Pielectasia Renal Fetal: Causas y Tratamiento

31.10.2025

Es habitual que durante el embarazo se realicen ecografías repetidas para detectar problemas en el desarrollo del feto. Uno de los hallazgos más frecuentes en esas ecografías es la presencia de dilataciones en las vías urinarias, el sistema que recoge y conduce la orina formada en los riñones.

¿Qué es la Ectasia Piélica Congénita?

Cuando una mujer embarazada se realiza una ecografía, es posible que se detecte que el feto tiene una ectasia piélica fetal o dilatación de alguna zona por donde pasa la orina. Habitualmente lo que se observa es un aumento del tamaño de la pelvis renal, que es una parte de las vías urinarias en forma de embudo que encauza la orina del riñón a los uréteres. Si sólo se observa un aumento del tamaño de la pelvis renal lo llamamos ectasia pélvica. Cuando la dilatación de la pelvis renal es importante o se acompaña de otros hallazgos, es habitual llamarla hidronefrosis en vez de ectasia.

La pelvis renal es una pequeña estructura anatómica en forma de embudo que drena o recoge la orina del riñón y la dirige hacia los uréteres, los cuales son unos tubos que conducen la orina a la vejiga.

El interés de identificar una dilatación de las vías urinarias radica en que constituye un signo de la existencia de obstáculos en la eliminación de la orina.

¿Es un Hallazgo Preocupante?

La dilatación de la pelvis renal se observa entre un 1 y un 4% de todos los embarazos. La mayoría de ellas son dilataciones transitorias de las vías urinarias que se resolverán espontáneamente sin hacer nada. No obstante, en ocasiones la dilatación estará relacionada con problemas que pueden necesitar seguimiento y tratamiento tras el nacimiento.

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El hallazgo de una dilatación de la pelvis renal, va a originar preocupación en los padres. Sin embargo, salvo que la dilatación afecte a los dos sistemas urinarios o se acompañe de otras anomalías, el que se encuentre una dilatación leve o moderada de la pelvis renal no significa que “haya una enfermedad”. Tan sólo debe ser interpretado como un signo diagnóstico a tener en cuenta en el seguimiento del embarazo o al nacimiento.

Se trata de un hallazgo relativamente frecuente en las ecografías prenatales. Según las estadísticas, la pielectasia renal en bebés es una de las enfermedades más frecuentes adquiridas al nacer.

Causas de la Ectasia Piélica

La mayoría de las ectasias son dilataciones transitorias. Pueden explicarse por:

  • Variaciones normales del feto: si produce demasiada orina o la vejiga no le funciona bien en algún momento o por pequeños grados de obstrucción pasajera en el trayecto urinario.
  • Factores maternos, como haber bebido en exceso.

Esta condición se produce por una obstrucción en el tracto urinario en la mayoría de los casos. También puede deberse a una condición llamada reflujo vesico-ureteral, en la cual el orine se regresa de la vejiga a los uréteres. Como consecuencia, se da un aumento de presión retrógrada en el tracto urinario, generando así el aumento en el tamaño de la pelvis renal.

Síntomas de la Pielectasia Renal en Bebés

Si notas algunos de estos síntomas, es importante que lleves a tu niño al pediatra, pues podría estar sufriendo pielectasia renal. Observa si presenta aumento significativo de la temperatura y dolor regular en el abdomen. Además, en la mayoría de los casos se interrumpe el flujo de orina. Otros de los signos de alarma son las infecciones urinarias frecuentes, sobre todo en las primeras semanas de vida y cuando se mantienen las medidas higiénicas adecuadas. Estos síntomas aparecen solo en las últimas etapas o cuando se presentan complicaciones. Por lo tanto, es importante actuar con rapidez.

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Diagnóstico de la Ectasia Piélica Fetal

Cuando se observa una dilatación de la vía urinaria es importante conocer si ésta se va a ir resolviendo por si sola o si existen anomalías que vayan a requerir pruebas diagnósticas o tratamiento.

Una forma de medir el tamaño de la dilatación de la pelvis renal es determinando su diámetro anteroposterior. Esta medida cambia durante el embarazo, según el estado de hidratación de la madre o el grado de llenado de la vejiga del feto. También puede haber cierta imprecisión por parte de la persona que hace la ecografía y realiza la medición.

En el tercer trimestre de gestación diámetros superiores a 15 mm se consideran dilataciones graves, de 9 a 15 mm moderadas y menores 9 mm leves. Los diámetros menores de 4-5 mm se catalogan como normales. Aunque a mayor grado de dilatación el riesgo de tener anomalías asociadas es mayor, no hay ningún tamaño concreto que permita diferenciar lo que es normal de lo que no.

Otros hallazgos ecográficos de riesgo son: dilatación de los uréteres, dilatación de los cálices renales (estructura renal colectora contigua a la pelvis), cambios en el tejido renal, afectación bilateral, dilatación de la vejiga urinaria y existencia de escaso líquido amniótico (oligoamnios).

Es muy importante hacer exploraciones ecográficas repetidas para ver cómo es la evolución.

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Se detecta por medio de una ultrasonografía prenatal y se clasifica de acuerdo al grado de dilatación. Por ejemplo, puede ser leve (- 10 milímetros), moderada (entre 11 y 15 milímetros) y severa (+ 15 milímetros). De hecho, un estudio publicado en la Revista Chilena de Obstetricia y Ginecología establece que esta anormalidad se puede detectar hasta en el 2,9 % de los fetos evaluados. Además, destaca que es importante realizar las mediciones correspondientes antes y después de la semana 33 del embarazo, para evaluar posibles cambios.

A continuación, se presenta una tabla con los grados de dilatación de la pelvis renal fetal:

Grado de Dilatación Diámetro Antero-Posterior (mm)
Normal Menor de 7
Leve Entre 7 y 9
Moderada Entre 10 y 15
Grave Mayor de 15

Tratamiento de la Pielectasia Renal

Desafortunadamente, no hay receta mágica para solucionar el problema antes de que nazca el bebé. No obstante, realizar una ultrasonografía ayudará a estar preparados para los diversos malestares que pueda sufrir el pequeño. La ausencia de tratamiento durante el embarazo se debe a que cualquiera puede conducir a consecuencias negativas, como la muerte del feto.

Posteriormente, cuando el niño crece, sus órganos están sujetos a cambios; entonces, estos pueden adquirir las dimensiones correctas. Es decir, la pielectasia renal en los bebés puede desaparecer por sí sola en los primeros años de vida. En tal caso, los síntomas de la enfermedad se evaporan.

Para finalizar, lleva tu bebé al pediatra; una vez que se hayan identificado todas las causas de la formación de la pielectasia renal en bebés, será él el más indicado para asignarle el tratamiento.

¿Cuándo se Requiere Cirugía?

Es necesario realizar cirugía cuando el uréter presenta un sistema de construcción anormal y no puede ser curado a través de la terapia de drogas. También se recurre a este medio cuando ocurre un fuerte aumento en el crecimiento dinámico de la pelvis renal, tanto a la izquierda y la derecha, es decir, cuando ambas pelvis renales se encuentran afectadas.

Si hay complicaciones en el bebé, en algunos casos se recurre a la cirugía. Estas medidas se utilizan para rescatar al niño con el fin de eliminar los efectos del reflujo infantil; esto libera el flujo de excreción urinaria.

¿Cómo Irá Todo? ¿Qué se Puede Esperar?

Después de nacer sólo persistirán un 30 a 40% de la ectasias piélicas. De éstas, un 30 a 40% desaparecerán de forma espontánea en los primeros años de vida.

El riesgo de que exista una obstrucción entre la pelvis y los uréteres (unión pieloureteral) es aproximadamente del 10-30%, siendo mayor el riesgo a mayor grado de dilatación.

El riesgo de reflujo vésico-ureteral es entre un 10 y 20%, no es muy superior al de los demás niños y no está relacionado con el grado de dilatación. Debido a ello, no parece útil realizar pruebas para buscar reflujo en niños con dilataciones aisladas de la pelvis renal.

Otras anomalías infrecuentes pero graves son las obstrucciones de la uretra (el conducto por el que sale la orina de la vejiga al exterior). Ocurren en un 1 a 2% de los casos y deben ser sospechadas si hay dilatación en los dos lados, dilatación de la vejiga o problemas al orinar.

En conjunto, el riesgo de que los niños con una dilatación de la pelvis renal tengan anomalías que precisen tratamiento con cirugía es bajo.

Pruebas a Realizar Después del Nacimiento

Ante el hallazgo de una ectasia piélica durante el embarazo es razonable hacer una ecografía en las primeras semanas de vida. Si la dilatación ha desaparecido o es leve, el riesgo de anomalías es bajo y no son necesarias otras pruebas.

En los niños con dilataciones graves, con o sin otros signos de riesgo, debe hacerse una ecografía en los primeros días de vida y otras pruebas de imagen para identificar los casos que necesiten una intervención quirúrgica.

La realización de otras pruebas dependerá del grado de dilatación y de la existencia de otros signos de riesgo. La indicación de estas pruebas y el momento de realizarlas dependerá del criterio médico.

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