Trastornos Alimentarios en Niños de 6 a 12 Años: Información Detallada
Los trastornos de alimentación se definen como toda aquella conducta alimentaria que causa un problema de salud en el niño. O no come lo suficiente o come en exceso. Analizando la alimentación es como vas a poder comprender en qué está fallando la dieta diaria de los niños. Mientras deberían tomar en los platos principales verduras, frutas, al menos en un 50% de la comida diaria, este porcentaje se lo llevan los hidratos de carbono. Los hábitos de alimentación se van creando desde la infancia.
Prevalencia de los Trastornos Alimentarios
Cuando este tipo de trastornos se desarrollan en la preadolescencia o adolescencia, como es el caso de la anorexia nerviosa, la prevalencia va en aumento. Las cifras van del 2,2% a un 3,6 %. Las cifras son alarmantes a nivel mundial pasando de un 0,7 % a un 5, 6 % en la niñas y de un 0,9 % a un 7, 8 % en los niños según la OMS. En España hay registrados más de 400.000 casos de personas que padecen trastornos de la conducta alimentaria (TCA) en la actualidad, incrementándose en un 15 por ciento el número de caso en menores de 12 años.
En los niños más pequeños una nutrición insuficiente o inadecuada puede llegar a producir desnutrición infantil. Ésta puede llegar a provocar un aumento de enfermedades en los niños derivadas del déficit de nutrientes como proteínas, vitaminas, minerales, hidratos de carbono o lípidos. Es posible que pienses que la desnutrición es muy difícil en países desarrollados.
Tipos de Trastornos Alimentarios en Niños
También existen más trastornos alimenticios infantiles causados por problemas físicos en la boca como las caries, la celiaquía (que implica una intolerancia al gluten), la diabetes infantil o las alergias alimentarias. Vamos ahora a hablar de la obesidad infantil que es uno de los trastornos alimenticios infantiles más comunes. Ha aumentado en los últimos 40 años multiplicándose por 10 el número de casos.
A continuación, se describen algunos de los trastornos alimentarios más comunes en niños:
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- Anorexia Infantil: El niño rechaza comer de forma permanente y comienza una pérdida de peso. En bebés de seis meses al cambiar de alimentación hay niños que rechazan comer. Esto ha de tenerse en cuenta para evitar forzarles. Las causas de la anorexia infantil pueden ser diversas.
- Bulimia Infantil: La bulimia infantil implica que el niño come alimentos muy energéticos de manera voraz y luego los vomita.
- Síndrome de PICA: En él los niños comen de manera incontrolada cosas que no son alimentos como tierra, hormigas, pintura, papel, plástico, pegamento. Se asocia a presentar desnutrición, autismo o trastornos cognitivos del desarrollo.
- Rumiación: La rumiación es un trastorno que aparece en los niños ante problemas afectivos, aunque siempre debe descartarse algún problema orgánico que impida deglutir adecuadamente al niño.
- Anorexia del lactante: La anorexia en edad infantil se caracteriza porque el niño, aunque tenga apetito, se niega a comer. En este colectivo debe llamarse más correctamente “hiporexia” por la marcada disminución en la ingesta además de presentar inapetencia e incluso rechazo a cualquier ofrecimiento de alimentos y/o a los utensilios y preparación de estos.
- Hiperfagia: Se caracteriza por un incremento exagerado del apetito y el aumento excesivo de la ingesta de comida. Está relacionada con la obesidad, que supone un riesgo a nivel evolutivo, ya que desarrolla retraso pondero-estatural (el niño presenta en este caso una ganancia de peso excesiva como consecuencia de una ingesta calórica y nutritiva inadecuada que no ayuda a su correcto desarrollo). Además, puede aparecer concomitante a la depresión en niños de edad más avanzada.
- Trastorno de evitación/restricción de la ingestión de alimentos: Se caracteriza por rehusar comer ciertos tipos de alimentos y/o ingerir una cantidad muy escasa de estos sin la influencia de factores socioculturales. En un primer momento puede confundirse con una manera caprichosa a la hora de comer típica de la edad infantil, pero a diferencia de los niños que comen de manera antojadiza, los individuos que padecen este trastorno no presentan un apetito normal y la ingesta insuficiente puede derivar en pérdida de peso sustancial, un crecimiento más lento de lo esperado, dificultades para participar en actividades sociales y, a veces, carencias nutricionales.
- Neofobia alimentaria: Ingesta de una gama limitada de alimentos con extrema resistencia a probar nuevos.
- Ingesta selectiva: “Niños que comen de manera monótona y/o caprichosa”. Los niños muestran preferencias a la hora de comer ciertos alimentos y/o en ciertas situaciones (eligen ingerir solamente ciertos alimentos de una marca determinada, el lugar donde se va a llevar a cabo la alimentación, una persona específica que le alimente de una manera concreta…etc.). El tratamiento se basa en la terapia cognitivo-conductual debido a que este trastorno tiene como base una conducta obsesivo-compulsiva. Además, tiene como objetivo introducir los alimentos problemáticos en la alimentación del paciente y fomentar, a su vez, la participación y cohesión familiar. Otra de las terapias se basa en la exposición alimentaria para el aprendizaje y la habituación de sabores.
- Pica: Se describe como la ingesta persistente de sustancias no nutritivas durante más de un mes. Suele aparecer en el curso de la primera infancia (de 0 a 3 años). Puede ser síntoma de otro trastorno psicopatológico (deficiencia mental, autismo) o aparecer como una alteración relativamente aislada. Suele estar ligada a problemas de expresión hematológica como la anemia o a déficits nutricionales. La intervención más eficaz se basa en la educación y modificación de la conducta, con énfasis en factores psicosociales, ambientales y de intervención a nivel familiar.
Anorexia en Niños: Tipos y Características
La anorexia no solo afecta a adolescentes o adultos, sino que también puede aparecer en edades tempranas. Cuanto antes se detecte, mejor será el pronóstico. Por eso, hoy te contamos qué es la anorexia infantil, cómo identificar sus señales y los tipos que existen. Quédate con nosotros para entender mejor esta condición y cómo una formación en nutrición y dietética contribuye a desarrollar y transmitir hábitos alimentarios saludables, equilibrados y constantes.
La anorexia infantil puede presentarse de distintas formas, y no todas responden a las mismas causas ni requieren el mismo tratamiento. Los tipos de anorexia más comunes en la infancia son:
- Anorexia Aguda: Suele ser temporal y estar relacionada con un acontecimiento puntual, como una enfermedad, un cambio de colegio o un conflicto familiar. El apetito se encuentra cuando el niño se adapta o mejora su estado físico.
- Anorexia Nerviosa Infantil: Es más persistente y preocupante. En este caso, el niño rechaza la comida de forma sistemática, muestra ansiedad en torno a los alimentos, y puede tener pensamientos obsesivos sobre su cuerpo, su imagen o el control que ejerce la no comer.
- Anorexia Funcional: Aparece en niños con personalidades muy rígidas o perfeccionistas. A menudo, va acompañada de rutinas excesivas, miedo a equivocarse y una fuerte necesidad de control. El rechazo a la comida forma parte de un patrón más amplio de inflexibilidad.
- Anorexia del Desarrollo o Alimentaria Selectiva: No se trata tanto de un rechazo general a la comida, sino de una hiperselectividad. El niño solo acepta ciertos alimentos o texturas y se niega a probar cosas nuevas. No es necesariamente anorexia nerviosa, pero puede derivar en carencias nutricionales si no se trata a tiempo.
- Anorexia Emocional: Está relacionada con la ansiedad, tristeza o estrés. Comer implica emociones, y a veces el niño simplemente no puede gestionarlas. Puede asociarse a duelos, separaciones, acoso escolar o exigencias académicas excesivas.
¿Cómo se identifica la anorexia infantil?
Detectar la anorexia infantil a tiempo puede marcar la diferencia. No basta con observar si come poco o mucho, sino que hay que mirar cómo, cuándo y por qué lo hace. Algunas señales para identificar la anorexia infantil incluyen:
- Pérdida de peso sin causa aparente.
- Rechazo sistemático de comidas completas o ciertos alimentos.
- Evita las comidas en grupo o muestra ansiedad ante la hora de comer.
- Conductas rituales con la comida: cortar en trozos exactos, masticar excesivamente, esconder la comida, etc.
- Cambios de humor, irritabilidad o retraimiento social.
- Obsesión por la imagen corporal (aunque esto es más común en la adolescencia, puede aparecer antes).
- Fatiga constante, falta de concentración, insomnio.
- Comentarios negativos sobre la comida o sobre sí mismo.
Además de estas señales física y conductuales, hay que observar el entorno. ¿Cómo son las comidas en casa? ¿Se presiona demasiado al niño para que coma? ¿Hay conflictos en el entorno familiar que puedan estar afectando a su bienestar emocional?Es importante diferenciar entre una fase evolutiva (como cuando un niño se vuelve “tiquismiquis” con la comida) y un trastorno alimentario real. Si la situación persiste más allá de unas semanas y afecta a su desarrollo, hay que actuar cuanto antes.
Tratamiento
El tratamiento del problema se lleva a cabo mediante una intervención de corte cognitivo-conductual y psicoeducativo para la familia y técnicas conductuales que fomenten la exposición para el paciente. En este tipo de casos, lo que debes hacer antes de nada es contar con ayuda de profesionales. Expertos que te asesorarán de manera sencilla y ayudándote a que entiendas lo que le pasa a tu hijo.
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El pediatra de Atención Primaria puede manejar un alto porcentaje de casos (leves y moderados) con esta problemática, teniendo en cuenta que su abordaje debe ser individualizado y se basa en dos pilares: tratamiento nutricional y conductual, tanto del niño como de la familia. La aplicación de una terapia adecuada en los TCA es altamente efectiva (hasta del 90% según algunos autores)(9). Los casos más complejos (niños con uso prolongado de sonda enteral, trastornos generalizado del desarrollo, patología orgánica, oromotora o psicológica importante) precisarán de un manejo multidisciplinar por parte de diferentes especialidades (Gastroenterología y Nutrición, Psicología, Psiquiatría y Logopedia)(18).
El ingreso hospitalario estará justificado en caso de: falta de mejoría con el tratamiento ambulatorio, sospecha de abuso o negligencia, presencia de lesiones traumáticas, signos de desnutrición grave o deterioro psicosocial severo del cuidador(11).
Tratamiento nutricional
Tras la valoración del estado nutricional y de la ingesta dietética, realizaremos un consejo nutricional: estableciendo unas pautas básicas de alimentación (Tabla III), marcando unos horarios de comidas y evitando los picoteos para fomentar el apetito. En caso de presentar un estado nutricional afectado, nos plantearemos la necesidad de establecer algún tipo de soporte nutricional, aumentando el aporte de energía y nutrientes de forma alternativa, o como complemento a la alimentación habitual. Si la afectación del estado nutricional es leve, podemos realizar cambios en la dieta para aumentar el contenido calórico sin aumentar la cantidad a ingerir, usando en los lactantes, fórmulas con mayor contenido calórico, y en los mayores utilizando: salsas, rebozados, empanados, alimentos de alto valor energético (frutos secos, aguacate…), guarniciones, batidos caseros hipercalóricos o incluso mediante módulos nutricionales(11). Algunos pacientes pueden precisar suplementos de micronutrientes de los que presenten carencias(18), sobre todo en los casos de ingesta selectiva. Por último, el uso de fármacos no está indicado de entrada en el tratamiento de los niños con poco apetito, aunque se han utilizado en algunos estudios con éxito(20).
Tratamiento conductual
Es parte fundamental del tratamiento de los trastornos de la alimentación, siendo sus objetivos: aumentar la ingesta oral o la variedad de alimentos, disminuir los problemas de comportamiento en las comidas, aumentar las interacciones placenteras en las comidas entre padres e hijos, disminuir el estrés de los padres en las comidas y avanzar en la ingesta adecuada para la edad y desarrollo del niño.
Factores de Riesgo
La literatura recoge numerosos factores de riesgo que pueden predisponer a presentar un TCA en el niño pequeño (Tabla I). La alimentación es el acto relacional por excelencia, por lo que es fundamental la interrelación que existe entre padre e hijos para condicionar una adecuada conducta alimentaria(10). De esta manera, los diferentes estilos educativos (influidos por las normas culturales, la preocupación de los padres y las características del niño) pueden influir de manera tanto positiva como negativa en la aparición de este tipo de trastornos.
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A continuación, se describen los estilos educativos:
- Estilo responsable o asertivo: los padres guían al niño en la alimentación y fijan límites sin recurrir a técnicas de coacción, son sensibles y afectivos, hablan positivamente de los alimentos, siendo un modelo para sus hijos. Determinan claramente qué, dónde, cómo y cuándo debe comer el niño, dejándole decidir cuánto puede ingerir.
- Estilo controlador o autoritario: ejercen un control estricto sobre el niño, llegando a la fuerza, el castigo y la coacción, ignorando las señales de hambre y saciedad en el niño.
- Estilo indulgente o permisivo: es el caso diametralmente opuesto al anterior. El niño hace lo que le place, manejando a sus padres a voluntad, sin establecerse ningún límite.
- Estilo negligente: son padres sin sentido de la responsabilidad y desapegados, pudiendo llegar a presentar problemas emocionales y psiquiátricos.
Importancia de la Prevención
La prevención es la mejor herramienta frente a la anorexia infantil. Y para prevenir, hace falta conocimiento. Tanto desde el entorno familiar como educativo y sanitario, es necesario contar con formación especializada en hábitos saludables, señales de alerta y en pautas de intervención temprana que ayuden a abordar este trastorno. Desde la psicología infantil y adolescente es posible conocer las posibles causas de la aparición de trastornos alimentarios, así como diseñar un plan de intervención adecuado para las circunstancias de cada niño.
El Papel de las Redes Sociales
En España hay registrados más de 400.000 casos de personas que padecen trastornos de la conducta alimentaria (TCA) en la actualidad, incrementándose en un 15 por ciento el número de caso en menores de 12 años. Aunque este tipo de trastorno no aparece por una sola razón, expertas como Paola Rodríguez Rodríguez, psicóloga de la Unidad de Trastornos de Conducta Alimentaria de Clínica López Ibor, señalan a que el cambio del perfil de estos pacientes puede deberse, entre otras causas, a una mayor exposición a las redes sociales. Junto a las redes sociales, las marcas de moda también juegan un papel importante y significativo para los más jóvenes.
Asimismo, el estrés que ha generado la pandemia ha supuesto un incremento en el número de casos TCA. «El aumento de los niveles de estrés genera elevados niveles de malestar emocional, por lo que la persona que lo está sufriendo buscará la forma de poder gestionar esto. En otras palabras, en un entorno de caos y descontrol, los pacientes buscan una parte de su vida en la que sientan que pueden tener el control. Y esta parte es la comida.
¿Qué especialista ve a un niño que no quiere comer?
El especialista que ve a un niño que no quiere comer es el pediatra. Este hará una evaluación general de la salud y, si observa signos preocupantes (pérdida de peso, retraso en el crecimiento, fatiga excesiva), derivará a un equipo multidisciplinar.El equipo de expertos que tratan la anorexia en niños incluyen nutricionistas infantils, psicólogos, psiquiatras o incluso logopedas, en caso de que existan problemas de deglución o hipersensibilidad oral. En conjunto, todos estos especialistas valoran el estado del pequeño y diseñan un plan que aborden tanto los factores alimenticios como emocionales, conductuales y familiares que puedan estar influyendo en su conducta.
No se trata de que el niño “coma más”. Se trata de entender por qué ha dejado de hacerlo. Y, para eso, es fundamental que los profesionales trabajen en conjunto y de forma coordinada con la familia.
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