Síntomas de Parto y Señales de que el Embarazo Llega a su Fin
El parto es, probablemente, el momento más esperado y emocionante de todo el embarazo. ¡Por fin vas a conocer a tu bebé! Hacia el final del tercer trimestre de embarazo, los nervios y la expectación por la llegada del parto empiezan a crecer. Entonces, ¿cómo puedes saber si estás de parto? Si bien hay muchos síntomas que son comunes, recuerda que hay diferentes tipos de parto y que cada mujer es un caso único, por lo que es importante que consultes con tu médico o matrona ante cualquier duda o anomalía que puedas apreciar. Aproximadamente un mes antes de finalizar la etapa gestacional, el cuerpo de la mujer empieza a prepararse para el parto. Normalmente, el parto ocurre entre la semana 38 y la semana 40 de gestación.
¿Cómo Saber Si El Parto Se Está Acercando?
Una vez que comienza el tercer trimestre de embarazo, las mujeres pueden sentir contracciones. Sin embargo, estas contracciones no siempre indican que el parto va a comenzar. Lo más habitual es que al inicio del tercer trimestre sucedan contracciones de Braxton Hicks. Se trata de contracciones irregulares y de menor intensidad en comparación con las contracciones de parto. Además, las molestias del final del embarazo, en ocasiones, se pueden confundir con el parto. Por ello, es importante conocer cuáles son los síntomas que se producen antes del parto.
1. Descenso del Bebé
Unas semanas antes de que se produzca el parto, la embarazada puede sentir unas molestias en la pelvis o la vagina. Al mismo tiempo, se aliviará la tensión en la caja torácica, por lo que la mujer podrá respirar mejor. Esto es debido a que el bebé desciende y se encaja en la pelvis, preparándose para nacer en el canal del parto. Este descenso y acomodamiento del bebé también se conoce como aligeramiento.
Médicamente, el bebé estará encajado en la pelvis cuando la parte más grande y ancha de su cabeza se haya introducido en la pelvis. Si cuando comienza el trabajo de parto, el bebé ya está encajado en la pelvis, todo será más fácil y el parto sucederá más rápido que si no estuviera encajado.
Te percatarás de ello porque la tripa se te bajará, lo que te permitirá respirar mejor. Como contrapartida, sentirás más presión en la pelvis y necesitarás ir al cuarto de baño más veces.
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2. Cambios en la Forma de la Tripa
Este cambio en la forma de tu tripa no tiene que ver con los que has vivido hasta ahora (tripa más picuda, más ancha...), que se debían a las posturas que adoptaba tu pequeño.
3. Aumento del Flujo Vaginal
Hay mujeres que pueden notar un aumento del flujo vaginal transparente, rosado o incluso con un poco de sangre días antes del inicio del trabajo de parto. Este aumento del flujo vaginal se debe a la congestión de la vagina por la presión del feto sobre la misma.
4. Contracciones de Braxton Hicks
Estas contracciones empiezan a partir del tercer mes de embarazo, pero la futura mamá no podrá sentirlas hasta que estás en un estado más avanzado. A diferencia de las contracciones verdaderas de parto, las de Braxton Hicks son contracciones esporádicas del útero. Hacia las últimas semanas de gestación, las contracciones de Braxton Hicks se pueden confundir con las contracciones propias del parto y producirse una "falsa alarma". Por ello, es importante saber que las contracciones del parto van aumentando en intensidad y más progresivamente, mientras que las de Braxton Hicks, aunque pueden ser dolorosas, duran un instante.
Antes de que se presenten las verdaderas contracciones de parto, sentirás otras muy suaves, cortas e irregulares, denominadas "de Braxton Hicks". Sabrás que no son las auténticas porque en vez de intensificarse, irán haciéndose más leves hasta cesar.
Si sufres contracciones de Braxton Hicks, respira profundamente y túmbate, da un paseo corto o, simplemente, cambia de postura. Verás cómo las contracciones cesan pronto. A partir de ahora, tómate las cosas con más calma aún. Si llevas una vida acelerada, de estrés continuo, corres un riesgo relativamente elevado de ponerte de parto antes de lo que te corresponde.
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Las falsas contracciones, aunque sean molestas, no duelen como las de parto. Cuando te sobrevenga una, sentirás que se te pone la tripa muy dura, además de una incómoda tirantez en el bajo vientre, pero no dolor.
5. Maduración del Cuello Uterino
La maduración cervical o del cuello uterino es una etapa donde se producen cambios en la forma, en la posición y en la consistencia del cérvix. El ginecólogo determina el momento del parto a través de la dilatación uterina. Si no es el primer parto para la mujer, es posible que el útero haya dilatado un centímetro antes de que se inicie el trabajo de parto.
El proceso de maduración cervical se puede acelerar a través de distintos métodos:
- Tradicionales: tomar aceite de onagra, ya que puede provocar la liberación de oxitocina. Además, se puede recurrir a la acupuntura o a la estimulación del pezón.
- Mecánicos: utilizando dilatadores, la maniobra de Halmilton o haciendo una amniotomía, es decir, rompiendo la unión entre la bolsa amniótica y la decidua.
- Farmacológico: es el método de aceleración de la maduración cervical más habitual en la actualidad. Se trata de la administración de relaxina, oxitocina y protaglandinas.
En cualquier caso, la maduración del cuello uterino incrementa el porcentaje de parto vaginal, así como disminuye el de cesáreas.
6. Expulsión del Tapón Mucoso
Entre la semana 4º y 6º de embarazo, el cuello uterino comienza a segregar una mucosa muy densa que se denomina tapón mucoso. Esta sustancia gelatinosa sella la entrada al útero y actuará protegiendo al feto de infecciones. Además, el tapón mucoso permite que las relaciones sexuales puedan llevarse a cabo sin riesgo para el futuro bebé, siempre y cuando el embarazo tenga un desarrollo normal.
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El desprendimiento del tapón mucoso es el reflejo de la cercanía al parto, aunque no tiene que ser una señal de parto inminente. El tapón mucoso se advierte como un flujo muy espeso y viscoso que puede tener una coloración transparente, amarillenta e incluso levemente sanguinolento, debido a que a su paso hacia la abertura vaginal puede romper algún capilar sanguíneo, pero no hay que preocuparse. Tampoco debe confundirse con el flujo en general más denso que la embarazada experimenta durante toda la gestación.
Si te das cuenta de que has expulsado el tapón, mantén la calma (hay embarazadas que no se percatan de que lo pierden). De momento no hay motivos para ponerte rumbo al hospital, incluso es posible que aún tardes una semana en dar a luz.
Debes tener en cuenta que el tapón mucoso es un cúmulo de secreciones (un tapón, literalmente hablando), lo que no debes confundir con la mayor cantidad de flujo vaginal que suele tenerse durante todo el embarazo, ni con las posibles pérdidas de orina, propias de esta etapa en la que te encuentras.
7. Contracciones de Parto
Al contrario de las de Braxton Hicks, las contracciones verdaderas de parto son siempre dolorosas y se producen cada vez con mayor frecuencia durante al menos una hora. Se debe ir al hospital cuando se produzcan contracciones uterinas cada 5 minutos durante más de una hora. Si se trata de un embarazo gemelar, se recomienda acudir al hospital cuando las contracciones uterinas se produzcan a intervalos de 10 minutos.
En la mayoría de las ocasiones se inician de una manera suave y espaciada, no suelen durar más de 20 segundos y se van agudizando y prolongando poco a poco. Sabrás que las tienes porque sentirás molestias de espalda o de riñones, que lentamente se dirigirán hacia la zona inferior de tu vientre, poniéndotelo muy duro.
Controla el tiempo que dista entre las contracciones y cuando se den cada 10 minutos, con una duración de 30 segundos, vete a la clínica.
Que estés de parto no significa que vayas a dar a luz ya. Si eres primeriza, tardarás entre ocho y doce horas en completar la dilatación (10 cm) y si ya has tenido más hijos, necesitarás al menos dos horas para culminarla.
8. Rotura de la Bolsa Amniótica
El saco de líquido amniótico, el fluido que recubre al bebé y gracias al cual puede sobrevivir, se rompe en el momento del parto. Tras su ruptura, el líquido amniótico es eliminado por la vagina. Esto es lo que se conoce popularmente como romper aguas y es bastante notorio porque es una cantidad considerable que empapa a la futura madre.
Romper aguas significa que se ha roto la bolsa que contiene el líquido amniótico, en el que está sumergido el bebé y gracias al cual puede sobrevivir. Esta señal no te pasará inadvertida, porque te sentirás empapada (de golpe o poco a poco).
Tal y como explican desde la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) "la rotura de la bolsa de las aguas no significa necesariamente que se haya iniciado el parto, aunque sí es motivo para acudir al médico. Ante la duda, es preferible consultar. Los médicos y comadronas están acostumbrados a atender a mujeres que no están seguras sobre si el parto ha comenzado, especialmente las embarazadas por primera vez".
Observa el color del líquido. Si es transparente, todo va bien. Dúchate, coge tus cosas y, sin alarmismos, sal hacia la clínica. Sólo si el líquido es oscuro o rompes aguas antes de salir de cuentas deberás acudir al hospital con urgencia para prevenir complicaciones.
Si el líquido es transparente pero tiene rastros de sangre, no debes alarmarte. Es porque has roto aguas y has expulsado el tapón mucoso al mismo tiempo, algo normal. Actúa como si el líquido fuese transparente.
9. Otras Señales
- Aumento del flujo vaginal. Puede aumentar en cantidad y consistencia al final del embarazo, debido a los cambios hormonales y cervicales. El flujo vaginal debe ser claro o blanquecino y no tener mal olor.
- Diarrea o náuseas en el embarazo. Algunas mujeres pueden experimentar diarrea o náuseas horas antes del parto, como una forma de limpiar el organismo y prepararlo para el trabajo de parto. Estos síntomas suelen ser leves y pasajeros, y no requieren tratamiento específico.
- Pérdida de peso. Es posible que algunas mujeres pierdan uno o dos kilos antes del parto, debido a la disminución del líquido amniótico, la eliminación de líquidos retenidos o la reducción del apetito.
Falsas Alarmas de Parto
Cuando la embarazada está llegando al final de esta etapa se encuentra pendiente de cualquier signo que le haga sospechar de que se está poniendo de parto. Sin embargo, muchas veces ocurren falsas alarmas. Por este motivo, es importante diferenciar entre el trabajo de parto verdadero y falso. A continuación, se enumeran algunos puntos a tener en cuenta y que ayudarán a distinguir un posible parto de una falsa alarma:
- Contar los intervalos de tiempo en el que suceden contracciones para valorar la regularidad.
- Describir si hay un aumento en la fuerza de las contracciones.
- Si la embarazada no es capaz de caminar durante las contracciones, seguramente sea señal de parto.
- Sensación de presión en la espalda.
En cualquier caso, si la mujer no está segura de lo que está notando en ese momento, lo mejor es informar al especialista. Así podrá determinar si va a comenzar el trabajo de parto o si ha sido una falsa alarma.
¿Qué Hacer Si Sales de Cuentas?
La expresión "salir de cuentas" se refiere al momento en que una mujer embarazada alcanza la fecha estimada para el parto, también conocida como fecha probable de parto (FPP). Por tanto, cuando una mujer "sale de cuentas", significa que ha llegado al final del periodo estimado para el parto y que puede dar a luz en cualquier momento. En torno al 30% de mujeres embarazadas salen de cuentas y llegan a la semana 40 sin haber tenido ninguna señal del comienzo del trabajo del parto: se trata de las futuras mamás que darán a luz entre el final de la semana 40 y el principio de la 42, sin que esto implique complicaciones.
Antes de ponerte de parto, tu cuerpo manda unas señales. Sabemos que un parto puede adelantarse una, dos o incluso tres semanas a la fecha probable y este hecho se asume como algo completamente normal. Sin embargo, la sensación de normalidad no es la misma cuando el parto se retrasa. Pues bien, debes saber que tan normal es una cosa como la otra.
Causas de Salir de Cuentas
- Genética. Las mujeres que tienen una madre o una abuela que también han tenido partos postérmino tienen más posibilidades de pasar la misma experiencia.
- Ciclos largos. Las mujeres que tienen ciclos menstruales más largos del promedio de 28 días suelen dar a luz más tarde, comparado con las que tienen flujos más frecuentes, cada 25-27 días.
- Errores de cálculo. La fecha del parto se calcula basándose en la hipótesis de que la concepción haya ocurrido 14 días después del principio de la última menstruación.
- La píldora. Se ha observado que las mujeres que se quedan embarazadas en los primeros tres meses siguientes a la interrupción de la píldora anticonceptiva, tienden a tener partos postérmino. Lo mismo ocurre si la concepción tiene lugar durante la lactancia.
- Medicamentos retardantes. Todos los AINE (antiinflamatorios no esteroideos), y primero entre todos la aspirina, pueden retardar la fecha del parto. Estos medicamentos alivian el dolor y la inflamación bloqueando la producción de prostaglandinas, es decir, las sustancias liberadas por el organismo para facilitar las contracciones del útero e iniciar las manifestaciones típicas del trabajo de parto.
Controles si el Parto Se Retrasa
A partir de la semana 39+5, la futura mamá debe hacerse una serie de controles para asegurarse de que todo transcurre bien. Estos controles se repiten en la semana 40+3, en la 41 y en la 42+2.
- Monitorización fetal. A partir de dos días antes del principio de la semana 40, se hace una monitorización fetal para registrar el latido cardíaco del pequeño y las contracciones del útero. Se hace apoyando en la barriga de la mamá un sensor conectado con un ordenador.
- Fluxometría doppler. Con este término se indica un tipo de ecografía que observa el cordón umbilical y la placenta, para comprobar que el niño reciba siempre la cantidad adecuada de oxígeno y alimento.
- Ecografía. Otro examen al que se suele recurrir cuando la fecha límite se acerca es una ecografía para controlar la situación de la placenta y, sobre todo, la cantidad de líquido amniótico. Si todo va bien, éste no debe disminuir por debajo de un límite establecido.
- Examen del líquido amniótico. Es un simple examen que permite controlar el color y la transparencia del líquido amniótico. Si todo va bien, es límpido y claro como el agua.
¿Cuándo Inducir el Parto?
Si tres días después de que acabe la semana 41 todavía no ocurre nada, se induce el parto. Se trata de una praxis que muchas estructuras todavía adoptan, aunque todos los controles les hayan permitido descartar cualquier problema. Normalmente, se efectúan tres aplicaciones. Si después de esta intervención el bebé no se decide a nacer, se administra oxitocina por gotero. Normalmente, los bebés que nacen después de la fecha límite tienen un peso superior a la media.
Consejos para Favorecer el Parto
- Mantente activa.
- Ejercicio con pelota de pilates. Estos ejercicios se pueden realizar en casa de forma muy sencilla.
- Mantener relaciones sexuales. No están contraindicadas durante la etapa final del embarazo (a no ser que tu obstetra te haya recomendado lo contrario). Estimulan la producción de oxitocina (la hormona que produce las contracciones uterinas) y esto puede aumentar la frecuencia de las contracciones de Braxton-Hicks.
- Osteopatía y/o fisioterapia: Sobre todo si padeces lumbalgia, sínfisis del pubis o dolores pélvicos, este tipo de tratamientos ayudarán a aliviar áreas contracturadas, a mejorar la movilidad y flexibilidad de la columna vertebral, así como la correcta movilidad de la pelvis materna.
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