Distensión Abdominal en el Embarazo: Causas y Soluciones

29.12.2025

Durante el embarazo, las madres experimentan diferentes cambios en su cuerpo, como son los cambios en la piel e incluso las hormonas tienen su peso. En ocasiones estos cambios pueden ocasionar ciertas molestias durante los primeros meses de embarazo llegando a persistir hasta el final de esta etapa. Puede que aún no estés familiarizada con este término, tranquila porque vamos a resolver todas las dudas que puedas tener. En primer lugar, vamos a ver qué es la distensión abdominal en el embarazo.

La distensión abdominal o hinchazón abdominal tiene lugar debido a la presión que genera el útero sobre tu estómago, generando una sensación de estar más hinchada de lo normal cuando terminas de comer. Pueden ser varias las causas que provocan la distensión abdominal en el embarazo.

Causas Comunes de la Distensión Abdominal en el Embarazo

Generalmente, una de las más comunes es el consumo excesivo de alimentos que contienen altos niveles de fibra como son las frutas, verduras crudas y legumbres. Controlar la alimentación en el embarazo es fundamental.

Cuando estás embarazada sueles preocuparte más por la alimentación y sigues una dieta más saludable, pero hay veces que esto puede ser contraproducente. Si abusas de alimentos como las frutas, verduras o legumbres puedes agravar el problema de la distensión abdominal. Esto se debe a que estos alimentos pueden provocar flatulencias si los ingieres en crudo.

Hábitos Alimenticios y Distensión

Debes saber que las digestiones serán más pesadas en el embarazo, por ello es mejor que cambies algunos de tus hábitos a la hora de comer. Lo recomendable es que realices varias comidas a lo largo del día, siendo estas más reducidas -mucho mejor que hacer pocas comidas al día y muy excesivas-.

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También es aconsejable el consumo de alimentos proteicos que te ayuden a no acumular agua en los tejidos.

El Ejercicio y las Posturas Durante el Embarazo

Para poder disminuir la distensión abdominal el ejercicio es importante puesto que puede ayudarte a ello. Cuando mueves el cuerpo, los intestinos también se ponen en marcha y ello previene la retención de líquidos.

Las posturas corporales también son un factor fundamental, en tu estado es importante que no permanezcas de pie o sentada durante mucho tiempo.

Alimentos a Evitar

Si en tu caso, la distensión abdominal se debe a que ingieres demasiado aire cuando comes algo, lo mejor es que evites las bebidas que son carbonatadas o gaseosas, así como dejar de masticar chicles o caramelos.

Distensión Abdominal en el Postparto

Una vez has dado a luz, los cambios hormonales en tu cuerpo hacen que la parte central de tu abdomen se deshinche y por lo tanto disminuya su tamaño hasta asemejarse al estado previo al embarazo. Los cambios que se experimentan en el embarazo y en el postparto son varios, pero siempre debes acudir a tu médico si observas que experimentas algunas complicaciones en el postparto.

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Como ya hemos mencionado, después del parto el útero puede tardar hasta cuatro semanas en recuperar su tamaño habitual. La distensión abdominal debería desaparecer para entonces. Si se trata de una infección, podría durar entre unos días hasta unas semanas si no lo tratas.

Y es que después de dar a luz, comienza un periodo de recuperación en la mujer que se puede extender durante meses e, incluso, años. El posparto viene acompañado de importantes cambios, tanto físicos como emocionales, que mantienen en vilo a la mujer.

Diástasis de Rectos: Un Problema Común

La diástasis abdominal es la separación de los rectos abdominales por distensión de las fascias que los mantienen unidos. Los dos rectos del abdomen se originan en los cartílagos de las últimas costillas que insertan en el esternón y se dirigen hacia el pubis. En este trayecto el músculo es dividido horizontalmente por bandas tendinosas hasta el ombligo.

Los dos rectos abdominales están unidos en el centro del abdomen mediante la línea alba, que está formada por fascias y tejido conectivo y va de arriba a abajo desde su origen hasta su inserción el pubis pasando por el ombligo. Entre un recto y otro hay un espacio de separación perteneciente a la línea alba. Este espacio aumenta considerablemente a medida que va progresando el embarazo y el abdomen aumenta de tamaño conforme crece el feto, tratándose de una situación normal y fisiológica.

A medida que el feto crece y el abdomen se adapta a su desarrollo las fascias se distienden para poder aumentar el espacio y los rectos se separan y estiran.

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Causas de la Diástasis Abdominal

Sus causas más comunes son los aumentos de volumen y presión abdominal como el embarazo o la obesidad. También causas secundarias que debiliten la línea alba como cirugías abdominales previas.

La causa que predispone la aparición de la diástasis, incluso de hernias en la línea alba, parecen ser la presencia de una línea alba débil previamente. Estudios en cadáveres han encontrado tres tipos de líneas alba: débil, intermedia y compacta en base a la densidad y grosor de las fibras. Los tipos débil e intermedio estaban más relacionados con la aparición de hernias de la línea alba.

Otros autores han demostrado que la composición del tejido de la línea alba también es fundamental para la aparición de la diástasis abdominal. El colágeno de tipo I y de tipo III disminuido tiene un papel fundamental en el desarrollo de la diástasis de rectos.

Durante el embarazo la forma geométrica del abdomen cambia completamente. Se distienden sus paredes y se redondea la forma del perímetro. La expansión del útero afecta no sólo a la forma del abdomen si no a la posición de la columna lumbar (aumenta la lordosis). Esto elonga los ligamentos, los músculos abdominales y los ángulos de las palancas musculares que desarrollan el trabajo muscular. Muchos de estos cambios no se revierten completamente después del parto resultando en distensión de la musculatura y tejidos blandos del abdomen.

Impacto y Complicaciones de la Diástasis

La diástasis puede suponer un gran impacto a nivel estético, causando abombamiento de la pared abdominal. Puede suponer la complicación de las hernias abdominales, llegando a precisar en ocasiones intervención quirúrgica en los casos más graves. También se asocia la diástasis abdominal con problemas de dolor lumbar y como factor de riesgo para disfunciones de suelo pélvico como la incontinencia urinaria o el prolapso de vísceras pélvicas.

La diástasis de músculos rectos es más que sólo la aparición de un bulto en el centro del abdomen. El primero es que debilita la estructura de la pared abdominal. Si una de estas “columnas” se debilita obliga a las demás a asumir el esfuerzo que deja de realizar la zona débil. El segundo aspecto es que el abdomen actúa también como un “fuelle”. Con la contracción conjunta de toda la cavidad abdominal se transmite la presión necesaria para orinar, defecar, toser, estornudar, etc. Cuando una o varias de las paredes de este “fuelle” esta débil se produce una contracción paradójica. Es decir, todas las paredes se contraen, pero la débil, la diástasis abdominal, se dilata produciendo una pérdida de presión. Por lo tanto, se obliga al resto de la musculatura a ejercer esfuerzos mayores para obtener el resultado necesario.

La diástasis abdominal supone una lesión de los tejidos blandos del abdomen. Esta lesión propicia una atrofia de los músculos abdominales y la sobrecompensación patológica de la musculatura lumbar y del suelo pélvico.

Autoevaluación de la Diástasis

Un abdomen con diástasis de rectos se identifica por la aparición de un abultamiento alargado vertical en el centro del abdomen. Éste se hace más evidente cuando, al permanecer tumbado, el paciente se incorpora haciendo esfuerzo abdominal. Habitualmente la diástasis es más pronunciada por encima del ombligo. Además, es fácil ver la separación entre los dos músculos rectos del abdomen en pacientes delgadas con poca grasa abdominal.

Una forma sencilla de autoevaluación de la diástasis es permanecer tumbado y levantar la cabeza haciendo un “crunch” abdominal. En esa posición palparemos el borde interno de los músculos rectos a la altura del ombligo. A continuación, marcaremos con un rotulador los puntos localizados a ambos lados del ombligo. Ya en posición relajada, pero aún tumbado, se puede medir la distancia entre ambos puntos para tener una medida aproximada de la diástasis de rectos abdominales.

Tratamiento y Recuperación

El tratamiento debe ir enfocado a corregir la lesión y rehabilitar la atrofia muscular. Sólo un abordaje multidisciplinar de varios profesionales expertos de la pared abdominal puede reparar la lesión, hipertrofiar la musculatura y rehabilitar la función abdominal. También existen cirujanos especialistas en pared abdominal que pueden valorar la presencia de diástasis con un tamaño patológico y la presencia de hernias asociadas e indicar la reparación quirúrgica de ellas.

Es importante buscar y acudir a fisioterapeutas especialistas en pared abdominal, así como, confiar una cirugía de pared abdominal a un cirujano especialista en esta patología con especial ejercicio en hernias, eventraciones y diástasis abdominal.

Recientes estudios de investigación apuntan a que hacer ejercicio durante el embarazo previene la aparición de diástasis abdominal en un 35 %. De esta forma, en las primeras 8 semanas posparto se produce una recuperación de la diástasis progresiva de forma natural. Así, para determinar si una diástasis después del embarazo debe ser tratada, se realiza una valoración mediante ecografía y estudio postural.

Conviene saber que no es necesariamente una condición patológica y ocurre de forma fisiológica durante el embarazo. Las mujeres experimentan una separación de los rectos abdominales debido al estiramiento y pérdida de grosor de la línea alba. La distancia entre rectos aumenta aproximadamente a las 14 semanas de gestación y continúa aumentando hasta el parto.

La mayor recuperación de la diástasis abdominal ocurre de forma natural en las primeras 8 semanas tras el parto. No hay consenso en cuanto a definir a partir de qué distancia se considera patológica la separación de los rectos abdominales. Para evaluar la amplitud de la diástasis, observa cuántos dedos entran perpendicularmente a la línea media mientras está relajada, no contrayéndose.

En una buena preparación al parto el trabajo de la pared abdominal debe ser muy preciso, enseñando a trabajar el transverso abdominal (lo ideal es usar guía ecográfica) y su implicación en los distintos tipos de pujo. La valoración de la pared abdominal postparto se recomienda hacerla, (igual que para la valoración del suelo pélvico) a las 10-12 semanas tras el parto.

Resulta vital, tanto para su valoración como para su tratamiento medir con ecografía funcional (ECO-DAP) la distancia de separación de los rectos abdominales tanto en reposo como durante un ejercicio abdominal tradicional (crunch) para establecer el la gravedad de la diástasis y el mejor tratamiento a seguir.

Para su tratamiento existen numerosas técnicas y procedimientos para reeducar la pared abdominal. La elección de cada técnica depende de cada paciente, pero lo que es seguro es que estas deben buscar aproximarse a la actividad diaria de la mujer aumentando la presión abdominal progresivamente y de forma segura. Para ello es indispensable el tratamiento supervisado por un fisioterapeuta especializado en suelo pélvico.

Una pared abdominal trabajada reducirá considerablemente el riesgo de tener diástasis abdominal tras el parto. El momento del parto supone un gran factor de riesgo para el establecimiento de la diástasis. Los pujos realizados correctamente con contracción del transverso abdominal sirven para optimizar la salida del niño por el canal del parto. En cambio si estos no se realizan adecuadamente la presión abdominal generada en vez de ir en la dirección adecuada, va a empujar directamente en el abdomen favoreciendo que los rectos se separen aún más y aumentando el riesgo de hernias abdominales.

Recomendaciones Adicionales

  • Se debe poner especial atención a la vuelta a la actividad física y deportiva.
  • Una pared abdominal sin trabajar, o mal trabajada, puede no asumir los aumentos de presión que tienen lugar en algunos deportes.
  • Correr, ejercicios con impacto, el fitness sin supervisión e incluso el pilates mal indicado puede hacer que la diástasis aumente.
  • Recomendamos en primer lugar realizar una preparación parto completa, con especial atención a la parte física y no solo a los detalles de los cuidados del niño.

Gases en el Embarazo

La sensación de hinchazón provocada por los gases en el embarazo es un síntoma común de las gestantes y su aparición se vincula, al igual que otras molestias intestinales como náuseas, estreñimiento, diarrea o ardores estomacales, a las secreciones hormonales propias del embarazo. El aumento de gases en el embarazo está relacionado con las alteraciones hormonales en el cuerpo de la mujer. El aumento de la progesterona provoca que muchos tejidos del cuerpo, incluyendo el tracto gastrointestinal, se relajen.

Consejos para Reducir los Gases

  • Intenta no consumir alimentos que provocan flatulencias como brócoli, algunos tipos de legumbres y bebidas gaseosas.
  • Cuida tu tránsito intestinal. Los gases en el embarazo se relacionan a menudo con el estreñimiento.
  • Evita las comidas copiosas. Las digestiones complicadas son más lentas y la aparición de gases en el embarazo tras ellas es más habitual. En este sentido, se aconseja realizar comidas más ligeras pero con mayor frecuencia.
  • Intenta comer despacio, sentada y masticando bien. De esta forma reducirás la cantidad de aire que tragas y, con ello, la aparición de gases.
  • No te tumbes en la cama o en el sofá justo después de comer.
  • Realiza ejercicio de forma moderada para estimular tu sistema digestivo.

Los gases en el embarazo son fáciles de identificar, ya que la sensación es parecida a las molestias por el mismo motivo que podías tener antes de la gestación. Aun así, si notas que los dolores son más intensos de lo habitual y que la barriga se pone muy dura, o si el dolor se acompaña de vómitos o diarreas, es conveniente acudir a un médico especialista.

Dolor Abdominal y Cuándo Preocuparse

En el embarazo el dolor de abdomen es un signo muy frecuente en casi todas las futuras mamás. Normalmente este dolor abdominal es difuso y cambia de localización con los movimientos de la mujer. Suelen deberse gases y a otras molestias gástricas.

Causas Comunes del Dolor Abdominal

  • Dolor por gases. El exceso de gases es la causa más común de dolor abdominal.
  • Músculos más relajados. Los altos niveles de una hormona, progesterona, relajan la musculatura de todo el cuerpo, incluidos los del aparato digestivo.
  • El útero crece y comprime. El útero aumenta de tamaño cada semana, desplazando las vísceras abdominales hacia atrás y arriba. La compresión de estas y de los nervios cercanos provocan dolor.

El dolor abdominal puede ser una señal de alarma importante para detectar otros problemas más graves. Durante las tres primeras semanas de embarazo es frecuente que haya alguna pérdida de sangre. En ocasiones el óvulo no se implanta en el interior del útero y lo hace en una trompa de Falopio, en un ovario o cerca de ellos. Es el embarazo ectópico, que pasa desapercibido en un primer momento. Pero a medida que pasan los días y el embrión crece, la embaraza notará un fuerte dolor abdominal acompañado de un manchado vaginal sanguinolento.

El dolor abdominal típico de la preeclampsia aparece en la parte superior del abdomen, justo bajo las costillas, y se debe a que los altos valores de tensión arterial provocan una distensión del hígado con dolor.

Las embarazadas pueden sufrir una apendicitis pero la gestación no aumenta el riesgo de tenerla ni lo disminuye.

Otras Preguntas Frecuentes Durante el Embarazo

Son muchas las dudas que tiene una mujer cuando se queda embarazada, así que he aglutinado en este artículo las preguntas más frecuentes que me hacen mis pacientes.

  • ¿Puedo teñirme el pelo? Sí. Los tintes de cabello no penetran en el organismo materno y no alcanzan al feto.
  • ¿Es peligrosa la pintura de las paredes de la habitación del bebé? No.
  • ¿Qué alimentos debo evitar? Debes evitar la carne cruda o poco hecha ya que su ingesta puede producir o transmitir la toxoplasmosis. El jamón es más seguro cuanto más curado está: si no viene de un sitio de confianza es mejor evitarlo pero si está bien curado lo puedes tomar. Hay que evitar los embutidos -morcilla, chorizo, longaniza- caseros. El jamón de York, la mortadela, los quesos blandos no pasteurizados, los patés no enlatados y la pechuga de pavo pueden contener una bacteria llamada Listeria, peligrosa para el embrión. Las carnes y embutidos que han pasado por un proceso industrial son seguras.
  • ¿Puedo hacer abdominales? Sí, no hay ninguna conexión entre los abdominales y el útero; sin embargo, ejercitar los músculos abdominales no sirve de nada - salvo cansarte- ¿Por qué? en el embarazo los músculos se relajan para facilitar el parto. De todas maneras, es bueno que hagas sesiones de gimnasia suave, de yoga o de natación.
  • ¿La natación provoca la dilatación del cuello del útero? Contrariamente a lo que se puede creer, la natación no provoca la dilatación del cuello del útero. En cambio, el agua de las piscinas puede modificar el equilibrio vaginal y favorecer infecciones por hongos.
  • ¿Puedo hacer deporte? Puedes hacer deporte estando embarazada; sólo tienes que tener la precaución de evitar esfuerzos excesivos. Medir la frecuencia cardíaca mientras haces ejercicio es fácil y muy útil para determinar si tu esfuerzo está siendo excesivo.
  • ¿Puedo comer mariscos? Los mariscos cocidos de buena calidad no son peligrosos. La toxoplasmosis no se transmite a través de ellos.
  • ¿Qué puedo hacer contra las náuseas? Durante el embarazo, las náuseas son muy frecuentes - 80% de las embarazadas las padecen, sobre todo en primer trimestre-. ¿Qué puedes hacer? No existe una solución milagro. Antes de buscar un tratamiento infalible, busca qué es exactamente lo que te provoca las náuseas y los vómitos, para evitarlo. Tómate tu tiempo para levantarte: bebe agua, come algo y espera 20 minutos en la cama antes de levantarte. Lo ideal es desayunar en la cama a base de hidratos de carbono, proteínas y azúcares lentos (galletitas, pan, fruta…). Siempre puedes dejar algo preparado la noche anterior junto a la cama. Come con frecuencia: no hay que estar comiendo todo el día, pero es mejor tener náuseas con el estómago lleno. Haz tres comidas no muy copiosas, almuerza y merienda. Para picar toma una manzana, un plátano, algo de jamón, frutos secos, galletitas saladas o tostadas de pan integral. Evita los alimentos muy grasos - fritos- y los picantes. Además evita aquello cuyo simple olor o consistencia te provoquen náuseas (aunque antes te gustara). Respira hondo: La simple respiración de aire puro reduce las náuseas.

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