¿Se Puede Comer Huevo Durante la Lactancia Materna?

23.11.2025

Cuando una madre opta por la lactancia materna, es importante que durante este periodo cuide su alimentación puesto que el bebé recibe todos los nutrientes necesarios para su desarrollo a través de la leche materna. Por ello, se recomienda que la mujer siga una dieta sana y equilibrada durante el periodo de lactancia. No es necesario seguir una pauta de alimentación específica, pero sí prestar atención a algunos alimentos beneficiosos y otros que pueden ser perjudiciales.

Es fundamental que sea una dieta variada y haya aporte nutricional de las frutas, verduras, cereales, legumbres, carnes, pescados, huevos y lácteos. La lactancia es, junto con el embarazo, una de las etapas de la vida de la mujer con mayor requerimiento nutricional. Por otra parte, una dieta baja en calorías o que incluya alimentos de un sólo grupo puede disminuir la cantidad y la calidad de la leche que se produce.

¿Impacta la Alimentación Materna en la Lactancia?

Uno de los beneficios de la lactancia materna es que ayuda a la mujer a perder peso después de dar a luz. Esto es debido al consumo energético que conlleva la lactancia. Sin embargo, no se aconseja realizar ningún tipo de dieta durante la lactancia para adelgazar y recuperar la talla. Además, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la leche materna es el mejor alimento para el bebé lactante, ya que contiene todos los nutrientes que necesita (proteínas, grasas, hidratos de carbono, vitaminas, minerales y agua) en cantidad y calidad.

Otro beneficio de la leche materna es que aporta anticuerpos al bebé para fortalecer su sistema inmunitario. Sin embargo, para que la composición de la leche sea la adecuada y el bebé consiga todos los nutrientes necesarios para su desarrollo, la madre debe llevar una alimentación saludable. Es cierto que la leche materna es capaz de cubrir las necesidades alimenticias del bebé, aunque la madre no se alimente correctamente. No obstante, si la madre no sigue una alimentación saludable durante la lactancia podría resultar perjudicial para la salud, pues la falta de nutrientes se extraerá de las reservas de la madre.

Recomendaciones Nutricionales

En numerosas ocasiones, las madres que optan por la lactancia materna notan un aumento del hambre. Esto es completamente normal, ya que el cuerpo está ejercicio un mayor esfuerzo para producir leche. Pese a este aumento del hambre, lo aconsejable es consumir pequeñas cantidades, pero de manera muy frecuente. Esto favorecerá el mantenimiento de los niveles energéticos de forma constante, además de controlar el hambre y evitar los atracones.

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A continuación, se detallan otras consideraciones importantes sobre la alimentación durante la lactancia, así como los alimentos y bebidas más adecuados para la alimentación materna.

¿Cuáles son los alimentos adecuados para la lactancia?

Una dieta saludable durante la lactancia materna debe ser variada y equilibrada. Por ello, debe incluir una mezcla adecuada de hidratos de carbono, proteínas y grasas. Esto no solo va a aportar energía para producir leche, sino que también promueve que el cuerpo reciba los nutrientes esenciales para su correcto funcionamiento. Entre los alimentos más aconsejados durante la lactancia se encuentran los siguientes:

  • Cereales y legumbres: El pan integral, el arroz y las lentejas son muy beneficiosos debido a su aporte en proteínas, calcio y hierro. Por ello, se aconseja incluir una pequeña cantidad de estos tipos de alimentos en cada comida principal.
  • Frutas y verduras: Deben consumirse siempre frescos. Los alimentos frescos tienen más nutrientes que los procesados. Además, las frutas y las verduras frescas son la principal fuente de vitaminas y minerales. Al igual que sucede con los cereales y las legumbres, las frutas y las verduras también se deben consumir diariamente.
  • Carne: La de vacuno tiene un alto contenido en proteínas, lo cual cubre las necesidades energéticas de la madre lactante. Además, la carne de vacuno contiene ácido fólico o vitamina B9 que intervienen en la formación de varios tejidos, como los músculos, los nervios y la sangre. Por todo ello, la cantidad semanal recomendada de carne roja es de 2 o 3 veces; mientras que las carnes blancas y los huevos pueden consumirse con más frecuencia.
  • Pescado: Es una fuente clave de proteínas cuando se está amamantando. El pescado azul contiene ácidos omega-3 como el ácido decosahexanoico (DHA) que juega un papel crucial en el desarrollo del sistema nervioso (principalmente del cerebro). Está científicamente demostrado que el ácido omega-3 que consume la madre llega al niño a través de la leche materna. Además, el DHA también mejora la salud de la madre, ya que las mujeres que presentan una menor cantidad de DHA son más propensas a la depresión postparto.
  • Lácteos: Es fundamental incrementar el consumo de lácteos durante la lactancia. Así se garantizará un aporte adecuado de calcio. Si la madre no ingiere el suficiente calcio para producir la leche, lo extraerá de sus reservas en los huesos. En cualquier caso, es preferible tomar los lácteos desnatados para poder gozar de sus beneficios sin un exceso de grasa.
  • Grasas saludables: El consumo de grasas de origen variado, como el aceite de oliva, el aceite de girasol, la mantequilla o la margarina también es importante. Algunas de ellas aportan omega-3 y omega-6, indispensables para el desarrollo neurológico del bebé, y también otras vitaminas importantes como la A y la D.

Influencia de la alimentación materna en el sabor de la leche

Algunos alimentos, especialmente las verduras, pueden afectar las características organolépticas y digestivas de la leche materna. Como resultado de ello, el bebé podría mostrar rechazo hacia el sabor de la leche o tener dificultades digestivas si algunos alimentos no le sientan bien. Por lo general, el bebé llorará o se sentirá irritado tras la toma si nota que la leche tiene un sabor demasiado fuerte para él. Es importante que la madre observe estas reacciones. En caso de ser necesario, la mamá deberá eliminar ciertos alimentos de su dieta para evitar esta situación.

Algunos de estos alimentos que pueden alterar el sabor de la leche materna son los siguientes: cítricos, coliflor, espárragos, alcachofas, cebollas, rábanos rojos, pimientos crudos, ajos, puerros y la comida picante. No obstante, también se deberá tener en cuenta la cantidad consumida. Cabe destacar que, si el bebé no responde mal a estos productos, no es necesario dejar de tomarlos. Algunos expertos afirman que también es beneficioso que el bebé se vaya acostumbrando a los diferentes sabores a través de la leche materna.

¿Son necesarios los suplementos vitamínicos durante la lactancia?

A pesar de que se consuman grandes cantidades de frutas y verduras, la mayoría de médicos recomiendan tomar suplementos vitamínicos durante la lactancia. En función de cada mujer y sus necesidades, es posible seguir con las vitaminas prenatales o que el médico recete otros complejos multivitamínicos. A continuación, se enumeran las vitaminas y los minerales que son esenciales durante la lactancia por norma general:

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  • Calcio: La madre deberá consumir al menos 3 o 4 porciones diarias de alimentos ricos en calcio (leche, yogur, sardinas, almendras, espinacas o tofu) para conseguir el aporte necesario, unos 1.000 mg diarios. Para asegurarse que esto se consigue, lo mejor es tomar un suplemento de calcio.
  • Vitamina D: Es importante para el crecimiento de los huesos porque ayuda a absorber mejor el calcio. No es posible conseguir la cantidad de vitamina D necesaria durante la lactancia con la alimentación y, por tanto, será necesario un aporte externo.
  • DHA: Como hemos dicho, esta vitamina se consigue a través de la ingesta de pescados, mariscos y huevos. En caso de no comer las suficientes porciones de pescado semanalmente, será necesario un suplemento adicional de DHA para conseguir la cantidad diaria recomendada (200-300 mg).

Además, las mujeres lactantes deben aumentar la ingesta diaria de las vitaminas del grupo A y B presentes en frutas y verduras entre un 30 y un 50%, ya que sus requerimientos aumentan considerablemente en este periodo.

Alimentos prohibidos

Al igual que hay ciertos alimentos recomendados durante la lactancia por los beneficios que aportan, también hay ciertos alimentos que se deben evitar o reducir su consumo puesto que pueden ser perjudiciales para la salud del bebé. Algunos de los alimentos desaconsejados durante la lactancia son los siguientes:

  • Pescados de gran tamaño: El atún o el pez espada pueden tener un alto contenido de mercurio. La OMS no los recomienda para mujeres embarazadas, madres lactantes o niños menores de un año.
  • Bollería y azúcares: El chocolate, la mermelada y los dulces en general están permitidos, pero no deben consumirse con una frecuencia mayor a dos veces por semana.
  • Cafeína: Puede llegar al bebé por medio de la leche materna y causarle insomnio, nerviosismo e irritabilidad. Se recomienda moderar su consumo y no tomar más de un vaso diario de café, tés, refrescos, etc. Lo más adecuado es optar por el café descafeinado.
  • Alcohol: Es perjudicial para el desarrollo neurológico del bebé y, por tanto, no se recomienda tomarlo durante la lactancia. En caso de tomar alguna copa de alcohol, se debe esperar unas 4 horas para que disminuya el alcohol tanto en la sangre como en la leche y poder amamantar.

Por último, también hay que tener especial cuidado con los medicamentos, en especial los antitusivos, los corticoides y algunos antibióticos. Estos tipos de fármacos pueden pasar a la leche y provocar efectos nocivos sobre el recién nacido. Si fuera necesario tomar algún fármaco durante la lactancia, lo mejor sería consultar con el médico para seguir sus indicaciones y evitar la automedicación.

Bebidas en la lactancia

Mantener una correcta y adecuada hidratación durante el periodo de lactancia es crucial, ya que asegura la producción de leche diaria. La leche materna está compuesta por un 85-90% de agua. Por este motivo, se aconseja tomar al menos 2 litros (8 vasos) de agua diarios, además de la cantidad de agua que se obtiene del consumo de frutas y verduras.

Se puede variar el consumo de agua diario con otras bebidas como las infusiones, los zumos naturales, los caldos y las sopas. De este modo, también se garantizaría la ingesta de líquido recomendado.

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El Huevo y la Lactancia Materna

El huevo es uno de los alimentos básicos de la dieta: es muy versátil, fácil de conservar y preparar y, además, está repleto de beneficios nutritivos. En la etapa de lactancia, las mujeres necesitan más energía y nutrientes para hacer frente a sus propias necesidades vitales y para producir leche suficiente y de calidad para el bebé.

La leche materna tiene más de 200 componentes, entre ellos, todos los nutrientes básicos esenciales, como carbohidratos, proteínas, grasas, prebióticos, vitaminas y minerales, además de agua. El huevo destaca por ser un alimento básico con gran densidad nutricional, que resulta un aliado muy interesante para cubrir las necesidades especiales en esta etapa, ya que aporta nutrientes esenciales muy biodisponibles y pocas calorías.

Además, es muy rico en colina, nutriente que forma parte de las membranas celulares y que es necesario tomar en cantidades suficientes durante la gestación y la lactancia. Por otro lado, el huevo es el alimento de origen animal que aporta más cantidad de luteína y zeaxantina, y aunque su contenido es inferior al de algunas fuentes de origen vegetal, su biodisponibilidad es mayor, ya que se encuentran en la yema, un medio con alta presencia de lípidos. Por tanto, el alto contenido de nutrientes esenciales y biodisponibles del huevo lo convierten en un alimento de referencia para conseguir un buen estado nutricional durante la lactancia.

Además de los beneficios para la madre durante la lactación, el huevo contribuye al crecimiento y desarrollo del bebé. La recomendación general en adultos es seguir una dieta sana, diversa y equilibrada, también durante la lactancia.

Beneficios nutricionales del huevo durante la lactancia

El huevo es un alimento versátil que se puede preparar de diversas maneras. Desde huevos cocidos hasta tortillas, las opciones son variadas y pueden adaptarse a diferentes gustos. El huevo es rico en vitamina B2, C, B6 y B12, selenio, zinc, hierro y cobre, así como vitamina E, K y lecitina. Además, dependiendo de la alimentación de las gallinas, es posible que algunas marcas de huevo también proporcionen ácidos grasos omega-3.

Sea como fuere, no hay duda que los huevos son una fuente “completa” de proteínas al contener los nueve aminoácidos esenciales, que son los que no podemos sintetizar en nuestro cuerpo, y debemos obtener a partir de la dieta.

Impacto en la salud del bebé

Los nutrientes presentes en los huevos, como las vitaminas y los minerales, se transfieren a través de la leche materna, contribuyendo al desarrollo saludable del bebé. La vitamina B12, por ejemplo, es esencial para la formación de glóbulos rojos y el mantenimiento del sistema nervioso, mientras que el hierro es crucial para prevenir la anemia en el bebé. Además, el consumo de proteínas de alta calidad puede influir positivamente en el crecimiento y desarrollo muscular del bebé. Los aminoácidos esenciales presentes en los huevos son fundamentales para la síntesis de proteínas en el cuerpo.

Reducción del riesgo de alergia al huevo en bebés

Hay una lista de los conocidos como 14 alérgenos alimentarios que hay que vigilar, y el huevo es uno de ellos. Según una nueva investigación llevada a cabo por científicos de la Universidad de Australia Occidental, cuando la mamá consume huevos durante la lactancia materna puede ayudar a disminuir la probabilidad de que el bebé desarrolle una alergia al huevo.

Los investigadores encontraron que los casos de alergias al huevo son cuatro veces menos probables cuando los bebés han estado expuestos a leche materna que contenía proteína de huevo. Y, de acuerdo a los científicos, esta investigación “muestra que la protección podría inducirse a través de la lactancia materna, y antes de la introducción de cualquier alimento sólido en la dieta del niño”. Esto significa que, como indican los expertos de Allergy UK, además de comer huevos durante la lactancia, podría valer la pena introducir el huevo (así como otros alimentos potencialmente alergénicos) al comienzo del proceso de destete, también por, exactamente, la misma razón.

Como manifiestan los propios autores del estudio, “la investigación proporciona tranquilidad adicional para las mamás y otros miembros de la familia de que los huevos se pueden disfrutar durante la gestación, mientras las mamás están amamantando y, además, también al principio del proceso de destete”.

Recomendaciones para el consumo de huevo durante la lactancia

Y van a más: “dadas las preocupaciones de muchas madres sobre el riesgo de alergias infantiles, es bueno saber, a partir de esta nueva investigación, que comer huevos durante la lactancia puede proporcionar una ventaja adicional”. Eso sí, debemos recordar algo imprescindible: es fundamental que el huevo se haya cocido adecuada y completamente, evitando preparaciones en las que se utilice el huevo crudo o poco cocinado.

Consideraciones sobre la alergia al huevo

A menudo aparece temprano, alrededor del año de edad. Y se calcula que, siempre y cuando se respeten las indicaciones del especialista, los niños tienden a recuperarse en el 50 por ciento de los casos, pasando de una verdadera alergia a una intolerancia. No obstante, aunque suele aparecer muy pronto en más del 60 por ciento de los casos se cura espontáneamente a alrededor de los 4 años de edad.

Diferencias entre la clara y la yema

La clara y la yema del huevo tienen composiciones diferentes, lo que influye en su potencial alergénico. La clara de huevo contiene varias proteínas que son las principales responsables de las reacciones alérgicas, como la ovomucoide y la ovoalbúmina. Por esta razón, la clara es generalmente más alérgica que la yema, que contiene menos proteínas alergénicas. Si hay antecedentes familiares de alergias alimentarias, puede ser aconsejable hablar sobre el consumo de huevos con un médico para tomar las precauciones necesarias.

Síntomas comunes de alergia al huevo

Cuando el niño tiene alergia al huevo, es común que surjan algunos síntomas típicos como respiratorios (rinitis y asma), dermatitis atópica, urticaria, conjuntivitis, dolor abdominal y vómitos. En casos muy raros también es posible que ocurra un shock anafiláctico. Los síntomas de anafilaxis incluyen dificultad para respirar, hinchazón de la garganta y una caída repentina de la presión arterial.

Consejos para el manejo de la alergia

Los huevos pueden estar presentes en muchos productos. Trabajar con un dietista o nutricionista puede ser útil para garantizar que el niño reciba una dieta equilibrada sin huevo. Hay que seguir siempre las recomendaciones médicas y no realizar autodiagnósticos.

Requerimientos Nutricionales de la Madre

Las mujeres tienen requerimientos nutricionales diferentes a los de los hombres y, aunque su tamaño corporal sea inferior al masculino, deben ingerir una cantidad similar de algunos nutrientes como fósforo, yodo, ácido pantoténico, biotina, folatos y vitaminas B12, C y D, y necesitan también cantidades mayores de calcio y hierro.

Sabemos que las mujeres embarazadas deben prestar atención a su alimentación, ya que es la fuente de nutrientes para el bebé. En estas etapas, la mujer debe contar con una cantidad superior de energía para cubrir sus propias necesidades y las del crecimiento del feto y la producción de leche.

  • Proteínas: El huevo es un alimento con elevado contenido proteico.
  • Grasas: Contienen lípidos esenciales.
  • Colina: Es un nutriente crítico durante del desarrollo fetal porque modifica la estructura de la médula espinal y del cerebro, influyendo en la memoria a largo plazo y en el riesgo de defectos del tubo neural.
  • Luteína y Zeaxantina: El huevo es el único alimento de origen animal que aporta luteína y zeaxantina, pigmentos que se encuentran en la yema del huevo y son beneficiosos para la salud por sus efectos antioxidante y anticancerígeno.
  • Hierro: El hierro es fundamental para producir sangre adicional, imprescindible tanto para la futura madre como para el bebé.

En definitiva, durante los estados fisiológicos en que las necesidades de nutrientes son mayores, como el embarazo y la lactancia, debemos cubrirlas con los alimentos que aportan componentes esenciales para atender los requerimientos del crecimiento del bebé, y de la madre.

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