Vino y embarazo: Riesgos y recomendaciones
Para que el embarazo se desarrolle con normalidad y el bebé crezca de forma natural y segura dentro del vientre materno, es esencial cuidar tanto lo que comemos, como lo que bebemos durante la gestación. Existen algunos alimentos y bebidas prohibidas en el embarazo que se deben evitar por sus consecuencias negativas sobre el desarrollo del bebé, pero ¿sabías que hay otros que se pueden seguir consumiendo con moderación, como el vino?
Aunque el consumo de alcohol está desaconsejado como norma general, el vino es un alimento permitido durante el embarazo, siempre que sea en pequeñas cantidades.
El embarazo es un periodo en el que debemos extremar las precauciones con algunos alimentos y bebidas, y esta recomendación debería ser extensible al periodo de búsqueda activa de embarazo, ya que, cuando tenemos el positivo, ya han pasado algunas semanas desde la concepción y nos encontraremos en un punto muy vulnerable del desarrollo embrionario en el que la exposición a algunas sustancias puede tener consecuencias negativas para el desarrollo del futuro bebé y por supuesto, para la salud de la madre.
Riesgos del consumo de alcohol durante el embarazo
Repasamos los efectos tóxicos del alcohol sobre el bebé con la ayuda de la Dra. Es muy probable que en alguna ocasión te hayas hecho esta pregunta: “¿Pasa algo por tomar una cerveza en el embarazo?”. O que alguien te haya dicho: “Por una cerveza no pasa nada”, o incluso que “una copa de vino en la comida es bueno”. Aquí te vamos a descubrir la verdad de estas frases: a tu bebé sí que le puede pasar algo porque te tomes una cerveza, y una copa de vino nunca es buena ni para el feto, ni para el embarazo, ni para ti.
Por lo tanto, no existe ninguna cantidad de alcohol segura durante el embarazo.
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El alcohol no es esencial para la salud, ni mucho menos, y tampoco presenta ningún beneficio. Por lo tanto, es complemente prescindible. El consumo de bebidas alcohólicas en el embarazo puede, además, afectar al normal desarrollo de la gestación.
Tampoco hay un momento del embarazo mejor para beber, ni ninguna clase de alcohol es mejor que otra. Como nos dice la doctora, “no influye el tipo de alcohol, da igual cuál sea. El alcohol en sangre es el mismo”.
Es probable que una cerveza o una copa de vino en el organismo materno no produzca ningún síntoma, y que no experimente signos de embriaguez, por lo que la futura madre lo vea como inofensivo, pero no es así para el bebé.
El etanol en sangre al feto le afecta mucho más que a la madre por dos motivos: primero, como nos dice la doctora Martín Blanco, “porque está en pleno desarrollo y crecimiento”. Y, en segundo lugar, porque “el nivel de enzima para metabolizar el alcohol es mucho menor en el feto”.
“La cantidad de alcohol en sangre a la hora de ingerirlo va a ser la misma en el feto y en la embarazada, pero el bebé tarda más tiempo en metabolizarlo y sus efectos se van a prolongar más en el tiempo. Hay defectos que pueden provocar el consumo de alcohol, como dificultades con el aprendizaje o retardo en el desarrollo que en un recién nacido no son valorables, que aparecen a largo plazo, años incluso después del nacimiento, “pero se ha visto que el alcohol puede estar relacionado”, explica la doctora Martín Blanco.
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Son problemas que a menudo no se vinculan con la ingesta de alcohol en el embarazo, porque cuando dan la cara ha pasado mucho tiempo desde la gestación, y, además, en principio, el niño nació sano. Pero con el tiempo empiezan a aparecer las complicaciones, como “retraso madurativo o problemas con el aprendizaje, en la psicomotricidad, de los reflejos, en el concepto del tiempo, de control de los impulsos, quizás déficit de atención e hiperactividad, comportamientos inapropiados”, señala la doctora.
Un consumo ocasional de alcohol puede que no impida que un niño tenga un cociente intelectual normal, pero quizás esté por debajo de lo que tendría si su madre no se hubiese bebido una cerveza de vez en cuando. Son pequeños efectos irreversibles en el desarrollo cerebral que los estudios clínicos no siempre detectan.
La ausencia de defectos clínicos visibles cuando nace el bebé no significa que no existan alteraciones moleculares que puedan predisponer a la aparición de algunas enfermedades en la edad adulta.
“Sus órganos están en pleno desarrollo y son más sensibles. Cualquier alteración puede producir un defecto en ese desarrollo”. El órgano más sensible es el sistema nervioso central. De hecho, el consumo de alcohol es la causa más frecuente de retraso mental no genético.
Pero, como nos indica la doctora Martín Blanco, también se pueden ver perturbados otros sistemas: “Se ha relacionado, por ejemplo, con alteraciones cardiacas y malformaciones del tubo digestivo y renales”.
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Es evidente que un consumo elevado de bebidas alcohólicas provoca unas consecuencias muy evidentes. Es el llamado síndrome alcohólico fetal.
“El síndrome es más frecuente en grandes bebedoras y en mujeres con un consumo crónico de alcohol, pero también está asociado en embarazadas que beben grandes cantidades de forma puntual, aunque no tengan un consumo habitual”, aclara la ginecóloga del Hospital Nuestra Señora del Rosario, de Madrid.
El espectro de afectación es muy variable. Cabeza y maxilar superior pequeños. Pero esto es solo la apariencia física porque causa anomalías cardiacas y cerebrales, problemas en el sistema motor y retrasos en el crecimiento y mental.
El alcohol consumido por la embarazada puede llegar a los tejidos y órganos fetales a través de la sangre. Además, hay que tener en cuenta que el metabolismo del bebé es más lento y, por tanto, el alcohol en su cuerpo durará más tiempo.
Efectos del alcohol en el desarrollo fetal
El consumo de alcohol durante el embarazo puede tener efectos bastantes negativos sobre el desarrollo fetal. Además de los síntomas del síndrome anteriormente comentado y de los problemas físicos que supone, beber alcohol durante el embarazo también puede causar problemas en el desarrollo cognitivo y en la conducta del bebé.
Los niños de madres que han consumido alcohol durante el embarazo pueden presentar retraso en el lenguaje y en las habilidades motoras, además de problemas en el aprendizaje y la atención.
Otros problemas que se asocian al consumo de alcohol durante la gestación son los asociados al comportamiento, ya sea desarrollando hiperactividad, impulsividad o dificultad en el control de las emociones.
Las consecuencias pueden manifestarse en el momento del nacimiento o más tarde durante el desarrollo. El consumo de alcohol mientras se está embarazada aumenta el riesgo de aborto espontáneo y de parto prematuro. Al nacer estos niños pueden pesar y medir menos, aunque a veces este retraso en el crecimiento se manifiesta más tarde.
En nuestro medio, el consumo de alcohol durante el embarazo es la primera causa no genética de retraso mental que, sin embargo, es enteramente prevenible. Además de esto, los bebes pueden nacer con rasgos faciales alterados (cabeza pequeña, maxilar superior pequeño, ojos pequeños y rasgados con pliegues característicos, etc.), problemas y malformaciones en otras partes del cuerpo como el corazón (defectos de cierre en los tabiques que comunican las distintas partes del corazón), los riñones, el tubo digestivo, las extremidades, etc.
Además, puede añadirse retraso psicomotor, desde moderado a profundo. Es el término médico por el que se conoce el conjunto de alteraciones que pueden afectar, de modo característico, a los bebés cuyas madres consumieron alcohol durante el embarazo.
En realidad, este síndrome, propiamente dicho, aparece en los casos más graves, pero existen muchos casos, la mayoría, en los que aparecen sólo algunas de esas manifestaciones de forma aislada y ni siquiera pueden identificarse en el momento del nacimiento o en los primeros meses de vida sino que se diagnostican en etapas posteriores del desarrollo del niño/a, durante la infancia o la adolescencia.
El alcohol consumido por la mujer embarazada pasa directamente al bebé, atravesando la barrera placentaria. Cuando una mujer embarazada bebe alcohol, al cabo de una hora ella y su bebé tienen la misma concentración de alcohol en sangre.
No hay ninguna parte del cuerpo del bebé que no pueda ser afectada negativamente por el consumo de alcohol de la madre; no obstante, el sistema nervioso y, en concreto, el cerebro, es uno de los órganos más vulnerables al consumo de alcohol durante esta etapa.
Esta especial vulnerabilidad del cerebro y la gran cantidad de funciones que controla y en las que interviene, hace que las manifestaciones del daño relacionado con el consumo de alcohol durante el embarazo sean tan variadas en intensidad y en el tiempo, pudiendo aparecer en el nacimiento o durante la infancia o adolescencia.
Además de esto, dependiendo del momento del embarazo, pueden verse afectados diversos órganos, en función de cuál de ellos se esta desarrollando en ese momento.
¿Existe un límite seguro de consumo de alcohol durante el embarazo?
Ninguna. No existe un límite de consumo que sea seguro, por lo que el único consumo seguro de alcohol durante el embarazo es el consumo cero.
Sí, cuanto más alcohol se consume mayor es el daño que puede ocasionar. Las manifestaciones más graves de los niños afectados por la exposición prenatal al alcohol, se producen en hijos de mujeres que consumen grandes cantidades de alcohol de manera habitual.
Sin embargo, el consumo ocasional de grandes cantidades, como el que se produce en los casos de borracheras o los consumos en atracón, aumentan también la probabilidad de que el desarrollo del bebé se vea seriamente afectado.
Alcohol y lactancia materna
Además, los efectos del alcohol también son perjudiciales durante la lactancia. Si la madre bebe alcohol durante la lactancia, este pasará a través de la leche y, por tanto, llegará al bebé.
Cabe destacar que hay algunas creencias acerca de posibles beneficios del consumo de alcohol durante la lactancia que son falsas. Por ejemplo, no es cierto que el alcohol incremente la producción de leche materna ni mejora su calidad.
Por otra parte, algunas creencias sobre los posibles beneficios del consumo de ciertas bebidas alcohólicas para la lactancia son rigurosamente falsas. El alcohol no aumenta la cantidad de leche materna ni mejora su calidad y representa un claro perjuicio para el bebé.
Lo más importante es no seguir consumiendo bebidas alcohólicas una vez que la mujer ha confirmado su embarazo.
Sin embargo, es recomendable que las embarazadas soliciten consejo a su ginecólogo y/o matrona con respecto a este tema y a otros hábitos que pueden suponer riesgos añadidos para su salud y la del bebé.
El entorno de la mujer embarazada
Un embarazo no supone un trastorno ni una alteración en la vida de una mujer y no es incompatible, salvo en el caso de un embarazo de riesgo así considerado por un facultativo, con la mayoría de actividades familiares, sociales y laborales que realiza cualquier mujer que no esté embarazada.
En esta tarea resulta fundamental el apoyo y la solidaridad de su pareja, de los miembros de la familia, de los amigos/as y de sus compañeros/as de trabajo, que deben apoyar el mantenimiento de los hábitos saludables de la mujer durante todo el embarazo y la lactancia y favorecer, frente a opciones no beneficiosas y/o de riesgo, la elección de alternativas saludables.
Aún incluso sin contar con las diferencias en el peso corporal entre hombres y mujeres, pues a menor peso corporal e igual cantidad de alcohol el daño es mayor, el alcohol alcanza en las mujeres mayores concentraciones en sangre que en hombres, aunque ambos ingieran la misma cantidad de alcohol.
Por otra parte, las mujeres son más proclives a sufrir daño en el hígado como consecuencia del consumo de alcohol. El alcohol está ampliamente reconocido como un agente cancerigeno por la comunidad científica, es decir, es un factor, entre otros muchos, que aumenta las probabilidades de padecer diversos tipos de cáncer.
¿Qué dicen los organismos internacionales?
En este sentido, la estrategia mundial de la OMS sobre alcohol entiende como “uso nocivo del alcohol” un concepto amplio que abarca el consumo de alcohol que provoca efectos sanitarios y sociales perjudiciales para el bebedor, para quienes lo rodean (terceros) y para la sociedad en general, así como las pautas de consumo de alcohol asociadas a un mayor riesgo de resultados sanitarios perjudiciales.
Es importante que los ciudadanos conozcan que el conocimiento científico nos informa que el riesgo cero no existe y que progresa en función del nivel de consumo, sin todavía llegarse a consensuar un dintel de validez y aceptación universal.
Es decir, el grado de riesgo por el uso nocivo del alcohol varía en función de la edad, el sexo y otras características biológicas del consumidor, así como de la situación y el contexto en que se bebe. Algunos grupos y personas vulnerables presentan una mayor sensibilidad a las propiedades tóxicas, psicoactivas y adictivas del etanol.
Alrededor de 4.000 artículos científicos publicados confirman que el alcohol puede provocar defectos en el feto, es decir, que es un productor teratógeno. Y no hay ninguno que diga que es beneficioso ni para el feto ni para el embarazo.
Las bebidas alcohólicas, sean las que sean, están prohibidas en el embarazo. Una pequeñísima ingesta puede causar en el bebé defectos que no se ven a simple vista como un cociente intelectual algo más bajo, problemas de comportamiento, déficit de atención…
Alcohol oculto en alimentos y bebidas
Y si ahora te pregunto en dónde podemos encontrar alcohol más allá de las bebidas alcohólicas como el vino, cerveza y otras bebidas, ¿sabrías responderme? Hoy quiero contarte en qué alimentos y bebidas podemos encontrar alcohol. Seguro que en alguna receta de la familia o de tu restaurante favorito se cocina con un chorrito de vino o de cerveza: muchos guisos de carne o de pescado y algunas salsas y reducciones llevan una bebida alcohólica entre sus ingredientes.
Si utilizas alcohol para cocinar, el embarazo puede ser una oportunidad para mejorar tus hábitos y desterrarlo de tu cocina y en su lugar, puedes utilizar caldos de calidad o especias. Algunos productos listos para su consumo pueden llevar vino o alcohol etílico entre sus ingredientes. Un claro ejemplo son muchas salsas.
Abramos el melón de los vinagres, porque sigue habiendo mucho mito en torno a ellos. El vinagre es un producto fermentado elaborado a partir del vino, y puede contener un alcohol residual del 1,5%. Por lo tanto, si quieres cuidar tu sensibilidad a la glucosa y prevenir trastornos metabólicos como la diabetes gestacional, entrena fuerza, evita el sedentarismo, descansa lo que necesites y evita el estrés: son los mejores aliados en la prevención y el manejo de la diabetes gestacional.
El vinagre es un conservante ampliamente utilizado por la industria alimentaria, sobre todo en conservas. El escabeche es un método de conservación muy utilizado en conservas de pescados, carnes y mariscos. Seguro que te viene a la cabeza la típica conserva de mejillones en escabeche, pero puedes encontrarlo en otros productos, como sardinas, caballas, bonito del norte, atún, chicharros, perdiz o codorniz. El escabeche lleva entre sus ingredientes vinagre como base y en algunos casos, también contienen vino blanco. Por lo tanto, no estaría recomendado durante el embarazo.
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