Vacuna contra el tétanos durante el embarazo: riesgos y beneficios

17.11.2025

El embarazo es una etapa especial que presenta importantes oportunidades para la prevención de enfermedades mediante la vacunación. Estas oportunidades se pueden abordar en tres periodos diferenciados: antes del embarazo, durante la gestación y en el posparto y la lactancia.

Las vacunas proporcionan protección tanto a la madre como al feto, ya sea en la gestación actual o en futuros embarazos. La experiencia inmunológica de la madre, adquirida a través del contacto con la enfermedad natural o la inmunización, se transmite al feto y al recién nacido (RN), ofreciéndoles importantes ventajas durante los primeros meses de vida.

La actividad relacionada con la obtención de una protección correcta mediante la vacunación de la mujer en edad fértil -antes de planificar un embarazo o cuando exprese su intención de quedar embarazada, durante el propio embarazo y en el posparto- debe considerarse como criterio objetivo de calidad de los cuidados.

La mujer fértil no embarazada

En el caso de la mujer en edad fértil y no embarazada, las mayores oportunidades de éxito se derivarán de la aplicación de una estrategia oportunista y sistemática de anamnesis, el registro de la historia de vacunaciones previas y la puesta al día, en función de los antecedentes recogidos, mediante la administración de las vacunas necesarias para asegurar una protección adecuada a sus circunstancias.

Es importante aplicar el calendario vacunal del adulto (CAVA). Cualquier contacto con el sistema sanitario es una oportunidad que no debe perderse, y más cuando al realizar dicho contacto las personas están dispuestas a dar lo mejor a las generaciones futuras.

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El primer paso en la aplicación del CAVA consiste en la reconstrucción de la historia de protección natural o adquirida, su registro y el consejo de las vacunas necesarias para actualizar el calendario. Es importante, si la mujer acepta la vacunación, proceder en la misma consulta a la administración y el registro en los soportes adecuados de las vacunas administradas.

La inmunización correcta de la mujer joven y de su pareja, junto con el registro de sus antecedentes y la historia de vacunaciones, simplificará los cuidados y preparará el camino para un embarazo y una crianza más seguros.

La mujer embarazada

Si la mujer expresa su deseo de quedar embarazada en los próximos meses o se encuentra en período gestacional, en ausencia de una historia fiable de la enfermedad o de la vacunación, la determinación de los valores de anticuerpos frente a la rubéola, la hepatitis B y la varicela será útil para aconsejar las pautas a seguir en el posparto en relación con estas enfermedades vacunables y, en caso de exposiciones de riesgo durante el embarazo, facilitará la toma de decisiones y consejos del profesional.

Si el embarazo no se ha producido, pero la mujer expresa su intención de que se produzca, en caso de una serología negativa frente a la rubéola y en ausencia de una historia documentada de la administración de dos dosis de triple vírica, separadas entre sí por al menos un mes, éste sería el momento de indicar o completar esta pauta, tomando las precauciones necesarias para que la fecundación no se produjese hasta que hubiesen transcurrido 4 semanas después de la administración de la última dosis.

Si la mujer es susceptible a la varicela se aconsejará la misma pauta; en caso de ser susceptible a la rubéola y a la varicela, se aconsejará la administración de la vacuna triple vírica y la vacuna frente a la varicela en la misma sesión, cada una en una de las regiones deltoideas, por vía subcutánea; se recomienda retrasar la fecundación 30 días tras la recepción, al mes de la primera dosis, de la segunda dosis de las vacunas.

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El embarazo y la vacuna antitetánica

El uso de cualquier vacuna en la embarazada debe ser considerado cuidadosamente. Así, cuando la embarazada esté en una situación en que la probabilidad de exposición a la enfermedad sea elevada, la enfermedad suponga un riesgo para la madre para el feto y sea improbable que la administración de la vacuna frente a la enfermedad suponga un riesgo añadido para la madre o el feto, será adecuado aconsejar la vacunación, ya que sus beneficios superarán con creces los riesgos potenciales. A ello hay que añadir que el riesgo para el feto en desarrollo, derivado de la administración de vacunas a la madre, es más teórico que real y no se ha objetivado en el caso de la administración a la gestante de vacunas inactivadas de virus, bacterias, toxoides, polisacáridos o subunidades proteicas; sin embargo, no debe administrarse ninguna vacuna durante el primer trimestre del embarazo, evitando así cualquier duda en caso de producirse una malformación fetal.

Aunque no se han evidenciado efectos adversos para la gestación o para el feto en el caso de la administración inadvertida a una embarazada de vacunas de virus vivos atenuados, es preciso tener en cuenta que están contraindicadas en el embarazo, a excepción de la vacuna de la polio, que puede recomendarse a la embarazada en situaciones especiales de riesgo.

Vacuna contra el tétanos en el embarazo

La administración de la vacuna antitetánica durante el tercer trimestre del embarazo ha contribuido a reducir las tasas de tétanos puerperal y neonatal, y a disminuir en un tercio las tasas de mortalidad infantil en los países en vías de desarrollo. La efectividad en este sentido ha sido demostrada en varios ensayos clínicos y estudios de seguimiento.

La vacuna frente al tétanos estará indicada en el embarazo cuando hayan transcurrido 10 años desde la última dosis y no exista constancia documentada de que la embarazada recibió al menos cinco dosis de vacuna antitetánica antes de los 16 años, que fueron administradas con los intervalos adecuados. La disminución de la inmunidad y la capacidad de respuesta a una dosis de recuerdo dependerán del número de dosis de toxoide tetánico recibidas, de la edad a la que fueron administradas, y del intervalo entre la serie primaria de tres dosis y las dosis posteriores de recuerdo.

Si no existe constancia de que la embarazada completó la serie primaria, deben administrarse las dosis necesarias para completarla; en este caso, se administrarán como mínimo dos dosis, con un intervalo mínimo de 4 semanas. Debe intentarse que este intervalo sea lo más amplio posible teniendo en cuenta que la segunda dosis debería administrarse entre la semanas 25.ª y 32.ª del embarazo con objeto de facilitar la protección del RN, ya que la transferencia de anticuerpos entre la madre y el feto se produce con mayor intensidad a partir del tercer trimestre, en las semanas 29.a-41.a de la gestación.

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En caso de no existir certeza de la administración de alguna dosis, se administrarán dos dosis, separadas entre 4 y 8 semanas, procurando que la administración de la segunda dosis se realice en el intervalo mencionado anteriormente. Al finalizar el embarazo se completará la serie de vacunación para asegurar una protección duradera.

A pesar de que se ha comprobado reiteradamente la seguridad de la administración de la vacuna antitetánica en el embarazo, el exceso de dosis de toxoide tetánico se ha asociado a reacciones locales tipo Arthus, con rubor, edema y dolor, y con mucha menor frecuencia con cuadros de neuritis braquial (0,4 casos por millón de dosis administradas), por lo que es necesario recordar que la obtención de una protección adecuada y segura depende de la existencia de registros adecuados de las vacunas recibidas y que es responsabilidad del profesional asegurar la existencia y la fiabilidad de los mismos.

Otras vacunas indicadas en situaciones especiales en el embarazo

Pueden administrarse en el embarazo las vacunas de polisacáridos simples frente al neumococo, meningococo y Haemophilus influenzae tipo B (Hib), y las vacunas víricas atenuadas frente a la hepatitis B y A, la rabia y la polio; también, en caso de considerarse necesario, puede administrarse la vacuna de la polio oral. Las pautas para todas ellas son las mismas que se utilizarían en ausencia de embarazo.

En caso de que la embarazada precise desplazarse de forma inevitable a zonas en las que el riesgo de exposición sea elevado, hay que tener en cuenta que no existe información sobre la seguridad en el embarazo o para el feto de las vacunas frente a la encefalitis japonesa, la plaga, la tifoidea (se prefiere la vacunación oral), el cólera y la fiebre amarilla (es preferible evitar o retrasar el viaje), ninguna de estas vacunas debe recomendarse de forma rutinaria, y sólo si tras una valoración detenida del riesgo éste se prevé alto, se recomendará su administración.

Vacunación en el posparto

En este momento deben corregirse las deficiencias detectadas durante los cuidados del embarazo que repercutieron sobre las enfermedades evitables mediante vacunas de virus vivos atenuados, como la rubéola o la varicela, o cualquier otra para la que no se consideró la administración durante la gestación. La lactancia no supone ninguna contraindicación para la administración de las vacunas necesarias y la administración de vacunas atenuadas o inactivadas no afectará a la seguridad de la madre o el lactante. Las vacunas de virus vivos se replican en la madre pero no se ha demostrado su excreción en la leche materna, a excepción del virus de la rubéola, aunque en este caso el virus no suele infectar al lactante, y en caso de producirse la infección es por virus atenuados y no afecta a la respuesta del lactante a la vacunación posterior.

La importancia de considerar el posparto como un momento clave para la vacunación estriba en que existen, también en España, grupos de mujeres jóvenes en los que la prevalencia de susceptibilidad se sitúa alrededor del 18%; en algunos casos esta situación no está corregida, y la mujer permanece expuesta en embarazos subsiguientes.

Dadas las consecuencias de la acumulación de susceptibles frente a la rubéola, es necesario introducir en los cuidados puerperales habituales la revisión del estado inmunitario de la mujer y su pareja, y ya en las primeras visitas posparto aconsejar la administración de las vacunas necesarias, muy especialmente las vacunas de virus vivos atenuados contraindicadas durante el embarazo (triple vírica y varicela); asimismo, en caso de precisar un recuerdo antitetánico, es el mejor momento para administrar una dosis de recuerdo de dTpa (difteria, tétanos, pertussis acelular), con lo que se actúa sobre el papel transmisor del adulto joven y se evitan cuadros de gravedad de la tos ferina en los primeros meses de vida.

Vacunación contra la tosferina durante el embarazo

Más del 40 % de los casos de tosferina se producían en niños menores de un año hasta que se implantó la vacunación de la embarazada. Cuando una mujer embarazada recibe la vacuna de la tosferina, los anticuerpos de su sangre pasan al bebé a través de la placenta. La vacunación de la madre sirve de protección al bebé durante los 2 primeros meses de vida, cuando es aún muy pequeño para recibir la vacuna directamente. La mejor medida de protección para el recién nacido es la vacunación de la madre durante el embarazo.

La administración de la vacuna, a partir de la semana 27 de gestación (includo desde la 20 si hay amenaza de parto prematuro), ofrece mayores garantías de que los anticuerpos de protección que crea la madre pasen al feto a través de la placenta. La vacuna de la tosferina es segura y bien tolerada por las embarazadas. Esta vacuna, conocida como Tdpa, y que ofrece también protección contra el tétanos y la difteria, es una vacuna inactivada por lo que no supone ningún riesgo teórico para la madre ni el feto.

Desde que Cataluña, en 2014, fuera la primera comunidad autónoma en incluir esta actividad preventiva, seguida poco después de Asturias, ya todas las CC. AA. incorporan en sus recomendaciones preventivas la vacunación de las gestantes a comienzos del tercer trimestre del embarazo.

Vacunas recomendadas durante el embarazo

Durante el embarazo, los cambios fisiológicos favorecen que las gestantes sean más susceptibles a infecciones graves, tanto para las futuras madres, como para el feto, el recién nacido y lactante. En general, durante el embarazo se pueden administrar vacunas que contienen virus muertos, también llamados virus inactivados. Durante este período no se recomiendan las vacunas que contienen virus vivos.

La vacunación durante el embarazo es una medida preventiva muy importante. La consulta durante la gestación se debe considerar como una oportunidad para evaluar el estado de vacunación de la mujer. Cuando la relación riesgo-beneficio lo justifica puede ser necesario vacunar a las embarazadas para protegerlas a ellas y/o al feto e incluso a los/as recién nacidos/as tras el parto.

Según la última guía publicada por el Consejo Asesor de Vacunas de la SEP y la SEGO en abril de 2024, se recomienda la vacunación a las embarazadas frente a la gripe y la COVID-19 en cualquier trimestre del embarazo y hasta los 6 meses tras el parto (si no habían sido vacunadas durante la gestación) así como frente a la tosferina entre las semanas 26 y 36 de gestación.

Genera unos niveles de anticuerpos neutralizantes que atraviesan la placenta y son capaces de proteger a los recién nacidos contra la infección por gripe, por lo que el beneficio es para ambos, la madre y su hijo. La vacunación frente a la gripe en la embarazada ha demostrado ser segura, y la evidencia científica publicada a este respecto muestra que esta vacuna no está asociada con un mayor riesgo de muerte fetal, aborto espontáneo o malformaciones congénitas.

Las vacunas recomendadas durante el embarazo son:

  • Tétanos y difteria: El objetivo de la vacunación frente a tétanos es minimizar el riesgo del tétanos durante la gestación y contribuir a la erradicación del tétanos neonatal.
  • Tosferina: El objetivo de la vacunación es proteger al recién nacido o nacida frente a la tosferina en los tres primeros meses de vida. Se recomienda la vacunación con dTpa (difteria, tétanos, tos ferina) en cada embarazo, preferentemente entre las 27 y 28 semanas, incluso si la mujer tiene antecedentes de tosferina o vacunación previa, e incluso si los embarazos consecutivos ocurren dentro un periodo de 12 meses.
  • Gripe: La morbilidad e incluso mortalidad que puede ocasionar la gripe durante el embarazo es similar a la descrita para otros grupos de riesgo. La vacunación de la embarazada proporciona un triple efecto: protección de la madre, del neonato y del lactante en los primeros meses de vida. Durante la campaña de vacunación frente a la gripe, se recomienda una dosis de vacuna inactivada a embarazadas en cualquier trimestre de gestación.
  • COVID-19: La embarazada tiene un mayor riesgo de enfermar gravemente por el SARS-CoV-2 en comparación con las no embarazadas. Se recomienda la vacunación frente a COVID-19 en todas las embarazadas. Se puede recibir en cualquier trimestre del embarazo.

La tosferina es una enfermedad respiratoria altamente contagiosa que puede ser especialmente peligrosa en recién nacidos. Los recién nacidos son particularmente vulnerables a la tosferina porque su sistema inmunológico aún no está desarrollado y no pueden recibir la vacuna hasta los dos meses de edad. Además, la tosferina en bebés menores de seis meses puede causar complicaciones graves como neumonía, convulsiones e incluso la muerte.

La vacuna contra la tosferina en embarazadas se administra en combinación con las vacunas del tétanos y la difteria (Tdap). Como cualquier vacuna, la Tdap puede generar efectos secundarios leves, tales como enrojecimiento, hinchazón o dolor en el lugar de la inyección. En raras ocasiones, se pueden presentar fiebre baja o molestias musculares.

La vacunación contra la tosferina en embarazadas es una estrategia efectiva y segura para proteger a los recién nacidos de una enfermedad potencialmente mortal. Siguiendo las recomendaciones médicas, las futuras madres pueden contribuir significativamente a la salud de sus bebés, brindándoles una protección temprana y efectiva.

Vacunas antes, durante y después del embarazo

Cuando una mujer desea quedar embarazada es importante que se informe acerca de las vacunas necesarias, ya que algunas deben administrarse antes de una gestación.

Hay que tener mucha precaución con la administración de vacunas durante el embarazo. Sólo se debe vacunar en el embarazo cuando el beneficio sea mayor que los riesgos potenciales que podrían derivar de la vacuna. Por ello, durante el embarazo solo se recomiendan administrar vacunas de virus muertos o inactivados, las cuales son seguras tanto para la embarazada como para el feto.

En cambio, las vacunas que contienen virus vivos o atenuados están totalmente contraindicadas durante el embarazo. Es el caso de las vacunas vacunas frente al sarampión o la varicela, por ejemplo. Este tipo de vacunas no se pueden administrar durante la gestación.

Vacunas antes del embarazo

Las mujeres en edad fértil que desean lograr un embarazo deberían acudir al servicio de medicina preventiva para revisar su calendario de vacunación. Allí le indicarán si tiene todas las vacunas necesarias o si es necesario administrar alguna vacuna antes del embarazo.

Por ejemplo, es fundamental comprobar si la mujer tiene inmunidad frente al sarampión, la rubeola, la parotiditis y la varicela antes de quedar embarazada.

De no ser así, la mujer deberá vacunase antes de intentar concebir. De lo contrario, si la mujer se queda embarazada pese a no tener inmunidad, esto puede afectar de manera negativa a la gestación y causar algunas complicaciones.

En caso de que la mujer se vacuna frente a alguna de estas enfermedades, lo aconsejable sería evitar concebir durante las siguientes 4 semanas.

Vacunas durante el embarazo

Las vacunas que se administran una vez que la mujer está embarazada pretenden asegurar tanto la protección de la madre como la de su futuro bebé.

Entre las principales vacunas que se recomiendan durante el embarazo y que, por tanto, son vacunas seguras para la madre y feto se encuentran las siguientes:

  • Vacuna antigripal: esta vacuna se puede administrar en cualquier momento del embarazo.
  • Vacuna contra la tosferina: esta vacuna debe administrarse entre la semana 27-36 del embarazo.
  • Vacuna Covid: se puede administrar en cualquier momento del embarazo.
  • Vacuna del virus respiratorio sincitial (VRS): está indicada durante los meses de otoño e invierno en embarazadas de 32-36 semanas. Esta vacuna protege contra el virus respiratorio sincitial, un agente frecuente causante de la bronquiolitis.
  • Vacuna del tétano y difteria (Td): únicamente se administrará si la embarazada no ha recibido 5 dosis frente al tétano anteriormente. En caso de que no haya información acerca de la vacunación frente al tétano, la mujer se administrará tres dosis. Una de estas tres dosis será sustituida por la vacuna de la tosferina o dTpa. El resto de las dosis de la vacuna del tétano se administrará según corresponda.

En cambio, vacunas que contienen virus vivos atenuados supondrían un riesgo para la salud materna y fetal. Por esta razón, vacunas como la de la triple vírica, la vacuna contra el dengue o la fiebre amarilla, por ejemplo, están totalmente contraindicadas si la mujer ya está embarazada. Tampoco está indicada la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH) durante el embarazo, al igual que la vacuna de la varicela.

Vacunas después del embarazo

Cuando la mujer ha dado a luz a su bebé, es posible administrarse cualquier tipo de vacuna. No se han encontrado evidencias científicas de que la vacunación materna con vacunas de virus vivos se transmitan por la leche o vayan a perjudicar al bebé.

Por ello, la mujer podrá administrarse las siguientes vacunas durante el periodo de lactancia:

  • Vacuna del sarampión.
  • Vacuna de la rubeola.
  • Vacuna de la varicela.

Además, la mujer también se podrá poner otras vacunas que le correspondan según su edad.

Casos especiales

En algunas situaciones especiales, como presencia de patologías previas, exposición al virus por viajes a zonas endémicas o estilo de vida pueden aplicarse algunas vacunas que de manera rutinaria no se administran durante el embarazo.

A continuación, se enumeran las principales vacunas recomendadas en embarazadas en situaciones especiales:

  • Vacuna de la hepatitis A y B.
  • Vacuna de polisacáridos VNC13 y VNP23.
  • Vacuna del meningococo.
  • Vacuna de la rabia.
  • Vacuna frente a la fiebre tifoidea.
  • Vacuna de la Poliomielitis.

En cualquier caso, es importante destacar que cada embarazo es diferente y único. Por tanto, lo ideal siempre es consultar con un profesional cada caso particular.

Preguntas frecuentes

¿Qué vacunas son imprescindibles tener antes de una FIV?

La mujer con deseos de gestación debe ser tratada como el resto de la población en general. Esto quiere decir que debe de haber cumplido con el calendario de vacunación durante la niñez con lo que se encontrará protegida frente a determinadas enfermedades infectocontagiosas.

Dentro del estudio básico de infertilidad solicitado a las pacientes previo al inicio de un ciclo, se encuentra la rubeola. Si en los resultados se observa que no se encuentra inmunizada, se recomienda colocarse la vacuna y esperar tres meses antes de empezar el ciclo o quedarse embarazada.

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