Sangre Materna Deglutida en Recién Nacidos: Causas y Consideraciones
En neonatos, es frecuente que el aparente sangrado digestivo se corresponda en realidad con la emisión de sangre de origen materno previamente deglutida desde el canal del parto o a través del pezón, si está siendo alimentado con lactancia materna.
Presentaciones Clínicas
Las presentaciones clásicas son la hematemesis o emisión por la boca de sangre procedente del tracto digestivo, bien como vómitos de sangre roja o como vómitos en posos de café, y la melena (sangre oscura o negra y adherente).
Diagnóstico Diferencial
Hay una gran variedad de procesos que pueden cursar con sangrado digestivo alto, por lo que puede realizarse una aproximación etiológica teniendo en cuenta la edad del paciente, el tipo, gravedad y localización del sangrado, así como el área geográfica en la que nos encontremos. No obstante, salvo algunas muy específicas, muchas de las causas son comunes a los distintos grupos de edad.
Otras causas de sangrado digestivo alto en niños:
- Esofagitis: puede aparecer en niños con enfermedad por RGE grave, en aquellos con vómitos recurrentes (vómitos cíclicos, pancreatitis, gastroparesia postviral) o tras la ingesta de cáusticos o fármacos.
- Síndrome de Mallory-Weiss.
- Ingesta de fármacos gastroerosivos: entre los fármacos relacionados con sangrado intestinal, los que presentan más riesgo son los AINE.
- Enfermedad ácido-péptica: generalmente asociada a infección por Helicobacter pylori.
Evaluación Inicial
Para completar una buena anamnesis, debe indagarse sobre las circunstancias que rodean al sangrado, la historia previa y los antecedentes familiares.
En la exploración física se valorarán, en primer lugar, los signos clínicos que nos informan sobre la intensidad de la hemorragia, y por tanto de la estabilidad hemodinámica del paciente: palidez, taquicardia, sudoración, relleno capilar, estado de conciencia, agitación o letargia, dolor abdominal y tensión arterial.
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Es recomendable tomar la FC y la tensión arterial en decúbito supino y en sedestación. Un incremento de la FC >20 lpm o un descenso de la TAS de más de 10 mmHg al pasar al paciente de posición supina a sedestación son una señal de hipovolemia y persistencia de la hemorragia.
Estudios Complementarios
Salvo en los casos en que el sangrado sea escaso en cuantía o intermitente y exista seguridad sobre su resolución, en el momento de la consulta debe realizarse una analítica urgente para comprobar la repercusión del mismo y descartar algunas causas etiológicas.
- Bioquímica: perfil hepático, urea y creatinina, y reactantes de fase aguda (PCR y velocidad de sedimentación globular [VSG]).
- El índice nitrógeno ureico sanguíneo (BUN)/creatinina es útil para conocer el origen del sangrado.
- Estudio de sangre oculta en heces, a fin de confirmar la presencia de sangre en casos dudosos. La pérdida fecal de sangre en individuos normales oscila entre 0,5 y 1,5 ml al día.
Endoscopia
No obstante, la prueba de elección es la endoscopia, ya que permite identificar el origen del sangrado (en el 11,4% de los casos no se filia la causa y en un 30% es dudosa), orienta sobre el riesgo de recidivas y hace posible iniciar, en los casos en que sea preciso, una intervención terapéutica.
Debe realizarse en las primeras 24-48 horas, salvo en los casos de sangrado grave, en los que se realizará inmediatamente después de estabilizar al paciente.
Manejo del Paciente
Pacientes con mínimo sangrado (mínima emesis de sangre roja o en posos de café), hemodinámicamente estables y con analítica normal: podrán ser manejados de forma empírica con fármacos que reduzcan la acidez gástrica, puesto que las causas ácido-pépticas son las más frecuentes en la infancia.
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Los inhibidores de la bomba de protones son el tratamiento de elección, ya que disminuyen la gravedad de la lesión, la necesidad de terapia endoscópica y el riesgo de sangrado tras la realización de la misma.
Pacientes con hemorragia moderada o grave, hemodinámicamente inestables y/o con alteración analítica: serán remitidos al Servicio de Urgencias o a la UCI, según sea el caso.
En este contexto, la colocación de una sonda nasogástrica y la realización de lavado gástrico con suero salino a temperatura ambiente puede ayudar a localizar el origen del sangrado y definir la gravedad del mismo; además, previene el riesgo de aspiración al prevenir la dilatación gástrica y retira sangre fresca y coágulos.
Así, la presencia de sangre fresca o en posos de café confirmaría el sangrado digestivo alto y, por el contrario, la salida de bilis sin sangre descartaría sangrado a nivel esofágico o gástrico, pero no transpilórico.
Prevención
Las actitudes a tomar pasan por prevenir el sangrado y el resangrado en pacientes en los que se haya producido un primer episodio.
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