Técnica de Succión Correcta en la Lactancia Materna

24.10.2025

La lactancia es mucho más que alimentar a tu bebé. Es un espacio de amor, cercanía y conexión. Un buen agarre es fundamental para una lactancia sin dolor, tranquila y satisfactoria, tanto para ti como para tu bebé. Sentir la piel de tu bebé, mirarlo a los ojos mientras se alimenta y percibir su tranquilidad son momentos irrepetibles que fortalecen el vínculo entre ambos.

Importancia del Agarre Adecuado

El agarre adecuado del bebé al pecho es esencial para una lactancia materna exitosa. Un buen agarre no solo facilita la extracción de leche de manera eficiente, sino que también evita molestias y dolor en la madre. Sin embargo, muchas madres se enfrentan a dificultades en este proceso. Muchas madres pasan por dudas y dificultades, especialmente relacionadas con el agarre del bebé al pecho.

El agarre es la manera en que el bebé sujeta el pezón y la areola con su boca al amamantar. Un mal agarre puede causar problemas como dolor en los pezones, inadecuada producción de leche, ya sea por defecto o por exceso, o dificultad en la ganancia de peso del bebé. Esto puede ser un signo de que no está obteniendo suficiente leche o de que la succión no es efectiva y que tras un tiempo al pecho, se agota y se duerme.

Signos de un Mal Agarre

  • Dolor en los pezones.
  • Producción inadecuada de leche.
  • Dificultad en la ganancia de peso del bebé.
  • Bebé inquieto o frustrado durante o después de la toma.
  • Tomas muy frecuentes sin saciedad.

También podemos observar lo que denominamos “bellos durmientes”, que son aquellos bebés que no piden pecho espontáneamente y a los que hay que despertar para comer. En tomas que no son eficaces, el bebé no queda saciado, con lo que demandará mamar muy frecuentemente. Estos bebés no presentan ratos de alerta tranquila.

Factores que Afectan la Succión

Diversos factores pueden influir en la capacidad del bebé para succionar correctamente:

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  • Frenillo Restrictivo: Condición que limita la movilidad de la lengua del bebé debido a un frenillo lingual demasiado corto o grueso.
  • Falta de Fuerza o Propiocepción de la Lengua: Ocurre cuando el bebé no puede realizar el movimiento adecuado de bombeo y sellado necesario para extraer la leche materna, sin que haya un frenillo restrictivo.
  • Pérdida del Reflejo Primario de Búsqueda: Afecta directamente al bebé al dificultar su capacidad natural para buscar y reconocer el pecho.
  • Pérdida del Reflejo Natural de Succión: Significa que deja de realizar automáticamente los movimientos instintivos necesarios para extraer leche del pecho materno.
  • Problemas Posturales y Tensionales: Pueden surgir como consecuencia del proceso de parto, de posiciones intrauterinas o de experiencias neonatales.
  • Hipergalactia: Condición en la que la madre produce más leche de la que el bebé puede manejar fácilmente.
  • Hipogalactia: Condición en la que la producción de leche materna es insuficiente para cubrir completamente las necesidades alimentarias del bebé.
  • Confusión Tetina-Pezón: Ocurre cuando el bebé confunde el pecho materno con una tetina artificial.

Otras Consideraciones Anatómicas y Fisiológicas

  • Anquiloglosia: Lengua sujeta en exceso al suelo de la boca por un frenillo sublingual corto.
  • Macroglosia: Lengua demasiado grande, que sale en parte de la boca incluso en reposo.
  • Retrognatia: Mandíbula inferior retrasada en exceso.
  • Paladar Hendido y/o Labio Leporino: Malformaciones congénitas que impiden la formación del vacío intra-oral imprescindible para succionar.
  • Hipertonía: Exceso de tono muscular, estos bebés se muestran sobre-estimulados, suelen ser inquietos, irritables y tienden a arquearse y a estar en tensión incluso cuando se alimentan.

El Proceso Natural del Agarre

El agarre al pecho es un comportamiento instintivo en el recién nacido o recién nacida. La mayoría de las criaturas sanas y a término son capaces de agarrarse al pecho de su madre por sí mismas cuando son colocadas piel con piel tras el nacimiento. Se debe dar tiempo y favorecer el ambiente para que desarrollen los reflejos innatos de alimentación.

Los estudios demuestran que un recién nacido sano y a término, nacido por vía vaginal, colocado sobre el abdomen de su madre al nacer será capaz de agarrarse al pecho en la primera hora de vida. La posición ideal para el agarre espontáneo es la de crianza biológica, descrita por Suzanne Colson. De esta manera se desarrollan de forma óptima todos los reflejos innatos neonatales para llegar al pecho y conseguir el agarre. Si no es posible, por ejemplo, por dolor materno tras cesárea, la madre se puede colocar lateralmente.

El recién nacido repta y mueve pies y manos. Éste consigue distinguir el pezón y la areola, que se han oscurecido y agrandado durante el embarazo con ese fin. Los pequeños golpes de las manos del recién nacido sobre el pecho ayudan a la eyección de calostro, así como los movimientos de los pies ayudan a la contracción del útero.

Claves para un Agarre Correcto

Cuando está cerca del pezón estimula su protrusión con la lengua y, cuando éste toca el labio inferior, el recién nacido abre la boca ampliamente y extiende la lengua por debajo del pezón. Lo ideal es que entre la mayor cantidad de tejido mamario posible en la boca de la criatura. Por un lado, se estimulará correctamente el reflejo de succión al tocar el paladar con el pecho, y por otro el agarre será correcto y la madre no sentirá dolor. La leche no sale solo de la punta del pezón, por eso el estímulo de la areola es fundamental. En un agarre correcto se debe ver más areola por la parte superior que por la inferior.

Es muy importante que el mentón del recién nacido esté tocando el pecho de la madre, puesto que ejerce una presión sobre el mismo que le permite extraer más leche. Para que se dé todo esto la boca debe estar bien abierta y los labios evertidos.

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Intervenciones y Observaciones

En primer lugar, se debe observar a la diada madre-criatura para detectar qué se puede mejorar. Se debe indicar a la madre cómo resolverlo ella misma. La comunicación con la madre siempre debe ser basada en la consejería y de manera que sea ella quien dé con la solución. No siempre se dan las condiciones más favorables para un adecuado inicio de la lactancia materna.

El parto instrumental, el recién nacido prematuro o la mala adaptación extrauterina con baja puntuación en el test de Apgar, entre otros motivos, pueden afectar a estos comportamientos innatos. Los recién nacidos a término tienen almohadillas grasas en las mejillas que favorecen la presión intraoral y estabilizan el agarre. Los prematuros carecen de esta característica, por lo que con más probabilidad presentan mejillas hundidas y menor eficacia en la succión.

Estos casos requieren una vigilancia más estrecha, especialmente en las primeras horas de vida. Se debe instruir a la madre y a su acompañante en la apariencia normal del recién nacido y sobre cuándo avisar.

La Succión: Un Reflejo Clave

La succión es una parte clave en la alimentación del recién nacido. Es un reflejo que se puede observar en el feto desde la semana 17 - 20 de gestación. Los primeros comportamientos de succión son desorganizados e inmaduros, y hacia la semana 32 consiguen succionar y hacer pausas, siendo esta edad gestacional cuando los recién nacidos prematuros podrían iniciar la succión con tetina.

Se han descrito dos tipos de succión: nutritiva y no nutritiva.

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  • Succión Nutritiva: Ocurre en presencia de leche, es organizada y lenta, con episodios de apnea para tragar la leche.
  • Succión No Nutritiva: Más rápida y variable, juega un papel importante en la maduración de las fibras nerviosas de la boca y la regulación hormonal gastrointestinal.

La succión del recién nacido al pecho es el factor más determinante en la producción de leche materna. A más temprano inicio de la succión tras el parto, mayor y más adecuada producción de leche en los días siguientes.

Signos de Transferencia de Leche

Ciertos signos o comportamientos nos van a orientar sobre la transferencia de leche del pecho al recién nacido:

  • Sensación de la madre de alivio y ablandamiento del pecho después de la toma.
  • Succiones lentas y profundas a medida que avanza la toma.
  • Ruidos de deglución del lactante.
  • Labios sellando el pecho y mejillas redondeadas hacia fuera.
  • Relajación del lactante durante la toma (manos abiertas, ojos cerrándose).
  • Deposiciones y micciones adecuadas.

Recomendaciones Prácticas

  • Es recomendable ponerse al pecho al recién nacido lo más pronto posible tras el nacimiento, a poder ser la primera media hora.
  • Se aconseja alimentar al bebé a demanda, pero si es “dormilón” conviene despertarle para que haga por lo menos 7-8 tomas al día.
  • No es recomendable usar chupete las primeras semanas, por lo menos hasta que la lactancia se haya establecido adecuadamente.
  • Independientemente de la postura adoptada, debe ser el bebé el que se acerque al pecho y no el pecho al bebé.
  • Es fundamental que tanto el pezón como la mayor parte de la areola mamaria estén dentro de la boca del bebé.
  • Si no estuviera bien colocado, sepáralo de ti y vuélvelo a intentar.
  • Ofrécele siempre los dos pechos alternando el primero; pero si rechaza el segundo será porque ha tomado suficiente del primero.
  • Si con la succión traga aire, es aconsejable facilitar el eructo tras las tomas.

Posiciones y Posturas

La postura, la posición y el agarre correcto del pecho son claves para conseguir una lactancia placentera y eficaz. No hay posiciones mejores que otras, la “mejor” postura es la que permite al bebé conseguir una buena transferencia de leche y mamar con eficacia. La postura, sea la que sea, debe ser cómoda para la madre, es importante colocarse bien para evitar tensiones en los hombros o en los brazos.

La posición es correcta cuando el bebé tiene el cuerpo alineado de manera que: oreja, hombro y cadera forman una línea recta. Habitualmente los pezones no se dirigen hacia adelante (si trazamos una línea imaginaria sobre ellos en dirección a la pared de enfrente) seguramente van a ir dirigidos un poco hacia abajo y hacia el lateral. Además cada pezón suele tener una direccionalidad, de ahí la importancia de adoptar una postura diferente en cada pecho.

Mitos y Realidades

Si sientes dolor es casi seguro que se produce un mal agarre, amamantar no duele. Los bebés a término nacen preparados para mamar, si no lo hacen la mayoría de veces es causa de una intervención innecesaria sobre el bebé que ha perturbado sus instintos y ha impedido una buena impronta del pecho.

Mito Realidad
Es necesario colocar al bebé de mil maneras para estimular toda la glándula mamaria. No, manando en una determinada posición el bebé puede hacerse con toda la leche que necesita.

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