¿Se puede cortar la leche materna por un susto?

23.10.2025

Aunque la lactancia materna es un proceso natural, a la madre que amamanta le suelen surgir muchas dudas. Para solventarlas con éxito hay que informarse, ya desde el embarazo, para saber con qué se va a enfrentar. La lactancia no tiene por qué ser una etapa complicada si se conoce bien y se acude a expertos en los momentos delicados. Sobre todo, hay que saber que los problemas no tienen que suponer el abandono del pecho, con un asesoramiento adecuado.

Muchas madres quieren extenderla de manera exclusiva, tal y como recomienda la OMS, hasta que el bebé cumple seis meses. Y en principio puede ser así, aunque existe el temor de que la leche materna “se corte” o estropee ante un disgusto o susto de la madre. Te contamos si se trata de una creencia o hay alguna base científica detrás de este dicho.

Mitos y realidades sobre la lactancia materna

Muchas de las creencias que se tenían hace años en torno a la lactancia son falsas. Una de las preocupaciones más repetidas entre las madres recientes es si tendrán leche, o leche suficiente, para amamantar a sus hijos. Muchas dudan de su propia capacidad y de que su cuerpo genere la cantidad adecuada para alimentar a sus bebés. Es más una cuestión de inseguridad y de falta de confianza, además de falta de información. “La falta de leche es muy rara, no es nada frecuente y en muchos casos parece así por una mala interpretación de la lactancia”, asegura Bettina Gerbeau, consultora de lactancia certificada IBCLC.

A continuación, se presentan algunos mitos comunes sobre la lactancia y la realidad detrás de ellos:

  • Mito: No deber comer determinados alimentos porque cambia el sabor de la leche o porque al niño le darán gases. Realidad: Los cambios en el sabor de la leche según los alimentos ingeridos por la madre, favorecerá que el bebé acepte los nuevos sabores cuando se introduzca la alimentación complementaria.
  • Mito: Tienes que beber mucha agua, tienes que beber mucha leche, tienes que comer más… Realidad: La madre debe seguir una dieta variada y equilibrada, por encima de las 1800 calorías y beber el líquido que le apetezca según su sed.
  • Mito: La lactancia deforma los pechos. Realidad: El principal cambio del pecho se produce durante el embarazo, independientemente de que la madre lacte o no.
  • Mito: Lo normal es que dar el pecho duela. Realidad: El dolor en la lactancia indica que algo no va bien.
  • Mito: Se debe dar siempre de los dos pechos en cada toma. Realidad: El primer pecho se debe vaciar bien antes de ofrecer el otro, para que el bebé obtenga la leche más rica en grasas que sale al final y mantener la producción de leche.
  • Mito: Los sustos, disgustos o impresiones fuertes te pueden cortar la leche. Realidad: De forma transitoria, en situaciones de estrés elevado se puede inhibir el reflejo de eyección, dificultando la salida de la leche.
  • Mito: Mi leche es aguada, no alimenta. Realidad: La primera leche que sale del pecho, al comenzar la toma, contiene más lactosa y su aspecto es más acuoso.
  • Mito: Si no te gotean los pechos entre tomas es que no hay suficiente leche. Realidad: El escape de leche, entre tomas o durante la toma, obedece a un reflejo de eyección potente o un bajo tono de la musculatura que envuelve los conductos galactóforos que drenan en el pezón, que no cumplen bien su función de esfínter.
  • Mito: Si tienes el pecho pequeño, tendrás poca leche. Realidad: Las mamas están compuestas de tejido glandular (donde se produce la leche), tejido graso y tejido conectivo de soporte.

El impacto de las emociones en la lactancia

El vínculo entre la madre y el bebé lactante es muy intenso, y es lógico pensar que nuestras emociones y estados de ánimo afectan al bebé. Y lo cierto es que el bebé puede percibir si la madre está nerviosa o tranquila, por ejemplo, pero esto no tiene nada que ver con la leche que produce. Si hablamos estrictamente de lactancia materna, no existe ninguna evidencia científica de que las emociones negativas afecten en lo más mínimo a la calidad de la leche.

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La leche materna y la lactancia en sí misma es uno de esos ejemplos en los que podemos afirmar que la naturaleza es sabia. La leche que produce una mujer para amamantar a su hijo se adapta a las necesidades del bebé, que son muy cambiantes. En su compleja composición se encuentran todos los nutrientes, células inmunológicas, hormonas y enzimas que el bebé necesita para crecer saludablemente. Las hormonas de la madre son las encargadas de regular el proceso fisiológico que da lugar a la leche materna, y en él no influye el estado emocional de la madre, sea positivo o negativo.

¿Cómo afectan las emociones al flujo de la leche?

Lo que sí es cierto es que el flujo de la leche materna durante la lactancia sí puede verse afectado por las emociones de la madre. Si siente estrés, tensión o ansiedad puede que el flujo salga con dificultad o sea más lento, pero eso no afecta en absoluto a la calidad de la leche. Por lo que es posible que la madre necesite solo respirar y encontrar un espacio y entorno en el que haya calma para poder alimentar a su bebé.

La prolactina es la responsable de la producción de la leche materna. Estimula, principalmente a través de la succión, a la glándula mamaria para que produzca leche para el recién nacido. Por otro lado, la oxitocina o la “hormona del amor” es la responsable del reflejo de eyección y del sentimiento de apego. Se puede segregar por estímulos emocionales, visuales o sonoros. Esto lo que quiere decir es que si la madre tiene un susto o disgusto, sigue teniendo la misma leche, no se corta, ni desaparece, ni deja de producirla. Lo que pasa es que puede que no salga a través del pezón debido a que la oxitocina se ha visto inhibida. Cuando el bebé succiona la leche saldrá más despacio y con mayor dificultad.

Además, el vínculo entre la madre y el niño hace que en ocasiones el niño perciba el estado de la madre y si ella está estresada o agobiada el bebé puede notar un cambio. A pesar de que una situación así pueda ocurrir, no es motivo para destetar.

Consejos para superar momentos de estrés durante la lactancia

Algunos consejos para superar esos momentos serían tratar de relajarse y seguir ofreciendo el pecho a demanda. Es conveniente apartarse a un lugar tranquilo con el niño para acariciarlo, mecerlo, olerlo, susurrarle, etc. Tenerlo en los brazos, respirar y pasar tiempo en calma con él puede ayudar a evadirnos. De este modo la inhibición de la oxitocina será algo temporal.

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Bienestar emocional de la madre

Aunque no haya ninguna evidencia científica que respalde la idea de que la leche puede estropearse porque la madre se disguste o se asuste, no es menos cierto que es esencial que la mujer pueda alcanzar el bienestar emocional en esta etapa tan importante de su vida. Es inevitable que se sienta cansada y, en ocasiones, triste, cansada o preocupada, por lo que es esencial que pueda tener apoyo externo y dedicarse un espacio para cuidar de sí misma. Algo que, sin duda, beneficia al bebé y, por supuesto, a vivir la experiencia de la lactancia.

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