Diabetes Gestacional: Valores Normales y Diagnóstico Durante el Embarazo
La diabetes gestacional es la presencia de glucemia alta durante el embarazo en mujeres que antes de la gestación no tenían diabetes. En la mayoría de los casos, después del parto, la glucosa vuelve a sus límites normales. Es aquella que se produce durante el embarazo, provocando que los niveles de glucosa se eleven durante el periodo gestacional y, por norma general, vuelven a su nivel normal después del embarazo.
Durante este periodo, es importante controlar los niveles de glucosa para que no surjan complicaciones. La diabetes gestacional puede conllevar complicaciones como macrosomías (niños excesivamente grandes) y complicaciones en el nacimiento, por lo que es importante controlar los niveles de azúcar.
La causa principal que produce la diabetes en el embarazo se debe a que las hormonas durante este periodo pueden producir que no se segregue suficiente insulina, la hormona situada en el páncreas que regula la cantidad de glucosa en la sangre, lo que provoca que la cantidad de azúcar en sangre se eleve. Además, existen otros factores que pueden producir diabetes en el embarazo, como antecedentes familiares de diabetes, embarazos en mujeres mayores de 35 años o la obesidad.
Mientras que los valores normales de glucosa en sangre son entre 70 y 105 mg/dl, que puede aumentar después de las comidas, un nivel mayor a 128mg de glucosa en sangre indicaría una hiperglucemia. Los valores normales son entre 70 y 105 mg/dl.
Diagnóstico de la Diabetes Gestacional
A día de hoy, existen controversias sobre cómo llevar a cabo el diagnóstico. Es necesario descartar diabetes gestacional en el primer trimestre de embarazo en mujeres con factores de riesgo, como haber presentado diabetes gestacional en un embarazo anterior, abortos de repetición, tener antecedentes familiares de diabetes o situaciones que se asocian con resistencia a la insulina (hipertensión, hiperlipemia, obesidad, ovarios polimicroquísticos, acantosis nigricans).
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Test de O’Sullivan
El test de O’Sullivan es una prueba destinada a valorar los niveles de azúcar en sangre, para diagnosticar los casos de diabetes gestacional. En España se hace rutinariamente a todas las embarazadas entre las semanas 24 y 28 de gestación (y en algunas comunidades autónomas se hace dos veces, una en el primer trimestre). El test de O`Sullivan consiste en la determinación de la glucemia plasmática una hora después de la administración de 50gr de glucosa por vía oral; a cualquier hora del día e independientemente de la ingesta o no de alimentos previa.
Se suponía que son necesarias de 8 a 10 horas de ayuno previo, de hecho en muchos centros de salud y hospitales siguen protocolos con esta indicación, pero el test realmente puede realizarse en cualquier momento del día independientemente de la ingesta previa de alimentos. Tampoco es necesaria una dieta especial en los días anteriores a la prueba.
Se realiza una extracción de sangre y se mide la glucosa en sangre; a continuación, la embarazada debe ingerir un líquido que contiene 50 g. de azúcar disueltos en agua y una hora más tarde se vuelve a extraer sangre para medir de nuevo la glucosa en sangre. La glucosa en sangre debe ser menor a 140mg/dl en las dos extracciones.
Si los resultados ofrecieran unas cifras iguales o mayores a 140 mg/dl se puede sospechar una intolerancia a los hidratos de carbono o una diabetes gestacional. Si el valor de la glucemia plasmática al cabo de una hora es igual o superior a 140 mg/dl, se considera el test de O`Sullivan positivo y se deberá realizar una sobrecarga oral a la glucosa (SOG) para confirmar el diagnóstico de diabetes gestacional.
Se diagnostica diabetes gestacional cuando los resultados igualan o superan los 200 mg/dl, y en este caso es necesario repetir el test para confirmarlo. Si los niveles obtenidos no han llegado a 200 mg/dl, pero han igualado o superado los 140 mg/dl, para confirmarlos se realiza la curva de glucemia o test de tolerancia oral a la glucosa (conocida popularmente como ‘curva larga’ o ‘curva de las tres horas’).
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Curva de Glucemia o Test de Tolerancia Oral a la Glucosa
En esta prueba se monitorizan los valores de glucemia tras una sobrecarga oral de 100 g. de glucosa y se realizan cuatro mediciones en intervalos de una hora.
Si hay un valor que excede los límites, se repite la prueba en tres semanas. Si vuelve a exceder el límite se diagnostica intolerancia a la glucosa. Si aparecen dos valores que exceden los límites se diagnostica diabetes gestacional.
En todos los demás casos será preciso realizar una sobrecarga oral de glucosa, que consiste en la administración de 75 ó 100 gr. de glucosa a la embarazada (dependiendo de los criterios a utilizar), midiendo los niveles de glucosa en sangre al inicio y posteriormente cada hora. Es necesario realizarla por la mañana, en ayuno de aproximadamente 10-12 horas, con una dieta que contenga una cantidad igual o superior a 150 gr/día de hidratos de carbono los tres días previos a la prueba y habiendo desarrollado una actividad física normal.
Sobrecarga de Glucosa
Esta prueba para diagnosticar si existe diabetes en el embarazo se realiza en un solo paso. Se administran de 75 a 100 mg de glucosa y se realiza una medición previa y cada hora durante dos horas en ayuno. Unos niveles de 92 mg, 180 mg y 153 mg de glucosa en sangre en las respectivas mediciones, indicarían un caso de diabetes en el embarazo.
Se dan 75 gramos de glucosa directamente y se mide a las 0, 1 y 2 horas.
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Criterios HAPO
Los criterios HAPO son notablemente más rigurosos, se recomendaron por primera vez en 2011 y muchos centros todavía no los aplican. Al aplicarlos se incrementa el número de mujeres afectadas de diabetes gestacional, de manera que el riesgo asciende desde el 5-6 % al 15-20 % con los criterios HAPO.
Valores de Referencia y Control de la Glucemia
Durante el embarazo, los objetivos de control son más estrictos que fuera del embarazo. En la diabetes gestacional pretendemos que las glucemias capilares sean iguales o inferiores a 95, 140 y 120 mg/dl antes de las comidas y a los 60 y 120 minutos de las mismas, respectivamente. Las mujeres con diabetes gestacional deben monitorizar su glucemia capilar para confirmar que se alcanzan dichos objetivos.
El control de la diabetes en el embarazo debe hacerse de forma estricta y se deben seguir las indicaciones médicas, ya que en el caso contrario, pueden surgir problemas de salud tanto para la madre como para el bebé. Los controles de los niveles de glucosa en sangre para los casos de diabetes en el embarazo se deben realizar en ayunas y una hora después de las comidas principales (desayuno, comida y cena) mediante un glucómetro, que determinará los valores.
Pregunta a tu médico o ginecólogo cuál es el rango de seguridad de la glucosa en sangre.
Tratamiento y Estilo de Vida
Con normas de estilo de vida (dieta y ejercicio) lo conseguían entre el 70 y el 85 % de las mujeres diagnosticadas con los criterios anteriores a los HAPO. El estilo de vida recomendado consiste en practicar ejercicio, aunque siempre dentro de lo que permitan los obstetras, y seguir una dieta en la que va a ser especialmente recomendable el repartir los hidratos de carbono a lo largo del día.
Realizar ejercicio físico dentro de las recomendaciones médicas, ya que la actividad física ayuda a reducir los niveles de glucosa en sangre.
Esto es especialmente importante con el desayuno, ya que a primera hora de la mañana existe una tendencia a la subida de la glucosa mientras que en la segunda mitad de la misma la tendencia es la opuesta. Por tanto, un desayuno ligero y un tentempié con hidratos a media mañana es la norma en prácticamente todos los casos con diabetes gestacional.
Dentro de la dieta para la diabetes gestacional, se recomienda repartir los hidratos de carbono a lo largo del día. Esto incluye productos como el arroz o la pasta consumidos en pequeñas cantidades durante las comidas. Incluir alimentos como frutas y verduras, ricos en fibra. Limitar la ingesta de grasas saturadas y alimentos ricos en colesterol.
Durante la diabetes en el embarazo, se debe mantener intervalos de tres horas entre cada ingesta y no superar un tiempo mayor a ocho horas de ayuno. La dieta para la diabetes en el embarazo debe contener un aporte calórico suficiente, ya que no está recomendada la pérdida de peso.
En ocasiones, cuando la adopción de hábitos de vida saludable no es suficiente para reducir la diabetes en el embarazo, el médico puede recurrir a una cantidad mínima de insulina o a medicamentos orales. Cuando con el estilo de vida no se logra alcanzar los objetivos de glucemia habrá que recurrir a los medicamentos.
Eso sí, aunque algunos expertos defienden la inocuidad de emplear ciertos antidiabéticos orales, Metformina y Glibenclamida concretamente, la inmensa mayoría se inclina por tratar exclusivamente con insulina.
Consideraciones Adicionales
Un buen control glucémico durante el embarazo puede reducir las complicaciones. Si la diabetes gestacional se asocia a macrosomía fetal, hay un pequeño riesgo de distocia de hombros. Cuando se diagnostique macrosomía, estimar el peso fetal y actuar según protocolo. Favorecer en estos casos de forma especial la movilidad materna en la dilatación y expulsivo, evitando la litotomía.
Informar adecuadamente a las mujeres para que confíen en su capacidad para dar a luz a un bebé sano/a y sin complicaciones, ya que este tipo de gestaciones finalizan satisfactoriamente en la mayoría de casos con una dieta adecuada, ejercicio y manteniendo un control regular sobre la glucemia; así como ofrecerles apoyo emocional y fácil acceso a la consulta de enfermería. Facilitar información sobre riesgos y posibles contingencias. Un 10 - 20% de mujeres necesitarán tratamiento farmacológico.
Después del Parto
Tras dar a luz, casi siempre la diabetes desaparece, aunque los médicos se asegurarán de ello antes de dar el alta. El post-parto y lactancia, por tanto, serán como los de cualquier otra mujer.
Tu médico te prescribirá un análisis de la glucosa en sangre (un análisis de sangre) que deberás hacerte tres meses después de dar a luz para verificar que la diabetes ha desaparecido. Cabe saber que en este caso el valor de referencia ya no será de 92 mg/dl, ya que ese valor corresponde al embarazo.
La diabetes en el embarazo suele desaparecer en un gran porcentaje después de dar a luz, aunque se deben seguir los controles médicos para revisar de nuevo los niveles de glucosa y se pueden volver a realizar las pruebas de diagnóstico. Si el médico lo considerara, puede llevarse un control rutinario cada cierto tiempo y recomendar algunas pautas a seguir.
El seguimiento de las pacientes afectas de diabetes gestacional muestra que alrededor de un tercio pueden desarrollar una diabetes en los años siguientes. Sin embargo, después del parto la gran mayoría de diabetes gestacional desaparecen, excepto en aquellas diabéticas preexistentes en las que sí va a permanecer.
El hecho de que se haya diagnosticado una diabetes gestacional no significa necesariamente que el hijo nazca con diabetes.
Como en la diabetes gestacional casi siempre se alcanzan los objetivos de control, es raro que los bebés sean macrosómicos, lo que hubiera aumentado la posibilidad de cesáreas. De todos modos, el día del parto los neonatólogos ya tienen presente que la madre tiene diabetes gestacional y estarán precavidos ante cualquier contingencia, fundamentalmente hipoglucemias.
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