Acné Juvenil en Niños: Causas y Tratamientos

01.11.2025

El acné no es exclusivo de los adolescentes, puede aparecer en otras etapas de la vida, desde la primera infancia hasta la edad adulta. Mientras que, en la etapa neonatal el acné suele resolverse sin trauma alguno, durante la adolescencia el impacto es mucho mayor.

El Acné en la Adolescencia

En la pubertad se dan los tres factores que desatan la tormenta perfecta del acné: la variación del perfil hormonal, la inmadurez del paciente y la falta de iniciativa para ponerse en tratamiento. El chaval de 15 años que tiene la cara salteada de granos, puntos negros y espinillas; se siente observado y avergonzado, inseguro y, ¡ojo al dato!, incomprendido.

A pesar de que sus amigos y compañeros de clase puedan estar más o menos en su misma situación, él se encuentra en un momento de gran vulnerabilidad donde la objetivación no existe y el impacto del acné en su día a día cobra dimensiones estratosféricas.

Causas del Acné Juvenil

A pesar de ser muy común, la causa exacta sigue siendo desconocida. El acné es una enfermedad cutánea crónica de la unidad pilosebácea, de origen multifactorial, caracterizada por su polimorfismo clínico. El acné es una enfermedad del folículo pilosebáceo, inducida por los andrógenos de origen suprarrenal y gonadal: su inicio se correlaciona con el aumento de la producción sebácea que este estímulo hormonal induce.

El inicio y mantenimiento de la actividad de las glándulas sebáceas se debe fundamentalmente a la acción de los andrógenos. Tras su actividad en el periodo postnatal, por la influencia hormonal materna, las glándulas sebáceas se minimizan hasta la pubertad, cuando aumenta el tamaño y número de lóbulos por glándula, gracias al estímulo androgénico (adrenarquia). La presencia de esta actividad glandular es un requisito necesario para el desarrollo de acné.

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Se produce una mayor secreción sebácea y, además, una alteración cualitativa. Estos hechos se han relacionado con el desarrollo de la hipercornificación del conducto sebáceo y cambios en los microorganismos de superficie. La consecuencia de la hipercornificación del conducto sebáceo es el microcomedón: los queratinocitos se agrupan en grumos densos con monofilamentos y gotas lipídicas, reteniendo el sebo secretado que distiende el canal y la glándula.

El acné no es un proceso infeccioso, pero existen microorganismos que colonizan y se multiplican en el conducto folicular, y que pueden jugar un papel en la patogenia. El Cutibacterium acnes (C. acnes), que predomina en áreas ricas en glándulas sebáceas, puede actuar como un patógeno oportunista en el acné.

El C. acnes está presente en cantidad escasa en la superficie cutánea, mientras es el residente dominante en la unidad pilosebácea; y el desarrollo del acné se relacionaría, no con la proliferación del mismo, sino con la selección de determinados tipos, especialmente el filotipo IA1, en un medio con aumento de secreción sebácea sumado a la alteración del equilibrio del microbioma cutáneo(7,8). Además, la formación de biofilm, conglomerado organizado de bacterias que aumenta su supervivencia, podría aumentar su patogenicidad y la resistencia a antibióticos.

La inflamación no sería causada por la presencia de bacterias en dermis, sino por la acción de mediadores biológicamente activos producidos por el C. acnes, que difunden desde el canal folicular y, con posterioridad, por una reacción inflamatoria a cuerpo extraño desencadenada por la rotura de la pared ductal.

Existen múltiples factores relacionados con los episodios de exacerbación del acné. Diversos trabajos postulan que la dieta podría considerarse un factor estimulante del acné, ya que los alimentos con alto contenido en azúcar y otros hidratos de carbono, productos lácteos o proteínas, afectarían a la insulina sérica y a los factores de crecimiento similares a la insulina (IGF-1), que inducirían un aumento de la producción de andrógenos disponibles y el desarrollo del acné(3). Es conocida la exacerbación de las lesiones en situaciones de estrés, en relación a la regulación neuroendocrina de los sebocitos, el aumento de la secreción suprarrenal y la manipulación de las lesiones.

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Alrededor del 70% de las pacientes refieren exacerbación premenstrual del acné. Un 70% de pacientes presentan una mejoría del acné con la exposición solar durante los meses estivales. Esta mejoría se ha intentado explicar por el efecto “camuflaje” que el bronceado determinaría y una acción antiinflamatoria de la supresión inmunológica inducida por la luz ultravioleta(5). Es el fundamento teórico de la fototerapia en el acné.

Las actividades en lugares húmedos y la oclusión determinan empeoramiento del acné hasta en un 15% de los pacientes. Podría deberse a un mecanismo de hidratación ductal que favorecería la obstrucción. Diversos fármacos como los esteroides anabolizantes o anticonceptivos con progestágenos con acción androgénica, pueden exacerbar el acné. El término exposoma define la suma de factores ambientales que influyen en el desarrollo y gravedad de una enfermedad, en este caso el acné.

Tipos de Lesiones en el Acné

Respecto a la distribución de las lesiones, casi todos los pacientes (99%) presentan localización facial, acompañada en más de la mitad de los casos, de afectación de la espalda (60%) y, en menor medida, la zona pectoral (15%). La mayoría de los pacientes referirán el inicio de las lesiones, de forma gradual, en torno a la pubertad, por lo que en los casos en los que se describa un inicio brusco de estas, se debe descartar una causa subyacente.

  • Comedones cerrados: pequeñas pápulas firmes con una superficie blanquecina en la que, en ocasiones, se objetiva la apertura folicular.
  • Comedones abiertos: presentan un tapón central negruzco, debido al depósito de melanina y oxidación del sebo.
  • Lesiones superficiales: pápulas y pústulas.
  • Lesiones profundas: pústulas profundas y nódulos, cuando la inflamación afecta a la totalidad del folículo. Los nódulos son lesiones firmes, dolorosas que pueden ser mayores de 1 cm. Constituyen la lesión fundamental del conocido como acné conglobata.

Las lesiones residuales se observan hasta en el 90% de los pacientes, si bien, solo en el 22% de los casos son significativas. Atendiendo a la presentación clínica y al predominio de alguna de estas lesiones, se distinguen tipos clínicos clásicos de acné: comedoniano, pápulo-pustuloso y nodular.

El acné conglobata es una forma grave y resistente al tratamiento, más frecuente en varones y de localización más intensa en tronco. Se caracteriza por pápulas profundas y nódulos dolorosos, que pueden confluir y formar trayectos sinusoidales, y que evolucionan formando cicatrices deprimidas y queloideas.

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El acné fulminans o acné maligno, descrito inicialmente como una forma de acné conglobata (“acné conglobata agudo febril ulcerativo”), es una variante infrecuente en la que se produce una reacción inmunológica sistémica frente al C. acnes(12). Se observa especialmente en varones jóvenes que, de forma brusca, desarrollan lesiones inflamatorias de predominio en tronco, con manifestaciones sistémicas (fiebre, anorexia, poliartropatía, esplenomegalia, osteólisis aséptica), junto con leucocitosis marcada. Los hemocultivos son estériles.

En ocasiones, puede ser inducida por fármacos (isotretinoína o andrógenos) e infecciones intercurrentes (virus de Epstein-Barr). Se ha relacionado con la estimulación transplacentaria de la producción androgénica adrenal, al menos, en los casos de inicio antes del primer año de vida. No se producen otras manifestaciones de hiperandrogenismo, porque las glándulas sebáceas son las únicas capaces de convertir la dehidroepiandrosterona en androstendiona y testosterona.

De predominio en varones, suelen ser formas localizadas, con afectación, sobre todo de mejillas. En el periodo neonatal, el principal diagnóstico diferencial se establece con la pustulosis cefálica benigna, mucho más frecuente (20% de neonatos) y de inicio en las primeras semanas de vida, con lesiones pápulo-pustulosas en mejillas, pero sin comedones y que se asocia con la colonización por Malassezia (M. Sympodialis y M. El tratamiento del acné infantil es similar al que veremos para el acné vulgar, excluyendo las tetraciclinas orales.

Aunque es más frecuente en mujeres jóvenes, puede diagnosticarse en la adolescencia en pacientes que manipulan las lesiones, originando erosiones o ulceraciones con riesgo de sobreinfección y cicatriz. No se trata de un verdadero acné, al tratarse de un proceso monomorfo sin comedones, por lo que se denominan erupciones acneiformes medicamentosas. Su aparición se relaciona cronológicamente con el inicio del tratamiento implicado. Son muchos los fármacos relacionados, los más frecuentes los corticoides.

El término se reserva para aquellas mujeres que asocian al acné otras manifestaciones de hiperandrogenismo, de los que el síndrome del ovario poliquístico es el cuadro más frecuente. El síndrome SAHA (Seborrea, Acné, Hirsutismo y Alopecia) es un acrónimo de las manifestaciones esenciales de este cuadro de androgenización dermatológica(15). Incluye distintas formas clínicas, a destacar el acné cosmético, de predominio en mujeres y relacionado con el empleo de cosméticos comedogénicos.

Hace referencia a la aparición de lesiones de acné en zonas sometidas a fricción prolongada. La irritación continua de la zona superficial del conducto pilosebáceo y la hidratación excesiva de la zona por la oclusión, serían los factores implicados en su aparición. La distribución de las lesiones y el antecedente mecánico permite el diagnóstico.

Es un proceso inflamatorio de curso crónico y recurrente, y de predominio en: axilas, ingles y área anogenital, en ocasiones, asociado a acné inflamatorio grave con el que, como se ha comentado con anterioridad, comparte mecanismos fisiopatogénicos(18). Suele iniciarse en la pubertad, aunque existen casos infantiles y en su etiopatogenia se imbrican factores familiares, endocrinos (obesidad, hiperandrogenismo) e irritación local(18). El diagnóstico es clínico.

El diagnóstico del acné es clínico, basado en la presencia de comedones y/o lesiones inflamatorias. La exploración con luz de Wood permite observar la presencia de C. acnes en los comedones, ya que emite una fluorescencia rojo-anaranjada por producción de porfirinas.

Tratamientos para el Acné Juvenil

El tratamiento del acné debe comenzar por conocer los antecedentes clínicos y respuesta a otros fármacos que se hayan administrado al paciente, con el fin de diseñar un plan individualizado para obtener la máxima eficacia. La mejora del cumplimiento aumenta al utilizar productos tópicos con combinaciones fijas, en lugar de varios productos por separado. Los productos combinados presentan dos ventajas: por una parte, actúan frente a varios factores patogénicos del acné de forma simultánea y, por otra, simplifican el régimen terapéutico.

Con el fin de reducir al mínimo la irritación de los tratamientos tópicos, se debe indicar que la aplicación inicial puede ser gradual para mejorar la tolerancia durante las primeras semanas. Debemos instruir al paciente en el uso de cremas hidratantes no comedogénicas, junto con la evitación de productos que contribuyan al desarrollo del acné. En las revisiones, se debe reforzar el plan terapéutico e indagar en la aparición de posibles desencadenantes o agravantes. En caso de pacientes refractarios al tratamiento, se debería excluir foliculitis por organismos gramnegativos, sobre todo, en pacientes en tratamiento con antibióticos de manera continuada.

El tratamiento del acné tiene como objetivo principal evitar la aparición de cicatrices, por lo que el tratamiento debe ser lo más precoz posible, con un tratamiento adecuado a la gravedad y extensión. El tratamiento tópico será pautado en todos los pacientes con acné, en monoterapia en el acné leve y, combinado con tratamiento sistémico, en los casos de acné moderado o grave. Además, tras el tratamiento sistémico, se aplicarán retinoides tópicos de mantenimiento.

Opciones de Tratamiento

  • Retinoides tópicos: previenen la formación de comedones y lesiones inflamatorias, normalizan la descamación de los queratinocitos y tienen efecto antiinflamatorio. Incluyen: ácido retinoico, isotretinoína, adapaleno, tazaroteno y, recientemente, trifaroteno. Los retinoides tópicos, además, potencian la penetración de antimicrobianos tópicos asociados, con lo que aumenta la eficacia de estos.
  • Peróxido de benzoilo: es un agente antimicrobiano con actividad antiinflamatoria y comedolítica, siendo su acción principal la neutralización de C. acnes en los folículos pilosos, por lo que consigue un efecto bacteriostático y posiblemente bactericida, similar a los antibióticos tópicos y sin asociarse a resistencias antimicrobianas.
  • Antibióticos tópicos: Presentan acción antibacteriana inhibiendo el crecimiento y la actividad de C. acnes y efecto anti-inflamatorio directo e indirecto. Los más frecuentemente utilizados son la clindamicina y la eritromicina, a concentraciones del 1-4%. No se recomienda el uso en monoterapia, debido a la posible resistencia a antibióticos y su inicio de acción más lento.
  • Ácido azelaico: es un ácido dicarboxilico que presenta actividad antimicrobiana y anticomedogénica(25). Se utiliza para acné comedoniano e inflamatorio. Está disponible al 20% en crema y 15% en gel, y su principal efecto secundario es una leve irritación.
  • Ácido salicílico: se utiliza como comedolítico y antibacteriano. Se utiliza en diversas presentaciones galénicas al 0,5-2%, en formas no inflamatorias, siendo menos efectivo que los retinoides tópicos.

Tratamiento del Acné Infantil por Edades

El acné infantil es una afección de la piel que se caracteriza por la aparición de lesiones cutáneas en forma de espinillas, granos o quistes. A lo largo de la infancia, el riesgo de padecer acné va aumentando cuanto mayor es el niño. Durante la infancia, los niveles de hormonas como los andrógenos aumentan debido a distintos factores, lo que puede aumentar la producción de sebo y contribuir al desarrollo de acné.

1. Acné Neonatal (0-8 semanas)

  • Causas: Cambios hormonales que ocurren en la madre durante el embarazo y que a su vez pueden provocar la producción excesiva de sebo en la piel del bebé.
  • Tratamiento: Generalmente no requiere tratamiento, ya que suele desaparecer por sí solo en pocos meses. Se recomienda evitar el uso de productos irritantes o muy grasos en la piel del bebé y mantenerla limpia y seca. En algunos casos será útil la aplicación de antifúngicos de prescripción médica como ketoconazol.

2. Acné Infantil

  • Causas: Se debe a una alteración hormonal transitoria que se da en estos bebés de forma fisiológica o normal y que da lugar a un exceso de hormonas masculinas o andrógenos.
  • Tratamiento: De forma similar al acné neonatal, se trata de un cuadro que se resuelve de forma espontánea en unos meses.

3. Acné de la Infancia Media

  • Causas: Al igual que en el resto de grupos de edad, se debe a un aumento de andrógenos, que van a favorecer la aparición de granos en el niño. Sin embargo, este aumento de andrógenos no ocurre de forma fisiológica en este rango de edad (como ocurría en niños más pequeños), ya que en esta etapa los niveles de andrógenos deben permanecer muy bajos.
  • Lesiones: En estos niños pueden aparecer desde espinillas o puntos negros, hasta lesiones más inflamatorias como granos y pústulas, aunque es raro que aparezcan lesiones más profundas como nódulos.

4. Acné Prepúber o del Preadolescente

  • Lesiones: En estos niños se suele dar una acné fundamentalmente comedoniano en la frente y la nariz, es decir, con aparición de espinillas o puntos negros.

Es importante destacar que el acné infantil es un problema común y tratable. Con una combinación de hábitos saludables, una dieta equilibrada y productos adecuados para el cuidado de la piel, es posible ayudar a tu hijo a tener una piel clara y saludable.

Cuidados Generales para el Acné Infantil

  • Limpieza de la piel: Es importante mantener la piel limpia y libre de impurezas.
  • Dieta equilibrada: Una dieta rica en frutas y verduras puede ayudar a mantener la piel saludable y reducir la producción de sebo.
  • Productos tópicos: Algunos productos tópicos, como los que contienen peróxido de benzoilo o ácido salicílico, pueden ayudar a reducir la producción de sebo y combatir el acné.

Tratamientos Adicionales

Cuando las medidas generales y cosméticas no son suficientes para mejorar el acné, un dermatólogo puede prescribir distintas medicaciones, tanto tópicas como orales.

  • Tratamiento oral: En casos moderados y graves de acné infantil, un médico puede recetar un medicamento oral, como un antibiótico para ayudar a controlar el acné. Cabe destacar la importancia de evitar el uso de tetraciclinas (un grupo de antibióticos utilizado para el tratamiento del acné) en menores de 8 años, por el riesgo de alteración de los dientes y los huesos.

El Acné en Adolescentes

En la pubertad, los órganos sexuales comienzan a producir hormonas, incluyendo andrógenos como la testosterona. Estos andrógenos se comunican con las glándulas sebáceas, indicándoles que produzcan grandes cantidades de grasa. Como resultado, los poros de la piel se obstruyen con una mezcla de sebo y células muertas.

Tratamientos para Adolescentes

  • Retinoides locales (adapaleno): para reducir la formación de puntos negros.
  • Peróxido de benzoílo: para actuar sobre los microbios responsables de las imperfecciones inflamadas.
  • Antibióticos orales (doxiciclina): en casos más graves.
  • Isotretinoína (Accutane): para tipos de acné muy intensos y persistentes.
  • Limpieza dermatológica: para acné "retencional" con poros obstruidos.

Rutina de Cuidado de la Piel para Adolescentes

  • Limpieza facial diaria: para evitar la obstrucción de los poros.
  • Exfoliación: limpieza en profundidad con cuidado para no irritar la piel.
  • Hidratación: con productos específicos para pieles grasas y con tendencia acneica.

Recuerda que sea cual sea el nivel de gravedad de tu acné, existen tratamientos y productos eficaces para combatirlo. La clave es pedir consejo a un profesional y seguir al pie de la letra el tratamiento que te recete.

Tipos de Acné Juvenil Según Gravedad

  1. Grado 0. Preacné: Predominan la seborrea y el taponamiento de la glándula sudorípara.
  2. Grado I. Acné comedoniano: Comedones cerrados (espinillas) y abiertos (puntos negros).
  3. Grado II. Acné pápulo-pustuloso: Acné juvenil moderado con pápulas y pústulas.
  4. Grado III. Acné pústulo-nodular: Forma más severa con nódulos.
  5. Grado IV. Acné nódulo-quístico: Acné severo y profundo que precisa atención médica.

Tratamientos Médicos Estéticos

  • Peeling químico: elimina las células muertas de la superficie de la piel, evita que los poros se obstruyan y ayuda a regenerar la piel.

Otros Medicamentos

  • Isotretinoína oral: medicamento de especial control médico para acné juvenil o adulto severo.

Tratamientos con Láser y Otras Fuentes de Luz

  • Luz azul, verde o roja (dispositivos LED): mejoran el acné juvenil en sus diferentes formas.
  • Láser: mejora las lesiones inflamatorias de la piel, así como las cicatrices y otras rojeces.

Mitos sobre el Acné

  • El acné no está causado directamente por la grasa de la dieta, pero en ocasiones, la persona lo relaciona con determinados alimentos como chocolate, etc.

Impacto Psicológico del Acné en Adolescentes

El acné puede tener un impacto significativo en la vida de las y los adolescentes y algunos sufren más que la mayoría. No hay que subestimar las posibles repercusiones del acné en la autoestima: el simple hecho de hablar de ello con un médico puede ser un primer paso tranquilizador.

Cómo Apoyar a un Adolescente con Acné

  • Llevar a tu hija o hijo adolescente a ver a un médico si sufre de granos.
  • Fomentar un estilo de vida saludable: dieta equilibrada, actividad física regular, evitar el tabaco y el estrés.

Es esencial limpiar la piel una o dos veces al día. Para ello, se recomienda elegir geles o lociones dermatológicas que no sean grasos ni comedogénicos. Hacer espuma con las manos y, después de aclarar la piel con agua tibia, secarla con una toalla suave. También se puede optar por un agua limpiadora micelar matificante.

Prevalencia del Acné

El acné es una de las enfermedades dermatológicas más frecuentes, estimándose que alrededor de un 85% de la población lo presentará a lo largo de su vida(1). La prevalencia del acné entre la población española de 12 a 18 años es del 74%, sin diferencias significativas en cuanto al sexo y con un máximo entre los 14 y 16 años(2); por ello, supone el 25% de las consultas dermatológicas.

Tabla de Tratamientos para el Acné Juvenil

Tipo de Tratamiento Descripción Indicaciones
Retinoides Tópicos Normalizan la descamación de queratinocitos y previenen la formación de comedones. Acné leve a moderado, mantenimiento.
Peróxido de Benzoilo Agente antimicrobiano y antiinflamatorio. Acné inflamatorio.
Antibióticos Tópicos Inhiben el crecimiento de C. acnes y tienen efecto antiinflamatorio. Acné inflamatorio, combinado con retinoides o peróxido de benzoilo.
Ácido Azelaico Actividad antimicrobiana y anticomedogénica. Acné comedoniano e inflamatorio.
Ácido Salicílico Comedolítico y antibacteriano. Formas no inflamatorias de acné.
Antibióticos Orales Tratamiento sistémico para reducir la inflamación y la carga bacteriana. Acné moderado a severo, bajo supervisión médica.
Isotretinoína Oral Reduce la producción de sebo y la inflamación. Acné severo y resistente a otros tratamientos, bajo estricta supervisión médica.

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