Desarrollo de las Vellosidades Coriónicas: Primarias, Secundarias y Terciarias
La placenta, cuyo nombre proviene del latín "torta plana" debido a su apariencia en humanos, es un órgano efímero presente en la mayoría de los mamíferos, exceptuando a los marsupiales. Este órgano establece una conexión vital entre la madre y el feto, encargándose de suplir las necesidades de respiración, nutrición y excreción del feto durante su desarrollo.
La placenta humana es de tipo hemocorial, lo que significa que el tejido fetal penetra el endometrio hasta el punto de estar en contacto directo con la sangre materna. El tipo de placenta y el grosor de la membrana placentaria están estrechamente relacionados con el paso de sustancias de la madre al feto. Existe una relación inversamente proporcional entre el grosor de la placenta y el paso transplacentario de ciertas sustancias.
La placenta humana comienza a formarse en la segunda semana de concepción y se considera que ha adquirido su forma definitiva alrededor del tercer mes, cuando sigue extendiéndose, creciendo y engrosándose, pero ya está delimitada. Al final de la gestación, la placenta es un disco con un diámetro aproximado de 20cm y medio kg de peso (que equivale aproximadamente al 16% del peso fetal). Una modificación excesiva de estos valores supone una patología.
Formación y Desarrollo de las Vellosidades Coriónicas
La placenta humana, como órgano de relación estrecha entre el feto y su madre, comienza a formarse en la segunda semana, y evoluciona hasta el tercer-cuarto mes, cuando ya está totalmente formada y diferenciada, aunque sufre algunos cambios menores hasta el término del embarazo.
La implantación es el primer estadío en el desarrollo de la placenta. La implantación del embrión humano se lleva a cabo por la acción erosiva del sincitiotrofoblasto, un grupo de células que rodean parte del blastocito. En la mayoría de los casos ocurre una muy cercana relación entre el trofoblasto embrionario y las células del endometrio.
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El cigoto, en estado de blastocito, se adosa a la capa funcional del útero, el endometrio, que para entonces ha sufrido modificaciones histológicas a causa de los cambios hormonales del embarazo. Es una evolución del trofoblasto, el cual aparece alrededor del quinto día para que el huevo pueda implantarse el 6º o 7º día en la mucosa uterina. La implantación es posible gracias a que ésta parte no embrionaria del huevo tiene enzimas con actividad proteolítica, capaces de “romper” o lisar la parte del epitelio en la que tiene que implantarse, y gracias a ello, iniciar las relaciones materno-fetales.
La porción materna es la parte más externa de la placenta, en contacto con la pared uterina, por lo que se llama placa basal. El endometrio del útero recubre el saco coriónico. En la placenta se pueden distinguir entre 20 y 30 troncos vellosos (partes redondeadas y salientes por la cara materna).
Está formado por dos partes, una capa celular interna (citotrofoblasto) y una capa celular externa (sincitiotrofoblasto). Estas capas están separadas del amnios por un espacio de estroma extraembrionario.
Etapas del Desarrollo de las Vellosidades
Las vellosidades que se forman en la superficie del corion relacionadas con el polo embrionario aumentan rápidamente de número, se ramifican y crecen, formando el corion velloso frondoso. A continuación, se describen las etapas clave en el desarrollo de las vellosidades:
- Fase Lacunar (Día 9 al 13): Se caracteriza por la aparición de vacuolas aisladas en el sincitiotrofoblasto que, al fusionarse e invaginarse, forman lagunas extensas llamadas cavidades hemáticas, originando así la nutrición embrionaria.
- Día 13: Aparecen las vellosidades a modo de tabiques que separan las lagunas. A estas trabéculas o tabiques se los conoce como los troncos de las vellosidades primarias.
- Día 15: En cada columna sincitial aparece un eje trofoblástico, el tronco de las vellosidades secundarias.
- Día 18: Las vellosidades aparecen como un eje mesenquimatoso envueltas por la capa de citotrofoblasto y sincitiotrofoblasto, en cuyo seno aparecen unos islotes vasculares que permiten distinguir lo que será la futura circulación fetal.
- Día 21: Las células del mesodermo en el centro de la vellosidad terciaria comienzan a diferenciarse en capilares de pequeño calibre que forman redes capilares arterio-venosas constituyendo las vellosidades terciarias.
Al final de la tercera semana la sangre comienza a circular a través de los capilares de las vellosidades coriónicas. La red vascular que se formó entre las vellosidades contacta con los vasos umbilicoalantoideos, quedando establecida la circulación feto-placentaria, que como hemos dicho, emplea vasos alantoideos (de aquí proviene el nombre de corialantoidea).
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Del 2º al 4º mes: las vellosidades se arborizan y aparecen rodeadas por una doble capa trofoblástica: una parte superficial, originada por el sincitiotrofoblasto; y una parte profunda y fibrótica, originada por el citotrofoblasto, que se conoce como células de Langhans. Aparecen en este momento las vellosidades en grapa, ramas de estos “árboles” que llegan hasta la cara materna de la placenta; mientras que el resto quedan como vellosidades flotantes en la cámara intervellosa.
Después del 4º mes: las vellosidades se han transformado en un árbol frondoso, muy vascularizado, a través de cuyos huecos (los espacios intervellosos) circula la sangre materna. El citotrofoblasto en este momento prácticamente ha desaparecido.
Las vellosidades que se forman en la superficie del corion relacionadas con el polo embrionario aumentan rápidamente de número, se ramifican y crecen. Las células conjuntivas de la mucosa uterina se transforman durante la implantación tras sufrir lo que se denomina la reacción decidual, formando una zona compacta en la que se encuentran restos de lo que fueron las glándulas uterinas. En la parte que se encuentra inmediatamente debajo, encontramos la zona esponjosa por la cual pasará el plano de despegamiento durante el alumbramiento.
Las divisiones de la placenta dan gran superficie, lo que permite mayores intercambios (unos 10 m² al término del embarazo). Los capilares de las vellosidades son ramas terminales de los vasos sanguíneos umbilicales.
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