¿Se puede olvidar la lengua materna? Estudios y perspectivas

04.12.2025

Olvidar la lengua materna es algo que no mucha gente cree que pueda ocurrir, pero es una posibilidad. Veamos por qué sucede y cómo se puede evitar. Aunque algunas personas recuerdan su lengua materna tras muchos años e incluso décadas sin hablarlo ni escucharlo, otras empiezan a perder fluidez tras sólo 3-5 años. No se sabe por qué varía tanto dependiendo del individuo, pero según la Dra., no es muy común olvidar una lengua materna por completo. En la mayoría de las ocasiones, el individuo atraviesa una etapa conocida como “atrición de la lengua”, es decir, presenta problemas para recordar determinadas palabras o frases, y podría utilizar estructuras gramaticales incorrectas.

La atrición típica se puede corregir, pero dependerá del historial de uso del idioma por parte del hablante. Pero a muchos niños que abandonan su país de origen y no suelen utilizar su lengua materna, les podría resultar difícil recordarla cuando sean adultos. Un estudio del 2004 publicado en el Journal of Neurolinguistics, analizó a un grupo de franceses adoptados que dejaron Corea del Sur durante su infancia, cuando tenían aproximadamente 10 años de edad. Ahora, en la treintena, el grupo fue incapaz de identificar el idioma coreano.

Aparte del desuso como culpable común de la atrición, los expertos también creen que el olvido de un idioma nativo puede ser una técnica de adaptación natural para aprender mejor un segundo idioma. “Digamos que después de una década de inmersión en una cultura diferente a la tuya, se puede comenzar a pensar y soñar en el nuevo idioma, aunque es poco habitual” - Dra. Además, las lesiones cerebrales y los traumas psicológicos también pueden contribuir a la pérdida de fluidez en un idioma.

Factores que influyen en la pérdida de la lengua materna

Las investigaciones más recientes indican que el olvido de la lengua materna no es únicamente un problema de memoria. Se trata de un entramado complejo donde se entrelazan factores sociales, cognitivos y hábitos cotidianos. El entorno en el que se vive, la edad al emigrar, el grado de integración en la cultura local y la presión por adaptarse son elementos clave que influyen en la capacidad para conservar las habilidades lingüísticas con el paso del tiempo.

El cerebro bilingüe y sus secretos

Residir en un entorno donde predomina un idioma distinto al materno provoca cambios neurológicos significativos. El cerebro humano es un experto en adaptarse: al enfrentarse al reto de comunicarse en una lengua extranjera, las áreas asociadas al lenguaje se activan y reorganizan para priorizar el idioma más funcional en la vida diaria. Este proceso puede llegar a suprimir la memoria activa del idioma natal, especialmente si se deja de utilizar durante periodos prolongados.

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Los estudios sobre bilingüismo sugieren que dominar dos idiomas implica alcanzar un “umbral” mínimo en ambos para mantener los beneficios cognitivos. Si no se practica la lengua materna, el cerebro puede debilitar las conexiones relacionadas con ella, favoreciendo así la lengua habitual y generando una especie de “amnesia lingüística” parcial. Curiosamente, este fenómeno es más común entre quienes emigran siendo niños o adolescentes, ya que sus cerebros están en pleno desarrollo y son más susceptibles a esta reconfiguración.

Factores sociales y emocionales: más allá del cerebro

El olvido del idioma también tiene una profunda dimensión social y emocional. La presión por integrarse puede llevar a algunos emigrantes a evitar hablar su lengua materna, sobre todo si sienten que esto les podría estigmatizar o complicar su adaptación. En comunidades donde el idioma natal está asociado a clases sociales desfavorecidas o falta de integración, los hijos de emigrantes pueden experimentar vergüenza por su acento o por no dominar bien el idioma local; esto puede llevarles incluso a evitar usar su lengua materna en público.

Este fenómeno puede resultar en una pérdida progresiva de competencia lingüística que afecta tanto a la expresión verbal como a la comprensión. La consecuencia es una comunicación limitada con familiares e incluso una desconexión cultural que puede desembocar en crisis identitaria. Existen testimonios de personas que, tras años fuera del país, apenas pueden mantener una conversación sencilla en su idioma natal.

Consecuencias del olvido de la lengua materna

El olvido de la lengua materna puede ser perjudicial a nivel intelectual. Para empezar, el lenguaje y la terminología están en constante evolución. Se crean nuevas palabras, otras se quedan obsoletas, hay cambios ortográficos y los significados pueden variar. Todo esto podría hacer que te quedes desfasado - lo que a su vez haría más difícil la comunicación con los demás y volver a retomar tu idioma. Sin embargo, se cree que olvidar cierta información y recordarla más tarde podría ser positivo, ya que el conocimiento se suele enraizar mejor la segunda vez que se aprende.

Hablar varios idiomas también ayuda mucho en el mundo de los negocios. El que solía ser el idioma universal de los negocios, el inglés, está empezando a desaparecer a medida que los mercados se diversifican y crecen en los países en desarrollo. Para solucionar este dilema, las empresas buscan equipos comerciales y de marketing que estén compuestos por empleados multilingües.

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¿Se puede recuperar la lengua materna?

Por fortuna, el olvido idiomático no siempre es irreversible. La ciencia muestra que nuestro cerebro guarda “huellas” profundas del idioma aprendido durante la infancia, aunque no lo utilicemos durante mucho tiempo. Con los estímulos adecuados -como interactuar con hablantes nativos, consumir medios en ese idioma o practicar diariamente- muchas personas logran recuperar gran parte de sus habilidades lingüísticas. La plasticidad cerebral actúa como un aliado inesperado en este viaje hacia el “reencuentro” con la lengua perdida.

Estrategias para prevenir la pérdida de la lengua materna

  1. Escucha música, ve una película o prueba con audiolibros. Simplemente con escuchar el idioma podrías desenterrar algunos conocimientos olvidados.
  2. Después de escuchar un material sencillo y refrescar un poco la memoria, siéntate a estudiar. Entre 15 y 30 minutos diarios pueden hacer maravillas.
  3. A continuación, intenta traducir lo que sueles leer, como artículos de periódicos o revistas, entradas de blogs o poesía básica.
  4. Y, por último, encuentra a alguien con quien practicar. La comunicación con los demás ayuda a aprender a identificar las diferentes sutilezas gramaticales y pronunciaciones. Es sin duda la mejor forma de perfeccionar tus habilidades.

Investigaciones multidisciplinares sobre el olvido idiomático

El fenómeno del olvido idiomático atrae la atención de investigadores provenientes de campos tan variados como neurología, sociolingüística, psicología y antropología.

En un trabajo de investigación de la Universidad McGill, en Canadá, apreciaron en el 2014 algo llamativo. Hay niños que fueron adoptados con poco más de un año de edad que aún reconocen, de manera inconsciente, los sonidos de su idioma de origen. Este trabajo demostró como el cerebro de niñas de origen chino que en la actualidad son monolingües (francés) reaccionan ante estímulos sonoros del chino. La lengua a la que dejaron de exponerse al año y medio tras ser adoptadas, prevalece a nivel neurológico.

Un estudio, publicado esta semana en la revista PNAS y realizado en 48 niñas chinas adoptadas por familias de habla francesa, revela que el cerebro reconoce el idioma materno (en este caso, el chino) a pesar del uso descontinuado de la lengua.

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