Causas y soluciones para las fugas de orina en pañales en bebés
Cambiar pañales va a ser una de las cosas que más hagamos durante los primeros meses de vida de nuestro bebé, tenemos que estar bien preparados. Ya que, si tu hijo ronda los dos años y con la llegada del verano seguro que empiezas a escuchar: "Es el momento de quitar el pañal, aprovecha el buen tiempo y el verano, es hora de que deje el pañal..." ¡No hagas caso a estos comentarios! Por mucho que el verano es un buen momento, no es el motivo para la operación pañal, ni mucho menos.
¡Alerta porque son muchos los errores que podemos cometer los padres a la hora de quitar el pañal! Tenéis que tener clara una cosa, dejar el pañal es un proceso madurativo que depende del ritmo evolutivo de cada niño.
Y otra cosa importante, cuando decimos proceso es eso, proceso, no es de un día para otro, o algo puntual de un momento. No es hoy quito el pañal y ya está de hoy para siempre... Si escuchamos todas las señales y lo hacemos en el momento correcto, la operación pañal no tiene por qué convertirse en un infierno o en algo difícil y complicado.
Con los niños nos pasamos la vida empujándole al tiempo, si gatea, queremos que camine, si camina, que corra... Con el pañal, igual. ¡Alerta! Adelantarnos es el principal error de los padres a la hora de quitar el pañal al niño.
Y es que nos pensamos que el hecho de controlar los esfínteres se aprende, y no es así. Se aprende dónde se hace el pipí, pero no a controlarlo. El control del esfínter es algo que se desarrolla, formando parte de ese proceso madurativo del bebé que durará desde los 2 años hasta los 5-6 años y que en cada niño se da en un momento y de una manera diferente, sin ser mejor ni peor. Adelantarnos puede frustarlos a ellos y frustrarnos a nosotros.
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Por ejemplo, a andar no se enseña, el sólo, cuando está lo suficientemente maduro, da sus primeros pasos, pues con el pañal igual. Otro de los errores de los padres a la hora de quitar el pañal es el hecho de compararse con otros niños.
Porque el hijo de unos amigos o un sobrino tuviera una operación pañal más existosa o rápida, o con menos edad que tu hijo no es termómetro para medir y quitarle a tu hijo el pañal. Cada niño tiene su ritmo, no se pueden comparar, ni vosotros como padres ni a vuestros hijos.
A veces esa presión y esa obsesión por quitar el pañal nos lleva a forzar a los pequeños y meterles una presión que no es la adecuada en un momento que no es el adecuado. En esto tiene mucho que ver el hecho de que en muchos centros escolares exijan que cuando el niño empiece el cole ya no lleve pañal.
Esto está en torno a los 2,5 - 3 años. Y muchas familias aprovechan el verano después de cumplir los dos años para quitarle el pañal al pequeño porque tienen la presión de que no pueden empezar el cole sin pañal. NO ASUMIR QUE NO ES ALGO PUNTUAL, SINO QUE ES UN PROCESO.
No es como quitar la mesa, que la quitas y ya está... El hecho de quitar un pañal y de controlar los esfínteres forma parte de un proceso y un proceso largo en el que habrá retrocesos, accidentes, pasos adelante y pasos atrás, sobre todo si no elegimos el momento adecuado porque el niño no esté madurativamente preparado.
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No podemos pensarnos que si el niño lleva una semana sin hacerse pis encima ya no habrá más escapes y sobre todo no podemos llevarlo al extremo, enfadarnos, regañar y presionar al niño si los hubiera. De igual manera que no podemos decir la edad o el momento en el que un niño deja el pañal, tampoco podemos determinar si será un proceso de 2 meses o de 6.
No debemos regañar a los niños ni hacer un drama del hecho de que haya habido fugas o escapes, o de que no se llegue a tiempo al baño. Es lo más normal del mundo. El problema es que muchos padres se piensan que porque dos días ya no se haga pis ya no lo volverá a hacer y cuando lo hacen reaccionan bruscamente, riñendo al peque, regañándole o incluso castigándole, no sólo verbalmente.
Esto nunca, si no queréis que la operación pañal sea un trauma para toda la familia, no podéis hacer esto. Os avisamos con tiempo para que vayáis haciendo acopio de ropita interior, de mudas de recambio... Se mojará y manchará muy a menudo, varias veces... También, además de sus braguitas o calzoncillos, debéis haceros con empapadores y fundas.
Si no es un buen momento o tenéis mucha tensión encima por lo que sea: trabajo, saludo... no empecéis con la operación pañal. Tenéis que estar todos en la familia al unísono. Si hay un elemento de estrés temporal espera a que pase y encuentra un momento en el que estéis preparados.
Además la familia debe acompañar en este proceso, igual que todas las personas con las que tenga contacto directo el peque: abuelos, cuidadores, profesores de la escuela infantil... para que cada uno en su momento, cuando le toque, sepa cómo reaccionar y actuar ante la situación.
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No elijáis por ejemplo una mudanza, la llegada de un hermanito... Como os comentábamos al principio con la llegada del buen tiempo y cuando tu hijo o hija tenga más de dos años escucharás: es el momento de quitar el pañal. Verás cercanos algunos casos, hijos de amigas, compañeros de la escuela infantil, sobrinos...
Huye de estos comentarios y de estas comparaciones por favor, si quieres que tu operación pañal sea un éxito. Que es verdad que la temperatura alga permite que los niños tengan menos ropa para ir al baño, que si se mojan no se enfríen, que los padres están de vacaciones con más tiempo libre, que en septiembre deberían empezar el cole sin pañal... si, pero el buen tiempo no es un indicador ni un factor de que tu hijo esté preparado para quitarle el pañal y no hacerse pis encima.
Tampoco lo es la edad. Os diré que en torno a los dos años, madurativamente los niños empiezan a percibir la sensación de tener la vejiga llena. No será hasta los 3 años cuando puedan retrasar el hacer pis, pero sólo un minuto o dos... Encontrar los pañales secos en periodos más largos.
Moja el pañal cada 3-4 horas. El peque puede pediros el cambio de pañal con mayor frecuencia él solito, porque se encuentre incómodo con el pañal, molesto, sucio... El factor imitación: muchos niños intentan copiar e imitar lo que hacen los adultos, y en este caso también.
Cuantas más señales de estas veáis en vuestro peque, más fácil os resultará el hecho de quitarles el pañal porque aparentemente estará más desarrollado. Aunque lo dicho, habrá retrocesos y fugas, igual que no es lo mismo quitar el pañal de día que por la noche.
- Debéis ser pacientes, no forzar ni adelantaros al momento.
- Observad las señales que os hemos indicado
- Elegid un momento adecuado para vosotros, sin tensiones, sin presiones, sin estrés, aunque parezca difícil podéis encontrarlo. Haced coincidir la fecha por ejemplo con un fin de semana sin eventos donde los primeros días de más fugas estéis en casa.
Podríamos hablar, cuando se aproxima la etapa de la operación pañal, de dos etapas: la anterior y la posterior a la retirada de los pañales. En la etapa anterior tenemos que hacer partícipe al pequeño:
- Invitarlo a ir al baño con vosotros, que vea qué es y cómo se hace. Explicadles todo el proceso paso a paso, donde está cada cosa, para qué sirve, el orden...
- Preparad al niño explicándole que es importante que os avise. Para ello podéis hacerlo de manera divertida mediante cuentos y libros que hablan sobre cómo dejar el pañal. También hay muchos juegos para acompañarle en este momento.
- Adelantarnos para que le sea lo más fácil posible: poner un escalón, un reductor de baño, utilizar ropa que sea cómoda de subir y bajar con las prisas... También hay muchos niños que utilizarán un orinal. Como hay muchos modelos podéis ir a comprarlo con él y que él mismo lo elija, el que más le guste o le motive. Por otro lado cuidado porque los hay demasiado psicodélicos con músicas y aplausos cuando el bebé lo haga bien pero puede llegar a asustar al pequeño y que le coja miedo sentarse en el orinal. Además también podéis empezar a usar pañales tipo calzoncillo, son los más prácticos y cómodos para esta etapa.
- Id comprando todo tipo de fundas para las distintas superficies: funda del colchón impermeable, protectores de sillas de coche o carro...
En la etapa posterior a quitarle el pañal: Una vez visualizadas las señales y estando preparados, hayamos quitado el pañal, empieza un proceso. Acordaos lo que llevamos todo el tiempo diciendo: proceso = periodo de tiempo, dilatado en el tiempo (semanas, meses...), no es algo puntual.
Tenéis que regular vuestras reacciones para bien y sobre todo para mal. ¿Qué quiero decir con esto? Que hacerlo bien no sea una súper fiesta constante de aplausos y premios... y que hacerlo mal no sea una debacle o motivo de regañina o hacerle sentir mal con cosas como: eres muy "guarro", mira cómo te has puesto, todo manchado otra vez... Estos comentarios negativos causarán un efecto contrario en el peque.
De igual manera que no hay que regañarle tampoco tenéis que darles premios. Los niños se despistan fácilmente y como os decíamos, a los 3 años serán capaces únicamente de controlar el pis un par de minutos. Si están jugando pueden distraerse y avisaros tarde, así que os tocará estar en forma para correr al baño, o si os pilla fuera de casa, pues donde sea, un árbol, una alcantarilla...
Primero quitad el pañal de día, el de noche os costará algo más de tiempo. Empezar de día, luego durante las siestas y finalmente por la noche.
Causas comunes de las fugas de orina en pañales
Hay veces que no es posible evitar que el pipí empape las sábanas del niño o del bebé, aún a pesar de que utilice pañales. Encontrar la causa, especialmente si se repite varias noches seguidas, ayudará a prevenirlo fácilmente.
Estás profundamente dormido, y de repente, escuchas la llamada del pequeño a través del ‘escucha-bebés’. Crees que puede tratarse de una pesadilla, o que simplemente se ha despertado y ha sentido algo de miedo. Pero ¡no! Te recuestas en su camita para volverlo a dormir y descubres que las sábanas y su pijama tienen pipí. Es algo que a cualquier madre y padre le ha ocurrido en algún momento a lo largo de la infancia de su hijo/a.
Fugas de la noche a la mañana, que además de remojar las sábanas y los pijamas, también pueden incluso mojar los calcetines. Aunque no es posible evitar las fugas de orina por completo, sí existen formas de reducirlas. También puede ocurrir que, cuando el niño es algo más grande pero aún utiliza pañal, te despistes y no se lo pongas.
El resultado efectivamente es tal y como sospechas, ya que en este caso no se produce una fuga, sino un auténtico río de pipí, húmedo y caliente, que posteriormente y con el paso de los minutos se vuelve frío y tremendamente incómodo.
Tamaño incorrecto del pañal
Como manifiestan muchos expertos, una de las principales causas por las que el pipí del niño/a puede salirse del pañal es utilizar pañales que son demasiado pequeños. Por ejemplo, es posible que durante el día sigas con el rango de peso y la etapa que coincida con la del bebé o el niño. Pero por la noche es posible que esto no sea suficiente.
Esto es debido posiblemente a que, durante el día, le cambiamos el pañal al pequeño varias veces. Sin embargo, por la noche no lo hacemos tanto, en especial si el niño tiene 2 o 3 años y duerme a pierna suelta.
Tipo de pañal
También es posible que una causa habitual sea el tipo de pañal que estás utilizando, ya que dependiendo del tipo que uses también podría ayudar -o no- a mantener al bebé más seco por la noche. Por ejemplo, los pañales orgánicos suelen ser menos absorbentes, en comparación con los pañales desechables tradicionales. Esto podría suponer tener que llevar a cabo un mayor número de cambios de pañal por la noche. Lo mismo ocurre con los pañales de tela, que retienen una menos cantidad de orina.
Colocación incorrecta del pañal
En ocasiones puede ocurrir que tengamos prisa a la hora de meter al niño en la cama, quizá porque se nos ha hecho tarde o porque estamos agotados y deseamos descansar. Si es así, es posible que, con las prisas, no acertemos a colocar bien el pañal, dejándolo suelto de alguno de los lados.
El resultado será evidente: si bien es cierto que puede que la orina no se escape al principio, es muy probable que sí suceda a mitad de la noche, incluso pocas horas antes de que el pequeño se despierte.
Soluciones y consejos para evitar las fugas de orina
Ajustar el tamaño del pañal
Si te has dado cuenta que la causa es el tamaño del pañal, entonces si el bebé -por ejemplo- está en la etapa dos o tres de pañal y descubres que por la noche los está empapando demasiado hasta el punto de que el pipí se salga (lo que significa que el pañal no es capaz de retener toda la cantidad de orina), lo mejor es subir a la etapa tres o cuatro -en función del rango que estés usando-.
Pañales de tela
Si utilizas pañales de tela lo más adecuado es tratar de duplicar la cantidad antes de meter al bebé en la cuna, o al niño en la cama. De esta forma, no importa la cantidad de orina que el pequeño expulse a lo largo de la noche, ya que es previsible que ésta quede retenida al utilizar más pañales de tela.
Pañales de noche
Los pañales de noche también pueden ser muy útiles, ya que precisamente están diseñados para tal fin: ser colocados por la noche. Por ello son más gruesos y presentan una capacidad absorbente mucho mayor.
Almohadillas impermeables
Si nada funciona, trata de facilitarlo. Un truco: coloca una almohadilla impermeable sobre el colchón del bebé, luego una sábana ajustable para la cuna o cama, luego otra almohadilla impermeable, y finalmente la sábana de la cuna o cama.
Enuresis infantil
A partir de los 5 años, la mayoría de niños desarrollan una capacidad para contener la orina mientras duermen. Cuando esto no ocurre y el niño sigue mojando las sábanas por la noche al menos 2 noches a la semana, los expertos hablan de enuresis infantil.
Más allá de las molestias a la hora de limpiar las sábanas, como padres debemos recordar que las causas de la enuresis nocturna infantil pueden ser desde una alteración en el aprendizaje para controlar el pipi hasta retrasos madurativos, apnea del sueño o bullying en el cole. ¡De ahí que sea tan importante saber cómo tratar la enuresis infantil!
La enuresis infantil es la incontinencia urinaria involuntaria mientras el niño duerme por la noche. Es importante recordar que la enuresis nocturna infantil no siempre requiere tratamiento ya que muchas familias lo viven con naturalidad y el niño (normalmente cuando es pequeño, entre 5 y 7 años) no lo vive como algo malo o vergonzoso.
Causas de la enuresis infantil
Las causas de enuresis infantil son variadas:
- Vejiga pequeña.
- Dificultades para reconocer cuando la vejiga está llena.
- En ocasiones, la enuresis infantil es la antesala a un problema de retraso madurativo.
- Estrés. Algunos niños que están sufriendo situaciones de ansiedad, malos tratos, desajustes familiares o bullying en el colegio tienden a mojar la cama por la noche.
Tipos de enuresis infantil
Existen 2 tipos de tipos de enuresis infantil. La enuresis primaria es aquella que se produce cuando el niño nunca ha dejado de orinarse encima por la noche durante al menos 6 meses. Si tu hijo acostumbra a mojar las sábanas, lo más recomendable es que pidas consejo a un especialista.
A diferencia de la primera, la enuresis secundaria infantil es aquella que aparece tras un periodo de continencia de 6 meses o más.
Tratamiento de la enuresis infantil
Lo primero que debes saber y que ya hemos comentado arriba es que no siempre es necesario el tratamiento. Es un detector que emite un ruido cuando nota humedad. No dudes en acudir a un especialista si consideras que tu hijo necesita ayuda.
En el caso de dar el paso, la primera visita para tratar la enuresis nocturna infantil es su pediatra. Lo primero que debes tener en cuenta es que la enuresis no conlleva ningún problema de salud física para tu hijo. Algunos pequeños también pueden sufrir pérdida de autoestima. En los casos más graves, podrían aparecer trastornos mentales.
¿Tu hijo no consigue controlar su orina por las noches por sí solo? Acostumbra a tu hijo a que vaya al baño con frecuencia. También puedes despertar a tu hijo una sola vez durante la noche y acompañarle al baño. Ahora bien, evita hacerlo más de una vez.
Conversa sobre el tema con él. Hazlo de una forma comprensiva, mostrando tranquilidad y trasladándole que no debe sentirse culpable.
Problemas del control de esfínteres
Los trastornos del control de esfínteres son uno de los problemas más comunes en la consulta del pediatra de Atención Primaria. Los hitos evolutivos relacionados con la adquisición del control de esfínteres son procesos complejos que tienen lugar durante el periodo entre los 18 y los 36 meses de edad en un niño normal.
Generalmente, la secuencia de adquisición de la continencia sigue el patrón siguiente: fecal nocturna → fecal diurna → urinaria diurna → urinaria nocturna; aunque muchos niños adquieren el control fecal y vesical de forma simultánea.
Es a partir de los 12 meses cuando el niño comienza a desarrollar las habilidades motoras necesarias y existe un acuerdo generalizado de que hasta el año y medio no se logra la madurez biológica que permite ejercer un control voluntario sobre los músculos que controlan la micción y la defecación.
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