Superproducción de Leche Materna: Causas y Soluciones
Durante la lactancia materna, pueden ocurrir algunos trastornos que puedan impedir un proceso de amamantamiento adecuado. Generalmente, la preocupación habitual de las mujeres embarazadas o de las que han sido recientemente madres, es si tendrán leche suficiente para poder amamantar al bebé (hipogalactia). Es muy habitual encontrar mujeres que dicen tener poca leche. En realidad esta secreción escasa no era el problema en sí, sino consecuencia de una técnica de lactancia inadecuada. Pero en ocasiones, también se puede dar el fenómeno contrario, produciéndose un exceso en la producción de leche materna.
La hipergalactia supone el suministro excesivo de leche materna. Es, por tanto, un desajuste que se produce entre la cantidad de leche que demanda el bebé con la que produce la madre.
¿Qué es la Hipergalactia?
Es conveniente conocer en primer lugar el proceso que regula la producción de leche materna para pasar, a continuación, a ahondar en la hiperlactancia. Hay que tener en cuenta no se puede confundir la hipergalactia con la “subida de la leche”. Ésta es un proceso natural que se produce durante los primeros días de lactancia, a los tres o cuatro días del nacimiento del bebé.
La producción de prolactina, que es segregada por la hipófisis (una zona del cerebro), se estimula cuando el bebé succiona, de forma que a mayor succión, se produce más leche materna.
Causas de la Hiperproducción de Leche
Las causas que pueden provocar hipergalactia son diversas y pueden darse de forma conjunta. A veces se desconoce la razón, simplemente algunas mujeres son más sensibles y responden a las demandas del bebé produciendo más cantidad de leche. También la madre puede provocarla cuando se extrae la leche en las etapas iniciales de lactancia. De forma, si se produce una excesiva extracción, las hormonas prolactina y FIL pueden actuar y provocar una mayor producción. Otra causa podría deberse al uso excesivo de galactogogos (medicamentos u otras sustancias que se cree ayudan a iniciar, mantener o aumentar la producción de leche materna).
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Durante las primeras semanas siguientes al parto, al no conocer las necesidades del recién nacido, el cuerpo de la mujer tiende a una sobreproducción de leche. Posteriormente a estas semanas, el funcionamiento del pecho cambia, de forma que ya no se nota lleno y la leche puede tardar un poco de tiempo en salir desde que el bebé empieza a succionar. Sin embargo, hay otras mujeres que ese exceso de producción lo tienen a lo largo de todo el proceso de lactancia.
Síntomas de la Hipergalactia
Entre los síntomas que experimentan las mujeres con hiperlactancia se encuentra el notar el pecho siempre lleno, ingurgitado, aunque el bebé haya acabado de amamantarse. También les gotea el pecho con frecuencia y suelen despertarse por la noche con dolor en las mamas, notando que están excesivamente llenas a pesar de que al bebé aún no le toca la toma. También las madres pueden sufrir obstrucción de los conductos o incluso mastitis.
En el caso de que la mujer crea que puede tener una producción anormal de leche, se recomienda acudir a la matrona para tratar de asegurar que es así. Por otra parte, también sería adecuado buscar ayuda en una especialista o asesora de lactancia, quien establecerá una serie de consejos y técnicas para resolver el problema.
Soluciones y Tratamientos
Una de las técnicas que utilizan los especialistas en lactancia es el “reseteo del pecho”. Éste consiste en tratar de cambiar la producción de la leche del cuerpo de una forma natural, alterando la información que recibe el pecho.
- En primer lugar, se ha de vaciar el pecho todo lo que sea posible ayudándose de un extractor. Es recomendable que la extracción se realice a la vez, aunque si no se puede, se extrae la leche de una mama y después de la otra.
- Cuando se ha extraído la leche, se coloca al bebé en el pecho y se deja que succione todo lo que necesite. Suele tardar poco y se queda dormido rápidamente porque extrae la parte más grasa y se queda satisfecho con más facilidad.
- Durante un tramo horario (se puede empezar con bloques de 2 o 3 horas), se debe colocar al bebé en uno de los dos pechos cada vez que el bebé lo demande. Cuando termine ese bloque horario, en el siguiente período, se pone al bebé en el otro pecho en caso de que siga demandando leche.
Una vez que se ha realizado la técnica durante unos días, se puede notar la mejoría y volver a la lactancia a demanda sin control de horarias, es decir, cada vez que el bebé lo requiera y dando los dos pechos en cada toma si fuera necesario.
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La lactancia en bloque es un buen recurso en casos de hiperproducción de leche materna. La lactancia en bloque es un sistema de alimentación que tiene como función disminuir la producción de leche en caso de hiperproducción. Esto debe quedar claro, y es importante entender que la aplicación de esta técnica tiene este efecto en la producción de leche.
Durante los primeros meses de lactancia, la producción de leche suele calibrarse al alza. De manera que es habitual que tengamos más leche de la que el bebé necesita. El primer paso para empezar una sesión de lactancia en bloque es un “vaciado” total de ambos pechos, primero con el bebé y después, a poder ser, con un sacaleches eléctrico doble. La idea es que estés alimentando a tu bebé de 3 a 6 horas (a medida que pasan los días pueden ser más horas llegando hasta las 10-12 horas) de un solo pecho. En vez de ir cambiando de pecho en cada toma, nos centramos en el mismo pecho esas horas.
De manera que el pecho se “vacíe” lo máximo posible. Claro, después de pasar tantas horas amamantando con el mismo pecho y en caso de hiperproducción la cantidad de leche acumulada en el pecho contrario puede ser considerable, y hay que tener cuidado. Aplica frío en el pecho contrario y deja que salga la leche de manera espontánea. Si sientes dolor o se está “llenando” demasiado, deberás sacar la cantidad justa de leche para que no te moleste, pero sin sacar leche en exceso.
Sí, este es un proceso que es mejor que hagas con el seguimiento de una comadrona o experta en lactancia IBCLC que te puedan ir valorando en todo momento. No suele ser recomendable hacerlo más de una semana seguida.
Otros Consejos
La subida de la leche o plétora se produce generalmente unos tres días después del parto. Otras veces la transición entre el calostro y la leche madura es gradual y suave, por lo que no causa síntomas. Esto no es nada preocupante y nunca debe hacer pensar que la madre “no tiene leche” o “no le ha subido la leche”.
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En los casos de plétoras muy molestas o dolorosas, se puede intentar bajar la inflamación con medidas físicas como aplicación de frío después de las tomas y calor húmedo justo antes. Siempre con cuidado y según los resultados y el alivio que produzcan a la madre. Y especialmente se indica intentar un masaje de drenaje linfático sencillo conocido como “Presión Inversa Suavizante”.
Después de la subida de la leche a menudo durante los primeros días se producen ingurgitaciones del pecho en diferentes momentos. Las medidas físicas de calor, frío y masajes también pueden ser de gran ayuda. En todo caso si se usan extractores ha de hacerse con precaución y según su efecto. Lo ideal es que la lactancia logre regularse de forma natural con el bebé mamando normalmente y a a demanda.
En ocasiones, puede aliviar aplicar crema de lanolina purificada, cuyo efecto es favorecer una cicatrización en húmedo, y evitar por lo tanto la formación de costras duras y secas que son arrancadas por el bebé en cada toma. Otras veces aparecen grietas en lactancias más avanzadas y pueden ser debidas a afecciones dermatológicas como por ejemplo eccemas; que suelen causar enrojecimiento picor y piel seca o descamada. Suelen ocurrir en madres con piel sensible y que han tenido eccemas en otras partes del cuerpo.
Disminuir la Producción de Leche al Regresar al Trabajo
Hay diversas circunstancias en las que puede ser necesario disminuir la producción de leche. Ya sea buscando un destete, por la existencia de una sobreproducción o para la vuelta al trabajo. Cuando falte un mes, más o menos, para tener que volver a trabajar empieza a sustituir una toma de pecho por el sustituto que le toque según edad. Puede costar que acepten el cambio y en bebés pequeños aceptar el biberón puede ser toda una aventura. Hay que tener paciencia e intentar ofrecer la leche de otras maneras si no quiere el biberón de ninguna manera.
En estos casos lo que hacemos es sacar un poco de leche del pecho mediante extracción con sacaleches o manual. La idea es ir pudiendo eliminar tomas de leche, disminuir las extracciones y espaciar el tiempo de extracción entre las mismas. De esta manera, el proceso es gradual y permite tanto al bebé como al pecho adaptarse a la nueva etapa que se acerca.
Manejo del Exceso de Producción
Tener exceso de producción lejos de ser un sueño hecho realidad suele ser una pesadilla. En estos casos lo primero que intentamos es modificar la posición de la madre para amamantar, rescostando el cuerpo hacia atrás, de manera que el bebé quede encima y pueda así deglutir con más facilidad. Con esta técnica podemos llegar a resolver el malestar del bebé, pero la hiperproducción es posible que siga.
Otra opción, al hilo de intentar facilitar la succión al bebé, es usar pezoneras. En todos los casos es importante el control cercano y certero de una profesional de la lactancia para poder ir evaluando los cambios que se vayan produciendo.
Si hemos dejado de ofrecer el pecho o el bebé no quiere mamar, la idea es realizar extracciones, ya sea con sacaleches o de manera manual, e ir consiguiendo una cantidad suficiente de leche como para notar alivio y no sentir dolor. No se trata de intentar extraer la mayor cantidad de leche posible, solo se extrae la cantidad justa para que la glándula ajuste la producción a la baja.
En paralelo, lo que vamos a hacer es intentar ir espaciando las extracciones de leche, de manera que cada vez podamos ir aguantando más tiempo sin realizar extracciones. Podemos añadir al proceso la aplicación de frío en el pecho y hablar con un sanitario para que nos paute antiinflamatorios.
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