Significado de Fertilidad: Factores, Etapas y Estudios

30.10.2025

La fertilidad es la capacidad para reproducirse o procrear. Este proceso implica el correcto funcionamiento del sistema reproductor femenino y masculino.

Diferencias entre la fertilidad masculina y femenina

En los humanos, la fertilidad masculina y la femenina difieren en algunos puntos. Uno de ellos es el efecto de la edad, ya que la etapa fértil de la mujer se ve limitada con los años. A medida que avanza el tiempo, la capacidad reproductiva de la mujer se reduce. En el caso de los hombres, ocurre lo mismo, pero es mucho más tarde que en la mujer.

Factores que influyen en la fertilidad

En los humanos hay muchos factores que determinan la capacidad de procrear, tanto en el hombre como en la mujer.

Factores destacados:

  • Edad reproductiva.
  • Capacidad para mantener relaciones sexuales.
  • Salud de ambos progenitores.
  • Calidad del semen.
  • Calidad de los óvulos.
  • Capacidad de la mujer para gestar.

Las alteraciones en cualquiera de estos puntos pueden llevar a problemas de infertilidad en la pareja y a dificultades para conseguir una gestación evolutiva.

Fertilidad masculina

En el caso del varón, la fertilidad masculina depende directamente de una producción de espermatozoides o espermatogénesis correcta, de la calidad espermática y de la capacidad de que los espermatozoides salgan al exterior.

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El hombre nace con los órganos masculinos inmaduros y, con la llegada de la pubertad, se producen unos cambios hormonales que permiten que empiecen a generarse espermatozoides.

En el interior de los testículos, en unas estructuras llamadas túbulos seminíferos, se producirán espermatozoides de manera permanente. Posteriormente, los espermatozoides son transportados por los conductos deferentes y expulsados por la uretra mediante la eyaculación.

Cualquier alteración que influya en alguno de estos pasos afectará, en menor o mayor medida, a la fertilidad masculina.

Existen estudios donde se ha visto que puede haber un descenso en la fertilidad masculina con la edad, ya que algunos parámetros como la concentración o la movilidad de los espermatozoides empeoran. No obstante, estos cambios en la fertilidad masculina no son tan acusados como en el caso de la mujer y se puede ser padre biológico incluso después de los 50 años.

Fertilidad femenina

Principalmente, la fertilidad de una mujer depende de la calidad de sus óvulos, así como de su capacidad de ovular y llevar a término una gestación correctamente.

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La mujer nace con todos los ovocitos que tendrá a lo largo de su vida. Esto significa que la cantidad de óvulos de una mujer es limitada y viene determinada desde el nacimiento.

A continuación, te explicamos las etapas principales de la fertilidad femenina:

  • Pubertad: con la llegada de la pubertad empiezan los ciclos menstruales y, por tanto, la menstruación.
  • Periodo fértil: durante los ciclos menstruales, en el interior de los ovarios se produce el desarrollo de una serie de folículos (las estructuras que contienen los ovocitos) y la maduración total y posterior liberación de un óvulo maduro.
  • Tras su llegada, que suele tener lugar alrededor de los 50 años, se da por finalizada la etapa reproductiva femenina. No obstante, la fertilidad de la mujer se ve disminuida mucho antes.

La etapa más fértil de la mujer es cerca de los 20 años de edad. A partir de los 30 años, su capacidad reproductiva va disminuyendo y ocurre un descenso más pronunciado desde los 35 años.

En el momento en que la mujer cumple los 40 años, la fertilidad empeora drásticamente, lo que hace que las probabilidades de conseguir un embarazo de manera natural sean muy bajas.

No obstante, hay que tener en cuenta que cada mujer tiene un ritmo de desarrollo diferente y estas edades pueden cambiar significativamente.

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Además, existen otros factores externos relacionados con el estilo de vida que pueden influir en la fertilidad de la mujer.

Ciclo fértil de la mujer

A pesar de que la mujer es fértil durante todo el ciclo menstrual, las probabilidades de conseguir el embarazo varían a lo largo de este.

Es durante la ovulación (momento en que el óvulo es expulsado de los ovarios hacia las trompas de Falopio) y los días cercanos a ella cuando aumenta la probabilidad de conseguir la gestación. Su explicación es que durante este periodo es más fácil que se encuentren el óvulo y el espermatozoide y, por tanto, se dé la fecundación.

En un ciclo regular, la ovulación ocurre aproximadamente en el día 14 del ciclo o, lo que es lo mismo, 14 días después del inicio de la última menstruación.

Por tanto, la ventana más fértil de la mujer se sitúa alrededor de ese día. Teniendo en cuenta la fecha en la que se espera ovular y aumentando la frecuencia de las relaciones sexuales durante esa semana, las probabilidades de conseguir el embarazo aumentarán durante este periodo.

Los calendarios y/o las calculadoras de ovulación y fertilidad pueden ser útiles en la búsqueda de la gestación.

A pesar de esto, el día exacto de ovulación puede cambiar de una mujer a otra. También puede haber variaciones en una misma mujer entre un periodo y otro, especialmente si se tienen ciclos menstruales irregulares o existe algún problema de ovulación. Por esta razón, esta información no siempre es aplicable y, en ocasiones, hay que recurrir a otros métodos, como los test de ovulación o los tratamientos de inducción de la ovulación.

Estudio de la fertilidad

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se considera que una pareja tiene problemas de fertilidad cuando es incapaz de lograr un embarazo evolutivo después de 12 meses de relaciones sexuales no protegidas. En ese momento, ya estaría indicado realizar estudios clínicos para determinar cuál puede ser el motivo de la infertilidad.

En el caso de las parejas en las que la mujer es mayor de 35 años, se recomienda que los estudios de fertilidad se inicien si no hay gestación tras 6 meses de relaciones sexuales sin protección.

Es necesario que estos estudios se realicen en una clínica de reproducción asistida para realizar un diagnóstico correcto mediante un estudio personalizado de fertilidad de cada miembro de la pareja.

Primero, se debe realizar una amplia entrevista (anamnesis) con la finalidad de que el médico pueda determinar qué pruebas serán necesarias para identificar la causa de los problemas de fertilidad.

En el estudio de fertilidad masculina, la prueba más informativa suele ser el seminograma. Este consiste en evaluar una muestra de semen tanto microscópica como macroscópicamente.

En el caso de la mujer, tanto el análisis hormonal como el recuento de folículos antrales mediante ecografía transvaginal son las pruebas más comunes del estudio de fertilidad femenina.

Otra prueba que se suele pedir es el cariotipo para descartar las anomalías cromosómicas como causa de la esterilidad.

En función de los resultados obtenidos, se solicitarán pruebas adicionales o se indicará el mejor tratamiento para conseguir que la pareja pueda cumplir su sueño de ser padres.

Tabla resumen de pruebas de fertilidad:

Prueba Descripción
Seminograma Evaluación microscópica y macroscópica de una muestra de semen.
Análisis hormonal Medición de hormonas en la mujer para evaluar la función ovárica.
Recuento de folículos antrales Ecografía transvaginal para contar los folículos en los ovarios.
Cariotipo Análisis cromosómico para descartar anomalías genéticas.

Preguntas frecuentes

¿Cómo puedo saber si soy fértil?

Por Dra. Elena Santiago Romero (ginecóloga). La fertilidad depende de múltiples factores, pero existen pruebas básicas con las que podremos saber si existe algún problema que dificulte el conseguir un embarazo de forma natural.

En el caso de las mujeres tendremos que valorar principalmente el estado de la reserva ovárica con una ecografía en la que hagamos un recuento de folículos antrales y una analítica para medir el valor de la Hormona Antimulleriana (AMH). Además, en la misma ecografía habrá que valorar el estado general del útero y de los ovarios para descartar cualquier patología que pueda dificultar un embarazo, tales como miomas, pólipos o malformaciones uterinas y en los ovarios ver que no haya quistes. Además, es muy importante siempre tener en cuenta la edad, ya que, aunque todos los hallazgos sean normales, por el simple hecho de ser mayor de 35-40 años, ésta puede ser la causa directa de una disfunción reproductiva.

En el caso de los hombres, hay que valorar el semen realizando un seminograma, donde se analizan la cantidad, la movilidad y la morfología de los espermatozoides presentes en una muestra. Si existe alguna alteración a este nivel, las probabilidades de embarazo de forma natural podrían estar disminuidas.

¿Puedo aumentar mi fertilidad?

Por Rebeca Reus (embrióloga). La vida saludable puede mejorar la capacidad reproductiva. Por ejemplo, algunos estudios han intentado relacionar la función de los antioxidantes en la formación de nuevas células sexuales (gametogénesis).

No obstante, en los casos en los que la fertilidad esté gravemente comprometida, será difícil mejorar la fertilidad y la mejor opción será recurrir a tratamientos de reproducción asistida.

¿Puedo saber mi nivel de fertilidad por mi flujo?

Por Rebeca Reus (embrióloga). El flujo vaginal va cambiando su consistencia a lo largo del ciclo menstrual. Por ejemplo, es más abundante en el momento de la ovulación, por lo que nos puede ayudar a saber cuáles son los días más fértiles.

No obstante, si hay alteraciones que dificulten el embarazo, como una baja reserva ovárica o alteraciones en las trompas, no se detectarán mediante este método, por lo que no es un indicativo de fertilidad como tal.

Cabe destacar también que no debe utilizarse como método anticonceptivo, ya que es muy inseguro.

¿Si preservo la fertilidad seguiré siendo fértil?

Por Silvia Azaña Gutiérrez (embrióloga). Sí, la preservación de la fertilidad no afecta a la fertilidad. Sin embargo, las opciones de lograr un embarazo de forma natural se reducirán con el tiempo debido al agotamiento de la reserva ovárica con la edad, independientemente de si se ha preservado la fertilidad o no.

Por tanto, la ventaja de preservar la fertilidad es que se podrá buscar una gestación por técnicas de reproducción asistida, si se ha preservado la fertilidad previamente, aunque la reserva ovárica esté ya comprometida.

Debido a esto, la preservación de la fertilidad debe hacerse a una edad joven (sobre todo en el caso de las mujeres, ya que la edad tiene un efecto más dañino sobre la fertilidad femenina) o de manera previa a un tratamiento, por ejemplo oncológico, que se prevé que va a dañar la fertilidad (tanto varones como mujeres).

¿El estilo de vida puede afectar a la fertilidad?

Por Silvia Azaña Gutiérrez (embrióloga). Sí. Factores como la dieta, el índice de masa corporal, el sedentarismo, la cafeína, el tabaco, alcohol, drogas y la exposición a tóxicos y a radiación pueden afectar a la fertilidad masculina y femenina.

Se recomienda una dieta mediterránea variada, controlar el peso para tener un índice de masa corporal adecuado, realizar ejercicio moderado (no excesivo) y evitar malos hábitos como el consumo incrementado de cafeína, ser fumador, tomar alcohol y otras sustancias para no dañar la fertilidad, tanto masculina como femenina.

¿Se puede dañar la fertilidad masculina tras la quimioterapia?

Por Silvia Azaña Gutiérrez (embrióloga). Sí. El tratamiento con quimioterapia puede ocasionar incluso una infertilidad irreversible, por los efectos citotóxicos en la espermatogénesis.

Se recomienda, por tanto, que el varón congele varias muestras de semen antes del inicio del tratamiento. Esta medida, conocida como preservación de la fertilidad, le permitirá utilizar estas muestras de semen (previas a los daños producidos por el tratamiento con quimioterapia) para poder buscar una gestación por técnicas de reproducción asistida en el futuro.

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