Bilirrubina Alta en Recién Nacidos: Causas, Síntomas y Tratamiento

26.10.2025

La ictericia es un trastorno frecuente en los recién nacidos. La ictericia en el recién nacido es el nombre que recibe el tono amarillento que puede adquirir la piel de muchos bebés.

Es el color amarillento que adquieren la piel y la zona blanca de los ojos como consecuencia de un exceso de bilirrubina en la sangre. Esta coloración amarillenta surge como consecuencia de la presencia de unos niveles elevados de bilirrubina en la sangre (hiperbilirrubinemia).

Pese a que puede asustar a los padres, lo más habitual es que desaparezca sin necesidad de ningún tratamiento al cabo de unas 2 semanas. No obstante, vigilar la ictericia y su evolución tiene una gran importancia, ya que si esta es severa y no se trata, puede dar lugar a problemas y complicaciones graves como daño cerebral. Por ello, es primordial el diagnóstico temprano y el tratamiento adecuado.

¿Qué es la bilirrubina?

La bilirrubina es un pigmento biliar de tono anaranjado que se crea durante la degradación de la hemoglobina en el hígado. La bilirrubina es el producto resultante de la destrucción de los glóbulos rojos.

En circunstancias normales, el órgano hepático se encarga de procesarla para que este producto residual del metabolismo de los glóbulos rojos se excrete a través de la bilis y podamos expulsarlo con las heces o la orina. Si este material de desecho no se elimina del cuerpo de forma adecuada, se acumula en la sangre y, en niveles elevados (hiperbilirrubinemia), tiene consecuencias en la salud. Por tanto, la bilirrubina supone un indicador estupendo de la situación del hígado y de los procesos de eliminación de desechos del organismo.

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Niveles de bilirrubina en recién nacidos

Los niveles de bilirrubina varían según la edad y el estado de salud de la persona. En el caso de los niños, los valores normales en recién nacidos se sitúan por debajo de los 5 mg/dL.

Por encima de estos niveles hay un exceso de bilirrubina y, si bien es poco común que suponga un riesgo para el bebé, en su forma más grave podría causarle daño cerebral; de ahí la importancia de controlar la hiperbilirrubinemia por si fuera necesario estabilizar los niveles.

En el caso de recién nacidos a término, suele considerarse que el umbral para preocuparse es una concentración > 18 mg/dL, mientras que en los bebés prematuros no hay nivel seguro, ya que su hígado no se ha desarrollado por completo.

Síntomas de la bilirrubina alta en bebés

Entre los principales síntomas de la ictericia en el bebé se encuentra la coloración amarillenta de la piel y los ojos. La piel de un niño con ictericia se ve amarillenta, apareciendo esta coloración primero en la cara, luego en el pecho y el abdomen y, por último, en las piernas.

Lo más habitual es que la aparición del color amarillo comience en la cara, pero puede continuar extendiéndose por el pecho, el abdomen, los brazos y las piernas del recién nacido. La señal más evidente de tener niveles elevados de bilirrubina es la ictericia, es decir, la coloración amarillenta de piel y mucosas. Primero se nota en los ojos (globo ocular) y cara y va descendiendo hacia el abdomen, las piernas y los brazos.

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Otros síntomas de alarma que pueden ayudarnos a saber si la ictericia es grave o no. Entre esos síntomas de la bilirrubina alta en los bebés figuran el cansancio y la somnolencia, los vómitos, la falta de apetito, la dificultad para ganar peso y el llanto intenso y hasta apneas. Las heces son claras y la orina oscura.

Se debe acudir al médico cuanto antes si el bebé presenta alguno de los siguientes síntomas:

  • Ictericia más intensa, que empeora o se extiende.
  • Somnolencia, letargo.
  • Poco apetito, problemas para alimentarse bien y para aumentar de peso.
  • Irritabilidad, el bebé está molesto.
  • Llanto intenso y agudo.
  • Cuerpo arqueado hacia atrás.

No obstante, el bebé puede sufrir daño cerebral (kernícterus) si los niveles de bilirrubina suben demasiado. Por ello, será muy importante controlar al bebé con ictericia para evitar esta situación.

Tipos de ictericia neonatal y sus causas

Mientras que en niños la ictericia es muy rara y puede deberse a una hepatitis infantil o alguna enfermedad del hígado o de la sangre, en los recién nacidos es muy frecuente (60 %), más en el caso de los prematuros (80 %) y apenas requiere monitorización y tratamiento (solo un 10 %, según datos de la Sociedad Española de Neonatología).

Aun así, existen dos tipos de ictericia neonatal que hay que diferenciar por sus síntomas y causas:

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Ictericia fisiológica (normal)

La sufren el 60 % de los bebés nacidos a partir de las 37 semanas con el color amarillo en la piel como único síntoma que aparece de forma repentina entre el segundo y el séptimo día de vida. Está presente en la mayoría de los recién nacidos. Es leve, pues no llega a los 12,9 mg/dL, si toma leche de fórmula, o a los 15 mg/dL, si recibe lactancia materna, y, además, se resuelve a las dos o tres semanas.

Se debe a la inmadurez del hígado de los lactantes que procesa la bilirrubina lentamente. Hay dos razones:

  • El bebé nace con muchos glóbulos rojos, que fueron fundamentales para su vida durante el embarazo pero que al nacer ya no necesita y debe destruir.
  • El hígado que debe captar y preparar la bilirrubina para ser eliminada es todavía inmaduro y se ve literalmente desbordado por la gran carga de que le llega.

Ictericia patológica

No es tan frecuente, pues solo afecta al 6 % de los recién nacidos. Aparece en las primeras 24 horas de vida y dura más de 8 días, en los bebés a término (más de tres semanas si toma pecho), y más de 14 días, en los prematuros.

Es importante controlar los niveles de bilirrubina, porque se incrementan por encima de los 5 mg/dl diarios y los valores totales son mayores a 18 mg/dL. Además, se acompaña de los síntomas de alarma comentados, como somnolencia, irritabilidad o dificultad respiratoria.

¿Cuáles son sus causas? Además de la lactancia materna, cualquier enfermedad que aumente la destrucción de los glóbulos rojos (hemólisis) o en la que se halle alterada la eliminación de bilirrubina:

  • Hemólisis. Entre ellas sobresalen las anemias hemolíticas hereditarias, la enfermedad causada por la incompatibilidad de Rh y la producida por incompatibilidad de grupo ABO.
  • Enfermedades que afectan a la expulsión de bilirrubina. Además de raras enfermedades del metabolismo, se incluyen infecciones y malformaciones que pueden afectar al hígado, hepatitis de diversos tipos y fallos en el desarrollo de las vías biliares: síndrome de Gilbert, hipotiroidismo congénito, fibrosis quística…

Otras causas de ictericia en recién nacidos

  • Ictericia del niño prematuro: La mayor inmadurez hepática hace que la eliminación de la bilirrubina sea aún menos eficiente que si el bebé nace a término. Por otro lado, el bebé prematuro puede que coma en menor cantidad, lo que dificulta la eliminación de bilirrubina en las heces al producirse menos evacuaciones.
  • Ictericia asociada a la lactancia materna: La ictericia se puede presentar cuando un niño amamantado no ingiere suficiente leche, ya sea debido a dificultades con la lactancia o a que a la madre todavía no le ha subido la leche. Especialmente cuando la lactancia materna no va bien y el bebé no se encuentra suficientemente alimentado e hidratado.
  • Ictericia asociada a la leche materna: Entre el 1% y el 2% de los bebés amamantados presentan un tipo de ictericia provocada por unas sustancias presentes en la leche materna que pueden hacer que aumente la concentración de bilirrubina en la sangre.
  • Incompatibilidad de grupo sanguíneo o de Rh: Si un recién nacido tiene un grupo sanguíneo distinto al de su madre, es posible que ésta produzca anticuerpos que destruyan los glóbulos rojos del niño, lo que provocará una acumulación de bilirrubina en la sangre. La ictericia provocada por la incompatibilidad de Rh o grupo sanguíneo se observa en el primer día de vida. En el pasado, los problemas de Rh eran la causa más grave de ictericia. Incompatibilidad Rh. Si tu factor Rh es negativo y el del bebé es positivo, tu sistema inmunitario podría reaccionar descomponiendo las células rojas del bebé, lo que eleva los niveles de bilirrubina.
  • Sangrado por debajo del cuero cabelludo (cefalohematoma) causado por un parto difícil o por la utilización de forceps. Pueden ocurrir si el parto ha sido complicado y podrían aumentar los niveles de bilirrubina por verse aumentada la degradación de glóbulos rojos. Nacimiento mediante extracción con ventosa. Los pequeños golpes en la cabeza del bebé durante el parto pueden aumentar la concentración de bilirrubina, lo que provoca ictericia.
  • Además, puede haber otras causas de ictericia, como un sangrado interno, una infección, insuficiencia hepática u otras alteraciones.
  • Hematomas.

Diagnóstico de la ictericia neonatal

Para diagnosticar la ictericia, el especialista puede observar la apariencia del bebé. A veces no es fácil detectar el cambio de coloración, sobre todo en bebés de piel oscura o con policitemia, y en aquellos con piel clara que parecen “bronceados”. Algunos autores consideran que se puede hacer una estimación aproximada de los niveles de bilirrubina en sangre de acuerdo con la extensión cutánea de la ictericia, que sigue una progresión cefalocaudal; sin embargo, este método de cribado resulta poco fiable para descartar hiperbilirrubinemia neonatal significativa, especialmente en los primeros días de vida.

Para detectar el color amarillento en la piel, especialmente en los bebés de piel más oscura, es posible que haga una ligera presión en la nariz o frente del recién nacido y observe el color de la piel inmediatamente tras retirar dicha presión.

Sin embargo, antes de que el bebé sea dado de alta en el hospital, se deberá haber realizado una prueba cutánea (con un sensor) o en sangre para evaluar los niveles de bilirrubina del bebé. El pediatra realizará un análisis de sangre para determinar la concentración de bilirrubina.

Algunos pediatras utilizan un medidor de luz para obtener una medida aproximada de la concentración de bilirrubina en sangre y, solo si obtiene una concentración elevada, solicitan un análisis de sangre. Para empezar, el profesional de la salud puede realizar una primera comprobación del nivel de bilirrubina del recién nacido colocando un detector en la frente del bebé. Esta prueba mide el nivel de bilirrubina transcutánea (TcB) a través de la piel. Si la lectura es alta, se realiza una prueba de sangre -llamada bilirrubina en suero total (TSB)- cogiendo una pequeña muestra del talón del bebé.

En el caso de que se realice una prueba en piel y el resultado sea elevado, este deberá ser confirmado con una prueba sanguínea.

Por otro lado, es posible que hagan ciertas pruebas adicionales al bebé si se sospecha que existe alguna patología causante de la ictericia.

Tratamiento de la ictericia en recién nacidos

El tratamiento de la ictericia en el bebé va a depender de la causa y de la gravedad. La gravedad de la ictericia dependerá de la edad del bebé y de la presencia de otros trastornos. Generalmente los pediatras utilizan unas gráficas que tienen en consideración las horas o los días de vida del recién nacido y la cantidad de bilirrubina en sangre, para determinar si se debe o no iniciar un tratamiento.

Si se trata de ictericia fisiológica, lo más habitual es que desaparezca sin necesidad de tratamiento en unas 2 semanas. En caso contrario, se debe consultar con el especialista.

Si el profesional de la salud del bebé determina que es necesario realizar un tratamiento, existen varias opciones seguras y eficaces para la ictericia en recién nacidos. El enfoque depende de los niveles de bilirrubina, la edad y la salud general del bebé.

Sin embargo, si el bebé necesita tratamiento, este puede consistir en:

  • Aumentar la alimentación: Es posible que el especialista recomiende tomas más frecuentes o suplementación para evitar la deshidratación y favorecer la eliminación de bilirrubina por heces. Es posible que el pediatra recomiende amamantar con más frecuencia al niño. No hay ninguna razón para dejar la lactancia materna. Si se trata de RN con una hiperbilirrubinemia ≥ 18 mg/dl y lactancia materna exclusiva se deben primar los esfuerzos por asegurar una lactancia materna efectiva y prevenir la ictericia secundaria a una hipoalimentación.
  • Fototerapia o terapia de luz: El recién nacido permanecerá bajo una luz especial sin ropa (únicamente el pañal y una protección para los ojos). La piel queda expuesta a la luz y esto hace que la bilirrubina se pueda eliminar del organismo con más facilidad. Cuando la ictericia es importante o no remite, es posible que el pediatra recomiende la fototerapia, un tratamiento con una lámpara especial que ayuda al organismo a eliminar el exceso de bilirrubina, favoreciendo su eliminación a través del hígado. Esta técnica se fundamenta en la capacidad que tiene la luz para convertir la bilirrubina en un derivado que el organismo elimina fácilmente, y se aplica por medio de unos tubos fluorescentes que se mantienen encendidos día y noche encima de la cuna o incubadora en la que se halla el bebé.
  • Exanguinotransfusión: Si la concentración de bilirrubina en la sangre del bebé es muy elevada, es posible que tengan que ingresarlo en el hospital para someterlo a tratamiento. Y en el caso de los niveles sean tan altos que puedan ser peligrosos, se opta por la exanguinotransfusión, que consiste en eliminar la bilirrubina realizando un intercambio de la sangre del bebé por otra sangre del banco de sangre.

Tabla de niveles de ictericia en recién nacidos

La American Academy of Pediatrics utiliza una tabla de niveles de ictericia en recién nacidos como referencia para decidir si es necesario un tratamiento. La tabla compara el nivel de bilirrubina en suero total (TSB) del bebé con su tiempo de vida en horas.

Nivel de bilirrubina total (TSB) Tiempo de vida del recién nacido
Más de 10 mg/dL Menos de 24 horas de vida
Más de 15 mg/dL De 24 a 48 horas de vida
Más de 18 mg/dL De 49 a 72 horas de vida
Más de 20 mg/dL Más de 72 horas

Este cuadro de niveles de bilirrubina ayuda a evaluar el riesgo y a definir los próximos pasos. Un nivel alto de bilirrubina en recién nacidos no siempre indica un problema grave, pero sí la necesidad de vigilancia y, a veces, de tratamiento. El profesional de la salud del bebé interpretará los resultados, teniendo en cuenta su edad, su estado de salud y cualquier factor de riesgo.

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