Leucemia Infantil: Síntomas, Diagnóstico y Tratamiento

25.09.2025

La leucemia es la principal y la más frecuente forma de enfermedad tumoral en la infancia. Es el cáncer más frecuente en niños. La leucemia en niños es el cáncer más frecuente en la edad pediátrica.

La leucemia aparece cuando los glóbulos blancos de la sangre se transforman en células malignas cancerosas. Se trata de un cáncer de sangre que se produce por la aparición de células anómalas que se infiltran en la médula ósea. Pese a que su origen no está aclarado aún, es por esto que el examen de la médula forma parte de la prueba para detectar la leucemia.

Existen diferentes tipos de leucemia infantil, que se basan principalmente en si la leucemia es aguda (de crecimiento rápido) o crónica (de crecimiento más lento); o bien en si la leucemia comienza en células mieloides o células linfoides.

Tipos de Leucemia Infantil

Son un grupo de enfermedades en las que las células hematopoyéticas inmaduras proliferan de manera descontrolada en la médula ósea, impidiendo la producción normal de células sanguíneas.

Entre los tipos de leucemias infantiles se encuentran las siguientes:

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  • Leucemia linfoide o linfoblástica aguda (LLA): forma más frecuente de presentación del cáncer pediátrico. Conlleva el crecimiento anormal de un tipo de glóbulos blancos inmaduros llamados linfoblastos. Según datos de la Sociedad Española de Pediatría de Atención Primaria (SEPEAP), constituye el 25% de los tumores y el 75-80% de las leucemias en edad pediátrica.
  • Leucemia mieloide o mieloblástica aguda (LMA): crecimiento anormal de otro tipo de glóbulos blancos llamados mieloblastos y monoblastos. No es tan frecuente como la LLA, tan solo el 15-25% de los casos de leucemia infantil, pero sí es la responsable del 20-30% de las muertes por esta neoplasia pediátrica, añade la citada sociedad científica.
  • Otros tipos de leucemias más infrecuentes son la leucemia mieloide crónica (LMC) y leucemia mielomonocítica juvenil (LMMJ).

La leucemia aguda puede aparecer a cualquier edad, inclusive en el recién nacido, aunque suele presentarse alrededor de los cuatro años. Los niños son más afectados que las niñas. No existen evidencias de herencia ni familiaridad.

El 75% de los casos de leucemia aguda infantil corresponden al tipo de leucemia linfoblástica aguda con hemocitoblastos, linfoblastos y células indiferenciadas. El otro 20% corresponde a las leucemias mieloblásticas y el 5% restante a la leucemia granulocítica crónica.

Síntomas de la Leucemia Infantil

En las primeras etapas de la enfermedad, la leucemia se puede confundir con otras patologías, como la fiebre reumática , la artritis reumatoide o la mononucleosis.

Uno de los síntomas que se encuentra en la mayoría de los casos es el dolor en las articulaciones y en los huesos, lo cual puede desembocar en una cojera provocada por la invasión de la médula ósea por las células leucémicas. Además, las plaquetas bajas causan en algunas ocasiones la aparición de pequeñas manchas rosadas en la piel. En el caso de la leucemia linfocítica aguda, con frecuencia afecta a un pequeño órgano que se encuentra en el pecho, el timo. Esto nos genera dificultad a la hora de respirar y tos.

La leucemia se presenta generalmente con una historia relativamente breve, de semanas de evolución más que de meses.

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En la leucemia linfoblástica aguda B, la producción de las células sanguíneas normales se ve alterada por el crecimiento de las células leucémicas en la médula ósea. Esto puede ocasionar:

  • Cansancio y palidez (por anemia)
  • Aparición de morados y pequeñas manchas rosadas en la piel (petequias) u otros sangrados por un recuento de plaquetas bajo
  • Fiebre e infecciones que no evolucionan bien (debido al mal funcionamiento de los leucocitos)
  • Dolor en las articulaciones y los huesos o cojera (por la invasión de la médula ósea por las células leucémicas)
  • Adenopatías o aumento de tamaño de los ganglios linfáticos (por ocupación de las células leucémicas en el sistema linfático)

Al inicio de la enfermedad, todos estos síntomas pueden ser muy parecidos a los de una infección por un virus. Cuando los síntomas continúan más de 2-4 semanas, en una mayoría de casos se puede llegar a hacer el diagnóstico. Como no son síntomas específicos o exclusivos de la leucemia, es muy frecuente que se haya consultado en diversas ocasiones al médico antes de que se llegue al diagnóstico.

Existen diferentes señales por las que se puede suponer que un niño padece algún tipo de cáncer. Al menos el 85% de todos los tumores infantiles presentan síntomas parecidos: fiebre prolongada sin causa aparente, anemia, infecciones frecuentes, dolores de cabeza junto con alteraciones del sueño y de la conducta, entre otros.

Diagnóstico de la Leucemia Infantil

El diagnóstico objetivo de la leucemia aguda se realiza a través del estudio de la médula ósea obtenido tras una biopsia o un aspirado de la médula de los huesos. Habitualmente el examen de la médula ósea muestra un aumento de células indiferenciadas de linfoblastos y de linfocitoblastos.

Generalmente, si un niño presenta los síntomas característicos (anemia, sangrados, fiebre…), la leucemia se puede diagnosticar con una analítica sanguínea. Al examinar la sangre por el microscopio, se pueden ver células leucémicas. A veces, al comienzo de la enfermedad, estas células no se ven en la sangre y la leucemia se sospecha por los síntomas y algunas alteraciones en la analítica sanguínea.

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Además de los estudios básicos en sangre y medula ósea (morfología, recuento, inmunofenotipo) a realizar en toda leucemia, los estudios citogenéticos (para detectar anomalías cromosómicas concretas) y estudios moleculares (para detectar alteraciones genéticas especificas) son fundamentales para tipificar y clasificar la enfermedad.

Tratamiento de la Leucemia Infantil

Los padres de un niño con leucemia necesitan un importante apoyo emocional, una orientación psicológica y una información y tutelaje inicial y sostenido en el tiempo, sobre el manejo y los cuidados del paciente. Además, necesitarán una información extensa y pormenorizada respecto al diagnóstico, el tratamiento y el pronóstico del tipo de leucemia que su hijo padece.

El tratamiento con quimioterapia produce remisiones en la leucemia aguda duraderas y asintomáticas. La vincristina, junto a la prednisona y la ciclofosfamida, la mercaptopurina y el metrotrexate, son los medicamentos quimioterápicos tradicionales y más utilizados.

El tratamiento de las leucemias agudas sigue siendo hoy en día la quimioterapia. Los esquemas varían dependiendo del tipo de leucemia aguda.

El objetivo del tratamiento de la leucemia linfoblástica aguda es eliminar las células leucémicas para permitir que la médula ósea vuelva a trabajar con normalidad. El equipo de médicos hematólogos del niño decidirá cuál es el mejor tratamiento para él, teniendo en cuenta muchos factores, entre los que destacan: el tipo de LLA que tiene (B o T), la edad del niño y el número de leucocitos al diagnóstico, las características genéticas de las células leucémicas y la respuesta que presente al tratamiento.

El tratamiento de la LLA sigue protocolos de tratamiento elaborados por especialistas en hematología y oncología pediátrica y están basados en resultados de otros protocolos (de grupos nacionales e internacionales).

La quimioterapia es el principal tratamiento que recibirá el niño. Consiste en la utilización de medicamentos que eliminan las células cancerosas impidiendo que se reproduzcan.

Tipos de quimioterapia: La quimioterapia que recibirá el paciente dependerá del tipo de leucemia y de las probabilidades de recaída que tenga. Existen diferentes tipos de tratamiento, que serán más o menos intensos, según el riesgo que tenga de recaída. Según este riesgo, los pacientes se clasifican en los siguientes grupos: 1) riesgo estándar 2) riesgo intermedio 3) alto riesgo.

La intensidad y duración de la quimioterapia puede variar según el grupo de riesgo. En todo caso, todos los niños, con independencia del grupo de riesgo al que pertenezcan, recibirán 1) un tratamiento inicial llamado tratamiento de inducción, de quimioterapia intensiva seguido de 2) un tratamiento de consolidación o intensificación. Después se sigue de: 3) un tratamiento de mantenimiento que consiste en una quimioterapia de intensidad baja, consistente en pastillas (administración oral) y que permite, en la mayoría de los casos, hacer una vida casi normal, volver a la escuela y a las actividades deportivas u otras extraescolares.

En los últimos años se está produciendo una revolución en el tratamiento del cáncer y de la leucemia linfoblástica aguda B específicamente. Entre los nuevos tratamientos que hay disponibles para tratar la LLA destacan los tratamientos conocidos como medicina de precisión y la inmunoterapia, especialmente la inmunoterapia CAR-T.

La medicina de precisión consiste en administrar un tratamiento personalizado, dirigido frente a alteraciones genéticas presentes en el cáncer o leucemia del paciente en concreto. Así, por ejemplo, el imatinib ha aumentado de forma muy importante la curación de los niños con LLA con cromosoma Philadelphia (LLA Ph+).

Los tratamientos de inmunoterapia son tratamientos contra el cáncer que ayudan al sistema inmunitario a combatir el cáncer. El propio sistema inmunitario es potenciado para ayudar a su cuerpo a combatir las infecciones y otras enfermedades. La inmunoterapia se puede utilizar sola o en combinación con quimioterapia u otros tratamientos contra el cáncer.

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