Trastorno del Espectro Autista (TEA) en Niños: Síntomas y Detección Temprana
Los trastornos del espectro autista (TEA) son una alteración en el desarrollo del niño. Estas alteraciones se ven desde que el niño es muy pequeño. Se dan dificultades en la comunicación, el lenguaje, la capacidad de relacionarse con otras personas y la variedad de intereses o juegos. Este trastorno se manifiesta de muy diversas maneras, desde casos muy leves a otros más graves. Fue descrito por 1ª vez en el siglo XX, en plena 2ª guerra mundial por un psiquiatra norteamericano: Leo Karnener en 1943 y un pediatra austriaco: Hans Asperger en 1944.
Actualmente, se desconocen las causas del autismo, aunque se sabe que existen diferentes genes que parecen estar relacionados con este trastorno que afecta al desarrollo del cerebro desde la infancia. No se sabe cuántos niños hay con TEA en el mundo. Se cree que en la Unión Europea hay un millón de personas. Muchos de ellos no están diagnosticados.
Los expertos advierten que en los últimos tres años ha aumentado en un 12% el alumnado vasco con necesidades educativas especiales, sobre todo a causa de los trastornos generalizados del desarrollo y de la conducta. Entre estos trastornos se encuentran los relacionados con el espectro autista que afectan a la comunicación y el comportamiento.
Si has detectado algún comportamiento anómalo o extraño en tu pequeño, no te alarmes. Es muy importante saber que los niños y niñas con algún síntoma o rasgo deberían someterse a una prueba de diagnóstico y detección temprana del TEA o Trastorno del Espectro Autista entre los 18 y 24 meses de edad. Por ello, a continuación te detallamos una lista de los principales síntomas de autismo en la infancia. ¡Pero importante! Recuerda tomarlo como guía para identificar este trastorno y nunca como algo definitorio, ya que es necesaria una valoración por parte de un/a especialista que determine la sintomatología y su intensidad.
Desarrollo Típico Social y Comunicativo en Niños Sanos
Cada niño es diferente. El desarrollo social y del lenguaje no es el mismo para cada niño. Esta escala nos ayuda a saber cómo es el desarrollo normal de un niño sano:
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- A los 9 meses: Juega con los adultos a dar y tomar objetos. Muestra objetos. Dice adiós con la mano.
- A los 10 meses: Señala para pedir lo que quiere.
- A los 12 meses: Aparecen las primeras palabras con significado (p. ej.: papá, mamá, agua). Inicia juegos cada vez con mayor frecuencia. Cambia de rol en los juegos de turnos.
- A los 18 meses: Empieza a jugar con otros niños. Pero sigue jugando en solitario casi siempre. Muestra objetos, los ofrece, los toma, etc.. Utiliza más palabras (en torno a las 20).
- A los 24 meses: Tiene episodios breves de juegos con otros niños. Inicia juegos con otros niños relacionados con actividad motora (p. ej.: perseguirse). Hace combinaciones de dos palabras (p. ej.: papá pan, mamá agua etc). Sabe cuándo se le piden objetos de uso común.
Síntomas de los Niños con TEA
Este trastorno no tiene un síntoma universal y específico. Las primeras dificultades pueden notarse cuando el niño va a cumplir un año, en el área social y comunicativa.
- Se interesan poco por estímulos sociales: prefieren jugar solos, son poco expresivos, no suelen sonreír ni mostrar afecto. Responden poco y no suelen dirigirse a otras personas.
- Son niños muy meticulosos que tienen unos hábitos “estrictos”. Suelen tener una rutina y cuando se les saca de la rutina pueden enfadarse o tener rabietas.
A partir del año y medio se ven dificultades en el juego, sobre todo en el juego simbólico. Por ejemplo: Se le da al niño una taza y una cuchara y no se lleva la taza a la boca o no mueve la cuchara dentro de ésta.
- Su lenguaje está retrasado. Puede ser repetitivo. A esto se le llama ecolalia. Tienen un tono de voz diferente.
- No miran cuando se comunican.
- A veces sus movimientos son repetitivos y estereotipados.
- Se comunican para pedir cosas y no tanto para compartir.
- Usan muy pocos gestos.
Rasgos Físicos Asociados
Los niños con TEA son iguales al resto de los niños. A veces tienen una cabeza un poco más grande. El autismo es tres veces más frecuente en niños que en niñas. Ocurre en todas las razas, países y clases sociales. Los niños con TEA se distinguen por su comportamiento. No por su aspecto físico.
Cuándo Remitir al Pediatra
- Si tienen muy pocos gestos.
- Si falta de conexión con la mirada. Raras veces miran a la cara.
- Falta de expresiones alegres, cálidas.
- No tienen intereses en entregar o mostrar cosas.
- No responden a su nombre.
- Falta de coordinación en la comunicación no verbal. Son poco expresivos.
- Juegan con los objetos repitiendo siempre el mismo movimiento. También hacen movimientos repetidos con parte de su cuerpo.
- El tono de su voz es atípico.
¿Qué Caracteriza a las Personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA)?
El Trastorno del Espectro Autista (TEA) es un trastorno del neurodesarrollo caracterizado por alteración de la interacción social y de la comunicación (tanto verbal como no verbal) y por el comportamiento restringido y repetitivo; es decir, trastornos neurológicos que afectan de por vida a la persona en distintas áreas del desarrollo, en la percepción del medio y de sí misma.
El autismo se manifiesta en alteraciones en tres áreas: alteraciones de las relaciones sociales, de la comunicación y el lenguaje; existencia de un patrón de conductas estereotipadas; y restricción de intereses.
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Tres son los ámbitos donde podemos identificar las principales características de una persona con TEA:
1. Alteración Social
- Dificultad para interactuar con otros.
- Dificultad para expresar emociones.
- Dificultad para responder a las emociones de los demás.
- Dificultad en el uso de los signos sociales.
- Dificultad para mantener el contacto ocular.
- Lentitud o dificultad para responder a las personas (sospecha de sordera).
2. Alteración en el Lenguaje y en la Comunicación
- Retraso en la aparición y desarrollo del habla.
- Dificultades para iniciar y mantener una conversación.
- Pueden presentar un habla monótona, sin entonación y repetitiva, y en la que abundan las ecolalias, que son repeticiones involuntarias de una palabra o frase que acaba de pronunciar otra persona en su presencia, a modo de eco.
- Confusión entre los pronombres ‘yo’ y ‘tú’.
- Dificultades en las conductas que expresan empatía.
- El nivel de comprensión suele resultar afectado.
- Dificultad para entender términos abstractos.
3. Alteraciones en sus Intereses o Actividades
- Cierta rigidez en las actividades que realizan.
- Manifiestan gran ansiedad frente a los cambios.
- Muestran apego a objetos extraños y un trato inusual.
- Presentan déficits en procesos simbólicos.
¿Cómo se Puede Detectar y Diagnosticar?
Podemos identificar algunas señales de alarma en el desarrollo del niño que nos alerten de que puede sufrir este trastorno. Las dividimos en varias áreas:
1. En el Área de la Comunicación
- No mira a los padres a la cara.
- No responde al abrazo.
- Casi nunca atiende cuando se le llama por su nombre.
- Unas veces parece oír y otras no.
- No señala.
- No dice lo que quiere.
- No saluda.
- No ha desarrollado el lenguaje oral.
- Cuando tiene lenguaje, lo usa de manera peculiar, repetitiva.
- Se ríe o llora sin motivo aparente.
- No emplea el lenguaje para pedir algo.
2. En el Área Social
- No presenta sonrisa social.
- Prefiere jugar solo/a.
- Es muy independiente.
- Busca las cosas por sí mismo/a.
- No reacciona casi nunca a lo que ocurre a su alrededor.
- Tiene poco contacto ocular.
- No suele mirar hacia donde se le señala.
- No presta atención.
- Parece no interesarse por los demás.
- Generalmente no se relaciona con los demás niños, no los imita.
- A veces se ríe, pero fuera de contexto.
3. En el Área Conductual
- Sufre rabietas sin causa aparente.
- Es hiperactivo y no colabora.
- No sabe cómo jugar con los juguetes.
- Repite las actividades una y otra vez.
- Camina de puntillas.
- Está muy unido a ciertos objetos.
- Pone las cosas en fila.
- Es hipersensible a ciertas texturas o sonidos.
- Hace movimientos raros.
4. En el Área del Juego y Exploración del Entorno
- Es muy sensible a ciertas texturas, sonidos, olores y sabores.
- Busca siempre los mismos objetos.
- Hace movimientos repetitivos.
- Presenta o se resiste a cambios ambientales.
- Tiene apego inusual a algunos objetos o a estímulos concretos.
- Usa los juguetes de manera peculiar.
- Sus juegos suelen ser repetitivos.
¿Tiene Tratamiento?
En la mayoría de los casos, la sintomatología del autismo presenta una buena evolución con el diagnóstico y el tratamiento precoces. Por lo general, cuanto antes se inicie la intervención terapéutica, mejor es el pronóstico de la persona con TEA.
Existe un porcentaje considerable de personas con TEA que son capaces de desarrollar una vida personal y laboral independiente o con un grado de apoyo bajo, aunque a su vez también hay casos en que las personas con TEA precisan servicios externos a lo largo de toda la vida.
La intervención terapéutica temprana, con los métodos DENVER y TEACCH es vital. El trabajo temprano en contacto ocular, intención comunicativa, atención conjunta, desarrollo verbal y, posteriormente, lectoescritura, habilidades sociales, comunicación pragmática… junto con el grado de afectación y si existe o no discapacidad intelectual, marcarán el futuro del niño.
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Diez Consejos para Convivir con el Autismo
- Conocimiento del trastorno. Cuando el niño y la familia han recibido el diagnóstico, es necesario un trabajo de formación sobre el TEA para que, especialmente los padres, sean conscientes de qué es y qué implica convivir con ello.
- Establece una rutina. Los niños con este trastorno necesitan mantener unos horarios regulares y muy estructurados en todo momento. De hecho, muchos de ellos no llevan bien que se interrumpan esas rutinas o se produzcan cambios, lo que puede ocasionarles disgustos, confusión o ansiedad.
- La anticipación es muy importante. En línea con los horarios y la rutina, el niño debe saber con antelación qué es lo que va a hacer ese día o qué va a pasar cuando vaya a un sitio. Por eso, prepara agendas visuales de los próximos planes o actividades y enseña con tiempo al niño a gestionar situaciones sociales nuevas y, si es necesario, de forma visual.
- Busca su contacto ocular. Siempre que haya que decirle algo, debemos intentar que nos mire a los ojos. Para asegurarte de que te escucha, siempre agáchate y ponte a su altura para hablarle. Los niños con autismo tiene dificultad en mirar y oír a la vez, por eso es tan importante que establezcan contacto contigo de alguna manera.
- Usa siempre apoyos visuales. Ellos no aprenden como el resto de niños, sino que precisan apoyos visuales, incluso en los juegos. Utilízalos para pautar sus tareas o para afianzar ideas.
- Gestiona las rabietas. Los momentos de enfado o disgusto pueden ocurrir en cualquier momento, y cuando esto suceda, debes tener preparado en casa un espacio tranquilo, con algún juguete preferido y cojines, para gestionar y sobrellevar adecuadamente las rabietas.
- Ten muchísima paciencia. Las personas con autismo tardan en responder a cualquier pregunta. Es mejor darles tiempo y no insistir, porque esto puede llevarnos a la frustración, tanto del niño como del adulto. Además, recuerda que este trastorno es una carrera a largo plazo y que puede resultar muy cansada para todos.
- Realiza un trabajo constante. Todo este trabajo y la intervención terapéutica que se realice desde la familia, centro terapéutico, centro escolar u otros profesionales, debe ser diaria y muy regular. Como padre, céntrate en lo que queréis mejorar y no dejes de formarte en cómo hacerlo.
- No pongas límites a su evolución. Este trastorno evoluciona de muy diferente manera en cada niño. Mantén una actitud abierta.
- Prepara a tu entorno. Informa a las personas cercanas del trastorno que sufre tu hijo, de cómo y qué puede ocurrirle en reuniones sociales con demasiada estimulación sensorial para que su reacción no suponga más dificultades.
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