Verónica Blume: Biografía de una Top Model Convertida en Gurú del Yoga
El nombre de Verónica Blume resonó con fuerza en el mundo de la moda y el cine durante los años 90 y más allá.
De madre uruguaya y padre alemán criado en Argentina, la modelo Verónica Blume nació en Alemania pero se crio en Barcelona.
Nacida en Alemania en 1977, reside en España desde hace dos décadas y es una enamorada de Balears.
Con nueve años, su familia se asentó finalmente en Barcelona, la ciudad que Blume convirtió en su hogar.
Su altura -1,77- y sus penetrantes ojos azules apuntaban, ya desde niña, madera de top model , una profesión que, aseguraba, no le atraía demasiado.
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Inicios en el Mundo del Modelaje
Comenzó en el mundo de la moda con dieciséis años. Tras ganar el concurso 'Supermodel of the World' organizado por la revista Elle en el año 1993, aunque anteriormente ya había hechos sus pinitos en algunas cámaras publicitarias y desfiles, pues un año antes de su despegue había sido descubierta por la agencia Traffic, cuyos organizadores le animaron para que se presentara al certamen.
Se presentó a un concurso de modelos organizado por la agencia Ford y lo ganó. Tenía sólo 16 años.
Al proclamarse vencedora, Verónica salió de su anonimato y de la noche a la mañana se vio en Nueva York, con 18.000 euros( por aquel entonces tres millones de pesetas) en joyas, un coche y un contrato con la agencia Ford por un valor superior a 180.000 euros.
Después de aquello fichó por la agencia Ford y se trasladó a Nueva York dispuesta a convertirse en una top de la talla de Claudia Schiffer, modelo con la que a menudo era comparada.
Éxito Internacional y Retorno a España
Durante su etapa estadounidense llegó a desfilar para Chanel, Calvin Klein o Tommy Hilfiger, entre otros, y a posar para fotógrafos como Richard Avedon -que la retrató para el Calendario Pirelli-, Mario Testino o Richard Mayer.
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La etapa neoyorquina duró dos años y, aunque trabajó mucho su estancia en Manhattan le permitió entrar por la puerta grande al complejo mundo de la publicidad y de la moda.
Sin embargo, la distancia pudo más y regresó a España donde se convirtió en una presencia habitual entre los desfiles de los principales modistos nacionales.
En aquella época, la joven luchaba por conseguir un objetivo claro: llegar a ser una top model. Pero aparecieron los primeros fantasmas y una necesidad de cambio cada vez más apremiante, "Me daba miedo ser conocida. No era feliz. Por estar fuera de España sacrifiqué una parte de mi juventud, estar con mi familia y ver crecer a mi sobrina".
De manera impulsiva, casi sin pensar, hizo las maletas, volvió a Barcelona y se compró una casa.
Un Giro Inesperado: El Yoga
Hace 18 años dio un importante giro en su vida, encontrando en la práctica del yoga un nuevo mundo. «Estaba embarazada de mi hijo, que este mes cumple 18 años, y en aquel momento vivía en Ibiza. Después de 10 años trabajando en el mundo de la moda y viajando demasiado para mi gusto, había tomado la decisión de detenerme y tomar perspectiva de todo. El embarazo, la vida en la isla, y el momento personal en el que me encontraba me llevaron a buscar una manera de vivir con más conciencia.
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Como otras modelos ha reformulado su vida y se ha convertido en una fanática de la vida espiritual en general y de la práctica de yoga en particular.
Descubrió esta disciplina mientras estaba embarazada de su primer y único hijo, Lian, y desde entonces no ha dejado de practicarlo un solo día.
"Estaba embarazada, vivía en Ibiza y descubrí una manera muy distinta de ocupar mi cuerpo y de relacionarme con él. Comencé haciendo yoga para embarazadas. Aquellas prácticas en la playa me aportaron mucho y decidí continuar explorando. Fue un enamoramiento inmediato", nos confesaba la modelo.
“Tiene muchísimos beneficios. Sobre todo, a mí me ayudó a sanar mi relación del cuerpo con mi cabecita. Te da una base. Una conexión distinta. Te ayuda a escucharte en todos los niveles”, asegura la top.
La parte física del yoga es muy bonita, muy efectiva y muy necesaria, pero en lo que más estoy haciendo hincapié es en la respiración, en todo aquello que les vaya a aportar un lugar de calma y de conexión interna.
Yoga es un estilo de vida. De hecho lo que nosotros solemos asociar al yoga, es solamente una parte de todo lo que significa yoga. La parte de práctica física es justamente eso: una práctica.
Verónica Blume Hoy: Autora y Profesora de Yoga
Mallorca, desde hace años, es destino para algunos de sus talleres. - Mallorca despierta algo muy especial en mí. De hecho me veo viviendo aquí algún día en un futuro no demasiado lejano. La mezcla de una naturaleza maravillosa con gente de distintos lugares del mundo que se unen tiene algo con lo que yo me identifico.
- Es una clase muy especial para mí. Está inspirada en mi libro Ser, el camino de vuelta a ti. Escribí este libro durante el año 2020. En él relato mi experiencia a través del yoga y la estructura de los chakras. Esta no será una clase puramente física. Mi invitación es a la escucha que lleva al respeto personal de lo que somos en cada momento.
En este libro hay mucho de mi biografía, pero no creo que escriba la historia de mi vida.
El libro está inspirado en los chakras. Son estructuras energéticas que se ubican en siete puntos del cuerpo y cada uno se ocupa de una temática y una etapa evolutiva.
Siempre me ha gustado escribir y soñaba con la idea de algún día publicar un libro. En mi familia siempre se ha leído mucho y me he criado entre muchos libros, pero nunca se daba la oportunidad ni saber de qué escribiría.
Al poco tiempo de entrar en el confinamiento, me llego la propuesta y era el momento oportuno para compartir lo que he aprendido en este camino. Mi intención no es dar una lección sobre nada, porque no me considero un ser elevado.
Porque el simple hecho de ser es un hecho que nos cuesta conquistar. Porque yo soy Verónica, soy rubia, tengo los ojos azules.... Pero quien soy en realidad.
Además, el buen ojo de Coréon Du para la moda ha propulsado la carrera de diseñadoras como Maria Borges, Alecia Morais y Blésnya Minher, que reivindican la heterogeneidad de la belleza natural africana, precisamente el hilo conductor de African Beauty, su último documental.
Asídua de Instagram, se califica de “sosa” a la hora de vestir y resuelve la ecuación de su estilo con la suma de “tejanos” y “americanas”.
Reflexiones sobre la Moda y el Bienestar
Afirma que “ la moda nunca me ha llenado como persona. Ha sido mi herramienta de trabajo. Es muy divertida, pero de ahí a que un vestido bonito te dé la vida hay un trecho. Si un vestido te llena, es que algo no va”.
Quizá por eso recuerda su etapa como modelo sin nostalgias ni adornos: “Me encantan las sesiones de fotos, pero la pasarela siempre me ha puesto muy nerviosa porque es un ritmo frenético y es como salir al teatro, hacer una actuación en vivo. Subirme ahí arriba a mí se me hacía muy grande”.
"Para mí la moda es un juego al que tienes que saber jugar". Verónica Blume entró en el mundo de la moda cuando aún era una adolescente pero, gracias a una fuerte personalidad, jamás se dejó deslumbrar por los focos de las pasarelas y mantuvo muy presentes los referentes que, aún hoy, le aportan tranquilidad y estabilidad: sus amigos, su familia y Barcelona, su ciudad.
Cuando siente que se tambalea alguno de sus valores, sabe que es el momento de cambiar el rumbo. Y esa determinación, tan personal como poderosa, ha regido algunos de los momentos más importantes de su carrera.
Veronica Blume comenzó en el mundo de la moda en los años 90, en pleno boom de las tops models internacionales como Linda Evangelista, Claudia Schiffer, Naomi Campbell o Cindy Crawford; y españolas como Martina Klein, Judit Mascó, Nieves Álvarez o Eugenia Silva.
Participación en Operación Triunfo
EL ESPAÑOL ha contactado con la exmodelo y profesora de yoga para que nos explique su función en la Academia musical más famosa de la televisión y cómo son sus clases.
"Fue una sorpresa total que me llegó a través de mi representante. Hasta Chenoa, la presentadora de esta edición de Operación Triunfo y exconcursante de la primera edición se ha declarado fan de la profesora de la Academia: "Voy a seguir tus clases en el canal 24 horas de Youtube del programa".
"Me parece la bomba que haya un ratito placentero.
Lo que más me atrajo es que yo, en mi fuero interno, tengo todavía a una niña pequeña a la que le habría encantado ir a la academia de la serie Fama y convertirse en cantante y bailarina (risas). El mundo del espectáculo me intimida un poco, pero a la vez me atrae muchísimo desde siempre.
Soy muy afortunada de poder ser parte del proceso de formación que están recibiendo estos chicos y, además, tengo el reto de compartir habilidades de yoga con chavales de unos 20 años, que es un grupo de edad que no suele frecuentar este tipo de clases y a los que les viene muy bien.
R: Porque el equipo de OT 2023 son muy cracks y están cuidando muy bien a los chicos. La propuesta que tienen es muy completa e incluir yoga en sus agendas les va a ayudar a estar más calmados, más centrados.
Es como en las grandes empresas americanas que proponen clases de yoga para sus trabajadores, para mejorar su rendimiento.
Intento crear un espacio semanal en el que puedan relajarse y soltar todo lo que cargan, un paréntesis en el que aflojen un poquito el nivel de exigencia.
Son clases de 50 minutos perfectas para gente que se está iniciando en el yoga de cualquier edad, son muy suaves, sin grandes exigencias físicas.
La estructura de las clases sería empezar con unos movimientos de calentamiento y unas respiraciones para entrar en contacto con nuestro cuerpo. Luego empezaríamos con asanas o posturas sencillas de pie y de suelo, como el saludo al sol y sus variaciones y cerraríamos siempre con la postura más importante de todas, Savasana.
Yo el yoga lo descubrí con 25 años y me transformó la vida completamente. Cambió radicalmente mi relación conmigo misma, mi manera de tratarme, de escucharme y de tratar y escuchar a los demás.
Me enseñó que emociones como la tranquilidad, la satisfacción, la calma, la alegría, que siempre estamos buscando fuera, se pueden ir cultivando desde dentro en uno mismo. Si yo hubiera descubierto el yoga mucho antes, me habría ahorrado muchas complicaciones.
Me siento muy identificada con los alumnos de la academia porque cuando, desde muy joven, entras en un entorno de muchas miradas y de mucha exigencia cuando todavía te estás formando como persona, es muy fácil desconectarte de ti.
En la primera clase no les puse porque necesitaban silencio y escuchar su respiración, pero a mí me gusta mucho poner música porque es magia, te transporta, te eleva y facilita la experiencia del yoga.
Practicar yoga sin música es como montar a caballo a pelo, la música lo endulza y lo intensifica todo. En mis clases suelo poner alguna sintonía tocada a piano o algún mantra, no soy de poner música cañera.
Escucho una mezcla muy grande, desde música de los años 70 hasta Coldplay o Beyonce. Lo que no me gusta nada es la bachata o el reguetón.
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