Desarrollo y función de las vellosidades coriales de la placenta

04.11.2025

La placenta es un órgano materno-fetal efímero que desempeña un papel fundamental en el desarrollo del embarazo en mamíferos del clado Placentalia.

La vellosidad corial se refiere a las estructuras ramificadas que se proyectan desde la superficie del corion, una de las capas de la placenta. Las vellosidades coriales son esenciales para el desarrollo y la nutrición adecuada del feto en desarrollo.

Desarrollo de la placenta y las vellosidades coriales

La placenta comienza a formarse desde el momento en que el trofoblasto hace contacta con el endometrio, aproximadamente a partir del quinto o sexto día después de la fecundación. Durante este proceso, el trofoblasto se diferencia en dos tipos celulares: el citotrofoblasto, formando internamente, y el sincitiotrofoblasto, formando externamente.

Durante el embarazo, las vellosidades coriales se ramifican y se extienden hacia la decidua, el revestimiento del útero que se desarrolla durante el embarazo.

El citotrofoblasto es poliédrico y altamente mitótico, mientras que el sincitiotrofoblasto es una estructura multinucleada que invade y prolifera en el endometrio, formando lagunas trofoblásticas. Estas lagunas trofoblásticas son esenciales para la formación de la placenta, ya que constituyen una red compleja de vasos sanguíneos a través de los cuales el feto recibirá nutrientes y oxígeno de la madre y eliminará productos de desecho.

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Toda esta unión de vasos entre el embrión, la madre y el sincitiotrofoblasto dará lugar a una estructura llamada corion. Esta estructura junto con la pared mucosa del útero formarán la placenta. De este modo se establecerá una circulación útero-placentaria gracias a la formación de vellosidades profundas, las cuales se ramifican.

El intercambio de sustancias entre madre y feto ocurre mediante las vellosidades coriales, que son parte de la placenta y están en contacto con la sangre materna alojada en las lagunas o espacios intervellosos.

Función de la placenta y las vellosidades coriales

La placenta tiene múltiples funciones vitales durante el embarazo. Se trata de un órgano esencial para el correcto desarrollo del embrión, ya que a través de ella y del cordón umbilical, el feto mantiene la conexión con la madre, de la que recibe todos los nutrientes, sangre y oxígeno necesarios para su crecimiento y desarrollo.

La placenta se encarga de aportar oxígeno y nutrientes al bebé a lo largo de su desarrollo y, por tanto, del embarazo. Además, esta estructura tiene una acción inmunológica, ya que la placenta permite que el embrión no se reconozca como extraño.

Además de su papel en la nutrición, la placenta también se encarga de eliminar los catabolitos procedentes del feto, como dióxido de carbono, urea y bilirrubina.

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Otra importante función de la placenta es la secreción de hormonas que afectan tanto a la madre como al feto. A nivel endocrino, la placenta elabora dos tipos de hormonas, las hormonas polipeptídicas y las hormonas esteroideas.

Estas hormonas desempeñan un papel crucial en el mantenimiento del embarazo y en la preparación del cuerpo materno para el parto.

La placenta también actúa como una barrera protectora, impidiendo el paso de moléculas de gran tamaño, como proteínas, virus y bacterias. Esto contribuye a mantener el ambiente intrauterino libre de infecciones, aunque, en casos excepcionales, si el virus o bacteria logra dañar atravesar la barrera placentaria podría provocar una infección en el feto.

Evaluación de las vellosidades coriales

La evaluación de las vellosidades coriales es importante en la evaluación de la salud fetal durante el embarazo. La muestra de vellosidades coriales se puede tomar durante las primeras semanas de embarazo para detectar trastornos genéticos y cromosómicos en el feto.

La presencia anormal de vellosidades coriales puede ser indicativa de trastornos médicos subyacentes, como la preeclampsia y el síndrome de Hellp.

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Biopsia de vellosidades coriales (BVC)

La biopsia de vellosidades coriales (BVC) o simplemente biopsia corial es una prueba prenatal invasiva en la que se obtienen células de la placenta para analizarlas y detectar si el bebé sufre alguna anomalía. Este estudio genético prenatal se realiza entre las semanas 10 y 14 de embarazo, lo cual permite obtener un diagnóstico más temprano que en el caso de la amniocentesis (esta prueba se realiza en la semana 16 de gestación).

Puesto que la técnica tiene unos riesgos asociados, la biopsia de corion solamente se realizará cuando existan indicaciones para ello, como una edad materna avanzada o un mal resultado en la prueba del cribado combinado del primer trimestre.

Procedimiento de la biopsia corial

En función del ginecólogo que realiza la prueba, la biopsia de vellosidades coriónicas puede realizarse de dos formas distintas:

  1. Vía transcervical: se introduce una pinza semirrígida o cánula de aspiración a través del cérvix y se accede al corion frondoso (placenta en formación). A continuación, mediante control ecográfico continuo, se toma una muestra de las vellosidades coriales. Este es el método más utilizado y no necesita anestesia.
  2. Vía transabdominal: este método es muy similar a la amniocentesis. Se accede al corion mediante punción de la pared abdominal, después de haber aplicado anestesia local. La muestra de vellosidades coriales se obtiene mediante la introducción de una pinza fina a través de un trócar o bien mediante una aguja de aspiración.

En general, se obtiene una mayor cantidad de muestra por vía transcervical. Además, las molestias que siente la mujer también son menores por esta vía.

Después de la realización de la biopsia corial, la mujer deberá permanecer en reposo entre 24 y 48 horas. Sobre todo es importante no hacer esfuerzos físicos ni tener relaciones sexuales.

¿Cuándo se hace?

Una de las ventajas de la biopsia corial es que puede realizarse entre las semanas 10 y 14 de gestación, obteniéndose así un diagnóstico precoz. En cambio, la amniocentesis no puede realizarse antes de la semana 15.

Esto es algo muy importante, ya que en caso de obtener un resultado alterado, la interrupción voluntaria del embarazo (IVE) es menos traumática que si se realiza más tarde.

No obstante, si se hiciera una biopsia corial antes de la semana 10, podría tener consecuencias en el feto como el acortamiento de sus extremidades.

¿Cuándo está indicada la biopsia corial?

Puesto que se trata de un procedimiento invasivo, la biopsia de vellosidades coriónicas solamente se realiza en mujeres con alguna indicación.

A continuación, vamos a comentar estas situaciones:

  • Embarazadas con antecedentes de anomalías cromosómicas en alguna gestación previa.
  • Padres portadores de alteraciones genéticas o cromosómicas.
  • Observación de alteraciones fetales en la ecografía del primer trimestre.
  • Obtención de un riesgo combinado alto (1/250) en el triple screening para la trisomía 21 (Síndrome de Down), la trisomía 18 (Síndrome de Edwards) u otras aneuploidias.
  • Edad materna avanzada: mujeres mayores de 35 años.

Actualmente, la biopsia de corion es la técnica de elección para detectar anomalías cromosómicas y/o enfermedades hereditarias en el feto durante el primer trimestre de gestación.

Resultados de la biopsia corial

Con el análisis de las vellosidades coriales de la placenta es posible descartar más de 200 patologías en el feto, entre ellas trastornos genéticos, defectos del tubo neuronal o malformaciones cardiacas.

Los primeros resultados de estudio pueden obtenerse en tan solo 48 horas, donde se descartan las enfermedades más comunes, lo cual es mucho más rápido que en la amniocentesis. El estudio completo de la biopsia corial tardará unas semanas, ya que también incluye el cultivo celular.

Por otra parte, la fiabilidad de la amniocentesis es un poco superior a la fiabilidad de la biopsia de corion. A pesar de ello, el estudio de las vellosidades coriales tiene un grado muy elevado de precisión y proporciona un resultado válido en el 99% de los casos.

Existe una posibilidad mínima de obtener un resultado dudoso por el llamado mosaicismo confinado a la placenta. Al desarrollarse más rápidamente, las células de las vellosidades coriónicas pueden presentar alteraciones cromosómicas que realmente no existen en el feto.

En este caso, sí que sería necesario hacer una amniocentesis para confirmar el resultado de la biopsia de corion.

¿Qué riesgos tiene la biopsia corial?

El principal riesgo de la biopsia de corion es el aborto, aunque hoy en día solamente ocurre en un porcentaje menor al 1%. Sí que es más probable que ocurra un sangrado vaginal después de la biopsia transvaginal, por eso es importante guardar reposo después de la prueba.

Otras complicaciones que pueden tener lugar después de la biopsia corial son la rotura prematura de las membranas, la infección del líquido amniótico y de las membranas (corioamnionitis).

Preguntas frecuentes

¿Qué es mejor, hacer una biopsia de corion o una amniocentesis?

Ambas son técnicas de diagnóstico prenatal invasivas. El ginecólogo debe ser quién indique cuándo realizar una u otra en función de la edad gestacional.

Lo más precoz es una biopsia de corion que se puede hacer entre la semana 10 y 14 de embarazo. Tiene un riesgo de aborto de un 7-8%. Se realiza extrayendo una pequeña muestra de vellosidades coriónicas.

La amniocentesis se puede hacer entre la semana 16-18 de embarazo. Se realiza extrayendo líquido amniótico. El riesgo de aborto con esta técnica es de 0,6 y el 1%.

Ambas dos, presenta riesgo de interrupción natural de embarazo.

¿La biopsia corial duele?

La prueba, en principio, no es dolorosa. No obstante, algunas mujeres sienten molestias durante la biopsia corial, pero suelen ser molestias parecidas a cuando se realiza una citología. Por tanto, la embarazada puede notar un pinchazo o dolor menstrual cuando la biopsia se realiza por vía transvaginal.

Si la biopsia se hace por vía transabdominal, la mujer puede sentir una ligera molestia cuando la aguja entra en la barriga y posterior dolor en la parte inferior de la espalda.

¿Qué pasa si se obtienen unos resultados malos en la biopsia corial?

Cuando el resultado del análisis de las vellosidades coriales está alterado, es decir, es indicativo de que el feto está afectado por alguna malformación o anomalía genética, la mujer o la pareja tendrá que decidir si desean continuar con el embarazo o practicar un aborto terapéutico.

En ocasiones, dependiendo del caso, el especialista puede recomendar llevar a cabo una amniocentesis para confirmar el resultado.

Sin embargo, cuando se va a interrumpir el embarazo de manera voluntaria, lo mejor siempre es hacerlo lo antes posible.

¿Cómo se hace la biopsia corial en un embarazo gemelar?

En caso de una gestación bicorial en la que cada feto tiene su placenta, será necesario hacer una extracción de las vellosidades coriales de cada una de ellas. En función de la posición de cada feto dentro del útero, es posible que sea necesario utilizar ambos métodos, es decir, por vía transcervical y por vía transabdominal.

Peso de la placenta

La placenta presenta un peso aproximado de 1.500 gramos durante el embarazo, y juega un papel crucial en el transporte de sustancias necesarias para el adecuado crecimiento y desarrollo fetal durante toda la etapa de gestación.

La placenta alcanza su máximo desarrollo cuando tiene una forma de disco con aproximadamente 15 cm de diámetro y un peso de alrededor de 500 g. Está dividida en cotiledones por tabiques placentarios y contiene unos 150 ml de sangre. La superficie de contacto entre la sangre materna y las vellosidades coriales es considerable, lo que favorece el intercambio de sustancias entre madre y feto.

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