Signos de Alarma en el Primer Trimestre del Embarazo: ¿Cuándo Preocuparse?
El embarazo es una de las etapas más emocionantes y transformadoras en la vida de una mujer. Desde el momento en que se confirma la noticia, comienza una travesía única que implica cambios físicos, emocionales y hormonales profundos. El primer trimestre del embarazo comprende las primeras 12 semanas, comenzando desde el primer día del último período menstrual.
Durante este tiempo, el organismo de la mamá experimenta diversos cambios y se produce un aumento de la producción de hormonas. Aunque el bebé aún es muy pequeño, durante estas semanas se forman todos los órganos y sistemas principales. Desde las primeras semanas de embarazo, el cuerpo de la mujer experimenta una revolución hormonal. El desarrollo fetal durante el primer trimestre es impresionante.
El primer paso ocurre cuando el óvulo que ha sido fecundado por el espermatozoide se deposita en el útero. En el primer mes de embarazo el embrión irá tomando forma. Aún no está definido, pero se van descubriendo ligeramente sus piernas, brazos e incluso su cabeza. El embrión sigue creciendo en este primer trimestre, y justo en el tercer mes de embarazo, el embrión pasa a llamarse feto.
El cambio de nombre se debe a que comienza a desarrollar y definirse mucho más su forma como ser humano. En el tercer mes, toca realizarse la ecografía de las 12 semanas, momento en el que se verá la evolución del futuro bebé. Mantener un estilo de vida saludable, con una dieta equilibrada y realizar ejercicio físico regular pueden evitar que la futura madre desarrolle una diabetes en el embarazo.
En el embarazo puedes notar síntomas de alarma que debes consultar cuanto antes a tu médico. Algunos se pueden confundir con síntomas comunes que no son peligrosos ni para tu embarazo ni para tu bebé. Para ayudarte, hemos recopilado un listado de los signos de alarma más útiles durante la gestación.
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Síntomas Comunes y Cuándo Preocuparse
Durante el embarazo la mujer puede experimentar ciertos síntomas de alarma, tales como sangrado, picor, contracciones, ganas de orinar o hinchazón de manos y pies. ¿Hay que preocuparse? El Dr. José Luis Prieto Alonso, ginecólogo del Hospital Nuestra Señora del Rosario, de Madrid, nos ayuda a saber cuándo debemos preocuparnos y cuándo no.
Sangrado Vaginal
Al principio del embarazo, no te tiene que alertar si la pérdida o sangrado “es pequeño, oscuro y se resuelve solo”, explica el doctor José Luis Prieto Alonso. En los primeros días de vida del embrión, antes de saber que esperas un bebé, puedes notar una pequeña pérdida de sangre (se conoce como falsa regla) causada por la implantación del embrión en el útero. Esto puede producir “hematomas que tardan más tiempo en solucionarse”, añade el Dr. Prieto.
En cualquier caso, ante un sangrado vaginal siempre debes acudir al hospital. Allí los médicos con la ayuda de la ecografía confirmarán que todo va bien en el embarazo. Si experimentas un abundante sangrado debes acudir inmediatamente al hospital. También pueden producirse sangrados durante el embarazo.
- Sangrados en el segundo y tercer trimestre: no solo son más llamativos, también más preocupantes y siempre hay que acudir a un servicio de urgencias. “En el tercer trimestre hay que descartar sobre todo un desprendimiento de placenta”, señala el Dr. Prieto Alonso.
Estés en la semana de gestación de la que estés, el sangrado vaginal precisa revisión médica. En el primer trimestre de embarazo, el sangrado puede estar relacionado con una amenaza de aborto y que luego ésta ceda con el reposo y el embarazo continúe sin ningún problema. Es preciso realizar un diagnóstico diferencial con una gestación interrumpida, un aborto consumado completo o incompleto o un embarazo ectópico principalmente.
También es importante conocer la localización de la placenta, puesto que a medida que avanzan las semanas, podemos encontrarnos con sangrados por placentas de inserción baja. Esto puede describirse en el tercer trimestre. Y si se produce un sangrado próximo al momento del parto, si es escaso puede venir relacionado con cambios cervicales o por contracciones uterinas. También en cualquier momento del embarazo, debido al incremento de la vascularización del cérvix uterino.
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El problema surge si el sangrado es más abundante y se asocia a un dolor abdominal intenso que no cede.
Hinchazón
La retención de líquidos provocada por los cambios hormonales en el embarazo hace que tus pies se hinchen y crezcan, hasta el punto de necesitar un número más de zapato. La retención de líquidos es algo común como consecuencia de los cambios hormonales, lo que origina la aparición de edemas.
Si la hinchazón es evidente en la cara, manos y pies, y además notas dolor de cabeza, un aumento de peso brusco, o dolor en el abdomen, acude inmediatamente a urgencias. Son síntomas de preeclampsia, una enfermedad grave del embarazo que se diagnóstica al descubrir tensión arterial alta y presencia de proteínas en la orina (se descubre con un análisis de orina). Por eso “ante una hinchazón de pies hay que tomar a tensión y pedir un análisis de orina”, comenta el Dr. Prieto.
Problemas Urinarios
A lo largo del embarazo, el útero crece y crece, presionando todos los órganos que se encuentra en su camino, entre ellos la vejiga. Al principio del embarazo, aunque su tamaño apenas se modifica, sí que lo hace su posición, lo que provoca que la embarazada necesite ir más veces al baño. En el segundo y, sobre todo, en el tercer trimestre, la vejiga ve reducida su capacidad. Si solo tienes ganas de ir al baño y no aguantas la orina como antes del embarazo, probablemente solo sea por la presión del bebé.
Cuando al hacer pis notas un pinchazo de dolor, y la sensación de no haber vaciado la vejiga, quizás sufras una cistitis. “Una infección de orina se suele presentar con molestias al orinar o ganas de orinar muchas veces, poca cantidad y con sensación de ganas nada más terminar la micción. En el embarazo, a veces, los síntomas están más atenuados o se confunden con la presión que hace el útero sobre la vejiga. Ante la duda se descarta con un análisis de orina”, explica el Dr.
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También se pueden asociar, durante el embarazo, cuadros de infección del tracto urinario, que se acompañan de síndrome miccional (ganas continuas de orinar) y que precisan tratamiento para evitar infecciones renales.
Picor en la Piel
El picor en la tripa en los últimos meses del embarazo es normal. La piel se estira y estira y no siempre tiene la suficiente elasticidad e hidratación. Si el picor se extiende más allá de la barriga y se vuelve insoportable. “Hay que descartar una colestasis cuando los picores empiezan en palmas de manos y pies y luego se extienden al resto del cuerpo”, explica el Dr. Prieto Alonso. En este caso debes acudir al hospital.
La colestasis es una enfermedad seria en el embarazo que se suele dar en el tercer trimestre del embarazo y que puede afectar al bebé y causar pérdida de bienestar fetal. Ocurre porque el hígado no funciona correctamente y no es capaz de excretar las sales biliares.
Se trata de un picor que se localiza fundamentalmente en palmas de manos y pies, y que se exacerba por la noche.
Contracciones
En el segundo trimestre, el útero materno empieza a “practicar” para el parto con unas contracciones llamadas de Braxton Hicks. Notarás que la tripa se pone dura. “En general, no son dolorosas o el dolor es muy leve. No suelen ser regulares, menos duraderas que las de parto y, simplemente, con un poco de reposo se suelen pasar”, dice el Dr. José Luis Prieto.
El tener contracciones uterinas es normal al final de la gestación, pero cuando se producen de forma precoz, pueden venir asociadas a un acortamiento del cuello uterino que desencadene una amenaza de parto prematuro.
Y un dolor intenso, asociado a la tripa muy dura, es decir una contracción mantenida, algo muy característico, asociado a sangrado es, como se ha descrito previamente, un probable desprendimiento de placenta.
Otros Signos de Alarma
- Fiebre: Un cuadro febril durante la gestación es un signo de que existe alguna infección.
- Dolor Abdominal: Si no cede, es continuo y no tipo cólico, es importante que el dolor abdominal sea valorado en un servicio obstétrico. Por un lado, si se asocia a náuseas y vómitos, con fiebre, puede ser desde una gastroenteritis aguda hasta una apendicitis. Si se da en el primer trimestre, podemos encontrarnos frente a una gestación ectópica o una torsión quística u ovárica, entre otras posibilidades.
- Pérdida de Líquido: La bolsa rota es la sensación de pérdida de líquido por la vagina que no puedes frenar.
- Disminución de Movimiento Fetal: El mayor signo de bienestar fetal es que tu bebé se mueva, con el mismo patrón de movimiento que ha seguido siempre, pero que se mueva o responda a los estímulos, como son la ingestión de algo dulce o la música. Todo ello va a hacer que tu feto se mueva.
- Presión Arterial Elevada: Si en los controles llevados a cabo por tu especialista o en tomas aisladas en tu domicilio o en una farmacia, tuvieses cifras de tensión arterial por encima de 140/90, sería conveniente acudir a tu centro de referencia, para llevar a cabo un estudio analítico y control de tensión arterial.
Consejos para el Primer Trimestre
Una vez confirmado el embarazo, se debe programar una primera visita prenatal. Una nutrición adecuada en el primer trimestre del embarazo es fundamental para el desarrollo fetal. Ácido fólico: Previene defectos del tubo neural. La actividad física moderada, como caminar o hacer yoga prenatal, puede ser beneficiosa. El descanso también es esencial. El primer trimestre del embarazo también es un tiempo de ajustes emocionales.
El primer trimestre del embarazo es una etapa de descubrimientos, adaptación y preparación. Aunque puede ser desafiante por los síntomas físicos y emocionales, también es un período mágico donde la vida comienza a formarse. Con un buen acompañamiento médico, una alimentación balanceada y el apoyo adecuado, esta etapa puede vivirse con plenitud y confianza.
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