COVID-19 en Bebés: Síntomas, Tratamiento y Cuidados
El coronavirus SARS-CoV-2 es el responsable de la enfermedad denominada COVID-19. Desde los primeros días de confinamiento por la pandemia del Coronavirus, el servicio de urgencias pediátricas de nuestro hospital puso a disposición de los padres y madres la asistencia telefónica. Con la intención de evitar desplazamientos innecesarios y reducir las probabilidades de propagación del virus, las familias que tengan cualquier duda pueden llamar al Hospital Mesa del Castillo (968 246 116) y serán atendidos por un pediatra.
¿Los niños son inmunes al COVID-19?
Los niños sí se contagian, pero los síntomas son más leves o incluso pueden no tener síntomas, pero son altamente transmisores de la enfermedad. Por eso deben estar lejos de personas mayores o con patologías previas.
Síntomas del COVID-19 en Bebés
Muchos de los bebés infectados están asintomáticos y detectamos la infección de manera casual. De los bebés con síntomas, lo más frecuente es la tos y la mucosidad. También puede haber fiebre, malestar, inapetencia o síntomas gastrointestinales (vómitos, diarrea…). Los síntomas suelen durar 2-3 días y la gran mayoría se resuelven sin complicaciones.
La clínica en general es la de un cuadro vírico donde van a prevalecer como síntomas:
- Tos: Generalmente es seca e intensa pudiendo llegar a producir el vómito, afectando la alimentación y el sueño del niño.
- Fiebre elevada: Entre 38 y 40 grados.
- Disnea o dificultad para respirar: Los niños mayores nos pueden expresar esto como dificultad para que les entre el aire, en los más pequeños podemos observar respiración más agitada o con mayor esfuerzo.
De estos tres síntomas, la tos y la fiebre son los más frecuentes. Cuando aparece la dificultad respiratoria, el menor debe recibir asistencia médica.
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Otros síntomas menos frecuentes que los tres antes mencionados son: dolor muscular, dolor de cabeza y dolor de garganta. En algunos casos la obstrucción nasal o mocos pueden estar presentes, pero son menos frecuentes y menos severos que en el resfriado común y que en la gripe. También, rara vez, pueden presentar diarrea.
En general, “el síntoma principal de la gripe es la fiebre elevada (> 39º C) de inicio generalmente brusco, que se suele acompañar de dolores musculares, de garganta y de cabeza. Este cuadro genera gran malestar general y el niño suele estar muy decaído, sin apetito ni ganas de jugar. Además, se puede acompañar de tos, mucosidad, congestión nasal y estornudos, aunque son algo menos frecuentes”, explica el Dr. Conejo. Sin embargo, hay que consultar al pediatra “si la fiebre es muy elevada y persistente, el niño está muy irritable o adormilado, si tiene mal aspecto o dificultad para respirar y si aparece una erupción en la piel del pequeño”.
Por otro lado, “en el catarro se dan síntomas más leves, de inicio más progresivo, con fiebre generalmente más baja y con predominio de la congestión y la mucosidad”, comenta el pediatra.
“Los síntomas de la covid-19 en niños pueden ser superponibles a los de cualquiera de los dos cuadros anteriores, aunque, en general, hay predominio de la fiebre alta de inicio progresivo, la odinofagia, los síntomas gastrointestinales y, en casos graves muy raros en niños, la dificultad para respirar. Hay otros síntomas más específicos relacionados con la covid-19, como la falta de olfato y gusto, aunque esto exige que el niño tenga la edad suficiente para reconocerlos”.
Tratamiento para el COVID-19 en Bebés
El tratamiento va dirigido, como en cualquier cuadro vírico febril, a bajar la temperatura. Como medicación de elección debemos utilizar el Paracetamol (Apiretal, Febrectal, etc.) cada 6 horas de acuerdo a la temperatura, y aunque no existe contraindicación ni evidencia de empeoramiento clínico por el uso de Ibuprofeno, es aconsejable solo en caso de persistencia de fiebre elevada que no ceda con el Paracetamol.
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Así mismo, debemos acompañar a la medicación para la fiebre medidas que nos ayuden a disminuir la temperatura como:
- Crioterapia (baños con agua templada).
- Mantener al niño con ropa ligera.
En caso de tos persistente (lo hace vomitar, no le permite dormir) o dificultad respiratoria, deberá consultar a los servicios médicos.
Como el coronavirus es una enfermedad viral, no se trata con antibiótico.
Si tu hijo está ahora mismo con tos y con fiebre, no necesariamente es la COVID19, puede que sea uno de los 200 virus respiratorios que producen estos mismos síntomas.
¿Qué hago si mi bebé tiene COVID?
- Notifica el caso.
- Aislamiento: A fecha de hoy el protocolo indica mantener aislamiento en domicilio, mínimo 7 días desde el inicio de los síntomas o desde la prueba positiva. Extremar precauciones hasta el 10º día.
- Tratamiento sintomático:
- Realizar lavados nasales si congestión nasal.
- Paracetamol si malestar o dolor.
- Lactancia a demanda. Es posible que las tomas frecuentes y fraccionadas.
- Vigilancia de síntomas de alarma.
- Contactos del bebé:
- No vacuna o incompleta: cuarentena 7 días, precaución hasta 10 día.
- Vacunación completa: extremar precauciones durante 10 días. Exento de cuarentena.
- Vigilar si aparecen síntomas.
- En contactos vulnerables se hará estudio.
¿Cuándo debo consultar?
Debemos vigilar los síntomas de alarma de cualquier proceso infeccioso:
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- Dificultad para respirar: se le marcan las costillas, tiene “pitos”, respira muy rápido…
- Realiza muchos vómitos y no tolera nada de lo que come.
- Rechaza las tomas de lactancia.
- Decaimiento importante.
Si tengo COVID positivo y doy pecho
La lactancia es segura durante la enfermedad por COVID. El virus no se transmite a través de la leche materna, y de hecho he han encontrado anticuerpos específicos. Por tanto:
- Puedes y debes seguir dando pecho a tu bebé.
- Lávate las manos con agua y jabón antes de amamantar al bebé, y antes de cualquier contacto cercano.
- Usa mascarilla mientras amamantas al bebé y siempre que te encuentres cerca suyo.
- Ventila la casa de forma frecuente.
- Intenta mantener una distancia prudencial siempre que puedas y no estés alimentando a tu bebé.
Medidas preventivas
Al comenzar los síntomas respiratorios, es decir tos o mocos, debemos colocar mascarilla al niño, siempre que sea mayor de 1 año, mantener el lavado de manos o uso de gel hidroalcohólico, y limpiar exhaustivamente los juguetes, sobre todo si se comparten con otros hermanos.
Lo más importante es mantenernos en casa y solo acudir a los centros sanitarios cuando personal sanitario se lo indique.
Los niños no están excluidos de las acciones preventivas habituales para evitar la expansión de la infección. Todos podemos contagiarnos y todos podemos ser transmisores de la enfermedad. Es muy importante que desde el primer momento en que existan dudas sobre un posible contagio, porque el niño tiene alguno de los síntomas descritos o ha estado con un enfermo de COVID sospechoso o confirmado, permanezca aislado en el domicilio hasta que contacte con su pediatra y le indique lo que hay que hacer.
Creo que si algo hemos aprendido en estos días todos como sociedad es a hacer de una vez por todas, una correcta higiene de manos. La inmensa mayoría de enfermedades infecciosas se contagian a través de nuestras manos.
Lávate las manos con agua y jabón durante al menos 20 segundos.
Si no hay agua y jabón disponibles, puedes usar gel hidroalhólico.
Evita tocarte la cara: ojos, la nariz y boca.
Evita contacto directo con personas enfermas.
Las personas ya sean niños o adultos enfermos deben quedarse en casa. ¿Cuántas veces hemos visto niños con fiebre en el colegio o en las escuelas infantiles? Pues eso, un poco de consideración y si tu hijo está con fiebre, no lo lleves al colegio.
Tose o estornuda sobre un pañuelo desechable y tíralo a continuación o tose sobre el codo, nunca sobre la mano. Si lo haces sobre la mano, ve a lavártela inmediatamente con agua y jabón.
Pruebas diagnósticas
“La única forma de confirmar que se trata o no de una infección por SARS-CoV-2 es que el niño se realice alguna prueba microbiológica. Los más usados son la PCR y, desde hace poco, los tests antigénicos rápidos. Las pruebas serológicas en sangre pueden ser de utilidad en algunos casos, sobre todo cuando la infección lleva ya muchos días activa o está ya superada”, señala el Dr. Antonio Conejo, coordinador del servicio de pediatría del Hospital Vithas Xanit Internacional.
Esta prueba de detección de antígenos permite localizar una proteína del virus, lo que proporciona una respuesta “sí” o “no” sobre la posible presencia del patógeno en la muestra obtenida. Conocer los resultados de esta prueba en pocos minutos permite detectar con mayor rapidez la presencia del virus y así, adelantar el protocolo de aislamiento y tratamiento para evitar su propagación.
Niños de riesgo
¿Qué niños se consideran niños de riesgo?
- Pacientes inmunodeprimidos (inmunodeficiencias primarias, trasplantados, pacientes hemato-oncológicos en tratamiento con quimioterapia, niños que reciban fármacos inmunosupresores, biológicos o modificadores de la enfermedad, pacientes sometidos a diálisis, o niños con infección VIH con mal control virológico con carga viral detectable y/o disminución de CD4 o inversión CD4/CD8).
- Pacientes con cardiopatías congénitas cianóticas, no cianóticas y otras (adquiridas, miocardiopatías, pericarditis, arritmias severas) hemodinámicamente significativas, que requieran tratamiento médico, que asocien hipertensión pulmonar, en el postoperatorio de cirugía o intervencionismo cardiaco, trasplante cardiaco o en espera de trasplante.
- Pacientes con enfermedades neuromusculares y encefalopatías moderadas o graves.
- Pacientes con patología respiratoria crónica (fibrosis quística, displasia bronquiopulmonar, oxigenoterapia domiciliaria, traqueostomía, ventilación mecánica domiciliaria), excluyendo asma (considerar en asma grave).
- Pacientes con enfermedad de células falciforme homocigota o doble heterocigota.
- Pacientes con diabetes tipo 1 con mal control metabólico.
Vacunación
El Ministerio de Sanidad ha emitido un comunicado donde recogen esta información: deben administrarse las vacunas prioritarias.
- Vacunas hasta los 15 meses de edad incluidos: garantizando especialmente las de los 2 y 4 meses de edad ya que serán sus primeras dosis y la de los 12 meses ya que corresponde a la primera dosis de la vacuna triple vírica (rubeola, parotiditis y sarampión).
- La vacunación de mujeres embarazadas, como por ejemplo la vacuna frente a la tosferina que se administra entre la semana 27 y la 36 (preferiblemente entre las semanas 28 y 32). Recordad que esta vacuna ha de ponerse de nuevo en cada embarazo y que es la mejor medida para proteger a tu bebé hasta que cumpla los 2 meses de vida momento en el que se podrá poner su primera dosis.
- La vacunación en poblaciones con riesgo elevado, especialmente personas en tratamiento con eculizumab y trasplantados. Se valorará el riesgo- beneficio de acudir al centro sanitario específico priorizando las medidas e aislamiento físico.
- La vacunación en brotes epidémicos y postexposición no demorable.
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