Verrugas en el Cuello: Causas y Tratamientos

25.10.2025

Las verrugas en el cuello son un problema común que afecta a una gran parte de la población, pero existen muchos mitos alrededor de su aparición. Uno de los más frecuentes es la creencia de que usar collares ajustados puede causar verrugas. Sin embargo, esto no es cierto. Según la dermatóloga Ana Molina, «las cadenas no tienen nada que ver, es un mito».

¿Qué son las verrugas en el cuello?

Las verrugas en el cuello son lesiones benignas en la piel que suelen ser blandas, de color carne o marrón, y aparecen en áreas de pliegue como el cuello, las axilas, las ingles y los párpados. Aunque se asemejan a las verrugas comunes, son diferentes en su naturaleza.

Los acrocordones, o fibromas péndulos, son pequeños bultos blandos que suelen aparecer en áreas de fricción como el cuello, las axilas y las ingles. Son de color carne o marrón y no son contagiosos. Por otro lado, las verrugas comunes son causadas por el virus del papiloma humano (VPH) y son más duras y rugosas.

Causas de las verrugas en el cuello

Aunque la predisposición genética juega un papel importante, muchas verrugas en el cuello están provocadas por ciertas cepas del Virus del Papiloma Humano (VPH). Existen más de 150 tipos de VPH y solo algunos se asocian a la aparición de papilomas. En el caso de esta zona del cuerpo, normalmente se trata de cepas no peligrosas, pero que se contagian con mucha facilidad.

Entre los principales motivos por los que se desarrollan las verrugas cuello se encuentran factores como la predisposición genética, el sobrepeso, un sistema inmunológico debilitado, el envejecimiento o los cambios hormonales. Lo habitual es que aparezcan en aquellas zonas del cuerpo que permanecen más tiempo expuestas a factores externos.

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Verrugas en el cuello por motivos hormonales

Los cambios hormonales también pueden desempeñar un papel importante en la aparición de verrugas. Durante etapas como el embarazo, la pubertad o la menopausia, los desequilibrios hormonales pueden desencadenar un aumento en la susceptibilidad del cuerpo a infecciones virales, lo que puede resultar en verrugas en el cuello.

Verrugas y el Virus del Papiloma Humano (VPH)

El virus del papiloma humano (VPH) es la principal causa de las verrugas en cualquier parte del cuerpo, incluido el cuello. El VPH ingresa al cuerpo a través de pequeñas roturas en la piel, y las verrugas son una manifestación visible de esta infección viral. Aunque el virus puede estar presente sin síntomas visibles, las verrugas suelen aparecer como bultos pequeños y ásperos.

En las mujeres, el mayor pico de presencia del virus del papiloma humano se registra en la franja de edad entre los 18 y los 24 años (28,8%). Según el estudio Cleopatre sobre prevalencia del VPH en España, también afecta a un 13,4% de las mujeres entre 26 y 45 años, y a un 7,9% de las españolas entre 46 y 65 años.

Existen diferentes virus del papiloma humano. Las variantes VPH 16, 18, 31, 33, 45, 52 y 58 se consideran de alto riesgo (también llamadas oncogénicas) porque originan lesiones precancerosas y cáncer. El signo más evidente de la presencia de VPH es la aparición de verrugas en los órganos genitales (vulva y vagina y cuello del útero).

Los condilomas, también conocidos como verrugas genitales o condilomas acuminados, son lesiones benignas causadas por la infección del virus del papiloma humano (VPH). Actualmente, se considera una de las infecciones de transmisión sexual más frecuente. Los tipos de VPH causantes de estas lesiones se denominan de “bajo riesgo oncogénico”, es decir que no están relacionados con el cáncer. Sin embargo, hasta un tercio de las pacientes con condilomas tienen una co-infección por otros tipos de VPH de “alto riesgo oncogénico”.

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La forma de presentación de los condilomas es muy variable. Frecuentemente, se observan verrugas o lesiones sobreelevadas de distinto tamaño (desde pocos milímetros a varios centímetros) con la superficie rugosa, adoptando una forma que recuerda a una coliflor o a una cresta de gallo. El número de lesiones también es muy variable, desde pocos elementos (son raras las lesiones únicas) a múltiples lesiones. Dichas lesiones habitualmente afectan a la vulva (labios mayores, menores, clítoris, introito), pero también pueden observarse en la zona perianal o anal, así como en la vagina y cuello del útero.

La infección por el VPH se transmite mediante el contacto directo con la piel o las mucosas. No todas las infecciones VPH presentan lesiones visibles (infección subclínica). La aparición de condilomas no se produce inmediatamente después del contacto con el VPH. La principal vía de transmisión es el coito vaginal o anal. Otras vías menos frecuentes son el contacto digital-genital y oral-genital.

Los condilomas son lesiones generalmente asintomáticas. Con relativa frecuencia el mayor impacto de esta enfermedad en las pacientes y en sus parejas radica en las implicaciones sexuales y los aspectos psicológicos derivados de su naturaleza (ansiedad, vergüenza, preocupación por la transmisión…etc).

En todas las pacientes con condilomas en genitales externos debe realizarse una evaluación completa de todo el tracto anogenital (vagina, cuello de útero, periné y región anal). El objetivo es descartar la existencia de condilomas en otras localizaciones del área genital así como de lesiones premalignas asociadas a la co-infección por otros virus de alto riesgo.

El preservativo como método anticonceptivo de barrera es el más recomendable para prevenir la transmisión del VPH y los condilomas. Sin ninguna duda, el mejor método de prevención de la infección es la administración de vacunas frente al VPH. Concretamente, las vacunas que contienen los tipos de VPH 6 y 11. Por este motivo, estas vacunas están incluidas en el calendario vacunal para su administración en niñas antes del debut sexual.

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¿Son peligrosas las verrugas en el cuello?

En la mayoría de los casos, las verrugas en el cuello son benignas y no representan una amenaza para la salud. Sin embargo, es recomendable no ignorarlas, especialmente si cambian de color, forma o tamaño, ya que estos cambios podrían indicar otras afecciones cutáneas que requieren atención médica.

Si bien las verrugas no suelen ser peligrosas, pueden extenderse a otras partes del cuerpo o a otras personas a través del contacto directo. Por ello, muchos optan por eliminarlas no sólo por motivos estéticos sino para evitar que se enganchen con ropa o joyas y las arranquemos sin querer causando una herida, así como para evitar la propagación.

¿Qué hacer si tengo verrugas en el cuello?

Si has notado la aparición de verrugas en el cuello, es importante consultar a un dermatólogo para confirmar el diagnóstico. Una vez que se confirme que las verrugas son benignas, existen varios tratamientos disponibles para eliminarlas de manera efectiva y segura.

Tratamientos para las verrugas en el cuello

Existen varios métodos para eliminar las verrugas en el cuello, pero no todos son igualmente efectivos.

  • Crioterapia: Consiste en aplicar nitrógeno líquido sobre la verruga para congelarla y hacer que se caiga. Es un método lento que puede requerir varias sesiones. Es una técnica rápida que congela la verruga con nitrógeno líquido, lo que logra destruir el tejido afectado. Es ideal para verrugas pequeñas o múltiples. No requiere de anestesia y su tiempo de recuperación es mínimo.
  • Electrocirugía: Utiliza corriente eléctrica para coagular y destruir el tejido de la verruga. Es un procedimiento rápido y efectivo.
  • Láser CO2 y Erbio:YAG: Estos láseres quirúrgicos avanzados ofrecen una precisión superior en la eliminación de verrugas. Estos métodos son mínimamente invasivos, permiten una recuperación rápida y dejan cicatrices mínimas. El láser CO2 coagula los vasos sanguíneos durante el procedimiento, reduciendo el sangrado, mientras que el láser Erbio:YAG genera cortes sin daño térmico residual significativo, lo que resulta en un enrojecimiento postoperatorio menor.
  • Ácido salicílico: En casos más leves, el dermatólogo puede prescribir este tratamiento tópico que actúa reblandeciendo la verruga hasta facilitar su eliminación. Es un método económico, aunque más lento y menos eficaz en verrugas grandes o profundas.
  • Extirpación mediante cirugía: Cuando la verruga es de mayor tamaño, presenta características fuera de lo habitual o se requiere un análisis histológico, puede optarse por la extirpación mediante cirugía.

Como hemos visto, todas las técnicas para quitar verrugas en el cuello tienen una serie de ventajas y desventajas según el caso concreto. La rapidez va de la mano del Láser C02, mientras que, si se trata de lesiones múltiples, la mejor opción es la crioterapia. Para verrugas superficiales y pequeñas, el ácido salicílico puede ser una buena solución.

Existen múltiples tratamientos para los condilomas acuminados. La autoaplicación de sustancias tópicas sobre las propias verrugas supone una ventaja y comodidad importantes para las pacientes.

  • Fármacos citotóxicos: se aplican selectivamente sobre los condilomas a los que destruyen por contacto directo.
  • Fármacos inmunomoduladores: se aplican sobre las verrugas y áreas afectadas y actúan estimulando al sistema immunitario para eliminar el VPH y las lesiones derivadas. Los principales son el imiquimod y las sinecatequinas.

Estos tratamientos implican la extirpación o la destrucción de las lesiones con diferentes métodos. Pueden realizarse en la propia consulta o en el quirófano. Este tipo de tratamientos suele indicarse en condilomas de gran tamaño, muy extensos o que afectan múltiples áreas del tracto genital.

Todos los tratamientos pueden tener algún efecto secundario. Los agentes citotóxicos o inmunomoduladores con frecuencia provocan reacciones locales como dolor, inflamación y enrojecimiento de la zona y, a veces, incluso erosiones o úlceras. Los tratamientos quirúrgicos y destructivos pueden causar molestias locales y/o secuelas en función de la extensión y localización de las lesiones. Estos efectos son mínimos en lesiones pequeñas especialmente si son tratadas con crioterapia o láser. Por el contrario, en caso de lesiones muy extensas o tratamientos múltiples existe un mayor riesgo de provocar defectos físicos y/o secuelas estéticas.

La curación de los condilomas acuminados implica la desaparición de todas las lesiones. Incluso en estos casos, en el 20-30% de las pacientes, las lesiones reaparecen entre los 3-6 meses posteriores. La persistencia del VPH en la piel o mucosas de forma subclínica es con frecuencia la causa que explica la reaparición de nuevas lesiones tras el tratamiento. Tras el tratamiento y resolución de las lesiones se recomienda realizar visitas de control periódicas con el fin de diagnosticar la reaparición de las mismas.

¿Son efectivos los tratamientos caseros?

Aunque existen numerosos remedios caseros que prometen eliminar las verrugas en el cuello, como atar un hilo alrededor de la verruga, estos métodos no son recomendables. No solo pueden ser ineficaces, sino que también pueden provocar infecciones, dolor y cicatrices. Además, no existen tratamientos comerciales (cremas o líquidos) que sean efectivos para estos tipos de verrugas.

Los tratamientos caseros pueden irritar la piel o causar daños, especialmente en áreas sensibles como el cuello. Por ello, es recomendable optar por métodos aprobados por profesionales.

Tratamiento con láser para verrugas

El láser es uno de los tratamientos más efectivos y seguros para quitar y eliminar verrugas en el cuello para siempre. Este método utiliza una luz concentrada para destruir el tejido de la verruga sin dañar la piel circundante. El láser es especialmente útil en áreas delicadas como el cuello, ya que minimiza el riesgo de cicatrices y reduce la posibilidad de que las verrugas reaparezcan. Es uno de los tratamientos más demandado en nuestra consulta por ser rápido, efectivo y sin dolor.

Estos procedimientos los realizamos con:

  • Láser CO2: Es una excelente solución para eliminar verrugas ya que vaporiza capas finas de la piel sin afectar los tejidos circundantes. Al ser muy preciso, permite tratar áreas delicadas como el cuello o el rostro. Su uso es efectivo para minimizar cicatrices y promover una recuperación rápida de la piel, lo que lo convierte en una opción popular.
  • Láser Erbium-YAG: Ideal para verrugas superficiales, ya que actúa sobre el agua presente en las células cutáneas. Este láser es menos invasivo que otros, facilitando una cicatrización rápida y reduciendo el riesgo de inflamación, lo que lo hace ideal para verrugas muy superficiales.
  • Láser de Colorante Pulsado (Dye Laser): Este láser es especialmente efectivo para verrugas planas. Su energía es absorbida por los vasos sanguíneos específicos en la verruga. El calor generado por la luz destruye los vasos sanguíneos que suministran sangre a la verruga, privándola de nutrientes y, eventualmente, causando que se seque y caiga.

Para eliminar verrugas de forma segura y efectiva, es fundamental acudir a un centro de medico especializado. Antes de elegir un tratamiento, asegúrate de que el centro cuente con dermatólogos certificados y tecnología avanzada. Por último, es importante seguir las recomendaciones post-tratamiento para evitar infecciones o cicatrices.

¿Qué cuidados post tratamiento debo seguir?

Es importante mantener la zona tratada limpia y evitar la exposición solar directa.

¿Las verrugas pueden volver a aparecer después del tratamiento?

Aunque el tratamiento con láser es muy efectivo, nuevas verrugas pueden aparecer con el tiempo debido a factores genéticos y hormonales. Nuestro equipo está disponible para responder a cualquier pregunta y ayudarte a decidir el mejor tratamiento.

Verrugas en el Cuello Durante el Embarazo

Durante la gestación se producen ciertas alteraciones en la piel de la mujer (no solo a nivel interno) que no tienen repercusión en la salud ya que no es grave, pero sí cobran relevancia en relación adquieren importancia en la estética y en la comodidad. Uno de ellos son las verrugas o acrocordones en el embarazo, ¿por qué pueden aparecer? ¿Qué son los acrocordones y por qué aparecen durante el embarazo?

Puede que si te hablamos de acrocordones (molusco fibroso gravidarum) no te diga nada esa palabra que es demasiado técnica y médica pero, si te decimos que son esos pequeños colgajos blandos y suaves que aparecen en el cuello, las manos o las axilas seguro que ya sabes a qué nos referimos con esta explicación.

Definición y características de los acrocordones

Se caracterizan por ser apéndices blandos del color de la piel o algo pigmentados, a menudo con forma pedunculada y con pliegues en su superficie y aparecen a partir del quinto mes del embarazo. Se conectan a la piel a través de un pequeño tallo, y pueden presentar pliegues en su superficie. Generalmente, su tamaño no supera los 5 milímetros. Estos fibromas blandos no son contagiosos y no implican riesgos para la salud, aunque pueden ser molestos al rozar con la ropa.

Estas verrugas pueden aparecer en cualquier momento de nuestra vida y no solo en el embarazo -especialmente tras la menopausia- , pero es en el embarazo cuando la mujer tiene más posibilidades de que broten en su piel. No duelen, no son graves para la salud, no se extienden por la piel y no son contagiosas, pero es importante diferenciarlas bien de otro tipo de dolencias aparentemente similares a la vista como las verrugas causadas por el virus del papiloma humano (VPH) porque estas últimas sí que conllevan graves riesgos para la salud. Acudir al especialista es por tanto lo principal para poder determinar si es una u otra afección.

Diferencias entre acrocordones y verrugas por VPH

Mientras que los acrocordones son benignos y no contagiosos, las verrugas por VPH son contagiosas y pueden extenderse a otras partes del cuerpo o a otras personas. Las verrugas suelen tener una textura más rugosa y pueden ser de color más oscuro. Ante la duda, siempre es recomendable consultar a un especialista para que te dé un diagnóstico preciso.

La cara, las manos, los pies, el cuello, las axilas, las ingles o el pecho son las zonas más frecuentes de la aparición de estos también conocidos como "fibromas blandos” que son delgadas capas de piel muy blandas que no presentan peligro porque suelen ser inofensivas para las personas que las sufren.

Estas mal llamadas verrugas no suponen por tanto ningún inconveniente que vaya más de lo estético, pero lo malo es que se desconocen las causas exactas que provocan su aparición más allá de las hormonas del embarazo que vienen detonados por el aumento en la producción de progesterona y de estrógenos. Esto hace que, aunque estas fibras de colágeno sean benignas, resulte imposible prevenirlas. Generalmente son pequeños, pero pueden alcanzar hasta 5 mm de tamaño. Algunos regresan después del puerperio.

¿Son peligrosos los acrocordones durante el embarazo?

En el caso de los acrocordones propios del embarazo, son benignos y, aunque pueden ser molestos por el roce al ponerse o quitarse la ropa, lo normal es que no presenten ningún problema cuando se manifiestan.

Los acrocordones son formaciones benignas que no representan un peligro para la salud de la mujer embarazada. No son cancerosos ni tienen potencial de malignidad, y su presencia no está asociada a complicaciones médicas. Aunque pueden ser una preocupación estética, no requieren tratamiento médico urgente. Su textura suave y su color similar al de la piel los hacen fácilmente identificables y diferenciables de otras afecciones cutáneas más serias.

A pesar de su naturaleza benigna, es fundamental consultar a un dermatólogo o especialista en caso de duda sobre la naturaleza de los acrocordones. Un diagnóstico profesional puede confirmar que se trata de acrocordones y no de otras lesiones cutáneas como verrugas por VPH u otras afecciones dermatológicas. La consulta médica también es importante para discutir posibles tratamientos si los acrocordones causan molestias significativas o preocupaciones estéticas.

Impacto estético y opciones de tratamiento para acrocordones

Al no haber peligro, lo mejor es esperar hasta después del parto, porque lo habitual es que en ese momento desaparezcan. Si no, siempre pueden extirparse de un modo sencillo con cirugía o con láser si el dermatólogo así lo cree conveniente.

Aunque los acrocordones no son peligrosos, pueden generar preocupación estética, especialmente en áreas visibles como el cuello o las manos. Además, pueden causar molestias físicas debido al roce con la ropa o al realizar actividades cotidianas. Para muchas mujeres embarazadas, la presencia de estos fibromas blandos puede ser incómodo.

Tratamientos disponibles para eliminar acrocordones

Existen varios tratamientos para eliminar los acrocordones, que pueden ser considerados si persisten después del embarazo o si causan molestias significativas. Será el dermatólogo el que determine la mejor opción en cada caso.

  • Crioterapia: La crioterapia es un tratamiento que consiste en congelar el acrocordón con nitrógeno líquido, lo que provoca su caída después de unos días.
  • Cauterización y extirpación quirúrgica: La cauterización implica quemar el acrocordón con calor, mientras que la extirpación quirúrgica consiste en cortar el acrocordón con un bisturí. Ambos métodos se realizan siempre en consulta médica bajo criterio del profesional.
  • Ligadura: La ligadura es un método que consiste en estrangular el acrocordón cortando su suministro sanguíneo, lo que provoca su caída. Este procedimiento es efectivo para acrocordones persistentes y puede realizarse de manera ambulatoria, es decir, siempre en el médico.

Después de cualquier tratamiento para eliminar acrocordones, hay que seguir las recomendaciones del especialista para el cuidado posterior. Esto incluye mantener la zona limpia y seca, evitar la exposición al sol y aplicar cremas recomendadas para su cicatrización. Además, durante el embarazo es especialmente importante cuidar la piel del sol, sobre todo para prevenir el cloasma gestacional.

¿Desaparecen los acrocordones después del parto?

En muchos casos, los acrocordones pueden desaparecer de manera espontánea en el puerperio, esa etapa posparto llena de cambios. Es el momento en que los niveles hormonales comienzan a estabilizarse. En algunos casos los acrocordones pueden persistir después del parto.

Después del parto, hay que seguir vigilando la piel y consultar a un especialista si los acrocordones continúan o si aparecen nuevos. Además, las mujeres que tienen acrocordones durante el embarazo pueden tener una mayor probabilidad de desarrollarlos nuevamente durante la menopausia por los cambios hormonales.

El VPH y el embarazo

La infección por el VPH es más común durante el embarazo ya que el sistema inmunitario se debilita en las mujeres gestantes. Sin embargo, en la mayoría de mujeres no supondrá ninguna complicación.

Las mujeres que tienen antecedentes de verrugas genitales (condilomas) o pruebas de VPH positivas deberían hablarlo con el ginecólogo antes de quedar embarazadas para realizar un control durante toda la gestación.

Existe una vacuna contra algunas variantes del virus del papiloma, pero la Comisión de Salud Pública del Sistema Nacional de Salud recomienda no vacunar a las mujeres ya embarazadas. La vacunación debería ser, por tanto, anterior al embarazo.

Contagio del VPH durante el parto

El embarazo puede provocar que aparezcan nuevas verrugas y que crezcan y se desarrollen rápidamente. Sin embargo, desaparecerán tras el parto ya que se observa que unas semanas después comienzan a desaparecer por sí solas.

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