Semana 37 de Embarazo: Preparándonos para el Nacimiento

28.10.2025

¡Embarazo a término! A partir de la semana 37 de embarazo, el bebé tiene suficiente madurez para nacer. Casi todos los bebés nacen entre la 37.ª semana de embarazo completada y la 42.ª semana de embarazo completada. El momento del parto está cada vez más cercano y las sensaciones de presión en la zona pélvica van en aumento.

Desarrollo del Bebé en la Semana 37

En la 37ª semana de gestación, el bebé ya tiene las condiciones óptimas para la vida fuera del útero; sus órganos ya están preparados para funcionar de manera independiente. En la semana 37 de gestación, el bebé mide alrededor de 47-48 cm de longitud y pesa casi 3 kilogramos. Esto significa que el bebé continúa creciendo y ganando peso. Durante la semana 37 del embarazo el bebé sigue ganando peso debido a la grasa que va acumulándose bajo su piel.

El bebé sigue acumulando grasa bajo su piel, lo que le ayudará a mantener su temperatura y niveles de glucosa tras el nacimiento. Esta grasa será muy útil, cuando nazca, como regulador de su temperatura y del nivel de glucosa en la sangre. El lanugo que cubría el cuerpo del bebé ha comenzado a caerse y desaparecer en la semana 37 de embarazo. El lanugo es ese fino vello que recubre su cuerpecito durante la gestación (aproximadamente, desde la mitad del embarazo) para su protección. No obstante, algunos bebés nacen con algo de lanugo aunque el embarazo haya llegado a término, el cual se irá cayendo por sí solo al poco tiempo.

Tu hijo/a responde a los estímulos de luz ya incluso desde el vientre: la ve y es capaz de girarse hacia ella. La pared del útero está cada vez más estirada, lo que permite que entre más luz en el interior. En este momento puede ver, pero todavía no con mucha nitidez, porque el nervio óptico se sigue desarrollando todavía durante los primeros meses después del parto. Tu tesoro ahora está despierto con mayor frecuencia y durante más tiempo, y parpadea.

Lo más seguro es que el peque esté en posición cefálica, es decir, con la cabeza hacia abajo, encajado en los huesos de la pelvis. La mayoría de los fetos ya tienen la cabeza encajada entre los huesos de la pelvis, al inicio del canal del parto. Por otro lado, lo más frecuente es que el bebé esté en posición cefálica en la semana 37 de embarazo, lo que significa que ya ha orientado su cabeza hacia la pelvis materna.

Lea también: El tercer trimestre: Semana 36

Solo el 3% de los fetos se coloca de nalgas o con los pies en el canal del parto (presentación podálica), lo que imposibilita el parto vía vaginal. Únicamente un tres o cuatro por ciento de los bebés están posicionados de pies o de nalgas, en la llamada presentación podálica. Sin embargo, aproximadamente un 4 % de los bebés se quedan sentados en el vientre con las nalgas hacia abajo. Sin embargo, si el bebé se presenta de nalgas (3-4 % de los casos), es posible que ofrezcan a la madre realizar una versión cefálica externa (VCE) durante esta semana, ya que, de lo contrario, lo más habitual es que los fetos de nalgas nazcan mediante cesárea. Debido al poco espacio del que dispone en el interior del útero, es muy difícil que pueda darse la vuelta.

Su sistema digestivo está preparado para comenzar a ingerir leche materna o artificial. El intestino del bebé está lleno de "meconio", que son los primeros restos fecales que se componen de restos de líquido amniótico, capas y bilis, y es de color casi negro. Por lo general, los primeros restos fecales se evacuan en los días posteriores al parto. Sin embargo, en caso de situaciones de estrés (p. ej., en caso de que se enrolle el cordón umbilical) puede ocurrir que el meconio llegue al líquido amniótico ya poco antes o durante el parto. Su color cambia entonces a verde.

Síntomas y Cambios en la Madre

Durante la semana 37 de embarazo, la mujer puede observar en su ropa interior o al limpiarse un flujo vaginal mucoso y pegajoso, que puede tener pequeñas hebras de sangre. Lo más habitual es que se corresponda con la expulsión del tapón mucoso, lo que es indicativo de que el parto se acerca. Al dilatarse el cuello del útero, este tapón, que lo ha mantenido sellado, se expulsa.

La maduración del cuello del útero puede producir la expulsión del tapón mucoso. Durante el embarazo, ese tapón ha servido como protección del útero, sellándolo para evitar posibles infecciones. Se trata de una secreción amarronada y viscosa que puede ir acompañada de sangre. Si el sangrado es mayor que el de una menstruación normal consulta a tu ginecólogo. No hay que confundirlo con la rotura de la bolsa amniótica, conocida como “romper aguas”.

Se prepara para abrirse -dilatación- y esta apertura se mide en centímetros. En estas semanas es posible que el ginecólogo te practique un tacto vaginal, especialmente si has empezado a notar contracciones. Tendrás dolores similares a los cólicos de la regla, que irán desde la cadera hasta el abdomen. Es posible que, hacia el final de la gestación, los movimientos del bebé disminuyan por el espacio tan limitado que el bebé tiene a estas alturas. Pese a ello, la mujer debe seguir percibiendo movimientos, incluso, más intensos debido igualmente a la escasez de espacio en el útero.

Lea también: Conversión de Semanas a Meses de Embarazo

Por ello, en caso de ausencia total de movimiento o si la mujer nota que su bebé está menos activo que de costumbre, se debe acudir al médico para que compruebe que todo está bien. Además, otros síntomas que puede notar la mujer en la semana 37 de gestación son:

  • Barriga más baja, debido a que el bebé ya se encuentra encajado en la pelvis materna.
  • Presión pélvica y dolor de espalda.
  • Respiración más fatigada.
  • Acidez.
  • Aumento en la necesidad de micción.
  • Dificultades para dormir y descansar.

Gran parte de las embarazadas experimentan deseos intensos por un producto alimenticio en concreto. Más del 50% de embarazadas sufre de ardor de estómago. El pecho se torna más sensible hasta el punto de que un simple roce puede llegar a ser doloroso. Un 35% de las embarazadas padece estreñimiento a lo largo de los 9 meses de gestación. La aparición del cloasma o de manchas oscuras en la piel del rostro es común durante el embarazo. Debido al estreñimiento en el embarazo, las probabilidades de tener hemorroides son mayores. Al defecar, puedes experimentar dolor e, incluso, una leve hemorragia. Los cambios de humor son comunes entre las semanas 6 y 10 de embarazo.

Debido a los cambios hormonales, algunas mujeres presentan ligeras hemorragias o moco cervical de color rojizo-marrón. Las causas pueden ser varias por lo que es importante mantenerlas bajo control. Sobre todo si la cantidad es mayor que unas pocas gotas de sangre o si se puede ver sangre clara y fresca, deberías consultar con tu. El parto ahora puede comenzar en cualquier momento, por lo que es importante observar atentamente cualquier hemorragia y secreción acuosa.

Las contracciones de Braxton Hicks se repetirán cada vez más, mientras que tus niveles de estrógeno se incrementarán para empezar el borrado y la dilatación del cuello uterino: es posible que empieces a sangrar un poquito, ¡no te asustes! Te sentirás cada vez más fatigada: es normal; intenta descansar a lo largo del día a ratos. A lo largo de estos días, los cambios en el cuello uterino terminarán por diluir el tapón mucoso que ha estado protegiendo al feto de las bacterias.

Control Médico en la Semana 37

Es habitual que en la semana 38 de embarazo se produzca la cita para monitores. A partir de ahora y hasta la semana 40 de embarazo deberás acudir a la consulta del ginecólogo cada una o dos semanas. Mientras estás tumbada en una camilla, te colocarán una cinta alrededor de la barriga con un dispositivo conectado a un aparato que va volcando en papel toda la información. Este dato es fundamental para saber cómo se encuentra el bebé al final del embarazo y en el parto, y evitar que sufra falta de oxígeno. Con esta prueba también se detectan los movimientos del bebé. Por supuesto, para hacerla es necesario que el bebé esté despierto.

Lea también: Semana 19: ¿Qué señales indican un aborto?

En la semana 37 de gestación, es posible que le realicen a la embarazada el cribado del estreptococo del grupo B. Se trata de un cultivo vagino-rectal con el que se determina si la mujer es portadora de este microorganismo (aunque no presente ningún síntoma).El motivo es que, si el resultado es positivo, el bebé puede contagiarse con este microorganismo durante el parto y presentar complicaciones como neumonía, meningitis o infecciones sanguíneas. Por ello, en caso de resultado positivo, se le administrarían antibióticos a la madre en el momento del parto. Sin embargo, el cultivo vagino-rectal puede realizarse a partir de la semana 35 de embarazo. Por tanto, es posible que en la semana 37 la gestante reciba los resultados de esta prueba si se realizó con anterioridad.

En esta semana, la placenta suele medir de 1,5 a 3 centímetros de grosor y de 15 a 20 cm. de diámetro y pesa alrededor de 450 o 550 gramos, sin tener en cuenta el cordón umbilical. A las 37 semanas de gestación, aproximadamente, se forman unos depósitos de calcio en los vasos sanguíneos de la placenta, lo que impide el flujo de nutrientes y el desecho de los productos.

Si no se ha dado la vuelta y el bebé sigue de nalgas, ahora es posible realizar una técnica llamada versión externa. Consiste el mover al bebé a través de la pared abdominal para conseguir que se dé la vuelta. La versión cefálica externa es una maniobra obstétrica que pretende dar la vuelta al bebé para colocarlo en posición cefálica y favorecer el parto vaginal. No obstante, hay ciertas contraindicaciones para realizar una VCE y, además, es un procedimiento que puede tener algunos riesgos. Sin embargo, las complicaciones más graves son poco frecuentes. Por otro lado, en la semana 37 puede realizarse la VCE si el bebé viene de nalgas, como se ha mencionado previamente.

Recomendaciones para la Semana 37

Aclara dudas: Pregunta a tu matrona o ginecólogo/a todas esas dudas que te invaden a lo largo del día. Distráete, pero descansa: Aquí el equilibrio es clave: consigue distraerte del estrés y los nervios, pero descansar al mismo tiempo. No vale con que ocupes las 24 horas del día haciendo cosas, ya que el reposo forma parte muy importante de esta etapa.

Debido a que el parto puede ocurrir en cualquier momento, la semana 37 de embarazo puede ser un buen momento para que la mujer ultime los preparativos y la bolsa que llevará al hospital en el momento del parto. Para reducir la pesadez y la acidez, puede ser recomendable comer poca cantidad y a menudo. Además, la mujer deberá descansar siempre que pueda, puesto que el sueño nocturno en las semanas finales de gestación estará más dificultado.

Finalmente, será muy importante mantener durante toda la gestación una dieta saludable, hidratarse, así como hacer ejercicio adaptado a la etapa del embarazo. Las hormonas, en especial la progesterona, provocan una ralentización del tránsito intestinal, favorecida por la presión que ejerce el feto en todo el sistema digestivo. Por eso es frecuente que padezcas estreñimiento. Para prevenirlo te conviene beber abundante agua, ya que de esta forma se aumenta la masa fecal y se acelera su tránsito por el intestino. Un vaso en ayunas también suele funcionar.

Tus pechos se encuentran listos para alimentar a tu bebé y por eso han podido aumentar hasta dos tallas. Eso te puede provocar muchas molestias. Cómprate un buen sujetador que se adapte a tus nuevas formas, que no te quede ni grande ni pequeño. Una de tus preocupaciones ahora que estás embarazada es el correcto desarrollo de tu bebé. Y en tu alimentación tienes una aliada. Ya sabes que todo lo que tú comas repercute en la salud de tu bebé, ahora y cuando sea mayor. Las investigaciones así lo aseguran.

Los próximos días puede que sean de bastante estrés, ¿verdad? Aprovechemos para recordar los beneficios del masaje perineal que ya vimos en la semana 33. Para ello, recuerda que tú o tu pareja, si te está ayudando, debéis lubricaros los dedos (suelen utilizarse los pulgares) y colocarlos dentro de la vagina con el objetivo de presionar hacia abajo y deslizarlos por los lados del perineo tirando con suavidad hacia fuera y hacia delante.

En las próximas semanas los controles médicos te ayudarán a poder hacer una estimación sobre cuándo llegará el parto. Para ello, el ginecólogo valorará cuánto ha dilatado el cuello uterino (deberás dilatar 10 cm para que el bebé pueda pasar por el canal del parto), así como la madurez cervical, la posición del cuello uterino o el borramiento. En cualquier caso, no hay apuestas seguras aquí, ya que aunque suena muy racional y exacto, la dilatación y el borrado del cuello uterino puede ir desde horas hasta semanas.

Tradicionalmente, la semana 37 se consideraba aquella en la que el bebé ya está preparado para conocer el mundo: si bien puede seguir creciendo las tres próximas semanas, se creía que todo estaba preparado para conocer a sus papás y al resto de la familia. Como ya te comentamos, esta semana es posible que tu ginecólogo te recomiende realizar un control de pelvis para revisar el cuello del útero, el canal del parto y los huesos pélvicos. ¿Ya tienes pediatra para tu bebé? Asimismo, cada vez más familias aprovechan algunos días de descanso antes de coger la baja por maternidad o adelantan la baja una o dos semanas.

Por supuesto, cada persona es un mundo, pero tomarse un tiempo antes del nacimiento de tu hijo o de tu hija puede ayudarte a poner las cosas en orden y encontrarte más relajada cuando llegue el momento de dar a luz y durante los primeros días del posparto. Durante la visita, el ginecólogo puede realizar una amnioscopia con el objetivo de comprobar el color del líquido amniótico. En tus últimas visitas prenatales pueden surgir muchas preguntas: es normal y no debe darte apuro preguntar hasta que tú y tu pareja os quedéis tranquilos.

tags: #semana #37 #de #embarazo #a #meses

Publicaciones populares: