Sentimientos Después de un Aborto Voluntario: Perspectiva Psicológica
Tener un aborto puede ser una experiencia con muchos efectos emocionales. Ante este proceso, es importante ser consciente de cómo podemos sentirnos después de un aborto y qué hacer ante estos pensamientos o sentimientos. Sin embargo, también debemos recordar que un aborto no siempre causa emociones negativas o problemas en la salud mental.
¿Qué pasa después de un aborto a nivel psicológico?
Está demostrado que las mujeres tienen reacciones frente a un aborto provocado, reacciones físicas, psicológicas, emocionales y relacionales, y que las reacciones son diferentes para cada mujer. La vivencia es muy personal, pero casi todas las mujeres la describen como traumática.
Desorientación y Dificultad en la Integración
Usualmente, la vivencia próxima al aborto está marcada por una desorientación vital. También se reportan dudas e incertidumbres respecto de las posibilidades futuras de maternidad y ansiedad ante un posible daño en la fertilidad. Salvo excepciones, la mayoría de las mujeres entrevistadas reportan que la experiencia del aborto no es un tema olvidado y cerrado, sino que sigue presente hasta el día de hoy “con lo que se tiene que vivir siempre”. Se experimenta una dificultad en integrar significativamente el aborto como una experiencia vital constitutiva, y suele ser vivido como un asunto en curso.
Sentimientos Comunes
No obstante, la constelación emocional que más se reitera en los estudios cualitativos son las sensaciones de tristeza, pena y culpabilidad.
Pensamientos Recurrentes
Estudios reportan que regularmente las mujeres experimentan sensaciones y pensamientos relacionados al posible hijo que no tuvieron, pensando cómo habría sido el embarazo, su infancia, cómo se vería ahora, de qué manera la vida suya y familiar habría sido distinta a la de ahora.
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La Ambivalencia Persistente
La ambivalencia que reportan las mujeres en la proximidad del aborto se convierte en un hilo conductor de su propia significación biográfica del aborto: por un lado, están las “razones” que justificarían la necesidad de abortar, pero por otro lado, el episodio traumático, la pérdida, el duelo del hijo ausente, el rechazo - temporal - a la propia maternidad. Esta ambivalencia, que ha sido descrita como un conflicto cabeza-corazón, suele permanecer como una constante en la historia vital de la mujer que aborta, salvo en aquellos casos. Si bien la historia personal de cada mujer puede haber evolucionado para mejor o peor después del aborto, su persistencia es patente en la vida psíquica de cada una de ellas, ya sea como una medida necesaria o como un error.
¿Existe un duelo por aborto provocado o espontáneo?
El duelo por un aborto, ya sea espontáneo o voluntario, es una de las experiencias más invisibilizadas y emocionalmente complejas que puede atravesar una persona. Aunque el dolor pueda ser profundo, a menudo no se valida socialmente ni se reconoce en su totalidad, lo que puede dificultar el proceso de sanación.
Factores que complican el duelo
- La sociedad suele reservar los rituales de duelo para muertes que han sido «visibles»: un funeral, un velorio, un período de luto aceptado públicamente. En el caso del aborto, especialmente cuando ocurre en etapas tempranas del embarazo, no hay ritos, ni despedidas formales, ni incluso palabras para expresar la pérdida.
- El aborto, voluntario o no, genera emociones contradictorias: alivio, tristeza, culpa, enojo, confusión, entre otras. En el caso de un aborto espontáneo, puede sentirse una injusticia o una sensación de haber fallado. En un aborto voluntario, aunque haya sido una decisión consciente y necesaria, muchas personas experimentan duelo igualmente.
- El juicio social hacia quienes atraviesan un aborto, especialmente si es voluntario, sigue siendo fuerte en muchas culturas. Esto dificulta que las personas hablen abiertamente de su experiencia y busquen apoyo emocional.
- El embarazo, incluso breve, puede alterar la percepción del cuerpo y despertar una nueva identidad como madre o padre. Cuando este proceso se interrumpe, se genera un quiebre abrupto en esa construcción interna.
¿Existe el síndrome post-aborto?
Durante años, los medios de comunicación han hablado del síndrome post-aborto, algunos confirmando su existencia y otros cuestionándola. La idea de sufrir esta sintomatología ansioso-depresiva puede hacer que muchas mujeres teman, ya no sólo el propio procedimiento, sino las posibles secuelas físicas y psicológicas después del aborto. Por ello, ambas posturas (partidarios y detractores del aborto) buscan sustentar sus opiniones partiendo de la definición del ser humano (para la cual hay criterios diferentes).
Cuando la maternidad se vive como una experiencia imposible de asumir, muchas mujeres experimentan alivio inmediatamente después del aborto, a pesar del malestar previo. Sin embargo, a medida que pasa el tiempo, la experiencia del aborto sufrido puede cambiar. Las mujeres pueden vivir esta experiencia de manera neutral, ambivalente o negativa. Estudios recientes han demostrado que la posible aparición del síndrome post-aborto está condicionada por múltiples factores.
A continuación, se describen los cambios emocionales y conductuales que experimenta la mujer en el síndrome post-aborto.
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- Sentimientos de culpa (vergüenza, autorrechazo, pérdida de autoestima) e incapacidad para perdonarse por el aborto realizado (con posibles ideación suicidio).
- Deseos de expiación y necesidad de reparar el daño.
- Pensamientos recurrentes e intrusivos relacionados con el aborto o la criatura abortada, fantasía reiterada sobre cómo habría sido su vida en caso de no haber abortado.
- Pesadillas recurrentes sobre niños perdidos, despedazados o muertos.
- Ilusiones o pseudoalucinaciones auditivas.
- Evitación y/o rechazo de estímulos o situaciones que recuerdan el aborto.
- Trastornos sexuales, siendo el más frecuente el deterioro en el deseo y el placer sexual.
¿Cómo Superarlo?
La recuperación después de un aborto provocado o involuntario es diferente en cada caso. En los casos en que existan efectos psicológicos, ¿es posible la recuperación? Recuperar significa “recibir algo que fue quitado”, por lo que difícilmente habrá sensación de recuperación. Es más adecuado hablar de reconciliación. Puede tardar meses o años, pero, aunque parezca imposible, llega. Algunas de las cosas que ayudan en el proceso de reconciliación son:
- No reprimas tus sentimientos: El primer paso para superar un aborto es abrirte y hablar de tus sentimientos con tus seres queridos.
- Cambiar tu perspectiva: El aborto es un tema que puede generar muchos juicios por parte de los demás.
- Sé más amable contigo: Es normal que las mujeres que hayan abortado puedan sentir cierta culpabilidad o vergüenza debido a lo que supone. Ante estos sentimientos o pensamientos es vital que intentes ser más amable contigo, es decir, ten más momentos para estar contigo y sanar tu interior.
- Acude a un psicólogo/a profesional: Poder hablar con alguien que sabes que no te juzgará será un gran alivio que te permitirá superar un aborto provocado o involuntario.
Recomendaciones Adicionales
- Aceptar que esta pérdida duele -aunque otros no lo entiendan, aunque haya sido una elección- es el primer paso hacia la sanación.
- El tiempo del duelo no está regido por reglas externas. Algunas personas se sienten listas para continuar con su vida en semanas, otras necesitan meses o años. No hay un calendario correcto.
- Buscar espacios seguros donde compartir lo vivido puede aliviar el peso del silencio. Esto puede ser con amistades empáticas, en grupos de apoyo, con un/a psicólogo/a o incluso escribiendo en un diario íntimo.
- Un proceso psicoterapéutico puede ofrecer un lugar de contención y comprensión sin juicios.
- Aunque no haya habido un funeral, muchas personas encuentran alivio en realizar actos simbólicos: escribir una carta, plantar un árbol, encender una vela, crear una caja de recuerdos, etc.
- El cuerpo también atraviesa el duelo.
El duelo por un aborto, voluntario o espontáneo, es una pérdida real que merece reconocimiento, acompañamiento y compasión. No importa la duración del embarazo, ni las circunstancias: si hubo un vínculo, hay una herida. Negarlo o minimizarlo solo prolonga el sufrimiento.
Con trabajo y dedicación interna, superar un aborto no tiene por qué significar secuelas a nivel psicológico para las mujeres que pasan por ello.
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