Alergia a la Soja en Lactantes: Síntomas y Tratamiento

01.11.2025

La alergia alimentaria (AA) representa un problema de salud pública significativo y en constante evolución. Durante los últimos años, ha experimentado un incremento notable, similar a una "segunda ola" de la epidemia de alergias observada en las últimas décadas del siglo XX.

En países como Australia, líderes en la epidemia respiratoria, la alergia alimentaria mediada por IgE afecta hasta el 10% de los bebés. Es preocupante que esta nueva generación parezca tener menos probabilidades de superar la alergia alimentaria que sus predecesores, lo que implica una mayor carga de la enfermedad a largo plazo.

La enfermedad alérgica se ha relacionado con el estilo de vida moderno, incluyendo cambios en los patrones dietéticos, la alteración de las bacterias comensales intestinales y la contaminación ambiental.

Definiciones y Clasificación

Las definiciones de reacción adversa a alimentos, intolerancia alimentaria y reacciones alérgicas a alimentos a menudo se confunden y se utilizan incorrectamente. Por ello, la Academia Europea de Alergología e Inmunología Clínica (EAACI) y la Organización Mundial de Alergia (WAO) han establecido un consenso sobre estas definiciones.

Cualquier reacción adversa a alimentos no tóxica se denomina hipersensibilidad a alimentos. La EAACI define como “hipersensibilidad no alérgica a alimentos” al resto de reacciones adversas, referidas previamente como “intolerancias a alimentos”. Se distinguen tres tipos:

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  • Enzimáticas: producidas por déficit de lactasa, que se presentan con diarrea o flatulencia con la ingesta de leche.
  • De tipo farmacológico: como las cefaleas producidas en algunas personas por alimentos ricos en tiramina (quesos muy curados).
  • Reacciones irritativas o indeterminadas: como al comer alimentos muy especiados.

Alérgenos Alimentarios

Cualquier alimento es potencialmente sensibilizante, y los alimentos implicados varían geográficamente en función de la frecuencia de consumo en cada país. Las sensibilizaciones suelen aparecer en relación con la introducción de alimentos en la dieta del niño.

En la edad pediátrica, los alimentos implicados con mayor frecuencia en la AA IgE mediada son las proteínas de huevo (39,1 %), leche (32,3 %), pescado (11,3 %), frutos secos (18,8 %) y frutas (12,4 %). Los patrones alimentarios justifican un mayor número de alergia a cacahuete en EE.UU. y en el Reino Unido, al sésamo en Israel o al trigo sarraceno en Japón o Corea.

Los alimentos contienen múltiples proteínas, y cada una de ellas puede actuar como alérgeno. Algunas proteínas son específicas de ese alimento, y otras son compartidas por otros alimentos de la misma especie o incluso de familias muy alejadas.

En cada alimento pueden identificarse alérgenos mayores y otros menores. Un alérgeno mayor es aquel con más del 50 % de frecuencia de reconocimiento por anticuerpos IgE, entre los pacientes positivos a la fuente alergénica de la cual proviene. Se conocen cerca de 400 alérgenos alimentarios, pertenecientes a 70 familias de proteínas, aunque la mayoría de los alérgenos están englobados en solo 10 familias.

Algunas de estas proteínas se denominan panalérgenos, ya que son moléculas ubicuas en la naturaleza con una función esencial y cuya estructura se ha mantenido, compartiendo una elevada homología entre diferentes especies. Esto es lo que justifica la reactividad cruzada.

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Las distintas proteínas se agrupan en familias según su estructura y características fisicoquímicas, lo que condiciona un diferente riesgo para originar reacciones más o menos graves. Aquellas familias que tienen alta labilidad frente al calor o la digestión, como son las profilinas, producirán habitualmente cuadros más leves, sobre todo locales, como el síndrome de alergia oral. Las proteínas resistentes al calor o a la degradación enzimática, como son las proteínas de almacenamiento de los frutos secos y las proteínas transportadoras de lípidos (LTP), llegarán intactas al torrente circulatorio y por ello ocasionarán potencialmente clínica más grave.

Sensibilización vs. Alergia

Es muy importante diferenciar entre sensibilización y alergia. La sensibilización es una respuesta inmunitaria que sigue al contacto con un alérgeno y que se traduce por la presencia de IgE tisular, que positivizará las pruebas cutáneas (prick-test) y la IgE plasmática específica para ese alimento (CAP/RAST). Tras un nuevo contacto con el alérgeno, el niño puede no presentar síntomas clínicos, reflejando una sensibilización al alimento. En cambio, si presenta clínica, nos encontraremos ante una verdadera alergia alimentaria. La sensibilización a alimentos es más frecuente que la alergia.

Síntomas de la Alergia Alimentaria

Las reacciones alérgicas aparecen en las dos horas siguientes a la ingestión del alimento, normalmente en los primeros 30-60 minutos. La clínica más frecuente en la edad pediátrica es la afectación cutánea, con urticaria-angioedema, seguida de las reacciones localizadas en la mucosa oral y faríngea, que se manifiestan con prurito local (síndrome de alergia oral), especialmente frecuentes en adolescentes con alergia a alimentos vegetales asociada o no a alergia al polen.

En tercer lugar en frecuencia, aparece la clínica digestiva con vómitos, dolor abdominal y diarrea. La afectación respiratoria es en forma de rinitis y broncoespasmo. El broncoespasmo aislado es poco frecuente.

La anafilaxia se define como la afectación de dos o más órganos simultáneamente. Es una reacción de hipersensibilidad grave que pone en riesgo la vida. Los síntomas respiratorios graves aislados (afonía, tos repetitiva, dificultad para hablar, sibilantes) en relación a la ingesta de un alimento sospechoso, deben tratarse también como una anafilaxia. Esta suele ser la causa de la muerte en reacciones por alimentos de desenlace fatal.

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Los factores de riesgo para una anafilaxia de riesgo vital son: la presencia previa de asma, la ingestión inadvertida (alérgenos ocultos), la incapacidad para reconocer los síntomas y, sobre todo, el retraso en la administración de adrenalina.

Diagnóstico de la Alergia Alimentaria

El diagnóstico de precisión en alergia alimentaria es importante, no solo para prevenir reacciones adversas, sino también para evitar dietas innecesarias que puedan alterar el desarrollo nutricional y el crecimiento del niño. En primer lugar, mediante la anamnesis se debe conocer: qué alimentos están implicados, el tiempo de latencia entre la ingesta y el inicio de los síntomas, la cantidad de alimento ingerido, en qué forma estaba cocinado o si era crudo y si se ha tomado en ocasiones posteriores. Hay que investigar la presencia de cofactores, como la toma de fármacos o un proceso infeccioso intercurrente. Pueden ser útiles los diarios dietéticos.

En la exploración física se buscarán marcadores de atopia, como presencia de rinoconjuntivitis, asma o dermatitis atópica. Se deben recoger informes de urgencias para valorar las reacciones acaecidas y tratamientos que el niño ha precisado.

Las pruebas diagnósticas incluyen:

  • Pruebas cutáneas (prick-test) con extractos estandarizados de la proteína y sus fracciones proteicas, con el alimento en fresco o cocinado (prick by prick).
  • Determinación en el laboratorio de IgE total e IgE específica al alimento y sus fracciones proteicas.

El desarrollo de la biología molecular ha permitido la detección simultánea de IgE dirigidas a los diferentes componentes de más de 100 alérgenos procedentes de unas 50 fuentes alergénicas; por ejemplo, las proteínas del huevo son la suma de ovoalbúmina, ovomucoide, lisozima, etc. Algunos pacientes son alérgicos a unas proteínas y otros alérgicos a otras, pero en todos vamos a obtener el mismo resultado si se busca solo IgE a clara. Estos resultados tienen trascendencia en cuanto al pronóstico, la predicción de la gravedad de las reacciones en caso de una transgresión dietética y también nos explican los fenómenos de reactividad cruzada.

El uso del diagnóstico por componentes está especialmente indicado en aquellos pacientes cuyo diagnóstico sea complejo, ya sea por la gravedad de las reacciones, la dificultad para identificar el alérgeno implicado o la presencia de múltiples alimentos sospechosos.

La provocación oral es el patrón oro para confirmar o descartar el diagnóstico de alergia a un alimento. Debe realizarse siempre en un centro hospitalario que disponga del personal entrenado y los recursos adecuados para poder realizar una reanimación cardiovascular. La provocación oral se puede realizar de forma abierta administrando el alimento, a ciego simple o a doble ciego controlado con placebo.

Alergia a la Soja en Lactantes

La alergia a la soja es una reacción anormal a la proteína de soja y a los productos de soja. Normalmente aparece en la infancia alrededor de los tres meses de vida y persiste durante la edad adulta.

Las manifestaciones clínicas de la alergia a la soja son similares a las alergias a otras legumbres. Abarcan desde síndrome de alergia oral, urticaria, angioedema, rinitis, crisis asmáticas y anafilaxia.

La intolerancia, en cambio, se produce cuando el cuerpo o el sistema digestivo tiene dificultades para digerir o descomponer la soja o sus derivados.

La prueba cutánea en prick es el método de elección para demostrar una sensibilización mediada por IgE a la soja. El personal sanitario realiza un leve pinchazo a la piel y la exponen a pequeñas cantidades de las proteínas de soja.

Tratamiento de la Alergia a la Soja

El único tratamiento eficaz, una vez realizado el diagnóstico de alergia alimentaria a la soja, consiste en evitar la soja de la dieta. Y si es una alergia más grave, hay que valorar si evitar el contacto o la exposición a vapores de cocción. Es muy importante leer las etiquetas de cada producto, ya que la soja puede encontrarse como aditivo para espesar o estabilizar algunos alimentos envasados.

Manejo Nutricional en la Alergia a la Soja para Veganos

Cuando una persona que lleva una alimentación omnívora se ve obligada a eliminar la soja de su dieta, "no tiene por qué experimentar ningún tipo de deficiencia nutricional". Las dificultades aparecen cuando el paciente con alergia es vegano. En este caso, la solución pasa por "realizar una dieta controlada, que incluya combinaciones de legumbres distintas a la soja y otras fuentes proteicas de origen vegetal, como los cereales y/o tubérculos (por ejemplo, las patatas) para conseguir un óptimo balance nutricional.

“Combinando distintos alimentos obtenemos proteínas de alto valor biológico. No obstante, lo ideal es pedir asesoramiento a un dietista-nutricionista sobre el tipo de combinaciones de alimentos idóneas, así como el aporte de las distintas fuentes de proteína vegetal a lo largo del día para evitar carencias.

Consideraciones Adicionales

Ante la más mínima sospecha - como una dermatitis en el lactante - se sugiere a los padres acudir al especialista para descartar otras alergias que se manifiestan de un modo similar. “En muchas ocasiones, esta alergia está asociada a otros alimentos, sobre todo a las legumbres. El 14% de los bebés lactantes con alergia a la proteína de la soja, también lo son a la de la leche. En esos casos se puede considerar el empleo de una fórmula con proteína altamente hidrolizada en lugar de una fórmula de soja.

En las pruebas para determinar el alcance de la alergia, lo habitual es comprobar si existen otras alergias no alimentarias que suelen asociarse a la soja. “Se ha comprobado que existe alergia cruzada de la soja con algunos pólenes, como del abedul".

Tratamiento General de las Reacciones Alérgicas

Las alergias a la leche, el huevo, la soja y los cereales, que aparecen en los lactantes, suelen resolverse espontáneamente. A los 5 años de edad, cerca del 80 % de los niños alérgicos a la leche y más del 50 % de los alérgicos al huevo han superado su alergia.

La dieta de evitación es un reto para los alérgicos y sus familias, ya que supone la vigilancia continua, la revisión del etiquetado de cualquier alimento procesado y verificar la composición de las comidas que se realizan fuera de casa. La información sobre alérgenos presentes en los alimentos está regulada por la Unión Europea. Se exige, de forma obligatoria, que se identifiquen tanto en la industria como en la restauración 14 alérgenos que cubren una buena parte de los alérgenos alimentarios: cacahuete, moluscos, lácteos, mostaza, sésamo, altramuces, huevo, gluten, pescado, crustáceos, frutos de cascara, apio, dióxido de azufre, sulfitos y soja.

Además, la industria utiliza el etiquetado precautorio de alimentos (EPA) para comunicar la posible presencia involuntaria de un alérgeno: “puede contener” “fabricado en una planta en la que”. El EPA reduce las posibilidades de compra de muchos pacientes alérgicos y se ha generalizado como un etiquetado defensivo.

El tratamiento de las reacciones alérgicas es farmacológico. Las manifestaciones de urticaria-angioedema, digestivas o de rinoconjuntivitis se tratan con antihistamínicos orales. Todo el personal sanitario debe estar entrenado en el reconocimiento de una reacción anafiláctica y en la administración de adrenalina. Todos los niños y sus cuidadores, incluidos maestros y monitores de comedor, deben recibir educación sanitaria y tener un plan de acción por escrito para saber cómo actuar.

Inmunoterapia Oral (ITO)

En los últimos años, la inmunoterapia oral a alimentos (ITO) ha demostrado gran eficacia. Es potencialmente un tratamiento curativo que puede incrementar la cantidad de alimento tolerado por el paciente, previniendo los síntomas alérgicos y reduciendo el riesgo de una reacción anafiláctica potencialmente grave con riesgo vital. La ITO es un tratamiento activo que consiste en la administración de dosis progresivamente crecientes del alimento que produce la reacción alérgica, para reducir los síntomas frente a su exposición natural, es decir, conseguir la desensibilización y, si es posible, la tolerancia permanente del alimento.

Actualmente, se realiza ITO a huevo y leche en la práctica habitual, y se está en fases menos avanzadas para avellana, cacahuete y melocotón. En los estudios controlados analizados en los metaanálisis, se observa que se puede alcanzar la desensibilización en el 87 % de los pacientes tratados con ITO con leche de vaca (62 % desensibilización completa y 25 % desensibilización parcial) y en el 79 % de los pacientes con ITO con huevo (39 % desensibilización completa y 40 % desensibilización parcial).

La desensibilización puede ser más eficaz en niños pequeños, lo que sugiere que la inmunomodulación se podría conseguir más fácilmente cuando se inicia en edades más tempranas, como se especula con la inmunoterapia subcutánea con neumoalérgenos. En pacientes altamente sensibilizados se puede asociar omalizumab al tratamiento como adyuvante.

Factores de Riesgo y Prevención

El aumento de la prevalencia de la AA se ha relacionado con múltiples factores como: el estilo de vida, el consumo de tabaco, los hábitos alimentarios actuales, la contaminación ambiental, el tipo de parto, el papel de la microbiota, etc. Estos factores, por mecanismos epigenéticos, pueden producir cambios en la expresión de determinados genes que pueden ser heredados y perpetuados en las siguientes generaciones.

Se estima que sin tener antecedentes de enfermedad alérgica, el riesgo de padecerla es del 5-15 %. Si un hermano es alérgico, el riesgo es de un 25-35 %, si el padre o la madre son alérgicos, el riesgo es de entre 20-40 %, siendo del 40-60 % si ambos padres son alérgicos y del 50-80 % si el padre o la madre tienen la misma alergia.

Tabla Resumen de Alérgenos Comunes en Niños

Alérgeno Porcentaje de Afectación Tendencia a Superarse con la Edad
Huevo 39.1% Sí (más del 50%)
Leche 32.3% Sí (cerca del 80%)
Pescado 11.3%
Frutos Secos 18.8% No (excepcional)
Soja 0.4% (población pediátrica)

Cuidados en la Preparación de Alimentos para Alérgicos

  • Cocinar primero la comida del alérgico para evitar contaminaciones y contactos.
  • Manipular cuidadosamente los utensilios (mejor si son exclusivos para el alérgico).
  • No usar el mismo aceite o plancha para cocinar.
  • Higienizar todas las superficies de trabajo.
  • Cuidado con alimentos como masas, bechamel, caldos para sopas y sopas, pan rallado.

Es cierto que muchos alérgenos se pierden por las altas temperaturas, o la cocción.

En Gullón nos preocupamos por la salud de todos y elaboramos cuidadosamente nuestros productos para que todos podamos disfrutar de ellos. De esta manera, las personas tienen la garantía y pueden escoger fácilmente qué productos disfrutar.

La Clínica Universidad de Navarra es el primer centro sanitario navarro que ofrece la desensibilización alimentaria para la alergia a la leche y el huevo. El tratamiento de desensibilización logra que los pacientes puedan volver a consumir estos alimentos sin reacciones alérgicas.

Actualmente disponemos de estudios de pacientes con alergia a leche, huevo, pescados, LTP, profilina, cacahuete, frutos secos y multialergia alimentaria.

DRA. ESPECIALISTA.

En el Departamento de Alergología de la Clínica tenemos amplia experiencia en el tratamiento de inducción a la tolerancia oral y cada paciente es valorado de manera individualizada.

Disponemos de las técnicas diagnósticas más avanzadas, estamos a la vanguardia en investigación y colaboramos con los mejores expertos.

Enfocándonos en la introducción del alimento de forma segura modificando su cantidad o forma de exposición (mezclado con trigo, pelado, cocido, enlatado…) con el objetivo final de ayudar al paciente a superar su alergia alimentaria.

Existe la posibilidad de utilizar fármacos biológicos como el Omalizumab para proteger frente a reacciones y facilitar la desensibilización.

En la Clínica además disponemos de varias técnicas para ello: InmunoCAP, ALEX2 (un panel de IgE específicas medido por microarrays que nos aporta información de más de 280 alérgenos tanto respiratorios como alimentarios) e incluso Test de Activación de Basófilos.

Por ello, es vital en estos pacientes no entrar en contacto ni con cantidades insignificantes del alimento.

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