Alejandro Gallardo Velázquez: Un Legado Musical y Familiar

19.11.2025

En un emotivo homenaje a su legado musical, Alex Gallardo, hijo del icónico cantante Miguel Gallardo y de la actriz Pilar Velázquez, ha lanzado una nueva versión de la inolvidable canción "Hoy tengo ganas de ti" con motivo del 75 aniversario del nacimiento de su padre.

Resulta curiosa la historia de cómo Pilar Velázquez debutó como actriz. Nacida en Madrid en 1946, siendo adolescente se enamoró de un torerillo, al que una res hirió mortalmente. El trágico suceso saltó a los periódicos y el nombre de la joven apareció entremezclado. Al académico e ilustre comediógrafo José López Rubio le conmovió, al saber que esa muchacha, que trabajaba de telefonista, soñaba con el teatro. Concertó una cita con ella y, al poco tiempo, María del Pilar Velázquez Llorente entraba de meritoria en la compañía del Español. Más tarde trabajó junto a Vicente Parra.

Fue convirtiéndose en una de las mejores actrices de su generación, tras representar "Los peces rojos", "La pequeña cabaña", "La muralla china…" Con una treintena de filmes en su haber, el cine no añadió artísticamente nada a su carrera, cimentada como decíamos con notables resultados en el teatro. Cometió el error de aceptar un contrato en Italia donde, entre 1971 y 1974, rodó varias películas eróticas, creyendo encontrar así un trampolín para triunfar en el cine europeo. Fue el principio de unas películas de destape que siguió rodando aquí.

En aquellos contratos en Italia tuvo que ver el productor venezolano radicado en España Espartaco Santoni, seductor las veinticuatro horas del día, que cómo no, enamoró a Pilar. Ella había vivido un tormentoso noviazgo con el galán Manolo Otero, y en un momento de indecisión sentimental, lo sustituyó por el incorregible conquistador. Vivieron un prolongado romance, en Madrid con escapadas frecuentes a Roma, hasta que Espartaco se enteró (según contaba en su desvergonzado libro "No niego nada") de que "… como era de esperar, siendo joven y bella tuvo oportunidad de coronarme como a un buey".

Desengañada de su experiencia en los estudios cinematográficos italianos Pilar Velázquez regresó a Madrid, donde no le rodaron mejor las cosas en su filmografía. Aceptó otros trabajos televisivos, inferiores desde luego a sus condiciones artísticas. Una chica mona, que las revistas del corazón fotografiaban con frecuencia. Ninguno de sus posteriores romances tuvieron consistencia hasta que a, finales de los 70, conoció a un atractivo cantante, ídolo entonces de la juventud española, el granadino Miguel Gallardo. Conté en su momento los encuentros sentimentales de la pareja, con la que compartí una cena en Barcelona, inicio de su noviazgo, que culminó en boda.

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Una ceremonia íntima celebrada en 1979 en la ermita madrileña de San Antonio de la Florida, donde sabrán existen unos magníficos murales en las paredes de su cúpula, obra de Goya. Los novios se cuidaron de seleccionar a sus invitados, muy pocos, eludiendo a los periodistas, incluso a los amigos que, como decíamos, habíamos seguido informativamente sus avatares amorosos. Pilar Velázquez y Miguel Gallardo tuvieron un hijo, Alejandro.

El cantante viajaba constantemente por obligaciones de su profesión, en alza durante la década de los 80. Sobre todo pasaba largas temporadas en Hispanoamérica, donde era considerado un ídolo de la música romántica. Muchos recordarán aún algunas de sus creaciones: "Hoy tengo ganas de ti", "Otro ocupa mi lugar", "Saldré a buscar al amor"… Probablemente aquellos viajes marcaron el fin de la separación de la pareja, ya en los años 90, junto a otros problemas. En cualquier caso, nunca quisieron hacer públicos los motivos de su ruptura. Entretanto, ella, ya definitivamente alejada del cine (su última película está fechada en 1996, Pon un hombre en tu vida), retornó al teatro.

Representó con Manuel Tejada la comedia "Una hora sin televisión". Posteriormente se integró en la compañía del teatro Español. Después, en otro escenario, representó "Entre mujeres". Y "Las mujeres de Jack", al lado de otro veterano "donjuán", Carlos Larrañaga, con quien vivió una fugaz relación sentimental, que acaso marcó definitivamente a Pilar, pues ya no le conocimos ninguna otra. La muerte de Miguel Gallardo, a causa de un cáncer, en noviembre de 2005, a la edad de cincuenta y seis años, le supuso un golpe terrible, aun estando ya definitivamente separados. No se olvide que habían tenido un hijo, veinteañero cuando ocurrió esa desgracia.

Hace un par de años coincidí con Pilar Velázquez en un mercado de la zona Norte de Madrid, cercano a su domicilio. Aplicada a la compra como cualquier ama de casa, disculpé que apenas me reconociera. Quizás lo prefirió así, respondiendo con monosílabos a mi intento de conversación, recordando tiempos pasados, cuando me veía con ella y con Miguel, creyéndolos siempre buenos amigos. Estaba claro que Pilar prefería pasar ya inadvertida, lejos de los estudios cinematográficos y los escenarios. Olvidando su etapa cuando era una de nuestras dulces musas del cine erótico. Y acaso también queriendo borrar de su memoria su triste pasado; con la imagen, ya desvaída por el tiempo transcurrido, de sus amores con Manolo Otero, muerto tempranamente, y desde luego con la pena, todavía latente, de la otra súbita desaparición de quien fue su marido, Miguel Gallardo. En el rostro de Pilar Velázquez, en otro tiempo resplandeciente, y sobre todo en sus ojos, adiviné en seguida que no le apetecía recordar nada con nadie del ayer. Alguna vez la he vuelto a columbrar, de lejos, percibiendo su aún esbelta silueta a sus sesenta y ocho años cumplidos. Y he mirado en seguida para otro lado.

Miguel Gallardo fue unos de los más populares intérpretes de baladas románticas de la década de los 70, con la particularidad de que compuso la mayor parte de su repertorio. Del que destacaron, entre otros, estos títulos: "Otro ocupa mi lugar", "Hoy tengo ganas de ti", "Saldré a buscar el amor"… Murió con sólo cincuenta y cinco años de vida, cuando ya estaba prácticamente retirado como cantante y ejercía de productor discográfico con su propia compañía, amén de componer para otros artistas. Un cáncer de riñón se lo llevó el 11 de noviembre de 2005. Sabedor de su inevitable final se había encerrado en su casa, aunque finalmente tuviera que acudir a la madrileña clínica Anderson, donde le sobrevino la muerte. Había nacido en pleno Albaicín granadino el 29 de septiembre de 1950.

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Pronto supo que tenía que arrimar el hombro para ayudar a la precaria economía familiar, y así trabajó en diversos y ocasionales oficios, como aprendiz en una imprenta, en una casa de encuadernación, ayudante en una droguería, botones en un Banco… Hasta que pudo ingresar en la Universidad de Ingeniería Técnica en Vilanova y la Geltrú, carrera que no llegó a terminar a falta de un curso. A los dieciséis años fue cuando le llegó la vena musical y entró en el Conservatorio de Barcelona, recibiendo un par de años lecciones de solfeo, guitarra y piano.

Así es como debutó con un single el año 1972. Sin contar con su aprobación, la multinacional que le había firmado un contrato decidió anunciarlo como Eddy Gallardo, lo que al interesado le causó una desagradable sorpresa. Ya en sucesivos discos apareció con el definitivo nombre de Miguel Gallardo, una vez que lo desengañaron de su pretensión: quería ser conocido con su nombre compuesto y sus dos apellidos. Las primeras canciones de Miguel Gallardo, según me contó, estaban inspiradas en el recuerdo de una muchacha llamada Milagros, a la que mucho quiso, pero no fue del todo correspondido, pues la familia de ella no consintió en aquellas relaciones. Al saber el padre de la chica que ésta salía con un músico, la reconvino para que se buscara a otro con más porvenir.

Consiguió su primer éxito, "Recordando a Glenn" sirviéndose de la admiración que tenía su padre hacia la música de Glenn Miller, uno de los grandes directores norteamericanos de orquesta allá por los años 40. Incluyó unos leves compases de "En forma", el tema más conocido de aquel genio. Luego estrenó "Quédate", cuya letra estaba basada en un poema de Pablo Neruda, "Farewell" (Adiós). Transcurría 1975 y dándole vueltas a la cabeza sobre su vida, viajando de un lado para otro, de hotel en hotel, conociendo superficialmente a mucha gente pero sin ninguna amistad femenina fija, sintiéndose muy solo, dio en escribir "Hoy tengo ganas de ti", probablemente su mejor tema; al menos del que más discos vendió en España y en Hispanoamérica: cerca de dos millones de copias. Con versiones en media docena de idiomas. Que arranca así: "Fuiste ave de paso y no sé por qué razón…".

Cuando ya tuvo otras relaciones dio de nuevo en otro desencanto: un amigo le birló la chica que a él le había empezado a hacer tilín. De la experiencia nació otra de sus conocidas canciones, "Otro ocupa mi lugar", aunque allí disfrazaba la historia y en vez de un amigo, era un hermano el causante de esa desilusión. Me confesaba el cantante: "Es que yo soy muy tímido, introvertido, cerrado y no me decido a dar un paso adelante con una mujer. Me ocurre desde que iba a los bailes y no me atrevía a sacar a ninguna a la pista. Debió un día pensar que tenía que cambiar de actitud. Y de esa convicción le llegó una musa dictándole la letra de "Saldré a buscar el amor".

Para entonces, 1978, ya era un número 1 de la canción melódica. Había ayudado a sus padres, a los que compró un buen piso en la barriada barcelonesa de la Sagrada Familia, aunque el progenitor no quiso dejar de trabajar y regentó una frutería; a sus hermanos les pagó los estudios. A Miguel Gallardo le faltaba encontrar un verdadero amor, al que tanto cantaba. Un reportero de Diez Minutos le presentó a la actriz Pilar Velázquez, a la que representaba artísticamente. Y lo celebraron en un restaurante de Barcelona a finales de enero de 1977, en presencia de amigos comunes, yo entre ellos. La pareja acabaría casándose el 11 de mayo de 1979 en la madrileña ermita de San Antonio de la Florida, en la más completa intimidad. Tendrían un hijo, Alejandro, que nació el 16 de enero de 1981.

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Pilar Velázquez se retiró entonces unas temporadas, y Miguel Gallardo acabó asentándose en Miami a finales de esa década. Roto ya su matrimonio. Dejó de cantar a principio de los años 90, centrándose en su productora discográfica y componiendo para Azúcar Moreno, Sergio Dalma, Ana Torroja, Ana Belén… Su nombre se fue diluyendo en España, adonde regresaba de vez en cuando para ver a su hijo. Los negocios le iban bien. Y un maldito día nos llegó la noticia de su temprana desaparición, hace de ello ahora diez años: llenó de luto a la familia musical, y a miles de admiradoras que no le habían olvidado. Era un ser muy sensible, dotado de una preciosa voz y un notable talento como compositor de románticas melodías.

Pilar Velázquez Llorente, más conocida como Pilar Velázquez (Madrid, España, 13 de febrero de 1946), es una actriz española. Al finalizar sus estudios de Bachillerato entra como meritoria en el Teatro Español en 1964 y debuta con la obra "Caminos de Damasco", a las que segurían "El hilo rojo", con Vicente Parra, "Adán 67", con José María Rodero, "Sólo Dios puede juzgarme", "Anillos para una dama" (1973) o "La muralla china".

Su carrera cinematográfica se desarrolló fundamentalmente entre 1966 y 1977, compaginando las pantallas españolas con las italianas. Aunque abordó casi todos los géneros, se desenvolvió preferentemente en comedias ligeras, películas eróticas y thrillers. Pueden mencionarse en su filmografía títulos como "Los chicos con las chicas" (1967), "Operación Mata-Hari" (1968), "Las amigas" (1969), "Juego sucio en Panamá" (1974), "Adulterio a la española" (1975) y "Tatuaje" (1976).

A mediados de los años setenta trabaja como presentadora, primero junto a María Salerno en la última etapa del programa de Valerio Lazarov "¡Señoras y señores!" en 1975 sustituyendo a María José Cantudo y Ángela Carrasco. Después, en 1976, reemplazó a Bárbara Rey en la presentación del programa musical "Palmarés" de Enrique Martí Maqueda. En 1979 contrae matrimonio con el cantante Miguel Gallardo y se retira de la gran pantalla. El matrimonio serían padres de un hijo, Alejandro, nacido el 16 de enero de 1981. Sólo regresaría en 1996 para intervenir en "Pon un hombre en tu vida", de Eva Lesmes.

Si bien su debut es anterior, pudiendo mencionarse entre sus previas experiencias "La pequeña cabaña" de André Roussin, es desde los años ochenta cuando con mayor énfasis ha centrado su carrera en el teatro: "Una hora sin televisión" (1987), con Manuel Tejada, "El caballero de las espuelas de oro" (1994) de Alejandro Casona, "Las mujeres de Jack" (1999), con Carlos Larrañaga, "Usted lo mate bien" (2002), de Juan José Alonso Millán y "La noche de la iguana" (2009), de Tennessee Williams están entre su obras más destacadas.

En televisión ha intervenido en las series "Régimen abierto" (1986) y "Al salir de clase" (1997-1998). El cantante Miguel Gallardo falleció el viernes en Madrid, a los 56 años, en la clínica Anderson donde estaba internado a causa de un cáncer, y fue incinerado en la tarde de ayer en el Tanatorio de La Paz, donde se instaló su capilla ardiente, según informó su exesposa, la actriz Pilar Velázquez.

Miguel Gallardo Vera, nacido en Granada en 1950 y autor de éxitos de los años setenta como "Hoy tengo ganas de ti" y "Otro ocupa mi lugar", se había alejado de los escenarios hace una década, aunque nunca perdió el contacto con el mundo de la música. De hecho, tenía su propio editorial musical y productora Veramusic , dedicada a buscar y lanzar nuevos compositores, autores e intérpretes. Además, componía temas para otros artistas como Azúcar Moreno, Sergio Dalma o David Bustamante, y preparaba un nuevo disco, cuyo título iba a ser, probablemente, "Aún tengo ganas de ti", en el que repasaba doce de sus grandes éxitos, a los que se sumaban otras doce canciones inéditas "en la misma línea romántica que siempre marcó su carrera", señaló Pilar Velázquez.

Miguel Gallardo, quien comenzó su carrera como compositor para otros cantantes, se lanzó a los escenarios en 1974, con la grabación de una serie de singles como "Recordando a Glenn", "Bajo la lluvia", o "Quédate", un tema inspirado en un poema de Pablo Neruda, "Farewell", con el que logró su primer número uno en las listas de éxitos españolas.

Álex Gallardo y el Homenaje a su Padre

El punto de partida de este homenaje es una de las canciones más populares de su padre, Álex. La verdad es que le vinieron a la cabeza millones de recuerdos juntos, desde que era niño y le cantaba en el coche o le contaba cuentos con música clásica de fondo mientras estaban tumbados en el suelo a sus momentos jugando al fútbol o divirtiéndose en el parque de atracciones.

Está mal que lo diga él, pero está siendo un éxito y la acogida está siendo increíble. El videoclip ha tenido 800.000 visualizaciones en dos semanas.

Hace cuatro años, durante la pandemia, sintió bastante miedo, porque no sabía lo que estaba sucediendo. Dedicó mucho tiempo a pensar y recordó que su padre le había inculcado dos valores muy importantes: la autenticidad y la honestidad. Hasta aquel momento, había estado cantando en inglés con su banda de rock, The Rebels. Tras la pandemia, decidió quitarse la máscara y empezó a hacer música en español y más melódica, que también tenía pero no había dado a conocer. Después tuvo dos hijos y el ver como adoran a su abuelo a pesar de no haberlo conocido, le hizo meterse aún más en este proyecto que ha demorado por lo mucho que le costó aceptar la muerte de su padre. Ha tardado años y ha necesitado mucho psicólogo y ejercicio físico para entenderla.

De hecho, estuvo diez años sin escuchar la voz de su padre. No soportaba oír su voz. Su padre y él, que es hijo único, estaban muy unidos. Tanto que, cuando se divorciaron sus padres, se quedó a vivir con él. Sus padres volvieron a estar juntos al final.

Este proyecto ha sido una catarsis. Le ha ayudado a cambiar su visión del once de noviembre, el día en que murió su padre. Hasta este año, había sido siempre una fecha triste y negra.

Le habría encantado esta iniciativa. Ha habido dos momentos mágicos: cuando grabó la canción en el estudio y cuando rodó el videoclip. El director les pidió al actor que da vida a su padre y a él que estuvieran abrazados al menos tres minutos para poder rodar bien los planos y luego poder sustituir la cara. ¡Nunca había abrazado tanto tiempo a nadie! En la capilla ardiente de su padre, en el tanatorio, sintió como se le apagaba el alma por el dolor. Este abrazo le curó.

Gracias a la Inteligencia Artificial, ha podido actuar con su padre. Se dijo: “Por fin he podido cantar con él en un escenario”. Habían cantado mucho juntos en casa, mientras tocaba el piano, pero este momento es mágico. Es brutal la sensación de poderle darle un abrazo más.

Hubo un tiempo en el que procuró no se le conociera como el hijo de Miguel Gallardo. Se hizo llamar Álex Rebels durante mucho tiempo. Pero, a día de hoy, no le agobia. Le enorgullece y encanta poder llevar el nombre de su padre a lo más alto.

Emocionalmente, siente la necesidad de decirle: “Papá, ojalá pudieras estar aquí para que te sintieras orgulloso del trabajo que estoy haciendo contigo”.

Siempre ha visto como paraban a su padre para saludarle o preguntarle cosas. Pero la grandeza total la está viendo ahora, que está haciendo esto. Está viendo la acogida que está teniendo no solo en Latinoamérica, sino también aquí, en España e incluso en Hungría , donde está teniendo muchísimas reproducciones.

Cree que la gente perdió una maravillosa persona. No sólo por lo que él vivió, sino por la gran influencia que ejerció en muchas personas. Hace unos días, un amigo suyo de toda la vida le dijo, entre lágrimas, que era lo que era gracias a su padre. Ellos, además, han puesto una foto de su abuelo en la mesa donde comen para que como con nosotros todos los días.

El deseo de Álex ahora es hacer dos discos con canciones de su padre. "Mi padre tenía unas cuantas canciones revisitadas de sus grandes clásicos y dejó algunos temas inéditos. su idea es primero sacar un disco con los clásicos, cantadas la mayoría de las canciones por los dos. Y después hacer lo mismo con otro disco de temas inéditos".

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