. Fue la última vez que se le vio con vida.
Después, intentó abrir su habitación sin éxito, y algo cohibido porque pensaba que se encontraba con una mujer, avisó al conde Hoyos. Loschek explicaría después que lo había encontrado sobre un charco de sangre y había creído que lo habían envenenado. Los cuerpos fueron trasladados a Viena y el emperador envió una carta al Papa en Roma para que se le permitiese sepultar a su hijo, con todos los honores, el 5 de febrero en la Cripta Imperial. El de María, que solo tenía 18 años, fue enterrado en un pequeño cementerio.
¿Suicidio o Asesinato?
Aunque en un primer momento se dijo que Rodolfo había muerto de una apoplejía, para poder así ser enterrado en la Cripta Imperial, los rumores de suicidio surgieron desde el principio. En primer lugar, el 26 de enero (poco antes de ir a Mayerling), Francisco José y Rodolfo habrían tenido un duro enfrentamiento del que, según los testigos, el heredero salió de la sala en un auténtico estado de nervios y su padre se desmayó. Parece ser que el emperador incluso llegó a decirle que no era su digno sucesor, debido principalmente a su relación con María Vetsera (que ordenó, se pusiera fin de inmediato) y a sus contactos frecuentes con la oposición húngara.
Además, Rodolfo se habría puesto en contacto con la Santa Sede para anular su matrimonio con Estefanía, lo que también habría disgustado al emperador. Pocos días antes de su muerte, Rodolfo había tenido una gran discusión con el emperador. Por otro lado, el archiduque era proclive al carácter depresivo como su madre y tenía tendencias suicidas, agravadas quizá por la sífilis que padecía y había transmitido a su mujer en el pasado. El hecho de que no le permitieran mantener su amor con María Vetsera podría haber sido el detonante de que la pareja decidiera poner fin, junta, a su vida. Las cartas de despedida que escribió, por lo menos, parecen así avalarlo.
"Muero, a pesar mío", le escribiría a su hermana Valeria. "Ya estás libre de mi presencia y de la calamidad que soy", le diría a su mujer. "Sé muy bien que no era digno de ser vuestro hijo", se despediría de Sissi, que a partir de entonces vestiría de luto para el resto de su vida. Un poco antes, el heredero le había regalado a María un anillo con la leyenda: "Unidos en el amor hasta la muerte".
Las teorías son varias: Rodolfo estaba deprimido y quería poner fin a su vida, pero temía hacerlo solo y le propuso a su amante que le acompañase. Ella aceptó. O quizá la mató y, después, se suicidó con una escopeta de caza. Hay otra incluso más melodramática: María estaba embarazada y la pareja había descubierto que la joven era fruto de una cierta relación de su madre con el emperador, lo que les llevó a poner fin a su vida.
Por otro lado, hay muchas incongruencias en la tragedia de Mayerling. El revólver que se encontró junto a la cama no era del archiduque. Tenía un disparo en la sien derecha, cuando era zurdo, y además presentaba cortes en la cara y las manos. María no estaba embarazada, y según los informes forenses, recibió golpes y trató de defenderse de ellos, además de haber sido asesinada a puñaladas.
Una de las teorías sobre el asesinato es que los Servicios Secretos Austríacos decidieron terminar con su vida puesto que, debido a sus tendencias liberales habría puesto en peligro el imperio. Algunas de las declaraciones de testigos y el círculo cercano de la familia también dejaron entrever que había algo más allá de las declaraciones oficiales, primero de apoplejía y después de los rumores de suicidio.
"Las circunstancias de Mayerling son mucho peores de lo que se piensa" dijo Henrich Taaffe. "Está muerto, es lo único que puedo decir. He dado mi palabra al emperador de no decir nada de lo que he visto", señaló el conde Hoyos, e incluso muchos años después, Zita de Borbón-Parma llegó aún más lejos: "La verdad es que el archiduque Rodolfo fue asesinado y que este asesinato fue político. En nuestra familia, siempre hemos sabido la verdad, pero Francisco José hizo jurar a todos los que estaban al corriente del crimen que nunca dirían nada".
Lo único que está claro es que, aquella noche en Mayerling, cambió no solo el destino de un puñado de personas, sino del mundo entero.
Consecuencias
El tema de conversación fue totalmente prohibido en presencia de Francisco José. Estefanía, amargada, se saltó el protocolo y contrajo segundas nupcias en 1900. Sissi pasó los últimos diez años de su vida, hasta su asesinato en Ginebra, vestida de luto, y Carlos Luis de Austria, que habría sido el supuesto sucesor de su hermano, renunció a favor de su hijo Francisco Fernando.
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