Cómo administrar amoxicilina a niños: Guía completa para padres

31.10.2025

La amoxicilina es un antibiótico comúnmente recetado para niños para tratar diversas infecciones bacterianas. Este artículo proporciona una guía detallada sobre cómo administrar amoxicilina a niños, incluyendo la mezcla con alimentos, dosis correctas, posibles efectos secundarios y precauciones importantes.

¿Qué es la amoxicilina?

La amoxicilina es un derivado de la penicilina, activa contra muchas bacterias. Actúa destruyendo las bacterias al impedir la formación de su pared celular. Cuando la pared celular no es adecuada, las bacterias mueren.

Es importante destacar que la amoxicilina no destruye los virus; por lo tanto, no se usa en infecciones de causa vírica. Es activa frente a la mayoría de las infecciones bacterianas que afectan a los niños sanos en nuestro entorno.

Tabla de bacterias sensibles a la amoxicilina

GRAM POSITIVAS GRAM NEGATIVAS
Streptococo pyogenes Meningococo
Neumococo E. Coli
Enterococo H. Influenzae
Algunos estafilococos Proteus
Salmonella

Tiene un campo de acción relativamente amplio y actúa rápidamente. Las bacterias sensibles no suelen crear resistencia contra ella, aunque algunas bacterias lo consiguen. Con frecuencia se soluciona administrando una dosis mayor.

¿Para qué infecciones sirve la amoxicilina?

La amoxicilina se utiliza para tratar diversas infecciones bacterianas, incluyendo:

Lea también: Lactancia y suplementos de colágeno

  • Infecciones bacterianas de las vías respiratorias:
    • Amigdalitis
    • Otitis
    • Sinusitis
    • Neumonías
  • Infecciones bacterianas de la piel
  • Infecciones de orina
  • Infecciones bacterianas de la boca y dientes
  • Infecciones bacterianas graves del aparato digestivo

Otra ventaja de la amoxicilina es que actúa contra la pared celular de las bacterias, la cual no existe en las células humanas. Por eso, no es tóxica para nuestras células.

La amoxicilina necesita que las bacterias estén creciendo y multiplicándose para ser eficaz. Si las bacterias no están multiplicándose, la amoxicilina no actúa sobre ellas. Por eso, en niños sanos, sin enfermedades crónicas, la amoxicilina no es útil para prevenir infecciones.

¿Cómo se administra la amoxicilina?

La amoxicilina se toma por vía oral, en forma de jarabe, sobres para disolver en agua o comprimidos/cápsulas. Se puede tomar con alimentos o en ayunas, ya que no se destruye por los ácidos del estómago y los alimentos no afectan su absorción en el intestino.

Tras tomar una dosis, la amoxicilina pasa rápidamente a la sangre y se distribuye por todo el cuerpo. Se elimina por la orina, por lo que es importante que los niños beban mucho líquido cuando toman amoxicilina.

La amoxicilina es segura para la administración en lactantes y en mujeres embarazadas.

Lea también: Lactancia materna y Fluimucil: Lo que debes saber

Como norma general, la amoxicilina se puede administrar dos o tres veces al día, cada 12 horas o cada 8 horas, entre 7 y 10 días. En algunas infecciones de orina, la duración del tratamiento es menor de 7 días.

En los últimos años, algunos estudios han demostrado que la amoxicilina es tan eficaz cuando se toma 2 veces al día como cuando se toma 3 veces al día. Con la toma cada 12 horas es mucho más fácil completar el tratamiento, aunque la duración sea prolongada.

Vuestro pediatra, tras valorar cada caso, decidirá la dosis diaria, el intervalo de dosis y la duración del tratamiento.

¿Hay algún niño que no lo pueda tomar?

La única situación en la que no se puede administrar es la alergia comprobada a la amoxicilina y a penicilinas. En estos casos, el niño tendría una reacción muy grave que incluso necesite ingresar en un hospital.

Si un niño está tomando amoxicilina y le aparece una erupción, debe acudir al médico. Su pediatra valorará el caso y suspenderá o no el tratamiento. No todas las erupciones son producidas por la alergia a la amoxicilina.

Lea también: Guía sobre lactancia y embarazo

En cualquier caso, si se sospecha una reacción alérgica a la amoxicilina, hay que confirmarla con pruebas de alergia.

¿Hay algún otro efecto no deseable al usar este antibiótico?

Los efectos no deseables son poco frecuentes y no graves. Generalmente, no obligan a suspender el tratamiento. Los niños pueden tener vómitos y deposiciones blandas, y en algunos casos, infecciones en la boca o en la zona del pañal por hongos.

El peor efecto no deseable es que las bacterias, al entrar en contacto con un antibiótico, aprenden a hacerse resistentes. El uso indiscriminado o abusivo de cualquier antibiótico, tanto en humanos como en animales, hace que la resistencia a antibióticos sea un problema muy importante en todo el mundo.

Adviértale a su médico o farmacéutico si es alérgico a las penicilinas.

Consejos para la administración de amoxicilina

Si además de estar enfermo, el niño se niega a tomar la medicación que le ha recetado su médico, los padres se encuentran con un doble problema. Para evitar las peleas, pataletas e incluso vómitos, se puede optar por:

1. Mezclar el medicamento con alimentos

Intentar camuflar el mal sabor de los medicamentos con otro gusto diferente es la primera opción que eligen muchos padres. El primer paso es preguntar al pediatra si la medicina puede mezclarse con la leche o con otro alimento.

Para asegurarse de que el niño ingiere toda la medicina, es recomendable no mezclarla con grandes cantidades y verificar que toma todo el alimento. En el biberón de leche, puede optarse por dividir su contenido en dos partes y que la primera toma sea la que incluya la medicina. Si el contenido del biberón está caliente, procurar introducir el medicamento una vez que ya se haya calentado.

A los niños que ya no toman biberón se les puede revolver la medicina con un yogur, un flan, una papilla de frutas u otro postre o tarrina que no contenga mucha cantidad. Otra estrategia es mezclar el medicamento con un poco de zumo de frutas. Se trata de lograr que el alimento (con la medicina) sea lo más atractivo posible para el pequeño.

En este sentido, hay que hacer mención a que algunos medicamentos no deben ser mezclados con leche ni derivados lácteos. Es el caso de algunas tetraciclinas.

2. ¿Jeringa, cuchara o vasito?: cuestión de gustos

Cada medicamento infantil contiene, por lo general en su envase, un elemento dosificador que puede ser una jeringuilla o una cuchara o vasito con medidas. Es recomendable calcular la dosis con estos medidores, pero no es obligatorio administrarle la medicina con él.

Para que sea más fácil, es mejor decantarse por el modo preferido por el pequeño o el que sea menos traumático para todos. Por eso, una vez calculada la dosis con el medidor, los padres pueden trasvasar la medicina al otro que hayan elegido, siempre que se aseguren de que no quedan restos detrás.

Para administrar la dosis con jeringuilla es recomendable introducir la punta de esta en un lado de la boca, y no directamente en la garganta para así evitar el reflejo de vómito. Con cuchara o vasito es preciso asegurarse de que no quedan restos del medicamento; si es así, se puede mezclar con un poco de agua para despegar toda la medicina y que el pequeño reciba la dosis adecuada.

3. Medicamentos concentrados

Algunos medicamentos están disponibles en las farmacias en su versión concentrada; es decir, el principio activo es el mismo, pero al estar concentrado permite que la dosis que hay que administrar sea menor y, por tanto, presente menos problemas en su toma cuando el pequeño se niega a tomar la medicina.

Respecto a estos medicamentos es importante que los padres tengan claro siempre cuál es y cuál no la versión concentrada, para evitar confusiones y administrar al pequeño menos dosis de la necesaria o, por el contrario, sobrepasarse en la cantidad, con los posibles riesgos que esto implica.

4. Optar por los supositorios

Son numerosos los medicamentos que se presentan en forma de supositorio, entre ellos los compuestos de paracetamol e ibuprofeno, dos de los que se prescriben con más asiduidad a los niños con enfermedades leves. Su administración es recomendable solo para los pequeños que tienden a vomitar la medicina y es imposible dársela por vía oral.

Para colocarlos de forma correcta y evitar que el niño lo expulse, el supositorio debe introducirse en el recto por la punta roma o plana, no por la puntiaguda. Con altas temperaturas es preferible mantener los supositorios en un sitio fresco (si lo indica el prospecto) y sacarlos solo un poco antes de su administración para evitar que resbalen o se derritan.

5. Chupetes y biberones especiales

Otra opción para los padres es hacer uso de algunos de los inventos que están disponibles en el mercado para ayudar a administrar los medicamentos a los más pequeños, como el chupete medicinal, que permite introducir en un compartimento anexo al chupete el preparado, para que este pase poco a poco a través de la tetina al niño.

Otro instrumento de utilidad pueden ser los biberones a los que se le puede insertar una jeringuilla con el medicamento para dar la dosis al pequeño mientras bebe el contenido del biberón y poder, de esta manera, adaptar la cantidad que se le administra a la respuesta del pequeño a su sabor.

Preparación de la amoxicilina en jarabe

La mayoría de antibióticos en jarabe deben prepararse, o reconstruirlos, antes de su utilización.

  1. Enrasar el líquido hasta la marca que muestra el frasco (una línea en el papel que envuelve el frasco o una ranura que coincide por encima del papel que envuelve el frasco).
  2. Añadir agua POR DEBAJO DE ESA MARCA, agitar y después seguir añadiendo agua hasta enrasar.

Para la preparación de los antibióticos en jarabe, se utilizará el mismo agua que se le da para beber o preparar su biberón. Esta información va siempre perfectamente indicada en la caja del medicamento.

Algunos, como el Augmentine, deben conservarse en la nevera entre 2 y 8ºC.

Dosis y administración

Es muy importante administrar la dosis pautadas por el médico, y la duda de cuchara o jeringuilla siempre la resuelvo con jeringuilla. La cuchara es muy inexacta para pautar el jarabe y puede llevar a sobredosificaciones o dosis insuficientes.

Las indicaciones se dan por horas: cada 8, 12 o 24 horas y el error más frecuente es “trasladar” esos intervalos a las comidas. El antibiótico es eficaz en la medida que mantienen unos niveles mínimos en nuestro organismo que le permiten eliminar y evitar la proliferación de las bacterias causantes de la infección.

Sobre el cuándo dar los jarabes hay otro punto importante: su relación con los alimentos.

Precauciones adicionales

  • No se deben administrar medicamentos a los niños si no han sido prescritos por su médico.
  • Es recomendable que los padres hagan partícipe al especialista de los problemas que tiene el pequeño para tomar las medicinas y aclaren en la visita todas las dudas que puedan tener respecto a los preparados recetados.
  • Para tomar los sobres, vierta su contenido en medio vaso de agua, agite hasta formar una suspensión homogénea y tómelo inmediatamente. Puede administrarse mezclado con papillas, zumos, leche, etc.
  • Los comprimidos pueden administrarse con ayuda de un poco de líquido o dispersándolo en 20-40ml de agua como si fuera un sobre.
  • Para la preparación de la suspensión, invierta el frasco para desprender el polvo adherido al fondo. Agregue un poco de agua y agite. Complete con agua hasta la línea marcada por la flecha. Agítese antes de usarlo.
  • Una vez realizada la suspensión, mantiene su validez durante 14 días. Es mejor conservarla en el frigorífico (4-8º C).
  • No abandone el tratamiento aunque mejore antes. Generalmente son necesarios 7-10 días para curan adecuadamente la infección.
  • Siga exactamente las instrucciones de administración de AMOXICILINA NORMON EFG indicadas por su médico o farmacéutico.
  • Al igual que todos los medicamentos, AMOXICILINA NORMON EFG puede modificar o ver modificado su efecto como consecuencia de otras sustancias, incluyendo otros medicamentos, alimentos, tabaco o alcohol.
  • Si experimenta cualquier tipo de efecto adverso, consulte a su médico, farmacéutico o enfermero, incluso si se trata de posibles efectos adversos que no apareciesen en el prospecto que acompaña a su medicamento.
  • Si toma más AMOXICILINA NORMON EFG del que debe, consulte inmediatamente a su médico o farmacéutico, vaya al servicio de urgencias de su hospital más cercano o llame al Servicio de Información Toxicológica.
  • No utilice este medicamento después de la fecha de caducidad que aparece en el envase después de CAD.
  • Deposite los envases y los medicamentos que no necesita en el Punto SIGRE de la farmacia.

Preguntar siempre al pediatra

Estos son algunos de los aspectos fundamentales que se deben consultar con el pediatra:

  • Cantidad exacta de la dosis y periodicidad de las tomas.
  • Administración del medicamento antes o después de las comidas.
  • Posibilidad de mezclar las medicinas con leche, zumos u otros alimentos.
  • Qué hacer en caso de que se olvide administrar una dosis.
  • Cómo actuar si el niño vomita parte o todo el preparado.
  • Consultar si existe la opción de darle el medicamento concentrado o en forma de supositorios.
  • Preguntar sobre los posibles efectos adversos o secundarios.

Una vez terminado el tratamiento, haya sobrado o no jarabe, debe llevar al Punto Sigre de tu farmacia.

tags: #mezclar #amoxicilina #con #biberon #niños

Publicaciones populares: