¿A qué edad pueden tomar infusiones los niños? Seguridad y recomendaciones

01.11.2025

Las infusiones para niños como la manzanilla, la caléndula, el tomillo o el hinojo, pueden ser una alternativa muy válida a los fármacos para aliviar aquellas dolencias frecuentes que afectan a nuestros hijos.

Aunque cada niño es un caso único y así ha de tratarse, a edades tempranas el metabolismo actúa de manera muy diferente al de una persona adulta. Esto es a causa de que se muestra más rápido y activo, por lo que su sensibilidad a los medicamentos no será la misma.

Pueden ser paliadas a través de diferentes infusiones, así como suplementos y multivitamínicos para niños, ya que éstos son remedios suaves y con escasos o nulos efectos secundarios. En relación a esto último, familiarizar a nuestros hijos con el sabor, el aroma y el contacto con las diferentes infusiones para niños, es una opción interesante y valiente.

¿Podemos dar infusiones a los niños?

La necesidad de administrar infusiones a los niños está en discusión. Sus efectos terapéuticos suelen ser leves y siempre utilizados ante síntomas leves y, por el contrario, sus efectos secundarios, sobre todo a edades tempranas, pueden ser perjudiciales y no deseados.

Debemos anticipar que, antes del año de vida, no es recomendable administrar infusiones a los niños. Es más, pensamos que está contraindicado.

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Por norma, nunca se deben administrar infusiones a los niños por debajo de los cuatro años si no han sido indicadas por su pediatra. Y a edades más avanzadas, también será conveniente consultar previamente con el médico.

La causa de estos consejos se fundamentan en que muchos de los principios inmediatos de los medicamentos utilizados para el tratamiento de enfermedades se obtiene de los vegetales naturales, pero nosotros desconocemos la dosis obtenida en la infusión.

Los niños muy pequeños no tienen preparados sus órganos y sistemas para metabolizar las substancias contenidas en determinadas plantas, lo que les impide metabolizar correctamente sus principios activos, pudiendo dar lugar en determinados casos a una hepato-toxicidad, con repercusiones graves para su salud.

Además, dar infusiones a los niños pequeños puede aumentar las posibilidades de que se contagien de determinadas infecciones gastrointestinales. Por ello la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) desaconseja que los niños pequeños, hasta que cumplan 12 meses, tomen infusiones.

La única excepción que podría aliviar esta situación es que, algunas empresas dedicadas a alimentación infantil han presentado en el mercado infusiones para niños. Dosificadas para su edad y peso y así evitar problemas o efectos secundarios, estas infusiones podrán ser administradas, siempre bajo prescripción y control del pediatra.

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Infusiones para dormir mejor: ¿qué debemos saber?

Las infusiones hechas con manzanilla, tila, melisa y pasiflora pueden ser administradas a los niños mayores de un año para que duerman mejor. Siempre teniendo muy presente que esta terapia debe ser dirigida por un médico pediatra a las dosis adecuadas a su peso y su edad.

Estos tratamientos no se deben prolongar en el tiempo; deben ser puntuales y de corta duración. Más de uno habrá pensado que darle una manzanilla o una tila bien calentita a su hijo puede relajarlo, e incluso calmar sus cólicos.

“Las infusiones pueden ser tóxicas en los primeros meses/años de vida del niño, hay que evitarlas”, advierte el Dr. Marcelo Andrade, pediatra del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona, quien insiste en que los principios activos que contienen las plantas pueden causarles distintas dolencias, de más leves a más graves.

“Pueden provocarles una insuficiencia hepática, hemorragias, convulsiones, vómitos, acidez, alteración de la conciencia, deshidratación, etc. Esto se debe a que los niños pequeños aún no tienen bien desarrollados los órganos, lo que les impide metabolizar correctamente los principios activos de las plantas.

Sin embargo, hay algunas empresas que comercializan infusiones dirigidas al consumidor infantil. "Estas suelen estar dosificadas para evitar problemas, pero tampoco son recomendables.

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Por el mismo motivo, la AESAN tampoco recomienda en estas edades la ingesta de alimentos como la miel, el jarabe de maíz, los preparados deshidratados para lactantes y los cereales.

Sin embargo, Andrade señala que el botulismo puede darse por distintos motivos, y que en teoría las hierbas de las infusiones no deberían de ser la causa. "Son las infusiones en sí las que no son recomendables", insiste el experto, quien añade que los niños pueden reaccionar negativamente a los principios activos de las plantas hasta los 3-4 años.

Teína

Aunque no está presente en todos los preparados de hierbas, no es extraño encontrarse con infusiones que contienen teína. Para quien tenga dudas, la teína del té y la cafeína del café son la misma molécula, pero se le cambia el nombre en función del alimento en el que se encuentre.

Aunque pueden ser seguras y no causar ningún tipo de efecto secundario, tanto el té como las infusiones pueden no ser bebidas adecuadas en niños pequeños.

¿Es seguro que los niños tomen té e infusiones?

El té es, junto con el café, una de las bebidas más consumidas y populares del mundo. Existen diferentes tipos de té que se pueden clasificar en dos grandes grupos: los tés tradicionales y los tés de hierbas, elaborados a partir de la infusión de diversas plantas.

Aunque estas bebidas tienen potenciales beneficios para la salud, también presentan ciertos riesgos, especialmente en niños.

Impacto de la cafeína en los niños

El contenido de cafeína en el té es una de las principales razones por las que no se recomienda su consumo en niños. Aunque la cantidad de cafeína es menor que en el café, puede provocar hiperactividad y afectar el sueño en los más pequeños.

Los expertos en salud infantil señalan que la cafeína puede tener un impacto significativo en el sistema nervioso en desarrollo de los niños, lo que podría manifestarse en problemas de comportamiento y dificultades para concentrarse en la escuela.

Además, el consumo excesivo de cafeína puede llevar a una dependencia, lo que es especialmente preocupante en edades tempranas.

Deficiencia de calcio y absorción de hierro

El té no solo contiene cafeína, sino también compuestos como los polifenoles, que pueden interferir en la absorción de minerales esenciales como el hierro y el calcio. La deficiencia de hierro es particularmente preocupante en niños, ya que este mineral es crucial para el desarrollo cerebral.

Si el té se consume junto con las comidas, puede reducir la cantidad de hierro que el cuerpo absorbe de los alimentos. Esto podría retrasar hitos importantes en el desarrollo infantil.

Además, la cafeína también puede contribuir a la pérdida de calcio, lo que afecta el crecimiento óseo y dental en los niños.

Manchas en los dientes: el efecto de los taninos

Otro aspecto a considerar es el efecto del té sobre la salud dental de los niños. El té contiene taninos, compuestos que pueden manchar los dientes con el tiempo.

Los dentistas advierten que el consumo frecuente de té puede llevar a una decoloración dental, lo que podría afectar la autoestima de los niños y requerir tratamientos dentales costosos. Además, el té puede aumentar el riesgo de caries si se consume con azúcar, un añadido común en las bebidas para niños.

Por lo tanto, es importante considerar estos efectos antes de permitir que los niños consuman té regularmente.

Flavonoides y salud del corazón

A pesar de los riesgos, el té también ofrece beneficios potenciales gracias a su contenido de flavonoides. Estos compuestos son conocidos por sus propiedades antioxidantes y su capacidad para mejorar la salud cardiovascular.

Los flavonoides pueden ayudar a mantener un corazón sano al mejorar la circulación sanguínea y reducir la inflamación. Aunque estos beneficios son más relevantes para los adultos, algunos estudios sugieren que una pequeña cantidad de té podría ser beneficiosa para los niños, siempre que se consuma con moderación.

Sin embargo, es crucial equilibrar estos beneficios con los riesgos asociados al consumo de cafeína.

Recomendaciones sobre el consumo de té e infusiones en niños

¿A partir de qué edad podrían tomar té o infusiones de hierbas?

No existe una edad específica establecida para que los niños comiencen a consumir té. Sin embargo, la mayoría de los expertos coinciden en que, si se opta por introducir el té en la dieta infantil, debe hacerse con moderación y bajo supervisión.

La Academia Estadounidense de Pediatría recomienda limitar el consumo de cafeína en niños y adolescentes. Para los adolescentes de 12 a 18 años, el consumo no debe superar los 100 mg de cafeína al día, lo que equivale a una o dos tazas de té. Para los menores de 12 años, no se recomienda el consumo de cafeína en ninguna cantidad.

Moderación en el consumo de cafeína según la edad

La moderación es clave cuando se trata de permitir que los niños consuman té. Los padres deben ser conscientes de la cantidad de cafeína que sus hijos ingieren a lo largo del día, considerando no solo el té, sino también otras fuentes como refrescos y chocolates.

Es importante fomentar hábitos de consumo saludables y optar por alternativas sin cafeína siempre que sea posible. En el caso de que los niños deseen probar el té, se recomienda optar por variedades descafeinadas o tés de hierbas que no contengan cafeína, asegurando que el consumo sea ocasional y no una parte regular de su dieta.

Seguridad y revisión de ingredientes en infusiones de hierbas

Las infusiones de hierbas, a menudo consideradas una alternativa más segura al té tradicional, también deben ser evaluadas cuidadosamente antes de ser ofrecidas a los niños.

Aunque muchas infusiones no contienen cafeína, es crucial revisar la lista de ingredientes para identificar posibles alérgenos o plantas que no sean adecuadas para los niños. Algunas hierbas, como la manzanilla, son generalmente seguras, mientras que otras pueden provocar reacciones adversas.

Los padres deben consultar con un pediatra antes de introducir nuevas infusiones en la dieta de sus hijos y estar atentos a cualquier signo de alergia o malestar.

El uso de fitoterapia en pediatría está adquiriendo un protagonismo cada vez mayor. Salvo casos puntuales, las plantas medicinales se recomiendan a niños a partir de los 4 años de edad.

En pediatría se requiere tanto una formulación específica que permita una dosificación ajustada a la edad como una forma de administración agradable para un cumplimiento correcto.

Generalmente, las dosis que se recogen en los libros sobre fitoterapia están calculadas para adultos (entre 65 y 70 kg de peso), por lo que deberán ajustarse según el peso del niño.

Como orientación, en niños a partir de 11-12 kg de peso se administrará una sexta parte de la dosis recomendada en el preparado, y en un niño que ya supere los 35 kg puede administrarse hasta la mitad de la dosis recomendada para un adulto.

En general, durante la lactancia se recomienda no utilizar plantas medicinales por falta de estudios. Además, deben tenerse en cuenta las diferencias que presentan respecto a los adultos en cuanto al proceso de absorción, distribución, metabolismo y excreción (proceso LADME).

Su volumen corporal es menor, y, proporcionalmente, su hígado es más grande, pero están desarrollando el sistema nervioso central (SNC) y el sistema inmunitario, por lo que la destoxificación puede ser más eficiente pero son más sensibles a los efectos adversos.

Plantas medicinales comunes y sus usos en niños

Resfriados

La incidencia de resfriados es muy frecuente entre la población infantil. Muchos niños padecen de 6 a 8 resfriados cada año y de varios días de duración, y son la principal causa de absentismo escolar.

Entre las plantas más utilizadas para tratar estos problemas destacan el hinojo, la malva, el saúco y el tomillo. Se utiliza como expectorante en tos asociada al resfriado.

  • Flor de malva (Malva officinalis L.): Contiene más de un 10% de mucílagos y alrededor de un 7% de antocianósidos.
  • Flor de saúco (Sacumbus nigra L.): Es una droga de uso tradicional para el tratamiento de los síntomas del resfriado común.
  • Hojas de tomillo (Thymus vulgaris L.): Contienen hasta un 2,5% de aceite esencial, cuyos componentes mayoritarios son fenoles monoterpénicos (timol y carvacrol). Destaca su actividad expectorante, antiséptica y antiespasmódica de las vías respiratorias.
  • Equinácea (Echinacea sp.): Planta muy utilizada en pediatría para prevenir y tratar procesos víricos como el resfriado común e infecciones del tracto respiratorio superior, incluyendo la otitis media. Numerosos estudios permiten establecer que, si se administra al inicio del proceso, acorta la duración e intensidad del resfriado y otras infecciones del aparato respiratorio, debido a una estimulación del sistema inmunitario.

Cólicos del lactante

Las plantas más utilizadas son el anís (verde y estrellado), la manzanilla y la melisa, también con acción sedativa.

  • Anís verde (Pimpinella anisum L.): Es una planta herbácea, sus semillas contienen aceite esencial, constituido principalmente por transanetol (80-95%), flavonoides y ácidos fenoles entre otros componentes.

El cólico del lactante es un síndrome caracterizado por llanto excesivo y repentino, de predominio vespertino, sin causa identificable, que aparece entre las 2 semanas y los 4 meses de edad.

Las causas pueden ser digestivas (como meteorismo, estreñimiento, intolerancia a la lactosa), dietéticas (como intolerancia a las proteínas de la leche de vaca, inmadurez neurológica...), u otras causas como prematuridad, tabaquismo materno y depresión materna preparto y posparto.

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