Sangrado Nasal en el Embarazo: Causas y Tratamiento

26.12.2025

En este artículo, abordaremos la epistaxis o sangrado nasal, un síntoma común que puede presentarse durante el embarazo. La palabra epistaxis proviene del griego y significa "goteo". En la mayoría de los casos, las hemorragias que se producen en esta zona pueden ser fácilmente controladas. Sin embargo, en algunas ocasiones se requiere de asistencia sanitaria y, excepcionalmente, hasta ingreso hospitalario.

¿Qué es la Epistaxis?

Se denomina epistaxis a todo proceso hemorrágico que tenga su origen en las fosas nasales. Se trata de un problema bastante común durante los primeros cuatro meses de embarazo. Tiene lugar porque las hormonas de la gestación, en concreto la progesterona, provocan una mayor fragilidad de las mucosas, sobre todo las orales y las nasales. Por esta razón, el sangrado de las encías y la epistaxis se hacen más frecuentes.

Tipos de Epistaxis

  • Epistaxis anterior: el sangrado se produce por las fosas nasales. La hemorragia procede de los pequeños vasos situados en la zona anterior de las fosas nasales, generalmente del plexo de Kiesselbach (o de Little), exteriorizándose por las narinas. Generalmente se puede visualizar el punto sangrante o bien apreciarse una hemorragia en sábana por toda la mucosa, lo que dificultaría su control.
  • Epistaxis posterior: El origen de la hemorragia procede de los vasos de la zona posterior que son de mayor calibre. El punto sangrante es de difícil apreciación, lo que dificulta su control. La sangre es expulsada hacia orofaringe y orificios nasales anteriores indistintamente.
  • Epistaxis benigna: es la más frecuente. Se caracteriza por el sangrado nasal repentino, inicialmente unilateral; con un buen estado general del paciente.
  • Epistaxis grave: supone aproximadamente el 10 % de los casos.

Causas del Sangrado Nasal en el Embarazo

Siempre que se habla de los síntomas del embarazo se suele hablar de las náuseas, los vómitos o mareos, pero hay otros síntomas que se suelen experimentar asociados a los cambios que se está produciendo en el cuerpo de la mujer, como la congestión nasal, debida al mayor volumen de sangre en el cuerpo de la gestante y que sobre todo se acentúa en los últimos meses del embarazo.

La congestión nasal durante el embarazo también conocida como rinitis gestacional, es un tipo de congestión que aparece típicamente en las últimas 6 semanas de embarazo y no tiene asociada ningún tipo de infección en las vías respiratorias y tampoco tiene causa alérgica conocida. Además, suele desaparecer a las dos semanas de dar a luz. Según diversos estudios, el 22% de las mujeres embarazadas experimentan este incómodo síntoma.

Además, se conocen otros factores de riesgo que favorecen la aparición de congestión nasal durante el embarazo, como el tabaco, agente irritante y que puede alterar la presión sanguínea.

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En otros casos la epistaxis se relaciona con el uso de medicamentos por vía nasal, como los descongestionantes, y debido a factores hormonales. Suelen darse casos de propensión familiar al sangrado nasal durante la infancia. Además, la debilidad de los vasos sanguíneos puede propiciar que diversos factores puedan provocar el sangrado. Incluso, la hemorragia se puede producir de forma espontánea.

Si, además, la mujer ha sufrido de epistaxis en el pasado, tal vez de niña, será todavía más propensa a tener este tipo de trastorno. A veces, la situación se complica por una inflamación de los cornetes nasales: estas pequeñas formaciones, que cumplen el cometido de filtrar el aire que respiramos, tienen una estructura de esponja y, normalmente, están rociadas con sangre.

Otras Causas de Epistaxis

  • Causas locales: Idiopáticas, traumáticas, cuerpos extraños, factores ambientales, rinitis inespecíficas, neoplásicas y miscelánea.
  • Causas sistémicas: Infecciosas, cardiovasculares, enfermedades de la sangre y de los vasos sanguíneos, endocrinológicas.

Tratamiento y Remedios para la Congestión Nasal en el Embarazo

La congestión nasal suele ser un síntoma bastante incómodo que puede interferir en tu descanso nocturno. ¡Paciencia que los síntomas terminan espontáneamente después del parto! Para aliviar la congestión nasal debes centrarte sobre todo en el máximo cuidado personal.

  • Practica ejercicio moderado: El ejercicio físico está relacionado con la salud nasal, mejorando la obstrucción. Además, en el caso de las mujeres embarazadas puede favorecer el control del peso y a mejorar el patrón del sueño.
  • Eleva la cabecera de la cama: Dormir con la cabeza elevada te ayudará a dormir mejor, ya que mejorará la congestión nasal por la noche.
  • Aumenta tu ingesta de líquidos: Sobre todo de agua.
  • Irrigación nasal con soluciones salinas: Para mejorar la sensación de nariz congestionada y ayudar a una mejor respiración.
  • Antihistamínicos: Ayudan a aliviar la congestión, los estornudos, y el moqueo nasal.

Para mejorar la respiración, son muy útiles los lavados nasales con agua de mar.

Beber abundante líquidos, en especial agua o zumos naturales.

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Una vez detenida la hemorragia se recomienda mantenerse incorporado o semiincorporado durante unas horas.

Qué NO hacer durante un episodio de epistaxis:

  • No colocar la cabeza hacia atrás, pensando que de esta manera se detendrá el sangrado.
  • No sonarse la nariz: de ese modo, el sangrado aumenta.
  • Evitar los esprays nasales vasoconstrictores. El alivio que provocan estos productos es temporal, mientras que, a largo plazo, empeoran la situación, ya que someten a las mucosas nasales a un efecto de “sube y baja” entre vasoconstrictores y vasodilataciones, agotando los pequeños vasos sanguíneos.

¿Cuándo buscar atención médica?

En la mayoría de los casos, el problema se puede solucionar en casa, a menos que el sangrado venga de la parte posterior de la nariz: en este caso, resulta imposible taponarlo con el algodón, la sangre tiende a fluir en la garganta y la situación se hace menos gestionable.

Aun así, siempre es oportuno hablarlo con el médico. Pese a que en la gran mayoría de los casos se trate de una molestia absolutamente benigna, algunas veces, la epistaxis puede ser indicadora de patologías más serias, como la hipertensión o la trombocitopenia gestacional.

Tanto el aumento de la presión sanguínea como la disminución de plaquetas en la sangre, y, por lo tanto, una reducida capacidad de coagulación, son condiciones que exponen a este problema. Si, una vez descartados estos problemas del embarazo, el sangrado continuara de forma particularmente excesiva y recurrente, el ginecólogo dirigiría a la mujer a un otorrinolaringólogo para hacer más pruebas.

Aunque habitualmente no es una urgencia médica, siempre es conveniente comentárselo.

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Tratamientos Médicos para la Epistaxis

El principal objetivo será identificar la localización del sangrado; para esto suele ser suficiente una rinoscopia anterior ya que como comentamos la mayoría de los sangrado se origina en la parte más anterior del septum nasal. Si se trata de un sangrado de mayor severidad se puede tratar con cauterización química con nitrato de plata para lo cual es necesaria la clara identificación del punto sangrante.

En algunos casos es necesario llevar el paciente a quirófano para control del sangrado. Esto se puede realizar bajo anestesia general o sedación y con visión endoscópica.

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