¿Dónde Nacen los Cuentos? Origen e Inspiración

29.10.2025

A inicios del siglo XIX, Prusia estaba en guerra contra la Francia de Napoleón y el país vivía un periodo de exaltación nacional. En ese contexto de búsqueda de las raíces alemanas, dos jóvenes hermanos, Wilhelm y Jacob Grimm, recibieron el encargo de recopilar historias populares de las diferentes regiones que ayudaran a fomentar ese espíritu nacional.

Los hermanos Grimm llevaron a cabo una exhaustiva recopilación de historias infantiles tradicionales alemanas que culminó con la publicación de una serie de relatos que se han convertido en los cuentos infantiles más célebres y más editados en todo el mundo.

El Origen Literario de los Cuentos

El origen de uno de los libros de literatura infantil más populares de la historia se encuentra en la colección de poesías basadas en cuentos populares alemanes de los escritores Clemens Brentano y Achim von Arnim, que aparecería en tres volúmenes, entre 1805 y 1808.

Brentano y Arnim formaban parte del círculo romántico de Heidelberg y eran fieles seguidores de las teorías de Johann Gottfried Herder, quien mantenía que la poesía era el alma o el espíritu del pueblo, por lo que era necesario recopilar los testimonios de las literaturas populares desaparecidas a fin de recuperar y entender ese espíritu, diferente en cada nación.

Siguiendo estos postulados, los dos amigos se esforzaron por recuperar los tesoros de la antigua poesía popular alemana, que se creían perdidos, para rescatarlos y entregarlos de nuevo al pueblo. Los escritores Clemens Brentano y Achim von Arnim pretendían recuperar los tesoros de la poesía popular alemana.

Lea también: Crónica Social según Rosa Villacastín

En 1806, Brentano escribió desde Heidelberg a su cuñado, Friedrich Carl von Savigny, profesor en la Universidad de Marburgo, para preguntarle si conocía a alguien en Kassel que pudiera darse una vuelta por la biblioteca y ver si había allí algún que otro antiguo poema que le pudiera copiar.

Savigny pensó enseguida en uno de sus estudiantes, un joven de 21 años llamado Jacob Grimm, quien aceptó el encargo junto a su hermano Wilhelm, un año menor. Jacob y Wilhelm eran naturales de Hanau, en el Principado de Hesse-Kassel.

Con poco más de diez años Jacob y Wilhelm habían perdido a su padre, funcionario de profesión, lo que sumió a su familia numerosa (en total eran seis hermanos) en graves dificultades económicas.

Tan sólo gracias al apoyo de una tía que residía en la corte pudieron continuar sus estudios y trasladarse en 1802 a Marburgo para estudiar Derecho. No podían imaginar que allí descubrirían una vocación que determinaría sus vidas.

La Recopilación de los Hermanos Grimm

En efecto, el encargo de Brentano llevaría a Jacob y Wilhelm Grimm a embarcarse en un proyecto propio de gran ambición: elaborar una recopilación de cuentos populares a la que dieron el nombre de Cuentos de niños y del hogar (en alemán Kinder und Hausmärchen).

Lea también: El nacimiento de Einstein en Ulm

En cuanto los hermanos empezaron a trabajar en los cuentos, se dieron cuenta de que eran una reliquia del pasado alemán de la que no se podía prescindir. A finales de 1806 o comienzos de 1807, los hermanos estaban trabajando ya en la recopilación de los textos.

Inicialmente se apoyaron en relatos orales, porque este procedimiento prometía más posibilidades de obtener buenos resultados, y no dejaron de esforzarse por rastrear y buscar nuevos relatores, sobre todo mujeres mayores del campo. Pero encontrarlas y hacerse con los tan deseados cuentos fue a veces una tarea llena de dificultades.

Las Mujeres Cuentistas

Hoy sabemos que no todos los cuentos de los hermanos Grimm están basados en relatos orales. Algunos eran variantes, orales y escritas, de recopilaciones de cuentos publicadas previamente, como las de madame D’Aulnoy, Charles Perrault, Gianfrancesco Straparola, Giambattista Basile y el clásico de la literatura árabe las Mil y una noches, así como de las primeras colecciones de cuentos alemanes: las de Johann Karl August Musäus y Benedikte Naubert.

En cualquier caso, fueron más de veinte las personas que contribuyeron con sus relatos. Entre ellas se cuentan las seis hijas del farmacéutico Wild, vecino de los Grimm en Kassel (una de ellas, Dorothea, contraería matrimonio con Wilhelm), así como Friederike Mannel, las hermanas Hassenpflug, las seis hijas de la familia Haxthausen y también las hermanas Droste-Hülshoff, una de las cuales, Annette, se convertiría en la poetisa más relevante del siglo XIX alemán.

Pero la que más cuentos aportó a la colección fue, sin duda alguna, Dorothea Viehmann (de soltera Pierson), hija de un inmigrante hugonote, que residía en las cercanías de la ciudad de Kassel. Así pues, todo el material de los cuentos, con muy escasas excepciones, fue aportado exclusivamente por mujeres.

Lea también: Descubre el lugar de nacimiento de El Puma

El hecho es significativo porque no debe olvidarse que muchas de ellas habían recibido una educación afrancesada, bien por su claro origen hugonote, bien porque por aquel entonces estaba de moda educar en la cultura francesa a las hijas de las clases más distinguidas de la sociedad.

De este modo, no resulta extraño que algunos de los cuentos transmitidos por estas mujeres fueran, en realidad, versiones de los cuentos de hadas franceses, que habían llegado a Alemania a través de las colecciones de madame D’Aulnoy y otras, y eran utilizados con frecuencia para que los niños aprendieran la lengua del país vecino.

Pero más importante, si cabe, es el hecho de que las narradoras de los cuentos no fueron precisamente campesinas, sino mujeres de la alta burguesía y con una buena formación. El material de los cuentos fue aportado casi exclusivamente por mujeres de la alta burguesía y con una buena educación.

Éxito Inmediato y Evolución de los Cuentos

A finales de 1812, los hermanos publicaron su colección gracias al acuerdo al que llegó Achim von Arnim con un impresor de Berlín. El reconocimiento no se hizo esperar, y el 14 de octubre de ese mismo año Wilhelm Grimm escribía a su hermano: "Los cuentos nos han hecho famosos en todo el mundo".

A lo largo de unos cuarenta años aproximadamente se publicaron sucesivas ediciones de la obra. De 1807 a 1810, fue Jacob quien más trabajó en los cuentos y quien empezó a publicarlos en periódicos y almanaques como testimonio de la pervivencia oral de antiguos mitos y epopeyas alemanes.

Pero sería Wilhelm quien, posteriormente, empezaría a publicarlos en almanaques para niños, sentando con ello las bases para el que sería después su público principal. Wilhelm fue perfilando el estilo, y en ocasiones retocó algunos detalles de las historias que podrían no resultar del todo convenientes para los jóvenes lectores.

Por ejemplo, en la primera versión de Blancanieves la reina malvada no era la madrastra de la niña, sino su propia madre, al igual que en la edición de 1812 de Hansel y Gretel era la madre, y no la madrastra, la que enviaba los niños al bosque para que murieran allí de inanición o devorados por las fieras.

Algunos detalles de las historias no del todo convenientes para los jóvenes lectores fueron retocados. Por ejemplo, en las primera versión de Blancanieves la reina malvada no era la madrastra de la niña, sino su propia madre.

Esas primeras versiones eran mucho más crudas que las edulcoradas que conocemos ahora. Su función moralizante hacía que en la versión de Cenicienta, por ejemplo, las hermanas se cortan los dedos de los pies y los talones por expreso deseo de la madre para que les entrara el zapato.

Además, las palomas benefactoras de Cenicienta les sacan a cada una un ojo al entrar y otro al salir de la iglesia el día de la boda de la doncella, con lo que quedan ciegas de por vida.

La combinación de la recopilación científica de Jacob y la reelaboración estilística de Wilhelm produjo la magnífica obra que todos conocemos y que tan importante puesto ocupa en la literatura occidental, convirtiendo los cuentos de los hermanos Grimm en el libro alemán más editado y más traducido de todos los tiempos.

Cuentos que no siempre fueron historias para niños

Blancanieves, como Pulgarcito, como Hansel y Gretel, como la Cenicienta, la Bella Durmiente y tantos otros personajes de las aventuras con las que los niños comparten su infancia tuvieron su origen en la pluma de Jacob y Wilhelm Grimm, en los cuentos de los Hermanos Grimm, muy unidos también en el compromiso por el estudio y el rigor científico como profesores universitarios que eran en la Alemania romántica.

Esa dedicación voraz de los Hermanos Grimm hacia su cultura hizo que con un detallismo propio de los estudios etnográficos actuales recogiesen leyendas, cuentos y fábulas, respetando la sencillez y espontaneidad del discurso oral.

Esos clásicos de hoy, esos cuentos de los Hermanos Grimm, que fueron recopilados y publicados entre 1812 y 1817, fueron también traducidos como Cuentos infantiles y del hogar.

Con su intención de fundamentar la expresión auténtica del espíritu alemán, los Hermanos Grimm cayeron en la paradoja de que todo lo alemán que hay en sus cuentos es al fin una migaja de lo universal de esas historias que fueron versionadas en otros países.

Y es ahí donde radica la mágica fortaleza de estos cuentos de los Hermanos Grimm, relatos populares que abren la imaginación por su falta de contexto, por su maniqueísmo, por su realismo fantástico, pero sobre todo porque pueden volver a contarse de memoria y transformarse.

Frente a estas críticas que tachaban de extremadamente duros los cuentos de los Hermanos Grimm, los escritores alemanes tuvieron que modificar, más bien suavizar, algunos de los aspectos incluidos en sus historias.

Así, la madre de Hansel y Gretel pasó a ser una madrastra, porque el hecho de abandonar a los pequeños en el bosque no se acomodaba a la imagen maternal de la época, y las referencias sexuales explícitas fueron suprimidas en varios de los relatos de los cuentos de los Hermanos Grimm.

En el año 1812, los escritores publicaron el primer tomo de los cuentos de los Hermanos Grimm, que se vendió modestamente en Alemania y al que siguió en 1914 una segunda edición con una nueva recopilación de historias populares.

En 1837 vio la luz un tercer tomo de relatos, supervisada por los Hermanos Grimm en 1957. Después de la Segunda Guerra Mundial estuvo prohibida la venta de los cuentos de los Hermanos Grimm en la zona de ocupación inglesa hasta 1948, considerados por la población británica como una indiscutible prueba de la maldad de los alemanes.

Los cuentos de los hermanos Grimm menos conocidos

No todos los cuentos de los hermanos Grimm son fábulas de referencia. Con motivo del bicentenario de la publicación de los famosos cuentos de los hermanos Grimm, la editorial Nórdica ha lanzado una edición que reúne 17 historias que no fueron objeto de las alteraciones lingüísticas que realizó en muchos de sus cuentos Wilhem Grimm.

Estos siete cuentos de los hermanos Grimm que se alejan de la tradicional inspiración alemana son Un cuentecillo, Historia de la centella, «La fiesta de los habitantes del mundo subterráneo», «Cuento de Hans el Espabilado», «Heinz el Vago», La guerra de las avispas y los asnos y El reyezuelo.

Sobre esa base se ha gestado la edición publicada ahora por Nórdica de unos cuentos de los hermanos Grimm que para Hernández suponen «unas de las pocas manifestaciones existentes sobre el origen del trabajo filológico» de una colección universal.

Los textos, ordenados cronológicamente según su fecha de publicación, indican a pie de página los datos sobre el lugar y fecha de publicación, y suponen, según la traductora, «otra forma de ver y entender» los cuentos de los hermanos Grimm, el libro alemán más editado, traducido y famoso de todos los tiempos.

«La gente piensa que los cuentos de los hermanos Grimm fueron siempre dirigidos al público infantil, y no es así», señala Isabel Hernández. Según esta traductora, lo más probable es que a los hermanos Grimm «no les gustasen lo más mínimo» las adaptaciones que se han hecho con el tiempo de sus cuentos, al considerar su trabajo desde un punto de vista filológico.

La recopilación realizada por Nórdica incluye cuentos de los hermanos Grimm muy variados y en algunos casos, como el de El reyezuelo, que según Hernández se podría aplicar «a muchos de nuestros dirigentes y banqueros actuales», transmiten mensajes «plenamente vigentes hoy día».

Las ilustraciones de la palentina Noemí Villamuza en blanco y negro sintetizan, a juicio de la traductora, «perfectamente el alma de cada cuento» y transmiten «el espíritu» del mensaje que querían lanzar los hermanos Grimm.

Tras una traducción difícil en la que lo más costoso ha sido, dice, «darles la forma oral» a los cuentos de los hermanos Grimm y saber reflejar en español la estructura alemana, los cuentos siguen siendo, 200 años después, «una fuente de conocimiento brutal en todos los ámbitos de la vida».

Orígenes Macabros de los Cuentos de Hadas

Se tienen noticias del origen de los cuentos desde hace más de cuatro mil años y han ido llegando a través de las tradiciones orales de cada región. Eran historias orales que han llegado hasta nosotros de la mano de los recopiladores que las reunieron en los libros, como el Panchatantra hindú (s. VI d.C) o Las mil y una noches, libro árabe que reúne relatos como Aladino, Alí Babá o Simbad.

En España, Don Juan Manuel lo hizo en El Conde Lucanor; en Italia, Boccaccio en El Decamerón; en Inglaterra, Chaucer en Los cuentos de Canterbury. Todos ellos, en el siglo XIV.

En ese periodo, cuando a los niños se les contaban estos cuentos tan macabros, lo hacían de una forma contundente, para que aprendieran a sobrevivir, eran otras costumbres, otra forma de vivir, muy diferente a la actual.

Este cuento surge en los campos franceses en el siglo XIV. En dichas versiones, el lobo conserva la sangre y la carne de la abuela y obliga a la caperucita a que los coma. En la versión original de Charles Perrault no es tan agradable. El lobo le da indicaciones falsas a Caperucita roja, que se pierde y acaba siendo devorada.

En el siglo XVI, en el libro de Giambattista Basile llamado Pentamerone o Lo cunto de li cunti overo lo trattenemiento de peccerille, aparece la historia de Lisa, una niña que con siete años se clava un peine mágico y queda inconsciente.

Toda su familia la da por muerta y la ponen en un ataúd de cristal. Con el paso de los años, todos ven como la joven inconsciente crece hasta ser una bellísima adolescente. Una prima lejana, celosa de la belleza de Lisa, decide acabar con ella.

tags: #donde #nacen #los #cuentos #origen #e

Publicaciones populares: