El Sueño Activo del Bebé y sus Etapas
El sueño del bebé es una de las grandes preocupaciones de los padres y a menudo motivo de consulta. La facilidad para conciliar el sueño, la cantidad y calidad del sueño del pequeño afectan y condicionan la vida de toda la familia. Conseguir que el bebé duerma lo suficiente y que el descanso sea reparador es esencial para su correcto crecimiento y desarrollo.
Es importante conocer cómo es el sueño de los bebés y cuánto necesitan dormir según su edad.
Fases del Sueño en Bebés
Es importante recordar que hasta los 6 meses aproximadamente, los bebés no tienen todas las fases de sueño como sí tienen los adultos y el tiempo que pasan en cada una de estas cambia a lo largo del desarrollo. Un bebé de 0 a 4 meses solo tiene dos fases de sueño (sueño activo - precursor de la fase REM- y sueño tranquilo - precursor de la fase NREM- ). A los 4 meses, estas fases de sueño comienzan a cambiar y se integran nuevas fases en el sueño tranquilo (el bebé pasará de tener solo 2 fases de sueño a los 4 meses a tener 5 fases de sueño a los 6 meses).
El sueño consolidado (lo que excluye a los recién nacidos y bebés pequeños de menos de 16 semanas) se divide en dos fases: sueño no REM y sueño REM.
- Sueño REM o sueño activo: En esta fase observamos cómo los ojos se mueven y hay una importante desconexión entre el cerebro que está con una actividad importante y el cuerpo que permanece sin actividad.
- Estadio 1: Es el momento de adormecimiento, aquí las ondas cerebrales son lentas y amplias.
- Estadio 2: Es un sueño ligero. Estamos durmiendo pero es posible que cualquier ruido pudiera despertarnos. Aquí se dan las ondas K.
- Estadio 3 y 4: En estas fases las ondas son cada vez más lentas y pausadas.
Tenemos que pensar en las fases del sueño como si de una escalera se tratase. A medida que dormimos vamos descendiendo esos peldaños y bajando a un sueño más profundo.
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¿Cómo es el sueño normal en el bebé pequeño?
El sueño es un estado de reposo que está presente en todos los individuos y en todas las etapas de la vida. Pero tiene unas características diferentes en cada una de ellas.
A. En el recién nacido y hasta los tres meses de vida se habla de 3 tipos de sueño: el sueño activo, el sueño tranquilo y el sueño indeterminado. Estos tres tipos de sueño se suceden de forma cíclica cada vez que el niño duerme.
- Cuando el lactante de pocos meses se duerme pasa directamente de estar despierto a la fase de sueño activo. En esta fase tiene una respiración irregular, a veces agitada, mueve las extremidades, sonríe, hace muecas y gestos con la cara, mueve los ojos y hace ruidos con la garganta por lo que podría parecernos que está despierto. Este sueño es más ligero. Por ello, el bebé puede despertarse con más facilidad.
- Tras unos 15-20 minutos desde esta fase de sueño activo pasa a la fase de sueño tranquilo. En esta la respiración es más regular, no se mueve, mantiene los ojos cerrados y no hace ruidos. Nos da la sensación de que duerme plácidamente. Es un sueño más profundo.
- Finalmente, existe un tercer tipo de sueño, el sueño indeterminado. Este no cumple con las características del sueño activo ni del sueño tranquilo.
Los recién nacidos suelen dormir unas 16 horas al día. La duración del sueño nocturno es muy similar a la del sueño durante el día.
En el primer mes de vida el periodo más largo de sueño sucede indistintamente durante el día o durante la noche. Y es aproximadamente de 3 a 4 horas.
B. A partir de los tres meses de vida aparecen los dos tipos de sueño que se mantendrán durante toda la vida del sujeto: el sueño de movimientos oculares rápidos, conocido como sueño REM (Rapid Eye Movement) y el sueño de ondas lentas, también conocido como sueño No-REM (Non Rapid Eye Movement).
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- El niño pasa de estar despierto al sueño no-REM. Aquí se observa ausencia de movimientos oculares rápidos, disminución del tono muscular y regularidad y lentitud del pulso y de la respiración, con reducción de la presión sanguínea.
- Tras esta fase pasa al sueño REM. Se observarán movimientos rápidos de los ojos y de los pequeños músculos faciales. También es característico el incremento de la frecuencia y la irregularidad en pulso, respiración y presión sanguínea. Este estado se ha denominado «paradójico», porque en él es cuando la relajación muscular es máxima y la actividad cerebral es similar a la que tenemos cuando estamos despiertos. Es en esta fase del sueño en la que aparecen los sueños aunque a veces no es posible recordar su contenido.
Hasta los 6 meses de vida, la duración de cada ciclo de sueño NREM-sueño REM dura 60-70 minutos
Además, hay que tener en cuenta que hasta los 4 meses de vida el reloj interno del bebé no se organiza completamente. No hay diferencia entre el día y la noche en sus actividades, hábitos y necesidades.
El Sueño del Bebé de los 4 a los 5 Meses
De repente, tu bebé que dormía bien tanto de noche como en las siestas, al llegar a los 3-4 meses, comienza a despertarse cada hora y su horario de sueño se desorganiza por completo. ¿Qué está ocurriendo? Es probable que sea la regresión del sueño o crisis de los 4 meses.
La regresión del sueño a los 4 meses marca un cambio permanente en los hábitos de sueño del bebé, a diferencia de otras regresiones que suelen durar 2-3 semanas y luego el sueño del bebé vuelve a la normalidad. Este cambio es biológico y no se revertirá. (No desaparece ya ocurre un cambio biológico en su sueño y se estabiliza a los 6-7 meses).
Señales de la regresión del sueño a los 4 meses:
- Aumentan los despertares nocturnos, despertándose cada hora.
- Llora mucho.
- Las siestas se reducen.
¿Por qué ocurre esta crisis y no es reversible?
El sueño del bebé es completamente diferente al de los adultos y sigue un proceso de maduración. Antes de los 4 meses, los bebés no tienen un patrón de sueño establecido. Sus ciclos de sueño tienen 2 fases: sueño «activo» y sueño «tranquilo» (también conocidos como sueño REM y no REM) y duran entre 45-50 minutos.
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A partir de los 4 meses, sus cerebros comienzan a madurar, sus patrones de sueño cambian y sus ritmos circadianos se ponen en marcha. El sueño del bebé, a partir de los 4 meses, tiende a estructurarse en 3 siestas durante el día y un periodo más largo por la noche. En lugar de tener 2 fases de sueño, pasa a tener 5 (4 no-REM y 1 REM) de 90-120 minutos de duración.
Cambios a los 4 meses:
- Disminuye el sueño REM (activo).
- Aumenta el sueño no-REM (profundo).
- Los ciclos de sueño se alargan.
- Se reduce el número de siestas diurnas.
- Desciende el total de horas diarias de sueño.
- Comienza la producción de melatonina y cortisol.
- Empiezan a diferenciar el día y la noche.
Cómo manejar la regresión del sueño de los 4 meses
El problema puede deberse a que el bebé no sabe cómo adaptarse a estos nuevos ciclos y fases de sueño y aún no ha aprendido a controlar todos estos cambios. Si el bebé se duerme con apoyos de sueño como el pecho, biberón o en brazos, probablemente las seguirá pidiendo cada vez que se despierte, lo que dificultará que aprenda a dormir de forma independiente. Además, muchas madres vuelven al trabajo a los 4 meses, lo que puede causar confusión e intranquilidad en el bebé, afectando su sueño.
Consejos para manejar la crisis del sueño de los 4 meses:
- Continúa con las mismas técnicas para dormir: Tu hijo está pasando por muchos cambios y puede sentirse muy intranquilo. Si has estado usando el pecho o durmiéndolo en brazos, sigue haciéndolo. Aunque estas ayudas de sueño pueden dificultar el sueño independiente, ahora no es el momento de preocuparse por eliminarlas. Haz lo que puedas para ayudar a tu bebé a dormir. Ya las irás eliminando una vez superada esta crisis.
- Evita crear nuevas ayudas de sueño: Utiliza las que te funcionan, pero intenta no incorporar nuevas.
- Observa las señales de sueño: Presta atención a los bostezos, cuando se frota los ojos, está inquieto o llora, como señales de que es hora de dormir y comienza la rutina de sueño. De lo contrario, podrías encontrarte con un bebé demasiado cansado, lo que dificultará que se duerma y resultará en más despertares nocturnos y un sueño intranquilo.
- Sigue una rutina, pero sé flexible: Los bebés necesitan rutinas y una buena higiene del sueño, ya que les proporciona seguridad. Si aún no tienes una rutina, este es un buen momento para comenzar. Puedes crear una versión más corta para las siestas.
- Asegúrate de que está bien alimentado durante el día: A esta edad, los bebés tienen una gran curiosidad por el mundo que los rodea y pueden distraerse y no alimentarse adecuadamente. Asegúrate de alimentar a tu bebé en un entorno sin distracciones. Una alimentación completa durante el día y justo antes de acostarse puede ayudar a evitar que tenga hambre a mitad de la noche.
- Ten paciencia: Tu hijo está pasando por muchos cambios y puede necesitar 1-2 meses para estabilizarse. Lo que funciona hoy puede no funcionar mañana, así que prepárate para probar diferentes métodos para calmar a tu bebé.
- Pide ayuda: Deja que otras personas te ayuden y aprovecha para descansar.
Consejos para un buen manejo del sueño de vuestro bebé
El recién nacido suele despertarse cada 1 a 3 horas. Sus padres deben darle lo que necesita: la comida (leche materna es lo ideal), cuidados y afecto.
Es muy importante que el niño permanezca despierto mientras come. Así aprenderá a asociar la comida con la vigilia y no con el sueño. Es difícil mantenerle despierto durante toda la toma. Por ello los padres deben de estimularle suavemente, hablarle y acariciarle para mantener cierta vigilia.
Después de la comida es importante establecer una rutina pre-sueño. Con las lógicas diferencias según la edad del niño, esta rutina la mantendremos durante toda la infancia. Durante quince minutos más o menos lo mantendremos en brazos, hablándole y acariciándolo, para acostarlo despierto y que aprenda a dormirse solo.
Debe de dormir boca arriba para minimizar la posibilidad de que sufra una muerte súbita.
La rutina se repetirá de la misma forma en cada despertar y toma de alimento del bebé durante el día. Hay que procurar que las que se produzcan de noche sean más tranquilas y aburridas. La toma se hará con menos luz, sin estimular al bebé en exceso. Y después se mantendrá en brazos unos minutos antes de dejarlo en su cuna despierto para que se vuelva a dormir solo.
Salvo por indicación de su pediatra los padres no deben de despertar al bebé para que coma. Cuando se despierte conviene esperar unos minutos para darle la oportunidad de que se duerma de nuevo. Y si se mantiene inquieto o con llanto, entonces cogerlo y tranquilizarlo o alimentarlo.
Al igual que el bebé asocia unos elementos externos al hábito de la comida (babero, cuchara, plato…) es conveniente que desde las primeras semanas de vida tenga unos objetos que le ayuden a construir la rutina del sueño: dormitorio (a ser posible debe de ser diferente del lugar donde come) muñeco, luz, póster, etc.
El niño debe recibir el mensaje tranquilizador de sus padres de que la cuna es un espacio seguro.
Práctica de buenos hábitos para que los niños adquieran un adecuado patrón de sueño
- Acostar al niño temprano, antes que esté demasiado agitado o cansado y levantarlo temprano; mantener horarios regulares tanto al acostarlo como al levantarlo.
- No apresurarse a la hora de dormir y pasar junto al niño un rato tranquilo antes y después de meterlo en la cama. La hora de acostarse debe convertirse en una rutina, un ritual o hábito.
- Mantener la habitación a una temperatura agradable, alrededor de 18º C.
- Asegurarse que el niño esté limpio, con ropa cómoda, sin hambre ni sed. Puede cantarse una nana, leerle o contarle una historia, hablarle con dulzura. No importa que entienda o no el significado de las palabras.
- Nunca ridiculizar los miedos del niño y, si los tiene, quedarse con él en la habitación un rato; puede sentirse mejor con una lamparita encendida o la puerta entornada para que pueda oír los ruidos familiares.
- Procurar que la siesta no se prolongue en exceso.
- Un baño antes de acostarle predispone a la relajación.
- Si no quiere dormir o empieza a llorar, dejarle un rato, unos minutos. En caso de no cesar, nos acercaríamos con serenidad y sin tensión a atenderle.
- No hay inconveniente en que a algunos niños nerviosos se les administre infusiones relajantes sin azúcares añadidos que se pueden encontrar en farmacias o herbolarios.
- Si se despierta por la noche, acudiremos a su demanda sin llegar a cogerlo.
¿Qué no debemos hacer para evitar trastornos en el patrón de sueño?
- Ser excesivamente rígidos con los horarios de acostarse.
- Abrigarle en exceso.
- Darle demasiados alimentos por la noche.
- Perder la paciencia.
Horas de sueño recomendadas para bebés
Las horas de sueño para un bebé recomendadas se mantienen en torno a 12-15 horas diarias. Al llegar al primer año, los bebés suelen dormir entre 11 y 14 horas al día.
A continuación, se presenta una tabla con las horas de sueño promedio según la edad del bebé:
| Edad del Bebé | Horas de Sueño Diario |
|---|---|
| Recién Nacido (0-1 mes) | 14-17 horas |
| 1-5 meses | 12-15 horas |
| 6-12 meses | 11-14 horas |
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