Semana 36 de Embarazo: ¿Cuántos Meses Son?
La semana 36 de embarazo corresponde al tercer trimestre (9 meses de gestación) y, por tanto, forma parte de la recta final del embarazo. ¡Casi, casi! ¡Ya estás en el noveno mes! Llegar a la semana 36 de embarazo significa que estás a solo unas semanas de conocer a tu bebé.
La duración media del embarazo es de 40 semanas, unos 280 días. La forma más exacta de datar un embarazo es por semanas, puesto que las semanas tienen una duración fija, 7 días, mientras que los meses son variables y pueden tener entre 28 y 31 días y entre 4 o 5 semanas. Esta es la razón de que cuando acudas a tus revisiones tanto la matrona como el obstetra te hablen del embarazo en semanas.
En este artículo encontrarás una guía completa sobre la semana 36 de embarazo, incluyendo síntomas frecuentes, desarrollo del bebé, movimientos fetales, preparación para el parto y consejos prácticos para cuidarte a ti misma y a tu pequeño.
¿Cómo está el bebé en la semana 36 de embarazo?
En la semana 36 de gestación, el bebé ya mide en torno a 46-47 cm de largo, con un peso que puede estar alrededor de los 2,7 kg. Tu bebé ya pesa entre 2.300 y 2.900 g y su tamaño es de alrededor de 47 cm. Sigue creciendo y acumulando grasa subcutánea en cara, brazos y piernas. Asimismo, se le van formando hoyuelos en codos, rodillas y pliegues en las muñecas.
Es posible que la embarazada note durante esta semana que los movimientos fetales son diferentes y esto ocurre por una simple razón: queda poco espacio en el útero por el tamaño que ya ha adquirido el bebé. Debido al crecimiento de tu bebé, su espacio dentro del útero se verá cada vez más reducido. Empezarás a notar que se mueve cada vez menos: ¡es normal, porque apenas le queda espacio para hacerlo!
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Si no sientes igual los movimientos de tu bebé, no te preocupes. Esto es completamente normal, ya que el espacio en el útero es limitado en la semana 36 de embarazo. Sin embargo, el bebé se sigue moviendo pese a tener un espacio reducido, por lo que la mujer debe seguir sintiéndolo y controlar los movimientos de la manera que le indique el especialista. En el caso de que se detecte una disminución en la actividad o se dejen de percibir movimientos, la embarazada deberá acudir al ginecólogo para que pueda comprobar que todo está bien.
La piel del bebé es ahora más lisa y rosada porque va acumulando grasa, lo que le ayudará a mantener la temperatura después del parto, y porque el lanugo (un vello fino que la recubre) va desapareciendo. Esta acumulación de grasa, además, le ayudará a protegerse del frío cuando esté fuera del vientre materno. Su piel empieza a hacerse más rosada gracias a sus acúmulos de grasa y está perdiendo el lanugo (vello fino).
Aunque tu peque ya está listo para sobrevivir en el exterior, su cuerpo todavía sigue madurando. El proceso de madurez neurológica continúa y así lo hará incluso unos meses después de nacer. Su sistema digestivo funciona correctamente, haciendo movimientos de deglución (tragando). ¿Sabías que el bebé orina dentro del útero? ¡Sorprendente!
Además, lo más habitual es que el bebé ya se encuentre en posición cefálica, es decir, con la cabecita hacia abajo orientada hacia la pelvis de la madre. En estas semanas, la mayoría se encuentran en posición cefálica (cabeza hacia abajo y bebé encajado entre los huesos pélvicos). A estas alturas, es muy difícil que el peque cambie de postura -a transversa o nalgas-, ya que su cabeza pesa más en comparación con el resto del cuerpo.
Para facilitar la salida, los huesos del cráneo no se han soldado todavía: así, las placas craneales pueden solaparse para adaptarse a la forma del canal de parto.
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Si no es así y el bebé se encuentra de nalgas, en este momento de la gestación es bastante infrecuente que se dé la vuelta por la falta de espacio. Por este motivo, es posible que los especialistas propongan realizar una versión cefálica externa (VCE). En la mayoría de casos en que el feto no esté en presentación cefálica, ya sea porque se encuentra en posición podálica o situación transversa, se puede intentar girarlo, mediante maniobras de versión externa, hasta su posición cefálica. Se trata de una maniobra obstétrica para tratar de dar la vuelta al bebé, ya que, de lo contrario, los niños que vienen de nalgas suelen nacer mediante cesárea.
Si el bebé naciera en la semana 36 de embarazo, aún sigue siendo prematuro. Esta es la última semana en la que se considera un feto prematuro, ya que al finalizar esta semana estará formado por completo. Desde la semana 37 a la 42, se considera un bebé a término. Sin embargo, hay muchas posibilidades de que tenga una buena adaptación a la vida fuera del útero.
Síntomas en la madre en la semana 36
En la semana 36 de embarazo, puede que el bebé encaje la cabeza en la pelvis materna. A estas alturas, tu bebé probablemente ya se ha encajado en la pelvis, lo que significa que su cabeza se coloca en la parte baja del útero, lista para descender por el canal de parto. Cuando esto pase, la embarazada notará la barriga más baja y, debido a ello, puede que tenga menos dificultades para respirar y que se reduzcan molestias como la acidez estomacal.
En cambio, el encajamiento del bebé aumentará la presión en la pelvis y la mujer puede tener más dificultades para moverse y caminar. También puedes notar cierto dolor pélvico, provocado por la presión que ejerce la cabecita de tu bebé sobre la zona. Además, la embarazada sentirá ganas de orinar más frecuentemente. Seguramente notes una mayor presión en la vejiga, por lo que es muy posible que tengas pérdidas de orina al reír, toser o estornudar. ¡Es normal!
Por ello, debido al tamaño que ya ha alcanzado el vientre materno en este punto de la gestación, es frecuente que la embarazada note ciertas molestias y síntomas. Llegar a la semana 36 de embarazo implica que tu cuerpo está en plena preparación para el parto. Cada día notarás cambios físicos y sensaciones nuevas, algunas emocionantes y otras incómodas.
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No obstante, otros posibles síntomas o molestias de la semana 36 de embarazo son:
- Dolor de espalda.
- Pesadez, cansancio.
- Molestias en la vagina y flujo vaginal aumentado.
- Dificultades para dormir.
- Retención de líquidos, hinchazón y molestias en las piernas, como calambres y varices. Los edemas se traducen como la retención de líquidos en los tejidos. Hinchazón en pies, tobillos y manos, causada por retención de líquidos.
- Síndrome del túnel carpiano.
- Estreñimiento y hemorroides. Un 35% de las embarazadas padece estreñimiento a lo largo de los 9 meses de gestación.
- Estrías.
- Posible secreción de calostro.
Además, en esta recta final del embarazo la mujer puede notar contracciones. Es muy común experimentar contracciones de Braxton-Hicks en la semana 36 de embarazo. Estas contracciones ayudan a preparar el útero y fortalecen los músculos que participarán en el trabajo de parto. Lo más habitual es que se trate de contracciones de Braxton Hicks, que se sienten como que el vientre se pone duro, pero de forma irregular. Además, estas contracciones no aumentan en frecuencia ni intensidad, a diferencia de las contracciones de parto, que sí lo hacen. En el caso de aparecer contracciones de parto, la embarazada debe acudir cuanto antes al especialista.
Es habitual sentir pinchazos en tus partes o dolores tipo regla. Esto ocurre porque el bebé se encaja en la pelvis y los ligamentos se estiran. Aunque estas molestias pueden resultar incómodas, son señales de que el parto se aproxima.
Pruebas y control médico en la semana 36 de gestación
A partir de las 36 semanas tus visitas de control serán semanales, hasta el momento en que te pongas de parto. Las pruebas seguirán siendo las de siempre: análisis completo de sangre y de orina, un electrocardiograma y una cardiotocografía, si bien no tienen por qué hacerte estas últimas cada semana. Volverás a ver a tu ginecólogo o ginecóloga en la semana 37, y esta consulta será perfecta para que le plantees todas las dudas que tengas sobre el parto.
De modo general, en las visitas que realice la embarazada con el especialista se hará un control del peso y de la tensión arterial y palparán el vientre (entre otras exploraciones).
Además, es posible que en la semana 36 de embarazo se realice el control del tercer trimestre. Este consiste en:
- Analítica de sangre y orina, para comprobar si la mujer tiene anemia, para realizar pruebas de coagulación de cara a una posible anestesia durante el parto y para descartar infecciones urinarias o la presencia de proteínas en la orina (proteinuria).
- Ecografía, en la que se evaluará la posición y el desarrollo del bebé, así como el estado de la placenta y del líquido amniótico. En la semana 36 de embarazo, la ecografía es una herramienta clave para asegurarse de que tu bebé está creciendo de manera saludable y que todo está listo para el parto.
- Evaluar el crecimiento y peso del bebé: La ecografía permite medir el tamaño del feto y comparar su peso con las tablas de percentiles. ¿Cuánto pesa un feto a las 36 semanas? Entre 2,6 y 3 kg, y mide alrededor de 47 cm.
- Revisar el volumen de líquido amniótico: Un nivel adecuado de líquido amniótico es fundamental para la comodidad y seguridad del bebé.
- Determinar la posición del bebé: Lo ideal es que el bebé esté colocado cabeza abajo (posición cefálica), listo para el parto.
Además, en esta semana es posible que realicen a la mujer el cribado para el estreptococo del grupo B. Asimismo, entre la semana 35 y la 37 se realiza también la prueba de cribado para el estreptococo del grupo B. Se trata de una bacteria que no produce síntomas en adultos sanos, pero que puede transmitirse al bebé en el momento del parto, causándole problemas graves. Se trata de una prueba muy sencilla, que solo requiere tomar una muestra vagino-rectal a la mujer, pero que reduce el riesgo de que el bebé sufra una infección muy grave tras el parto. Por ello, es importarte detectar qué mujeres son portadoras del estreptococo del grupo B, para tratar de evitar que el bebé sufra la infección.
En los próximos días es probable que expulses el tapón mucoso: es una sustancia gelatinosa y casi transparente que se formó muchos meses atrás, al quedarte embarazada, para proteger el útero de la entrada de bacterias y gérmenes. Esta expulsión puede darse en cualquier momento a partir de la semana 36 de embarazo, y es un indicador de que el parto está cerca.
Recomendaciones en la semana 36
Es muy importante que la mujer controle la alimentación y la hidratación durante todo el embarazo, también en la semana 36, para que no le falte ni a ella ni al bebé ningún nutriente necesario. Es importante que sigas cuidando tu alimentación y, en especial, que aumentes la ingesta de vitamina B6: ayuda a la regeneración celular y al desarrollo del cerebro y el sistema nervioso, algo genial para tu bebé.
Sin embargo, lo más recomendable para reducir la acidez y el reflujo es comer varias veces al día, pero poca cantidad. Así, las digestiones serán más livianas.
De igual modo, es importante el ejercicio, adaptado al embarazo y siempre y cuando no lo haya contraindicado el especialista.
Estando embarazada de 36 semanas es mejor que evites conducir, ya que la tripa puede ser un engorro y tu agilidad no es la misma de siempre. Sin embargo, sí puedes ir en coche como pasajera: solo tienes que tomar precauciones a la hora de ponerte el cinturón de seguridad y hacerte con un adaptador.
Si no lo has hecho aún, es un buen momento para ir preparando la maleta que llevarás al hospital. Seguro que en las últimas semanas has empezado a reunir muchas cosas para el bebé y te han regalado otras tantas, ¿verdad? Si no lo has hecho aún, es un buen momento para ir preparando la maleta que llevarás al hospital. No está de más que también metas en esa maleta toda la documentación del seguimiento de tu embarazo, especialmente los resultados de tus últimos exámenes y de las ecografías. Prendas de lactancia: Si tienes pensado dar pecho a tu hijo/a, asegúrate de llevarte a la maternidad ropa cómoda y apta para la lactancia.
Finalmente, la mujer puede comenzar en esta semana a preparar la ropita y todo lo necesario para la llegada del bebé, así como la bolsa del hospital, si no lo ha hecho ya.
Si te preocupa mucho la idea de ponerte de parto en casa, ten en cuenta que desde el momento en que empiezas a tener contracciones hasta el momento en que tu bebé llegue a este mundo pueden pasar muchas horas. Relájate, date una ducha caliente, da un paseo tranquilo... Lo ideal es que no vayas al hospital hasta que no lleves al menos una hora teniendo contracciones cada 4 o 5 minutos, y su duración sea de unos 40 segundos. No está de más que toda la familia (e incluso amigos más cercanos) tengáis controlados los aspectos relativos al hecho de ponerse de parto, ya que no sabéis dónde estará la futura mamá cuando esto suceda.
Preguntas Frecuentes
- ¿Qué significa mucho movimiento fetal a las 36 semanas? Significa que el bebé está activo y saludable.
- ¿Es normal tener ganas de vomitar en la semana 36? Sí, puede aparecer debido al reflujo o presión del útero. Más del 50% de embarazadas sufre de ardor de estómago.
La semana 36 de embarazo es un momento emocionante y lleno de cambios, tanto para ti como para tu bebé. Tu cuerpo se prepara para el parto, mientras tu bebé sigue creciendo y afinando sus funciones vitales. Escucha tus sensaciones, cuida de ti misma y mantente atenta a los movimientos de tu bebé. Cada síntoma y cada ecografía son señales de que estás en la recta final hacia uno de los momentos más especiales de tu vida: conocer a tu pequeño.
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