Ser Madridista Desde la Cuna: Un Análisis Profundo

04.11.2025

Muchos lo sabéis porque infinidad de veces lo he declarado. Soy madridista desde la cuna. La necesidad y urgencia de clasificarse para la Liga de Campeones ha flexibilizado el antimadridismo visceral de los atléticos.

El Caso Robinho: Ilusión, Mitos y Lógica Cruel

La historia de Robinho no es la de una promesa sudamericana al uso que no cumple las expectativas; la historia de Robinho es única, irrepetible. Está llena de ilusión, marcada por mitos y lastrada por la cruel lógica. ¿Pudo haber final feliz? Sí, pero con suerte. Con muchísima suerte. La técnica, el físico y el psique del jugador no estaban a la altura de su talento. Un talento, una manera de fundirse con el juego como 2, 3 ó 4 en sus días, no más; y que se hizo presente en la cuna de Pelé. Vila Belmiro.

El Santos nunca había ganado el campeonato sin su «10», sin el rival de Diego Maradona, y 34 años después lo reconquistó, con Robinho. Te tentaba. Poner la cinta de Suecia 58´ al lado de aquel Brasileirao de 2002 y no ver relación no se concibe, no es humano. Te vencía. No sólo eran sus estampas. Se movían igual, la tocaban igual, imaginaban de la misma manera. Era Pelé, era Pelé. Diego absorbía toda la presión en el SantosNo Pelé en sí. En realidad nadie esperó eso. Tan solo un reflejo, y es lo que parecía. En cualquier caso, más allá de la leyenda pasaron cosas relevantes en Santos. Diego Ribas fue una de ellas.

El mediapunta era la estrella del equipo cuando Robinho saltó a escena, las miradas iban para el blanco cuando había que ganar el partido, lo que dio a nuestro protagonista tranquilidad y mucho tiempo para crecer. Perdía Diego; ganaban Diego y Robinho. Aquél era un torneo más flojo que el actual, el chico fue madurando y pronto se lo comió. Ya listo, apenas si sintió el fichaje de Diego por el FC Porto. Jugaba increíble. Tanto, tanto que no cabía hacer escala en un PSG o un PSV. A Robinho, que pese a aparentar 17 tenía 21, sólo podía ficharle un transatlántico. Fue el Madrid de los Galácticos, con todos menos Figo, y tras dos años sin visitar la Cibeles.

Pese a aterrizar en el vestuario con más talento de la historia, Robinho no encontró en el Madrid el paraguas que para él había sido Diego en Brasil. De hecho, el Real le fichó para que resucitase, ojo al dato, a Roberto Carlos, Beckham, Zidane, Raúl y Ronaldo. Su misión era ésa, y parecía posible, pues más al noreste, dos años antes, Ronaldinho había invertido una situación aún más dramática en el eterno rival. Él sería su primer enemigo. Era brasileño, mágico y sonriente, como él; y el madridismo quería uno igual. El mediático seguimiento de su fichaje -9 meses de negociación- y su inolvidable debut en Cádiz pusieron la expectativa en el cielo justo antes del primer parón por selecciones de la temporada. A su regreso fue golpeado por el ritmo europeo, le exigió adaptarse. Luego la verdad es que jugó muy bien, como durante casi todo su periplo de blanco, pero era mucho peor que Ronaldinho, y, por descontado, no pudo resucitar a Zidane y compañía. Robinho sólo había aprendido a ser un ídolo

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En el primer párrafo señalamos que Robinho vino a recoger algo a Europa. Eso es importante. No vino a conquistar o ganarse un reconocimiento, sino a vivir una gloria que, en teoría, caería por su propio peso. Por supuesto, el planteamiento era erróneo, y lo peor es que marcó toda su forma de actuar. El brasileño jamás se privó de la actitud de un Balón de Oro, ni siquiera en sus horas más bajas con Capello, en las que fue incluso suplente. Robinho no corría para atrás cuando perdía el balón, abusaba de la virguería, se metió en varios líos extradeportivos, hacía la cucaracha y por supuesto declaraba cada vez que podía que iba a ser el mejor futbolista del mundo. No podía evitarlo, él lo pensaba y necesitaba pensarlo, y todos los ratos increíbles que regaló en Europa se cimentaron sobre ese ego. Fue el hombre clave del Real de SchusterAdemás Robinho nunca tuvo opción de ser el mejor, si bien sí que optó en su momento álgido, la 2007/08, a levantar el Balón de Oro.

Entonces ganaba la estrella del equipo campeón, y el Madrid de Schuster tenía potencial para ganar la Copa de Europa (Casillas, Ramos, Pepe, Cannavaro, Diarra, Sneijder, Robinho, Robben, Van Nistelrooy), aun teniendo carencias. Las claves, que cuando atacaba en posicional no tenía un mediocampista sobre el que reposar y que cuando transitaba sus puntas eran los lentos treintañeros Raúl y Ruud. Él esculpió los detalles. Bajaba junto a su lateral para iniciar y relajar al equipo, aprovechando que no se la quitaban. Se apoyaba en Sneijder, interior izquierdo. Si salían sin su ayuda, libraba la banda, creaba líneas de pase por dentro y a disfrutar, acelerando o pausando según. En transición, era magia.

Esperaba tanto, en el momento más rápido, que convertía a Ruud en aquel 9 perfecto dirigido por el Sir. Nunca talonó bien. Cayó contra la Roma. Buen equipo, el primero moderno en jugar con el «falso 9″, pero nada del otro jueves. Cabe señalar que se perdió la ida y jugó la vuelta lesionado, esas cosas deben constar, pero parece éste el momento ideal para hablar de sus déficits más futbolísticos. El primero, siempre saltó a la vista, fue su lentitud. No era una tortuga, pero tampoco un rayo. No tenía el turbo que hacía de Ronaldinho, Kaká y Henry, y de Messi y Cristiano, tipos inalcanzables para él. Aquéllo era determinación, hacer gol sí o sí cuando sólo un contrario le separaba del portero rival. No lo tenía. La otra pega, bastante más obviada, fue su incompleto repertorio técnico. Era un mago, el tipo de las cosas extraordinarias desde el ocaso de Dinho hasta el origen de Neymar, pero le faltaba algo. Talonar bien, por ejemplo. Se caía al cambiar de ritmo porque no tenía calidad para ligar su velocidad de piernas con una zancada veloz. También le faltó un buen chut. Con él le hubiesen metido más pierna en la frontal, y él la hubiera burlado. Sin embargo, no lo tuvo, y pudieron flotarle. Robinho y el RM se llevaron al límite fatal

A efectos prácticos, Robinho había sido una apuesta ganadora para el Madrid. Había invertido en un joven brasileño que se había ganado la titularidad y había estado, mínimo, entre los cuatro jugadores más importantes en dos títulos de Liga. Valía más de lo que había costado, y tenía solo 24 años. 24. El exceso de expectativa, de ambición y de pequeños fracasos mató la relación. Parece prudente decir que los hechos no se lo pusieron fácil, pero Kaká, Ronaldinho y Henry hubieran superado todos esos retos. Cristiano y Messi, en ese momento ya sus rivales, los hubieran liquidado. Robinho, obligado por todos, él el primero, a ser uno de ellos, sencillamente era muchísimo menos bueno, teniendo más talento que más de uno.

Llegó el Jeque pero Robinho sabía, en su fuero interno, que lo mejor de su vida ya había pasado. Que la oportunidad de su carrera se había esfumado. Por orgullo compitió, y no siendo 9 y jugando en un equipo por entonces menor quedó como tercer máximo goleador de aquella Premier League 2008/09, firmando un gran inicio y un gran final de temporada. Entonces se abrió, como cada verano desde que huyera de Madrid, la puerta de Barcelona. A Guardiola le gustaba. Cómo no iba a gustarle. Pero le daba miedo que con 26 años siguiese celebrando los goles de forma extraña, y esas cosas raras de Robinho. Futbolísticamente sólo cabía una duda, y era la adaptación de un jugador tan complejo y amplio a Leo Messi, que tiene lo suyo. Robinho iba a querer medio, iba a querer pases, iba a querer cariño de balón; o eso pensábamos, porque lo cierto es que fichó por el Milan de Ibrahimovic y enseñó un grado de madurez desconocido, interesante.

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Asumió la superioridad de Zlatan y jugó en función de él, cargando las bandas y picando con rupturas, dos cosas que él sabía descifrar, porque su lectura era perfecta, pero que no le gustaban tanto. Se hubiera adaptado a Messi. Tampoco es que Pep se arrepintiese, no le fue nada mal. Y a Allegri le vino de maravilla, ganó un Scudetto que sin su «70» no hubiera podido conquistar. Y aquí estamos, con Real Madrid, Manchester City y AC Milan en su expediente, con casi 100 millones de €uros en él invertidos y habiendo levantado tres títulos de Liga. Con 74 goles anotados y muchos puntos decididos. Y con una carrera deportiva condicionada, para lo bueno y para lo malo, por Pelé, Zidane, Raúl, Ronaldinho, Messi y Cristiano.

Antimadridismo vs. Intereses del Equipo: El Caso del Atlético de Madrid

"El domingo voy con el Madrid, tiene que ganar al Racing", comentaba uno de esos atléticos que siempre ha deseado que el Real Madrid pierda. "Me da iguan que gane el Madrid, yo lo que quiero es jugar de una vez la Champions. Lo necesitamos", le decía este colchonero de cuna a los cuatro colegas, también atléticos, que le escuchaban. Todos le dieron la razón. Ninguno siquiera bromeó con un “¡Pero será vikingo!”, como había sucedido en una tertulia similar, previa al Atlético-Barcelona de la pasada temporada, cuando otro de los presentes aseguraba que había que ganar al Barça porque lo necesitaba el Atlético y no había que desear la derrota porque así el Madrid no ganaría la Liga.

El Racing de Santander pisa los talones al Atlético. Está a un punto del equipo de Aguirre, cuando faltan 6 jornadas ligueras por disputar. El Sevilla se ha situado a tres puntos. Racing y Sevilla amenazan al Atlético. La cuarta plaza que da derecho a jugar la fase previa de la Champions League es el objetivo prioritario de los tres equipos. Y el próximo domingo, a las 19:00 horas en El Sardinero, el Racing recibe al Real Madrid. Y hay seguidores atléticos que por primera vez quieren que gane el Real Madrid para que el Atlético, ganando al Betis, por supuesto, se distancie del conjunto cántabro y se destaque en la cuarta plaza. El Sevilla recibe al Almería, que es séptimo a 9 puntos del Atlético (los mismos que saca el Real Madrid al Barcelona).

Es tal la ansiedad de los atléticos por jugar la Champions League, después de sólo haber participado en una ocasión, temporada 96/97, en esta competición desde que sustituyó a la antigua Copa de Europa en 1992, que han dejado de lado su antimadridismo, supuestamente obligatorio para ser un buen seguidor rojiblanco, y ponen por delante los intereses de su equipo, que en la próxima jornada se vería beneficiado por una victoria merengue. Las ganas de escuchar la musiquilla de la Liga de Campeones es más fuerte que la irracional rivalidad con el vecino madridista.

Los atléticos siempre han mirado de reojo a la Champions, menos en aquella temporada que la jugaron tras lograr el histórico Doblete. Esta temporada, muchos seguidores atléticos siguen la Champions con mayor intensidad por la presencia en la máxima competición europea del que ha sido su símbolo en las últimas campañas. Muchos atléticos se han enganchado al la Champions por y con Fernando Torres. El delantero del Liverpool tenía ansiedad por jugar esta competición. No lo consiguió con su equipo y decidió marcharse. Los seguidores del Atlético tienen ansiedad por jugar la Champions. No aguantan otro año fuera de la elite y muchos de ellos, por primera vez, no desean que el Real Madrid pierda.

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Soy un aficionado madridista que en realidad no deja de alucinar con esa gente, esos "aficionados" atléticos que prefieren perder una plaza Champions antes que favorecer al Real Madrid. Esa clase de pensamientos no generan más que absoluta repulsa, y da fe de una ignorancia y un paletismo infinito. Creo y confio que esta gente representa una parte ínfima de la afición del Atlético que, pese a ser rival, se trata de uno de los grandes clubes de España.

Controversias y Reflexiones en Torno al Real Madrid

Casillas realizó una enorme defensa de su entrenador y valoró la situación deportiva del equipo a escasos días del derbi contra el Atlético de Madrid. «Se puede estar siendo injusto con Mourinho, gran parte del éxito ha sido culpa suya»>.

Quería hoy hablarles de una situación que se dio hace tan sólo 5 años con un Capitán del Real Madrid y Capitán de la Selección Española, Raúl González Blanco. Corría el año 2008 y Luis Aragonés tenía el cometido de seleccionar a los 23 hombres que jugarían la Eurocopa de ese mismo año, la del Gol de Torres. Previamente, había dejado de convocar para los partidos de clasificación a Raúl tras un encuentro lamentable de todo el equipo contra Irlanda del Norte. Un acto cobarde a mi entender, señalando así al jugador , máximo goleador de la historia de la Selección por aquel entonces.

Y la prensa, esa misma que hoy anda metiendo baza entre Casillas (otro Capitán del Real Madrid y de la Selección Española) y Mourinho a cuenta de la suplencia del primero, tenía ese asunto entre sus favoritos. Llegó a desmadrarse la situación hasta tal punto, gracias a la insistencia de los medios en meterse en las atribuciones de "Zapatones", que en un viaje a Málaga de España un grupo de aficionados "espontáneos" le gritaron "¡Raúl! ¡Raúl!" al sabio de Hortaleza ya no sé si a la llegada al hotel de concentración o al campo de entrenamiento.

Bien, pues ahora mismo Casillas está igual con Mou. O peor. Porque encima parece ser que muchos de los periodistas que están lanzando ataques contra su técnico se jactan de tener amistad con el portero madridista. Yo desde aquí creo que la mejor opción para todos, tanto para el propio Casillas, como para Mou y el Real Madrid, el Club que les paga a todos y del cual somos aficionados todos, tanto los que queremos que se respete la autoridad del de Setúbal, como los que desean que se largue por no alinear a su ídolo, es que repitan la historia de Raúl y Luis. De Luis y Raúl. Pido desde aquí una comparecencia pública de Casillas y Mou lo antes posible para zanjar todo este asunto antes de la Final de Copa del Rey. Eso es lo que debería hacer un Capitán leal al Real Madrid.

Tabla resumen de la situación de Robinho en el Real Madrid

Aspecto Descripción
Fichaje Llegó como una promesa para revitalizar el equipo de los Galácticos.
Expectativas Se esperaba que alcanzara el nivel de Ronaldinho y liderara al equipo.
Realidad No cumplió con las expectativas, aunque tuvo momentos brillantes.
Títulos Ganó dos títulos de Liga.
Salida Se marchó al Manchester City.

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